Alrededor del 40% de la población estimada de 9,2 millones de bolivianos vive en la extrema pobreza. Tradicionalmente, las limitaciones económicas del país se han atribuido a sus características geográficas: Bolivia es una nación montañosa y sin litoral y las ciudades están distanciadas entre sí. Dada su proximidad con vecinos como Argentina y Paraguay, la zona oriental puede desarrollar el comercio agrícola, pero carece de un sistema vial adecuado que impide a los agricultores llevar sus productos al mercado.
Las nuevas carreteras de acceso serpentean
entre las montañas bolivianas.
Llamas
y productos transitan actualmente por nuevos caminos, disponibles
todo el año. Fotos: Symon
Kochanski A fines de 1990, las condiciones de pobreza de los 150 kilómetros del tramo Abapó-Camiri de la carretera principal –que conecta la zona oriental de Bolivia con sus vecinos del sur– más bien retrasaban el desarrollo económico, pocos vehículos circulaban por ahí, y el costo de transportación era muy alto.
Este proyecto qué significó un enorme esfuerzo, ya que la reconstrucción y la pavimentación fueron sumamente complejas y de gran envergadura debido a la complejidad del terreno, incluyó la construcción de circunvalaciones en torno a las grandes ciudades y la inclusión de varias comunidades indígenas.