Los precios internacionales de los alimentos han bajado desde los máximos alcanzados en 2008 pero en muchos países en desarrollo estos siguen al alza. Esto causa inseguridad alimentaria, lo que provoca que las personas coman menos, compren productos más baratos o deban elegir entre adquirir comida o gastar en educación o salud. Esta situación agrava la desnutrición y la pobreza y empeora las condiciones de quienes viven en situaciones de conflicto, inestabilidad o sequía.
Más de 100 millones de personas son ahora pobres como resultado del alza del precio de los alimentos, según estimaciones.
US$14.000 millones se necesitan invertir anualmente en la agricultura para reducir a la mitad el hambre y la pobreza en los países en desarrollo antes de 2015.
Como ha quedado demostrado con la crisis financiera mundial, los eventos que ocurren en los países de ingreso alto y mediano afectan seriamente a los más pobres. Ello se debe a la falta de capacidad necesaria para sobrellevar la crisis debido al acceso inadecuado a recursos y a actividades económicas no diversificadas.
2,5% fue el crecimiento del PIB en 2010 en 136 países en desarrollo, menos de la mitad del 6%, el nivel máximo previo a la crisis.
Los desastres naturales cobran miles de vidas cada año y acaban rápidamente con décadas de avances en el desarrollo. Los países más pobres suelen ser los más afectados ya que sus habitantes tienden a vivir en viviendas precarias en zonas vulnerables y cuentan con menos recursos.
Más de 250.000 personas murieron a causa de una catástrofe natural en 2010, mientras que el promedio de víctimas entre 2000 y 2009 fue de 78.000 por año.
US$8.000 millones en los próximos tres años para fortalecer la capacidad de gestión de desastres y garantizar la recuperación y la reconstrucción tras una catástrofe natural en los países prestatarios de la AIF.
Más de 100.000 familias se quedaron en sus casas, luego de vivir meses en albergues improvisados, gracias a un programa de evaluación y seguridad de viviendas.
Las sucesivas crisis –de los alimentos, de los combustibles y financiera– han afectado dramáticamente a los países en desarrollo, pues son los más vulnerables ante la globalización de estas amenazas. La AIF explora nuevas formas para crear redes de protección social en estas naciones mediante una estrategia sistemática de respuesta a las crisis.