A pesar de que dos terceras partes del planeta están cubiertas de agua, sólo el 1% es apta para beber. Cada día, más de 1.000 millones de personas luchan por encontrar el vital líquido, y muchas veces cuando lo obtienen, tienen altas probabilidades de enfermarse por no estar en condiciones óptimas para consumo humano.
Cada 20 segundos un niño menor a 5 años muere por una enfermedad provocada por la falta de agua.
US$55 es el costo promedio por persona para acceder a una fuente de agua potable en el mundo.
El alto costo y la inestabilidad en el suministro de energía obstaculizan el desarrollo en los países más pobres del mundo. Se estima que unos 1.500 millones de personas carecen de acceso a electricidad y muchos más, a un servicio permanente de energía. De esa manera, unos 3.000 millones todavía utilizan combustibles como leña, estiércol y carbón para cocinar y calentarse, con la consiguiente contaminación, que cobra la vida de más de 1,5 millones de habitantes cada año.
1.500 millonesde personas en los países más pobres no cuentan con ningún tipo de electricidad.
US$40.000 millones se requieren cada año en inversiones para que la mitad de los países de la región de África al sur del Sahara logre acceso universal a la electricidad antes de 2030.
El Banco Mundial lanzó una alianza internacional, que lleva el nombre de “contabilización ecológica o de la riqueza natural” que pondrá a prueba entre seis a 10 países, comenzando con India y Colombia.
El cambio climático es un desafío urgente para el bienestar de las personas en todos el mundo. La AIF ayuda a las naciones más pobres a adecuarse a este fenómeno mediante el fortalecimiento de su capacidad de preparación ante desastres y al mismo tiempo, promueve el desarrollo sostenible con el fin de reducir la vulnerabilidad a fenómenos
del clima.