Desde su independencia de la desaparecida Unión Soviética en 1991, Armenia aplicó importantes reformas socioeconómicas, para hacer la transición desde una economía centralizada a una sofisticada economía de mercado. Como resultado, el país avanzó considerablemente en la lucha contra la pobreza, el mejoramiento de su gobernabilidad y en la entrega de servicios sociales. Además, promovió la regulación del sector de servicios básicos, amplió la intermediación financiera y cultivó un clima favorable para las inversiones, factores que impulsaron su competitividad. Ahora hace frente a su último desafío: minimizar los efectos de la crisis financiera mundial.
En la dirección correcta: Armenia invierte
en importante infraestructura comercial, como el Puente de Ashtarak.
Trabajadores
en Agarak contribuyen con el cambio hacia una economía a gran
escala altamente productiva. Desde mediados de la década de 1990, la AIF financió una serie de cinco créditos de ajuste estructural, cuatro créditos de apoyo a la lucha contra la pobreza, y uno más reciente para el desarrollo de políticas conducentes a fortalecer la economía de mercado de Armenia.
El apoyo de la institución se centró en iniciativas destinadas a mejorar el buen gobierno del sector financiero, impulsar la competitividad empresarial, estimular los ingresos agrícolas y descentralizar los servicios de educación y salud.
Más recientemente, la AIF ayudó al país a diseñar y financiar una respuesta contracíclica sólida ante la crisis económica mundial.