publication

Paraguay - Notas de política

Image

Acceso a la notas de política 2018

Esta perspectiva resume los aspectos clave presentados en las Notas de Política adjuntas. El objetivo de las Notas de Política es entablar un debate sobre los principales desafíos de políticas de desarrollo que enfrenta Paraguay y proponer un menú potencial de opciones de políticas a ser consideradas para ayudar a abordarlos.

Paraguay ha logrado avances significativos en el crecimiento económico y en la prosperidad compartida en los últimos 15 años. La economía creció al 4,7 por ciento anual en promedio durante 2004- 2016, más rápido que en la mayoría de sus comparadores regionales. El crecimiento económico estuvo acompañado por la reducción de la pobreza. Desde 2003, la pobreza total y la extrema disminuyeron en 44 y 54 por ciento, respectivamente (Figura 2). En general, la reducción de la pobreza en Paraguay fue mayor que el promedio regional. También hubo un rápido crecimiento de los ingresos del 40 por ciento más pobre de la población, reflejando un crecimiento de los ingresos de este segmento de 5.7 por ciento anual durante 2003-2013. Este aumento fue más rápido que el del ingreso promedio y ubicó los resultados de Paraguay entre los mejores del mundo en 2009-2015. La clase media casi se duplicó desde 2003 alcanzando el 38 por ciento de la población total, convirtiéndose así en el segundo grupo más grande, justo por debajo de la población vulnerable.

También hubo una mejora significativa en los resultados de la prestación social y de servicios. Las tasas netas de matriculación de educación primaria aumentaron del 81 por ciento en 2003 al 95 por ciento en 2016, acercándose a la cobertura universal. La cobertura de saneamiento básico se expandió del 72 por ciento en el año 2000 al 91 por ciento en 2015. Este esfuerzo, junto con el aumento de los ingresos de los hogares, la educación materna de nivel más alto, la atención médica y la planificación familiar, contribuyeron a una menor desnutrición crónica infantil. En 2016, la prevalencia del retraso de crecimiento, del 6 por ciento, era un tercio de lo que era hace 10 años. La creación de empleo se mantuvo más que a la par del aumento de la oferta laboral (que creció al 2,5 por ciento anual durante la última década), y la formalidad laboral mejoró notablemente (de 19 por ciento en 2007 a 33 por ciento en 2016).

Las mejoras de las instituciones económicas clave sentaron las bases para el progreso reciente. El país emprendió una importante transformación institucional y profesionalización de las entidades responsables de la gestión macroeconómica, como el Banco Central y el Ministerio de Hacienda. A su vez, las políticas macroeconó- micas prudentes, con bajos déficits fiscales y deuda, una inflación más baja y menos volátil, y un arreglo de tipo de cambio flexible para absorber los shocks externos, respaldaron un crecimiento económico más rápido y sostenido. Desde un estado de incumplimiento selectivo en 2002, el país casi ha alcanzado un grado de inversión a principios de 2018. Se introdujeron dos programas sociales bien dirigidos, Pensiones Alimentarias para Adultos Mayores y Tekopora, los cuales se expandieron significativamente en los últimos años. Estos programas tienen más del 71 y el 88 por ciento de los beneficios que corresponden al 40 por ciento más pobre de la población, respectivamente, y representan la mayor contribución a la reducción de la pobreza y desigualdad de todas las intervenciones fiscales. Para abordar las causas fundamentales de la corrupción, el gobierno lanzó un ambicioso paquete de reformas de transparencia fiscal, contratación abierta, acceso a la información y datos abiertos. 

El crecimiento se caracterizó por el uso de abundantes recursos naturales. La agricultura ha sido el sector económico más vibrante de Paraguay. Aprovechando sus ventajas comparativas y beneficiándose de un entorno macroeconómico propicio, el crecimiento fue impulsado por productos básicos orientados a la exportación y nutrido por la conversión de tierras naturales para el uso agrícola, lo cual transformó los paisajes rurales en las últimas décadas. Desde el año 2000, el área de cultivo de soja se triplicó en la región oriental y el tamaño de la ganadería se multiplicó por seis. El dividendo demográfico contribuyó sustancialmente al crecimiento.

El bono demográfico del país arrojó un crecimiento de 0,8 puntos porcentuales en promedio durante el período 2004-2016. La demografía por sí sola, el crecimiento de la proporción de población en edad de trabajar, representa casi el 20 por ciento de la reducción de la pobreza observada desde 2003. El proceso de urbanización que acompañó al crecimiento de la población contribuyó aún más al aumento de la productividad, y la creación de empleos urbanos ha venido absorbiendo la creciente mano de obra.