
| Población | 3,368,595 | 2011 |
| PIB | $46,709,797,683 | 2011 |
| Crecimiento del PIB | 5.7% | 2011 |
| Inflación | 8.0% | 2011 |
| Más datos » | ||
Uruguay ha resistido a la recesión mundial mejor que otras economías emergentes gracias a su sólido marco macroeconómico y, al mismo tiempo, mejorando la inclusión y generando oportunidades para todos. Lea más »
Una meta a nuestro alcance: Un mundo sin pobrezaGracias. Es siempre un placer visitar una gran institución académica que se ocupa de formar a los líderes del futuro.Me encuentro aquí para hablarles de... Mostrar más + l futuro, de la oportunidad de crear un mundo sin la mácula de la pobreza y la exclusión económica.El mensaje que quiero dirigirles es que ese mundo es para nosotros una meta que podemos alcanzar, pero cuya consecución dependerá de la adopción de decisiones difíciles y de que modifiquemos la manera en que trabajamos juntos.Para comprender la oportunidad histórica que tenemos ante nosotros y lo que debemos hacer para generar una transformación histórica, permítaseme comenzar con algunas observaciones sobre el panorama actual del desarrollo mundial y las perspectivas a mediano plazo.El panorama del desarrollo mundial Permítaseme señalar que la crisis que ha afectado a la economía mundial desde hace cuatro años y medio aún no da claras muestras de estar derrotada. Tantas esperanzas han asomado y se han desvanecido el pasado año, o el que lo precedió, que debemos ser cautos al evaluar el futuro. Como lo demuestran los recientes acontecimientos de Chipre, sería prematuro proclamar victoria. Al mismo tiempo, existen crecientes pruebas de que avanzamos por la buena senda, por más que seguramente se presentarán algunos escollos en el camino. En Europa, las condiciones imperantes en los mercados han mejorado tras las turbulencias de la primavera y el verano pasados. El compromiso asumido por las autoridades europeas de poner coto a la inestabilidad financiera ha hecho posible que muchos indicadores de riesgo se ubiquen nuevamente en los niveles registrados por última vez a principios de 2010, antes de que surgieran preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de la euro-zona. Si bien debe reconocerse el papel desempeñado por los responsables de las políticas europeas, en alcanzar dichas mejoras, es importante reconocer que la inyección de liquidez no hace más que concedernos más tiempo; no resuelve el problema. Quedan por adoptar aun muchas arduas decisiones en las esferas de la política fiscal y de la política bancaria. En la economía real, hay algunas tenues señales de que la recuperación está en marcha. En los países de ingreso alto, las dificultades emanadas de la consolidación fiscal siguen siendo un obstáculo al crecimiento, aunque parece haberse llegado a un momento en que la tendencia se puede revertir. Aquí en los Estados Unidos, aunque subsiste la incertidumbre con respecto al estancamiento en la esfera de la política fiscal, se registran mejoras en el mercado inmobiliario y en el mercado laboral: en los últimos seis meses se han agregado a la economía estadounidense más de un millón de puestos de trabajo. En Europa, las proyecciones sobre el crecimiento del PIB indican, para el presente año, una contracción de un 0,2%, y algunas de las dificultades persistirán hasta fines de 2014 y principios de 2015. Si examinamos el panorama económico que tienen ante sí los países en desarrollo, las perspectivas son más luminosas. Se prevé que las economías del mundo en desarrollo experimenten este año un crecimiento del 5,5%, y para 2014 y 2015 prevemos un crecimiento aún mayor: del 5,7% y del 5,8%, respectivamente.En todo el mundo en desarrollo se están creando y ampliando empresas dinámicas y competitivas: desde pequeñas entidades incipientes hasta corporaciones multinacionales.Viajé recientemente a Chengdu, China, donde conocí a una empresaria llamada Zhang Yan. Pocos años antes, ella acariciaba un gran sueño —crear unaempresa—, pero carecía de acceso al financiamiento. Logró obtener un préstamo de US$10. 000 a través de un banco local que ejecuto una iniciativa para financiar empresarias mujeres. Se trataba de un programa respaldado por la Corporación Financiera Internacional, el brazo del Grupo Banco Mundial que suministra financiamiento al sector privado. Zhang utilizó su préstamo para abrir un taller de reparación de automóviles y hoy dirige una empresa floreciente, que emplea a más de 150 personas. Este fin de semana me envió un mensaje por correo electrónico. Se propone abrir un tercer taller de reparaciones y seguirá promoviendo la responsabilidad social contratando y capacitando a mujeres que no habían tenido acceso a buenos puestos de trabajo. Su trayectoria es idéntica a la de millones de personas ambiciosas de todas partes del mundo, a quienes, si se les brinda la oportunidad de triunfar en la esfera económica, la aprovechan, y a su vez crean puestos de trabajo y oportunidades para otros.Ese crecimiento del sector privado está suscitando notables beneficios en materia de desarrollo, en especial cuando converge con intervenciones más eficientes de gobiernos, de donantes internacionales o de la sociedad civil a favor de los pobres, Hoy la pobreza extrema está en retirada. En 1990 el 43% de los habitantes del mundo en desarrollo vivían con menos de US$1,25 por día. Estimamos que en 2010 --20años más tarde-- la tasa mundial de pobreza se redujo al 21%. El primer objetivo de desarrollo del milenio —reducir a la mitad la pobreza extrema— se alcanzó cinco años antes de lo previsto.A lo expresado se agrega que el progreso en el área social es quizá aún más notable. Ocho millones de pacientes con sida han recibido terapia antirretroviral. La cifra anual de decesos por paludismo se redujo un 75%. El total de niños que no asisten a clases disminuyó más de un 40%. Mirando hacia el futuro, creemos que se dan las condiciones necesarias para que el desempeño económico de los países en desarrollo siga siendo vigoroso. No obstante, no podemos dar por sentado que se registren altas tasas de crecimiento. Para que el crecimiento siga siendo del 6% —para no mencionar el 7% o el 8% logrado por muchas economías en el período de auge anterior a la crisis— se requerirán esfuerzos sostenidos de reforma. Por ejemplo, los países deberían seguir mejorando la calidad de la educación, la gestión pública y el entorno de negocios, modernizando su infraestructura, haciendo efectiva la seguridad energética y alimentaria y mejorando el sistema de intermediación financiera.A esto se agrega el surgimiento de nuevos riesgos. Nos preocupa, en especial, la posibilidad de que si no se toman medidas drásticas a nivel global, un catastrófico proceso de calentamiento planetario dé por tierra con gran parte de los avances que hemos experimentado.El desafío del cambio climático no es tan solo ambiental, sino que representa una amenaza fundamental para el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza. Según un reciente informe del Grupo Banco Mundial, a menos que adoptemos, ahora, medidas encaminadas a poner límite a las emisiones peligrosas, en el presente siglo la temperatura aumentará en 4 grados centígrados, o sea más de 7 grados Fahrenheit.En un “planeta con 4 grados más de temperatura” el aumento del nivel del mar podría alcanzar 1,5 metros, lo que pondría en peligro a más de 360 millones de habitantes de zonas urbanas. Las zonas afectadas por sequías, que hoy abarcan el 15% de las tierras de cultivos del mundo, pasarían a constituir alrededor del 44%; la región de África al Sur del Sahara se vería afectada en forma especialmente severa. Los fenómenos meteorológicos extremos se darían con devastadora frecuencia, lo que entrañaría incontables pérdidas de vidas humanas y bienes económicos, y quienes más padecerían serían los pobres, que son los menos culpables del cambio climático y quienes menos pueden permitirse la adopción de medidas de adaptación.Un segundo desafío crucial, a mediano plazo, es el de la desigualdad. A menudo, mencionar la desigualdad causa un embarazoso silencio. Tenemos que romper el tabú del silencio en relación con este tema difícil, pero de crucial importancia.Aunque en el mundo en desarrollo la expansión económica siga siendo acelerada, ello no supone que todos sus habitantes se vean beneficiados automáticamente por el proceso de desarrollo. Lograr que el crecimiento sea inclusivo es tanto un imperativo moral como una condición crucial de sostenibilidad del desarrollo económico.Sabemos que pese a los extraordinarios éxitos de la última década, alrededor de 1300 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema, 870 millones de seres humanos padecen hambre a diario y cada año fallecen 6,9 millones de niños de menos de cinco años de edad. ¿Qué conclusiones podemos, pues, extraer de esta reseña sucinta del actual panorama del desarrollo mundial? Creo que hay dos consecuencias clave para la labor del Grupo Banco Mundial.Aceleración del proceso de eliminación de la pobreza extremaLa primera es que ha llegado la hora de asumir el compromiso de poner fin a la pobreza extrema. Nos hallamos en un auspicioso momento histórico, en que se combinan los éxitos de décadas pasadas con perspectivas económicas mundiales cada vez más propicias para dar a los países en desarrollo una oportunidad —la primera que jamás hayan tenido— de poner fin a la pobreza extrema en el curso de una sola generación. Nuestro deber, ahora, es hacer que a esas circunstancias favorables se aúnen objetivos claros y medidas de peso que viabilicen esa oportunidad histórica.Sabemos que poner fin a la pobreza no será fácil. En los próximos años, en que nos esforzaremos en alcanzar esa meta, la labor será cada vez más ardua, porque quienes sigan sumidos en la pobreza serán aquellos a quienes resultará más difícil llegar. Algunos de ellos viven en zonas densamente pobladas de economías emergentes, como el estado indio de Uttar Pradesh, que visité el mes pasado, donde vive el 8% de las personas que viven en extrema pobreza en el mundo. Es mucho lo que necesitan los habitantes de ese estado: por ejemplo, una mejor infraestructura, más sólidos sistemas de educación que preparen a los alumnos para ingresar en la fuerza de trabajo y una mayor inclusión de las mujeres y otros grupos sociales vulnerables.Otras personas que siguen atrapadas en el entorno de la pobreza viven en países encerrados en ciclos de conflictos y fragilidad. Una proporción sustancial y creciente de pobres viven en Estados frágiles o afectados por conflictos, donde la necesidad del desarrollo y los obstáculos que se oponen a su consecución tienden a ser los de mayor magnitud. Los Estados frágiles deben ocupar un lugar frontal y central en todo programa de eliminación de la pobreza extrema.El desarrollo en los Estados frágiles es difícil, pero contando con enfoques innovadores es posible progresar, tal como lo contemplé en Afganistán hace tres semanas. Por ejemplo, estamos ayudando a capacitar a voluntarios afganos en la utilización de teléfonos inteligentes habilitados por GPS con cámaras incorporadas para realizar el seguimiento de proyectos de riego en sus comunidades, lo que les da una mayor sensación de pertenencia. Las fotografías que toman y los informes que suministran se transmiten ahora directamente a nuestras oficinas centrales en Kabul. Sus cámaras tienen, además, una función que James Bond consideraría valiosa: un botón de eliminación de todos los datos, incluidas fotografías e informes, para el caso de que los trabajadores sean interrogados en un punto de control. En Afganistán, pese a los persistentes problemas de seguridad y a un entorno plagado de corrupción, muchas empresas están estudiando la posibilidad de aprovechar oportunidades de inversión en los sectores de minería, energía y transporte. El aeropuerto internacional está lleno de aeronaves comerciales, lo que constituye un cambio sorprendente con respecto a la situación imperante una década atrás. A esto se agrega que el 27% de los miembros del Parlamento son mujeres, en lo que representa una ruptura aún más pronunciada con el pasado.La experiencia de la comunidad de donantes en Afganistán pone de manifiesto los fuertes riesgos que supone operar en Estados frágiles. No obstante, comprobamos en forma cada vez más clara que en ellos los programas coordinados de la comunidad internacional y de los gobiernos locales pueden alcanzar resultados transformadores. Estamos acumulando lecciones sobre como lograr estabilidad política, seguridad y desarrollo económico. El mes próximo, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y yo visitaremos juntos la región de los Grandes Lagos de África oriental en el contexto de nuestra labor encaminada a llevar a la práctica, más ampliamente, esas lecciones. Quiero ser claro: he trabajado en Estados frágiles y afectados por conflictos durante la mayor parte de mi vida adulta, y seguir fortaleciendo la labor que realiza en esos países el Grupo Banco Mundial será una de mis prioridades centrales.Fomento de una prosperidad compartidaA mi juicio, en materia de desarrollo, la segunda lección para nuestra época, tras la relativa a la eliminación de la pobreza extrema, es que no basta combatir esta última. Debemos realizar una labor colectiva tendiente a ayudar a todas las personas vulnerables, de todas partes, a superar ampliamente el umbral de la pobreza. Para el Grupo Banco Mundial centrar la atención en la equidad constituye un aspecto central de nuestra misión de fomentar una prosperidad compartida.Lo que he escuchado repetidamente en los últimos nueve meses es que en todas partes del mundo a los responsables de políticas con visión de futuro les preocupan la desigualdad y la exclusión.Desean crear oportunidades económicas para los habitantes vulnerables de sus países y llevar el crecimiento a los hogares de las personas pobres y en situación relativamente desventajosa, sea que vivan con US$1 diario, US$2 diarios o US$10 diarios. Quieren ayudar a quienes poco antes hayan superado la pobreza extrema a obtener los recursos que necesitan para ingresar en la clase media. Quieren, además, que los logros alcanzados por ellos en las últimas décadas sean sostenibles desde el punto de vista social, fiscal y ambiental.En Túnez, en enero último, me reuní con autoridades de la sociedad civil que ocupaban una posición de vanguardia en el movimiento que puso en marcha la primavera Árabe. Su mensaje fue inequívoco: si la prosperidad no se comparte en forma amplia, si no se basa en un proceso de desarrollo que abarque a todos los miembros de la sociedad, especialmente las mujeres y los jóvenes, las tensiones pueden volver a alcanzar el punto de fractura.Creo firmemente, asimismo, que la prosperidad no solo debe ser compartida por personas, comunidades y naciones, sino que además debe ser intergeneracional. Si no actuamos de inmediato para frenar el cambio climático, legaremos a nuestros hijos y nietos un planeta irreconocible. El Grupo Banco Mundial está preparando una estrategia para reforzar considerablemente las actividades en el área de cambio climático y contribuir a catalizar una acción urgente entre nuestros socios globales a nivel y a la escala necesaria. Estamos estudiando varias audaces ideas, incluidos nuevos mecanismos para respaldar y conectar a los mercados de carbono; planes viables desde el punto de vista político para eliminar los subsidios a los combustibles; más inversiones en una producción agropecuaria inteligente en relación con el clima, y alianzas innovadoras para crear ciudades mas limpias. Estamos revisando nuestra labor en todos los sectores para asegurar que todos nuestros proyectos atiendan la necesidad acuciante de abordar la cuestión del cambio climático. Mediante una acción concertada en estos momentos aún se puede evitar tener un “planeta con 4 grados más de temperatura”. Dos objetivos que servirán de orientación al Grupo del Banco MundialPermítaseme hablar ahora más concretamente acerca de la manera en que el Grupo Banco Mundial se está movilizando para aprovechar la oportunidad de poner fin a la pobreza extrema y fomentar la prosperidad compartida. Establecimos dos objetivos que servirán de orientación a nuestra estrategia mientras continuamos nuestra transformación hacia un banco de soluciones, colaborando con los países para encontrar soluciones a sus complejos problemas de desarrollo. No se trata de objetivos que el mismo Grupo Banco Mundial habrá de lograr. Se trata de objetivos que nuestros asociados, nuestros 188 países miembros, lograrán con el apoyo del Grupo Banco Mundial y la comunidad internacional del desarrollo. El primer objetivo es terminar con la pobreza extrema antes del final de 2030. Al ser una meta asequible la erradicación de la pobreza extrema, queremos fijar un calendario más exigente para centrar nuestros esfuerzos y mantener el sentido de urgencia.El plazo de 2030 es muy ambicioso. Si se tienen dudas, piénsese que el primer objetivo de desarrollo del milenio era reducir a la mitad la pobreza absoluta en un período de 25 años. Para alcanzar el objetivo de 2030 debemos reducir a la mitad la pobreza mundial una vez, luego reducirla a la mitad otra vez y después reducirla a la mitad por tercera vez, todo en menos de una generación. Si los países pueden lograr esto, la pobreza absoluta se reducirá a menos del 3%. Nuestros economistas fijan la meta en este nivel porque cuando se llegue a este nivel la naturaleza del desafío de la pobreza cambiará fundamentalmente en gran parte del mundo. De centrar la atención medidas estructurales generales se pasará a hacerlo en la solución del problema de la pobreza esporádica en grupos vulnerables específicos. Aunque seguiremos cumpliendo nuestra labor para ayudar a los que sufren pobreza esporádica y ocasional, se habrá ganado la lucha contra la pobreza masiva que los países han desplegado durante siglos.Nuestro equipo considera que serán necesarios tres factores para lograr este resultado extraordinario. Primero, para alcanzar nuestro objetivo antes del final de 2030 hará falta la aceleración de la tasa de crecimiento registrada en los últimos 15 años, y en particular un crecimiento alto y sostenido en Asia meridional y África al sur del Sahara.Segundo, será preciso desplegar esfuerzos por aumentar la inclusión y reducir la desigualdad garantizando que el crecimiento se traduzca en la reducción de la pobreza y, lo que es más importante, a través de la creación de empleo. Y tercero, será preciso evitar o mitigar posibles crisis, como desastres climáticos o nuevas crisis de los alimentos, de los combustibles o financieras.Para terminar con la pobreza extrema antes del final de 2030 harán falta políticas nacionales que se centren decididamente en este objetivo, junto con una labor acelerada y coordinada por parte de los donantes, el sector privado y la sociedad civil. Muchos líderes mundiales, durante muchas décadas, han hablado de terminar con la pobreza. Para poner en práctica esta visión hará falta un nivel de compromiso de toda la comunidad internacional que esté a la altura de la envergadura de este desafío histórico.Este compromiso debe manifestarse en recursos. Este año el Grupo Banco Mundial está estudiando con sus asociados la reposición de recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), nuestro fondo para los 81 países más pobres. Con la ayuda de la AIF, cientos de millones de personas han salido de la pobreza extrema. Asegurar una sólida reposición de recursos de la AIF es una de mis máximas prioridades.Hará falta un esfuerzo extraordinario para alcanzar este objetivo en 2030. Pero ¿hay alguien en algún lugar que dude de que la recompensa a alcanzar no valga el esfuerzo? ¿Hay alguien que haya sobrevivido con menos de US$1,25 al día que no se uniría hoy a mí para decirles que es hora de terminar con la pobreza extrema? ¿Hay alguien que haya conocido los barrios pobres de Johannesburgo o Adís Abeba o Dhaka o Lima que no se comprometería a ayudar a construir una vida mejor para todos los que viven allí? ¿Hay alguien hoy aquí que no quisiera borrar esta mancha de nuestra conciencia colectiva? Un mundo sin pobreza es una meta que podemos alcanzar. Es posible ayudar a todos los habitantes del planeta a asegurarse una salida, sin marcha atrás, de la pobreza y la permanencia en el rumbo hacia la prosperidad.Eso me lleva al segundo objetivo: aumentar los ingresos del 40% más pobre de la población de cada país.Esta medida capta los dos componentes de la prosperidad compartida: el imperativo del crecimiento económico junto con un pronunciado interés en la equidad. Exige que no solo nos preocupemos porque las economías en desarrollo se amplíen, sino que observemos directamente si aumenta el bienestar del segmento más pobre de la sociedad. Es un objetivo importante para todos los países. Si bien nuestros esfuerzos se centran especialmente en los países que tienen menos recursos, no es solo en los países pobres que desarrollamos nuestra labor. Cumplimos nuestra labor en todos los países en que hay personas pobres, o donde la población encara la exclusión económica. Este objetivo asegurará que abordemos las prioridades de la equidad y la inclusión de manera más sistemática en todo nuestro proceso de adopción de decisiones estratégicas. Acabo de estar en Brasil, donde vi cómo las políticas públicas cuidadosamente elaboradas pueden reducir extraordinariamente la desigualdad de ingresos. Brasil ha ampliado el acceso a la educación y ha puesto en práctica un programa de transferencias condicionadas en efectivo que eleva los ingresos de las personas más pobres. Otros países pueden adaptar estas y otras estrategias de reconocida eficacia para solucionar la desigualdad en sus situaciones peculiares. El éxito puede propagarse.El Grupo Banco Mundial estará dispuesto a ayudar por lo menos de cuatro maneras distintas.Primero, nos valdremos de la ayuda de estos objetivos para tomar decisiones entre prioridades encontradas al identificar los proyectos con los que podamos ejercer el mayor impacto. Estos objetivos servirán en gran medida de base para nuestras Estrategias de Alianza con los Países, los documentos minuciosos de políticas en los que se fijan nuestros objetivos para cada uno de nuestros países asociados. La próxima semana, enviaremos a nuestro directorio ejecutivo una nueva Estrategia de Alianza con India, la primera de dichas estrategias diseñada teniendo en cuenta estos dos objetivos. La contribución de India para terminar con la pobreza mundial podría ser enorme. En los últimos cinco años, aproximadamente 50 millones de personas salieron de la pobreza en India. Pero en la próxima generación, estimamos que con un impulso concertado otros 300 millones de indios podrían salir de la pobreza extrema. Segundo, haremos un seguimiento y observaremos de manera estrecha los avances alcanzados con miras al logro de estos objetivos, e informaremos anualmente sobre lo que se ha logrado y las lagunas que persisten. Tercero, nos valdremos de nuestra capacidad de convocatoria y promoción para recordar constantemente a los formuladores de políticas y a la comunidad internacional lo que hace falta para el logro de estos objetivos. Hace poco, varios políticos valientes se han comprometido a terminar con la pobreza en sus países, como Dilma Rousseff en Brasil y Joyce Banda en Malawi. Análogamente, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, hicieron suya la visión de terminar con la pobreza extrema a nivel mundial. Estas exhortaciones audaces exigen acciones. El Grupo Banco Mundial será un promotor permanente y un asociado leal para alentar a los formuladores de políticas a que cumplan con sus promesas frente a los pobres.Y cuarto, colaboraremos con nuestros socios para intercambiar conocimientos acerca de las soluciones para terminar con la pobreza y promover la prosperidad compartida.Para alcanzar sus objetivos de desarrollo, los países necesitarán políticas acertadas y financiamiento suficiente. Pero también necesitarán mejorar la ejecución: cómo aplicar las políticas en el terreno para lograr resultados. Cada vez en mayor medida, los países acuden al Grupo Banco Mundial en busca de apoyo para solucionar problemas en la ejecución. Nos dicen que tienen números sin precedente de niños que asisten a la escuela, pero las pruebas revelan que son demasiados los que no pueden leer ni escribir antes de terminar el quinto grado. Se han aprobado planes de nuevas plantas de saneamiento, o nuevas carreteras, o nuevos puentes, pero años después aún no se han terminado. Estas son deficiencias en la implementación, y en el caso de muchos países ellas constituyen el obstáculo más grande para los logros en materia de desarrollo.Por ese motivo estamos colaborando con los países y los socios para crear lo que denominamos la ciencia de la implementación para el desarrollo. A medida que se asiente, este nuevo ámbito proporcionará conocimientos, instrumentos y redes de apoyo a los profesionales de primera línea del desarrollo. Los conectará con sus pares de todo el mundo que pueden ayudarlos a solucionar problemas en tiempo real. Ingenieros encargados de la modernización de las redes eléctricas en la República de Georgia, por ejemplo, recibirán asesoramiento de colegas de Chile que encararon desafíos semejantes. Habilitando sistemáticamente estas conexiones, la ciencia de la implementación multiplicará el impacto de los expertos encargados de la solución de problemas dentro y fuera del Grupo Banco Mundial: las personas que están en el terreno tratando de encontrar la manera de proporcionar energía solar a medio millón de mongoles nómadas, o ayudando a aldeanos de Costa Rica a llevar a cabo las tareas de reconstrucción después de un terremoto, o elaborando un conjunto de medidas financieras que pueda reactivar una línea ferroviaria en dificultades de África oriental. Al promover el ámbito emergente de la ciencia de la implementación, ayudaremos a nuestros socios a aprender unos de otros y a elevar al máximo el impacto de cada dólar gastado para terminar con la pobreza y promover la prosperidad compartida.Conclusión: ¿Qué clase de mundo dejaremos a nuestros hijos?Para terminar, permítanme señalar que este viernes estaremos a 1000 días de terminar el año 2015, el vencimiento del plazo para el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. Si bien los avances en el logro de los ODM han sido extraordinarios, continúan siendo desparejos entre las distintas poblaciones y países. Debemos aprovechar estos últimos 1000 días para avanzar con un sentido mucho mayor de urgencia para mejorar la vida de los niños y sus familias.Al mismo tiempo que intensificamos nuestra labor, también debemos centrarnos en lo que viene después, y en cómo podemos mantener la atención insoslayablemente centrada en los años venideros. Con nuestros asociados, el Grupo Banco Mundial está en proceso de establecer un marco para un programa audaz de desarrollo para después de 2015 para acelerar más los logros en materia de desarrollo.Sin embargo todos sabemos que el progreso no es inevitable. Ello me viene a la mente cuando pienso en un momento de la historia del movimiento de los derechos civiles de los afroamericanos hace exactamente 50 años este mes.En abril de 1963, el Dr. Martin Luther King fue arrestado en Birmingham, Alabama, por encabezar una ola de protestas masivas con el objeto de forzar a las autoridades locales a acelerar las reformas contra la segregación. Muchos líderes religiosos blancos moderados, gente que se consideraba a sí misma aliada de la lucha por los derechos civiles, reprobaba lo que denominaba tácticas “extremistas” de King. Uno de ellos escribió una carta al Dr. King en la que sostenía que toda persona reflexiva sabía que los afroamericanos terminarían consiguiendo sus derechos, pero que King había actuado de manera “inoportuna e imprudente”para forzar el cambio antes del momento indicado. En su “Carta desde la cárcel de la ciudad de Birmingham”, el Dr. King respondió que la actitud de los blancos moderados se debía a una “trágica mala interpretación” de que el tiempo traería “inevitablemente” el progreso. King escribió textualmente: “El progreso humano nunca llega montado sobre las ruedas de la inevitabilidad: llega mediante los incansables esfuerzos de [hombres y mujeres]”.La injusticia no desaparecerá “inevitablemente”. La injusticia, afirmó el Dr. King, debe “ser extirpada mediante una acción poderosa, persistente y decidida” estimulada por “la urgencia del momento”.Al fijar objetivos para nuestra organización, objetivos para nuestro esfuerzo colectivo por atender mejor las necesidades de los pobres y vulnerables, debemos reflexionar acerca del ejemplo del Dr. King.Fijamos objetivos precisamente porque nada es inevitable. Fijamos objetivos para hacer frente a los obstáculos externos, y también para desafiar nuestra propia inercia. Fijamos objetivos para mantenernos alertas ante la “urgencia del momento”, para desafiar constantemente nuestros propios límites. Fijamos objetivos para evitar caer en el fatalismo o la complacencia, ambos enemigos mortales de los pobres.Fijamos objetivos para que todos los días, a toda hora, podamos tener certeza de que nuestras acciones están en armonía con nuestros valores más profundos, esos valores que podemos sostener sin vergüenza ante el juicio de la historia.Si actuamos hoy, si trabajamos implacablemente por la consecución de estos objetivos de erradicar la pobreza extrema y fomentar la prosperidad compartida, tenemos la oportunidad de crear un mundo para nuestros hijos que se caracterice por oportunidades para todos y no por marcadas inequidades. Un mundo sostenible donde todos los hogares tengan acceso a energía limpia. Un mundo en el que todos tengan alimentos suficientes. Un mundo en el que nadie muera por causa de enfermedades que se pueden prevenir.Un mundo sin pobreza.Es el mundo que todos queremos para nosotros mismos, nuestros hijos, nuestros nietos y todas las generaciones futuras.Como decía el Dr. King, “siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto”. La oportunidad está manifiestamente ante nosotros. Podemos y debemos tomar el arco de la historia e inclinarlo hacia la justicia.Muchas gracias. Mostrar menos -
Se transcribe a continuación una parte de los comentarios formulados en el día de hoy por el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en las reuniones del Grupo de los Veinte, durante la ... Mostrar más + primera sesión: Riesgos para la economía mundial.“En una visión a más largo plazo, mi exposición sería incompleta si no destacara las graves consecuencias que tendría para las perspectivas económicas ignorar los serios desafíos que plantea el cambio climático. No se trata simplemente de riesgos, sino de verdaderas consecuencias.También tengo presente que no es habitual que temas que giran en torno al cambio climático se planteen a los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales. Creo firmemente que es un error, y para respaldar mi opinión basta contemplar lo que está sucediendo en nuestro país anfitrión. En el presente invierno, por ejemplo, Moscú experimentó nevadas sin precedentes. Los científicos especializados en el clima nos dicen que el calentamiento de la tierra traerá consigo cada vez más episodios de precipitaciones y otros períodos de fenómenos meteorológicos extremos. Hace apenas dos años y medio, una ola de calor extremo en Rusia causó 55 000 muertes. La población de Rusia experimentó pues, en los últimos años, dos episodios meteorológicos extremos sumamente inusuales. Uno de calor; otro de frío. No nos estamos refiriendo a un riesgo que pueda sobrevenir de aquí a 50 años, sino a riesgos que ya están presentes entre nosotros.Ningún país — rico o pobre— está a salvo de los impactos de desastres relacionados con el clima. En Tailandia, por ejemplo, las inundaciones de 2011 provocaron pérdidas de aproximadamente US$45 000 millones, suma que equivale a alrededor del 13% del PIB. Los impactos de ese desastre no respetaron fronteras, y perturbaron las cadenas internacionales de suministros.Los daños y pérdidas provocados por desastres naturales se triplicaron con creces en los últimos treinta años. A menudo, el fruto de años de trabajo en pos del desarrollo se destruye en días, incluso en minutos.Hemos asistido a los arduos esfuerzos realizados por países desarrollados para hacer frente a tormentas de nieve y fenómenos como el huracán Sandy, pero menores aún son los recursos con que cuentan los países en desarrollo para mitigar los costos económicos y humanos de esos desastres. Nosotros, en el Grupo del Banco Mundial, hemos intensificado nuestra labor de mitigación, adaptación y gestión de riesgos de desastres. Desearía que el G-20 considerara con mayor detenimiento las medidas que es necesario que adoptemos para hacer frente al cambio climático, que constituye un peligro sumamente real y actual”. Mostrar menos -
“Medidas de lucha contra la corrupción en un medio global: Un compromiso de actuar en consecuencia”Colegas, amigos y asociados en la tarea del desarrollo:Es oportuno que nos reunamos hoy en el Center ... Mostrar más + for Strategic and International Studies (CSIS), que desde 1962 se ha esforzado por encontrar soluciones prácticas a los problemas grandes y difíciles de nuestro tiempo. Entre estos problemas tal vez ninguno esté tan generalizado ni sea tan persistente como el de la corrupción, que está incluido en nuestro temario de hoy. No hace mucho en muchos círculos del desarrollo se aceptaba que era poco lo que se podía hacer respecto de este problema. En la década de 1990 dichas actitudes empezaron a cambiar en respuesta a muchos factores, incluidos el fin de la guerra fría, y el crecimiento de las organizaciones no gubernamentales (ONG) mundiales, como Transparency International.Durante este período, un conjunto de pruebas cada vez mayor empezó a subrayar que la corrupción asesta un golpe pernicioso al desarrollo. Las investigaciones realizadas por el Banco y otros actores han demostrado que existe una relación negativa entre el crecimiento y la corrupción. La corrupción actúa como un impuesto regresivo, y castiga a los ciudadanos más pobres y a las empresas más pequeñas. Restringe el acceso de los ciudadanos más vulnerables a los servicios y se la vincula con una menor calidad de los servicios públicos. Representa un gran costo para las empresas. Según una estimación, anualmente se roban a los países en desarrollo entre US$20 000 y US$40 000 millones.El Banco Mundial ha cumplido una función importante en la evolución de la agenda mundial sobre la integridad y el buen gobierno desde el momento del discurso de Jim Wolfensohn sobre “el cáncer de la corrupción” con ocasión de las reuniones anuales del Banco de 1996. En mi opinión, las palabras originales de Jim son tan válidas hoy como lo eran cuando se pronunciaron hace 16 años.Jim expresó: “La corrupción desvía recursos de los pobres a los ricos, aumenta el costo de administración de las empresas, distorsiona el gasto público y desalienta a los inversores extranjeros…es un gran obstáculo al desarrollo sólido y equitativo”.Me siento privilegiado de tener esta oportunidad para expresar mis ideas acerca de cómo abordará el Banco los problemas de la lucha contra la corrupción durante mi mandato. Empezaré con dos reservas.La primera es que la agenda de la lucha contra la corrupción es un subconjunto importante de un movimiento más amplio a favor del buen gobierno y debe considerársela dentro de este contexto. Pocas cuestiones son más importantes que el buen gobierno para el desarrollo y el crecimiento compartido. Las instituciones públicas prestan servicios cruciales como los de salud y educación, de los que dependen en especial los pobres. La corrupción subvierte y socava todas estas funciones y por ello constituye un gran impedimento para el desarrollo. Es en este contexto que la lucha contra la corrupción ha sido y continuará siendo una de las prioridades máximas del Banco.Segundo, como se señala en nuestra última actualización de la estrategia relativa al buen gobierno y la lucha contra la corrupción, gran parte de la labor del Banco respecto de esta agenda se refiere a la administración del riesgo, y no a evitar el riesgo. Debemos participar en situaciones y lugares que no ocupan un alto puesto en los índices mundiales de buen gobierno. Debemos luchar contra la pobreza en esferas en que los marcos legales para luchar contra las conductas corruptas e ilícitas son imperfectos y las instituciones de rendición pública de cuentas tal vez no funcionen bien, o ni siquiera existan. Debemos alentar al personal a asumir riesgos y a innovar en aras del desarrollo, siempre que los riesgos se analicen cuidadosamente al principio y se administren atentamente durante la ejecución. Nuestra reacción debe ser rápida y decisiva ante los problemas que inevitablemente habrán de surgir.La aplicación práctica es importante. Para que tengan una idea del problema, la semana pasada hicimos un inventario de las investigaciones realizadas por el Banco Mundial sobre las conductas indebidas en sus proyectos. Esta actividad reveló que habíamos concluido 609 investigaciones y dado lugar a 250 inhabilitaciones en los últimos cuatro años y medio. He solicitado a las pertinentes unidades del Banco que cribaran este conjunto de pruebas y extrajeran enseñanzas para que podamos modular mejor el riesgo y cerciorarnos de que esas ideas sirvan de orientación a las decisiones futuras sobre las actividades.Nuestra disposición a trabajar en situaciones difíciles y a asumir riesgos medidos nunca debe confundirse con la disposición a tolerar la corrupción en los proyectos y actividades del Banco. Permítanme decir en voz alta y claramente que cuando se descubren actos de corrupción en nuestros proyectos y actividades, en el Grupo del Banco Mundial aplicamos la política de tolerancia cero.En consecuencia ¿adónde nos conduce todo esto? ¿Deberíamos abstenernos de medidas de alto riesgo y renunciar a los beneficios posiblemente de gran escala para los pobres o deberíamos en cambio asumir un riesgo calculado, diseñar salvaguardas apropiadas y avanzar? Mi respuesta es que debemos asumir riesgos para producir resultados en materia de desarrollo, pero debemos hacerlo con los ojos abiertos y debemos tratar de mitigar esos riesgos en la mayor medida posible.Sin embargo, algunas veces surgen problemas y debemos ser firmes. Esto es lo que sucedió en el caso del proyecto del puente del río Padma donde la falta de la reacción debida por parte de las autoridades ante las pruebas de corrupción en ese momento nos condujo a dar por terminado un crédito por valor de US$1200 millones en junio del año pasado.No es mi intención adelantarme a los hechos, ya que los procesos jurídicos y de otra índole deben seguir su curso. No podemos contemplar la posibilidad de financiar el puente hasta que no se cumplan ciertas condiciones para incrementar la supervisión del proyecto y podamos dar seguridad de que se lleve a cabo una investigación penal justa y completa. Y digo esto consciente de la gran importancia de este puente para el pueblo y la economía de la región suroccidental de Bangladesh. Esta obra de acero reviste vital importancia por las oportunidades que les brinda.No obstante, hemos continuado desarrollando actividades en Bangladesh. En la actualidad, nuestra cartera incluye más de 30 proyectos, que representan compromisos por un total de aproximadamente US$4300 millones. Nuestra intolerancia a la corrupción no significa que ignoremos el panorama más amplio del desarrollo.Toda buena institución cuenta con sistemas y mecanismos de control, y actúa con rigor para evitar que ocurran cosas malas. La Vicepresidencia de Integridad Institucional del Banco Mundial imparte capacitación tanto al personal como a las contrapartes de los países clientes para que puedan detectar las señales de alerta en las adquisiciones públicas, y estamos creando software que permitirá automatizar esos procesos. En 2010, el Banco puso en marcha la Alianza Mundial de Enemigos de la Corrupción, con el fin de congregar a las máximas autoridades de las entidades nacionales de lucha contra la corrupción, fiscales y auditores, para que pudieran aprender unos de otros y brindarse apoyo moral.En esa ocasión, el senador Leahy hizo uso de la palabra ante los miembros de la Alianza y señaló muy claramente las consecuencias de no frenar la corrupción. El senador declaró que si hacemos la vista gorda, en cualquier país, les fallamos a nuestros propios ciudadanos, les fallamos a los habitantes de los países a los que queremos ayudar, menoscabamos el imperio de la ley a nivel nacional e internacional, y perjudicamos nuestros intereses de largo plazo.Deberíamos aprender de las medidas coercitivas y preventivas que aplican los Gobiernos: Brasil ha tenido algunas intervenciones radicales para convertir favelas infestadas de drogas en barrios más seguros; en Italia, las autoridades tributarias están usando un método poco convencional denominado “redditometro” para desenmascarar a los evasores de impuestos, y en India, el Gobierno está lidiando con un proyecto de ley contra la corrupción.Estas iniciativas contra la corrupción, y la labor de Leonard y nuestra Vicepresidencia de Integridad Institucional, son un eslabón crítico de una cadena más larga que contribuye al buen gobierno, la integridad y la eficacia del desarrollo. En un plano más general, nuestra estrategia relativa al buen gobierno y la lucha contra la corrupción, que el Directorio Ejecutivo aprobó por unanimidad en marzo de 2012, pone de relieve seis pilares para combatir la corrupción y promover la causa del buen gobierno, a saber:Integrar más sistemáticamente las cuestiones relativas al buen gobierno en estos instrumentos.Brindar respaldo a instituciones nacionales capaces y transparentes.Centrar más intensamente la atención en los resultados.Procurar una gestión más eficaz del riesgo.Mejorar el buen gobierno a nivel internacional, incluido el apoyo continuado a las importantes deliberaciones del G-8 y el G-20, y a emprendimientos tales como la Iniciativa para la Recuperación de Activos Robados y la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas.Facilitar la aplicación de la agenda de buen gobierno en todas las operaciones del Banco.Nuestras prácticas sobre buen gobierno y lucha contra la corrupción deben fundarse cuidadosamente en datos y análisis sólidos, que recaben más de esa “ciencia de la entrega” de la que he hablado en muchas ocasiones. Nuestro equipo debe recabar mejor los conocimientos tácitos e implícitos acerca de cómo llevar a cabo reformas en materia de buen gobierno y del sector público, particularmente en situaciones difíciles como las que atraviesan los Estados frágiles y afectados por conflictos y, al mismo tiempo, difundir tales conocimientos de una manera más eficaz al personal y a los asociados en el desarrollo. Debemos centrarnos más en la solución de los problemas del mundo real que en el modelo tradicional de “mejores prácticas” de desarrollo institucional.Permítanme contarles una anécdota. El año pasado me encontraba en Haití y una de las reuniones que mantuve fue con un grupo de dirigentes del sector privado. Conozco bien el caso de Haití, pues trabajé durante muchos años en ese país a través de Partners in Health, una ONG de la que fui cofundador. Haití tiene una larga historia de capitalismo amiguista, en que solo unas pocas personas más cercanas a quienes ejercen el poder obtienen casi todos los beneficios del comercio y los negocios. Esta es una forma de corrupción común e insidiosa, y no se puede permitir que continúe. Eso fue lo que le manifesté al grupo de dirigentes del sector privado esa mañana: que el sistema económico de capitalismo amiguista debía abrirse, ser más inclusivo y permitir la participación de las mujeres, los jóvenes y los empresarios. Eso es lo que tiene que ocurrir en Haití para que el país pueda tener posibilidades de prosperar.No hace mucho, Bono vino a hablar al Banco Mundial, y definió la corrupción como “el flagelo más mortífero de todos”. Esta afirmación pareció sorprender a muchos, pero con frecuencia la corrupción efectivamente destruye lenta y silenciosamente un desarrollo eficaz.Cuando la corrupción penetra en los sectores sociales, significa que los hospitales se edifican sin equipos que permitan salvar vidas, o que las escuelas se construyen sin que ofrezcan un sueldo adecuado a los maestros. Significa que los caminos se construyen sin barreras de protección, o que en algunos casos ni siquiera lleguen a construirse. ¿Y quiénes pagan las consecuencias? Los pobres, y a veces lo hacen con su vida. La corrupción les roba a los pobres. Les roba la promesa de un futuro mejor.Constantemente incito al personal del Banco a pensar en “inclinar el arco” de la historia. Como todos sabemos, la historia de la corrupción es de larga data y este arco no será fácil de inclinar. Pero quiero que sepan que una prioridad fundamental de mi mandato en el Grupo del Banco Mundial será llevar adelante la agenda de lucha contra la corrupción que Jim Wolfensohn articuló tan hábilmente durante su presidencia, y adaptarla a los desafíos actuales de la prosperidad compartida y la erradicación de la pobreza.Muchas gracias. Mostrar menos -
En honor a nuestros anfitriones, quisiera comenzar mi alocución con unas palabras en japonés.Mina-sama Kon-Nichiwa. Okagesama-de, Sekai Ginkou-noSousai Toshite Hajimete-no Soukai-deSendai-n... Mostrar más + imo Iki, Mina-sama-noYasashisa-to Tsuyosa-ni Fure,Subarashii Kizuna-wo Tsukuru Koto-gaDeki-mashita.Arigato Gozai-mashita. [Hola a todos. Gracias a su ayuda pude completar mis primeras Reuniones Anuales y visitar Sendai como presidente del Banco Mundial. Me sentí conmovido por su amabilidad y su capacidad de recuperación. Me alegra que hayamos podido establecer este vínculo, este maravilloso kizuna. Muchas gracias.]No sé si hubo interpretación para eso; espero que sí. Antes que nada, quiero darles las gracias.Me gustaría agradecer al pueblo y al Gobierno de Japón por haber organizado unas reuniones verdaderamente excepcionales. Creo que el Gobierno nos ha demostrado a todos el carácter de los japoneses al responder a la gran tragedia del 11 de marzo de 2011 e insistir en que estas reuniones se centraran en garantizar que todos los países, especialmente los países en desarrollo, tengan acceso a todas las herramientas que necesitan para gestionar el riesgo de desastres. Estamos muy agradecidos. Quisiera dar las gracias a Christine por sus elocuentes palabras en la sesión plenaria y por su liderazgo, y al presidente del Comité para el Desarrollo, Marek Belka, por su conducción y sus contribuciones.También me gustaría felicitar a mis colegas europeos. En los últimos años se han planteado muchas preguntas sobre la Unión Europea. El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea es un claro recordatorio de lo que ha hecho la Unión para influir en la historia de forma positiva.Estas fueron mis primeras reuniones como presidente del Banco Mundial. Después de conversar con gobernadores, ministros, representantes de la sociedad civil y muchas otras partes interesadas, he quedado impresionado con la gran variedad de opiniones. De hecho, muchos se identificaron con nuestra campaña “¿Qué hará falta?” y directamente me respondieron qué pensaban que se podía hacer. Muchas personas también llevaban puestas nuestras camisetas negras con una frase simple: “erradicar la pobreza”.En mi caso, ese mensaje —erradicar la pobreza— está en mi mente todos los días desde que me convertí en presidente del Grupo del Banco Mundial. Pienso en ese mensaje y en la idea de promover una prosperidad compartida, para que las familias o los jóvenes puedan tener la esperanza de un futuro más auspicioso que incluya un buen empleo, acceso a la atención de la salud y una buena educación.Las condiciones económicas actuales son difíciles y desconcertantes. Creo que el Grupo del Banco Mundial tiene una función que cumplir en todos los países del mundo, y todos los países del mundo pueden trabajar con el Banco Mundial para encontrar soluciones a algunos de los problemas de desarrollo más difíciles de la actualidad. Quiero que el Banco Mundial pase de ser un banco de conocimientos a ser un banco de soluciones, que se convierta en un centro de intercambio de ideas del norte y el sur para encontrar la mejor forma de prestar servicios a quienes más los necesitan. Permítanme resaltar la importancia de mantener, en este momento, a los países en desarrollo en el centro de la escena. Todavía vivimos en un mundo que tiene más de mil millones de personas en situación de pobreza extrema. Debemos trabajar para no perder los impresionantes logros obtenidos en América Latina, África y Asia en la última etapa. En estos pocos años, el crecimiento de los países en desarrollo equivalió a más de la mitad del crecimiento mundial. Por el beneficio de todos, estos países deben continuar creciendo y mantener su sólida contribución a la economía internacional.Una vez más, quiero dar las gracias a nuestros anfitriones japoneses y, para finalizar, recordar a la ganadora del concurso de eslóganes sobre desarrollo del Banco Mundial para alumnos de nivel secundario. De un total de más de 1600 participantes, la ganadora es Mayu Muto, de la institución Hiroshima Prefectural Yoshida Senior High School.Su eslogan fue “Hinkon-de Kimi-no Mirai-wa Jama Sasenai”.“No dejaremos que la pobreza obstaculice tu futuro”.Muchas gracias. Mostrar menos -
Gracias por venir. Sé que muchos de ustedes han asistido a Reuniones Anuales anteriores. Esta es para mí la primera vez, y espero con interés reunirme con los Gobernadores y partes interesadas.Primero... Mostrar más + quiero agradecer al Gobierno y al pueblo de Japón. La planificación y el trabajo que realizaron y la hospitalidad que nos brindaron han sido asombrosos.Creo que ello tiene un valor especial porque este año se cumplen 60 años de sólida relación entre el Banco y Japón.Japón empezó siendo nuestro cliente en los años cincuenta y sesenta, y sus empréstitos fueron de un valor total de US$863 millones para 31 proyectos, incluidos proyectos insignia como el del tren bala, el de la presa Kuroyon y el de la autopista de Tomei. Ahora Japón es nuestro segundo principal accionista y el tercer donante más importante para la Asociación Internacional de Fomento, la institución del Banco dedicada a los más pobres. Es verdaderamente un caso de éxito y una muestra notable de generosidad.Pero eso no es todo. Japón, en su evolución de país en desarrollo a país desarrollado, ha compartido sus conocimientos y su experiencia con el resto del mundo.Ayer estuve en una de esas ocasiones, el Diálogo de Sendai. El Gobierno de Japón nos ha pedido que usemos el poder de convocatoria del Banco Mundial para ayudar al país a compartir las enseñanzas aprendidas en materia de gestión del riesgo de desastres con ocasión del terremoto y tsunami de marzo de 2011. Muchas naciones aprovechan las tragedias para mejorar. Grandes naciones como Japón aprovechan las tragedias para compartir con otros las enseñanzas aprendidas.Sabemos que el mundo está interconectado. Los conocimientos adquiridos en una parte del mundo pueden aplicarse a otras. Lo que está sucediendo en un lugar del mundo, como en Europa, puede tener un enorme impacto en otras partes del mundo.Estamos viviendo tiempos difíciles. El precio de los alimentos continúa siendo alto y volátil; el crecimiento en los países de ingreso alto es de un nivel bajo, y los países en desarrollo, que han sido el motor del crecimiento, no serán inmunes a la mayor incertidumbre de la economía mundial.Los anuncios económicos de las últimas semanas invitan a la reflexión. En tiempos de incertidumbre la vulnerabilidad afecta a todos, pero especialmente a los pobres que tienen pocas redes de protección y pocos recursos, si es que tienen algunos, y que sobreviven día a día sin posibilidades de futuro. Nuestro trabajo en el Grupo del Banco Mundial es asegurarnos de que el crecimiento que hemos observado en los países en desarrollo de África, América Latina y Asia en los últimos cinco años no se pierda por el empeoramiento de la situación.Como parte del inicio de un diálogo acerca de los obstáculos y las soluciones para erradicar la pobreza, el Banco Mundial ha iniciado antes de estas Reuniones una conversación en línea a nivel mundial: una campaña acerca de “Lo que hará falta para erradicar la pobreza”. Estamos recibiendo ideas y comentarios de multitudes a través de los medios de comunicación social y videos. Es una gran manera de mantener una conversación centrada en resultados reales y prácticos.Porque en última instancia de lo que se trata es de los resultados. Les pregunto a nuestros equipos: ¿qué podemos hacer para torcer el arco de la historia y erradicar la pobreza absoluta más rápidamente de lo previsto en la actualidad?Es nuestro trabajo tener un efecto catalítico en la pobreza. La buena noticia es que en el Grupo del Banco Mundial, la respuesta ha sido un categórico “sí, podemos inclinar el arco de la historia”. Es por esa razón que vinimos a trabajar al Banco Mundial: queremos luchar contra la pobreza y queremos influir en la historia. Ha sido la labor de mi vida y he trabajado en situaciones de gran pobreza y esta organización tiene esa misión fundamental.Mi mandato se inició hace 104 días. Si bien estoy entusiasmado por lo mucho que el Banco ha cambiado en lo que respecta a apertura, resultados y rendición de cuentas, creo que la institución puede hacer más. Debemos ser más ágiles y debemos centrarnos más en la entrega. En el curso de estas reuniones, no solo compartiré mis ideas sobre esferas que podrían ser objeto de reforma, escucharé también las opiniones de las partes interesadas y buscaré maneras de introducir reformas eficaces.Gracias. Mostrar menos -
Erradicación del sida y la pobrezaSus Excelencias y distinguidos invitados, damas y caballeros, colegas y amigos:Al dar una mirada retrospectiva a esta epidemia, es difícil afirmar que hubo un momento... Mostrar más + preciso en el que la situación comenzó a cambiar. Porque lo cierto es que a lo largo de 30 años hemos ido logrando hacer retroceder el sida, paso a paso, con gran esfuerzo. Y en casi todos esos momentos, han sido los activistas, y sus comunidades, quienes han marcado la pauta. Fueron los activistas y las comunidades quienes idearon las relaciones sexuales menos peligrosas, y promovieron el uso de preservativos, los programas de intercambio de agujas y casi todas las conductas preventivas que practicamos en la actualidad.Fueron los activistas quienes transformaron el proceso de desarrollo de medicamentos y los procedimientos regulatorios, y comprometieron la participación de los pacientes en las investigaciones clínicas, gracias a lo cual se ha reducido a la mitad el tiempo para la aprobación de los fármacos en el Norte Global. Fueron los activistas quienes en el año 2000, en Durban, comenzaron a presionar para que se diera acceso a los medicamentos antirretrovíricos en el mundo en desarrollo, y quienes siguieron presionando y continúan haciéndolo para que esos fármacos estén al alcance y a disposición de todas las personas que los necesiten en cualquier parte del mundo. Y también fueron los activistas quienes, por su profundo conocimiento de las comunidades más afectadas por el sida, han impulsado un movimiento para promover la salud y la dignidad de los hombres homosexuales, los trabajadores sexuales y los consumidores de drogas que actualmente ha llegado a todos los rincones del mundo.Han sido entidades como la Organización Ugandesa de Apoyo a las Personas con Sida (TASO), ACT UP en Estados Unidos, Treatment Action Campaign (TAC) en Sudáfrica, el Grupo pro Vida en Brasil, Lawyers Collective en India, la Red Tailandesa de Consumidores de Drogas y muchísimas otras organizaciones semejantes, las que han dado forma a uno de los movimientos más extraordinarios jamás vistos en el mundo.Recordemos que el acrónimo ACT UP significa AIDS Coalition to Unleash Power (Coalición del sida para desplegar el poder).Este es un movimiento que surgió del enojo, un movimiento que tiene sed de justicia, un movimiento que consiste fundamentalmente en desplegar el poder de la solidaridad humana, y que durante 30 años ha forjado alianzas para ampliar esa solidaridad y ser cada vez más inclusivo.Es un movimiento que ha ido creciendo y que ahora incluye a los Gobiernos de Brasil y Botswana, organismos de las Naciones Unidas, donantes y países donantes visionarios, y novedosos programas de tratamiento promovidos por organizaciones no gubernamentales; un movimiento que ha contribuido a la creación de programas tales como la Iniciativa “tres millones para 2005” y del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria (Fondo Mundial) y el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos de América para luchar contra el SIDA (PEPFAR). Gracias a este esfuerzo colectivo se han logrado notables progresos en esta lucha. La prevalencia del sida ha disminuido marcadamente en muchos países, las nuevas estrategias de prevención son muy prometedoras y en la actualidad hay más de 8 millones de personas en tratamiento.En nuestro encuentro aquí, en la ciudad de Washington, vemos la erradicación del sida como algo que está realmente a nuestro alcance, una visión que para mí y para muchos de los aquí presentes parece menos idealista, menos extravagante de lo que fue la Iniciativa “tres millones para 2005” hace apenas 10 años.Hoy es la primera vez que un Presidente del Grupo del Banco Mundial hace uso de la palabra en la Conferencia Internacional sobre el Sida. He venido aquí porque sé lo que es capaz de lograr este movimiento. He venido aquí para hacer una promesa y plantear un desafío ante ustedes. Prometo que el Banco Mundial trabajará incansablemente con todos ustedes para impulsar la lucha contra el sida hasta que lo erradiquemos. Y los desafío a todos para que juntos aprovechemos la autoridad moral y las enseñanzas prácticas que ha generado el movimiento contra el sida para acelerar los progresos en la lucha contra ese otro flagelo que existe en el mundo: la pobreza.En su calidad de principal institución internacional de desarrollo, el Banco Mundial se ocupa de todos los aspectos del desarrollo, y de todas las dimensiones que abarcan los ocho objetivos de desarrollo del milenio. Sabemos que los desafíos que plantea el desarrollo son interdependientes. Sin embargo, nuestros planteamientos frente a esos problemas a menudo siguen siendo fragmentados, lo que limita nuestra visión y los resultados obtenidos. Por eso, la idea de aprovechar las enseñanzas derivadas de la lucha contra el sida y aplicarlas a la reducción de la pobreza es crucial. Al sacar estos dos temas de los compartimientos estancos en que los hemos puesto, emprenderemos un proceso que llegará mucho más lejos. En definitiva, extenderemos el flujo de conocimientos y experiencias a todos los ámbitos del desarrollo, lo que permitirá acelerar los avances en la educación para todos, la salud maternoinfantil, la sostenibilidad ambiental y tantos otros de nuestros demás objetivos.Permítanme explicarles la manera en que el Banco Mundial aplica sus cualidades distintivas a la lucha contra el sida.La misión del Banco Mundial es generar prosperidad y erradicar la pobreza en todos los países. El Banco apoya a los países proporcionándoles financiamiento, pero también conocimientos y capacidad analítica, elementos que suelen revestir la misma importancia. En el año 2000, bajo la presidencia de Jim Wolfensohn, el Banco Mundial colaboró con muchos de ustedes para poner a disposición los primeros US$1000 millones para combatir el sida. En la actualidad, la ventaja comparativa del Banco Mundial en el sector de salud está en el fortalecimiento de los sistemas. Nuestra estrategia para este sector se centra en brindar apoyo a los países para la creación de sistemas de salud sostenibles que produzcan resultados en beneficio de los pobres. También les ayudamos a crear sistemas de protección social que permitan mitigar el impacto de situaciones como las crisis económicas y las enfermedades catastróficas, incluido el sida, en las familias y las comunidades. El siguiente es un ejemplo de nuestra labor relativa a los sistemas de salud: el Banco Mundial está ayudando a los Gobiernos a implementar estrategias de financiamiento basado en el desempeño, que ofrecen recompensas financieras a los establecimientos de salud locales cuando estos aumentan la prestación de servicios esenciales y mejoran su calidad. En Burundi, tras la introducción a nivel nacional de un modelo de financiamiento basado en el desempeño para mejorar la respuesta frente al sida, el número de mujeres VIH-positivas embarazadas que recibe medicamentos antirretrovíricos para prevenir la transmisión de la madre al niño aumentó el 65% en apenas un año. Sabemos que el VIH no es un problema meramente médico. El sida ha tenido impactos económicos y sociales devastadores para las personas, las familias y las comunidades. Por eso, la protección social también es un elemento fundamental de toda respuesta integral frente al sida. Cada año en todo el mundo 150 millones de personas se ven sumidas en la pobreza debido al aumento de los gastos de salud y a la pérdida de ingresos a causa de enfermedades, entre ellas el sida. Hasta ahora, el Banco ha ayudado a 40 países a ampliar sus programas de protección social, como los planes de seguro médico y los programas de pensión por vejez y de transferencias monetarias, que complementan los ingresos de las familias pobres. Nuestro objetivo es que todos los países puedan implementar programas básicos de protección social adaptados a sus necesidades específicas.El éxito de la respuesta frente al sida depende de la formación de alianzas. En un plano muy personal, tengo la firme determinación de fortalecer las alianzas multilaterales del Banco Mundial con el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y el Fondo Mundial; nuestras alianzas con los organismos técnicos de las Naciones Unidas, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y nuestra colaboración con el PEPFAR y otros organismos bilaterales. Además, un sello distintivo de mi presidencia será mantener una estrecha colaboración con la sociedad civil a fin de lograr resultados para los pobres. Aprovecharemos las enseñanzas del Programa Multinacional de Lucha contra el VIH/Sida (MAP) del Banco, que ha reconocido que la participación de la sociedad civil es fundamental para que los programas beneficien a las personas pobres y vulnerables.En 2008, la proporción total de personas del mundo en desarrollo que subsistía con menos de US$1,25 al día era del 22%, menos de la mitad del porcentaje registrado en 1990. Se ha alcanzado el objetivo de desarrollo del milenio de reducir a la mitad la incidencia de la pobreza extrema. Sin embargo, en la actualidad 1300 millones de personas de todo el mundo aun viven en la pobreza absoluta. Ello es intolerable. Podemos y debemos erradicar la pobreza absoluta en el curso de nuestras vidas. Para hacerlo, deberemos intercambiar conocimientos entre las instituciones y esferas de desarrollo. Y necesitaremos valernos de esos conocimientos para establecer sistemas que puedan satisfacer de manera sostenible las necesidades humanas.La lucha contra el sida ha mostrado al mundo cómo cambiar el rumbo de una agresión de gran escala contra la vida y la dignidad humanas. Tenemos la responsabilidad de asegurar que las enseñanzas derivadas de la lucha contra el sida sirvan de fundamento y mejoren nuestros esfuerzos por lograr otros objetivos sociales, sobre todo el de la erradicación de la pobreza. En algunos lugares esto ya está sucediendo. Los Gobiernos y sus asociados están aplicando estratégicamente los recursos destinados a la lucha contra el sida y los conocimientos sobre esta enfermedad para acabar con la epidemia e impulsar simultáneamente un programa más amplio de lucha contra la pobreza. Rwanda ha utilizado los fondos destinados a la lucha contra el sida y los conocimientos técnicos sobre esta enfermedad aportados por el Banco Mundial, el Fondo Mundial y otros agentes para establecer su sistema de seguro médico tan admirado, las mutuelles (mutuales de salud), y ampliar la enseñanza secundaria y profesional. En Rwanda, los recursos destinados a la lucha contra el sida están contribuyendo a las inversiones estratégicas en capital humano que han ayudado a impulsar el notable progreso económico del país. De ser una excepción, este planteamiento puede convertirse en la regla. Esto representará una mejora considerable de nuestra capacidad para crear sistemas y producir resultados.Como lo demuestra el caso de Rwanda, los países que han tenido éxito han abordado el sida como un problema de sistemas. Han respondido a la epidemia fortaleciendo los sistemas de suministro de bienes sociales fundamentales, y han integrado esos sistemas a fin de satisfacer la generalidad de las necesidades de las personas.Crear sistemas es lo que el Banco Mundial hace mejor. Tenemos décadas de experiencia en hacer que los sistemas funcionen para todos, y especialmente para los pobres. Quiero que el Banco asuma el liderazgo mundial en aunar los conocimientos sobre los sistemas con valores morales claros para ayudar a los países a solucionar los problemas más difíciles.Los dos aspectos de la lucha contra el sida que aportan enseñanzas claras para combatir la pobreza son la apertura y la innovación. Los países en los que se ha logrado mayor eficacia en la lucha contra el sida han sido francos en lo que se refiere a la epidemia. En ellos se ha dado amplia difusión a la información, se ha enfrentado al estigma y se ha promovido el debate público. Esos países no han guardado secreto y han eliminado el temor irracional. Ello encierra muchas enseñanzas acerca de la manera de combatir la pobreza. En el Banco Mundial mientras seguimos abordando el problema de la corrupción, aumentando la transparencia y dando libre acceso a nuestros datos, estamos incorporando cada vez más plenamente estas enseñanzas derivadas de la lucha contra el sida. Si se observa lo ocurrido en los últimos treinta años, vemos que la respuesta frente al sida ha generado una innovación constante: desde la aceleración de los protocolos para la aprobación de fármacos hasta la delegación de funciones dentro de los equipos médicos, desde la combinación medicamentosa de dosis fijas hasta la contratación de accompagnateurs (acompañantes) que prestan servicios comunitarios. Necesitaremos más innovaciones en los próximos años para llevar a buen término la lucha contra el sida. En mi calidad de Presidente del Banco Mundial, quiero despertar las mismas ansias de innovación en la lucha por lograr un desarrollo económico inclusivo. Estoy convencido de que no hay límites a lo que podemos lograr si incorporamos en la lucha contra la pobreza los conocimientos prácticos y el espíritu del movimiento contra el sida.En la labor de primera línea de la Iniciativa "tres millones para 2005", vi a diario cómo los encargados de la implementación de actividades de prevención del VIH generaban soluciones novedosas para problemas prácticos: desde la gestión de la cadena de suministro hasta los recursos humanos y la creación de espacios para la participación de la comunidad en la evaluación del programa. Sin embargo, ¿hemos hecho lo suficiente para organizar, analizar y aplicar estos conocimientos? ¿los hemos aplicado a todas las situaciones en que podrían ser transformadores?Todos los aquí reunidos sabemos que tenemos por delante una dura lucha contra el VIH. Hemos venido a la ciudad de Washington porque estamos decididos a salir vencedores de esa lucha. Vemos nuestra labor con la lente de la solidaridad que ha inspirado el activismo de gran alcance contra el sida y de la que estamos imbuidos todos los aquí reunidos hoy. Desde el principio, mientras luchaban contra esta epidemia, los activistas pioneros supieron que tenían que hacer frente a las fuerzas estructurales de los prejuicios, la exclusión social y la injusticia económica. Su ferviente deseo de poner fin al injusto sufrimiento humano era tan grande como el mismo sufrimiento. Todos los aquí reunidos debemos tener el mismo fervor.El movimiento contra el sida ha reavivado valores que revelan el tipo de desarrollo mundial que estamos esforzándonos por lograr: un desarrollo basado en la solidaridad, el coraje, el respeto por la dignidad de todas las personas y una exigencia inquebrantable de justicia. Si desplegamos el poder de estos valores podremos superar cualquier obstáculo que se presente en la lucha por la justicia económica y social. Si desplegamos el poder de estos valores podremos dejar a nuestros hijos un mundo sin pobreza ni sida.Podemos erradicar el sida. Debemos erradicarlo. El desafío que encaramos es enorme, pero al verlos hoy a todos ustedes puedo ver la erradicación del sida hecha realidad. Gracias, hagamos realidad la erradicación del sida. Mostrar menos -
DR. KIM: Buenos días a todos.Hoy tengo el honor de asumir la presidencia del Grupo del Banco Mundial. Y lo hago en un momento clave para la economía internacional.Quiero comenzar agradeciendo a mi pre... Mostrar más + decesor, Robert Zoellick. En los últimos cinco años, Bob ha hecho una labor fantástica y me deja una institución muy sólida.Pasé la mayor parte de mi vida adulta trabajando en algunas de las comunidades más pobres del mundo. Y en mi trabajo, he aprendido que el Banco Mundial es la institución de desarrollo más importante del mundo. Me siento a la vez honrado y motivado al asumir hoy como Presidente.En los últimos meses he tenido el privilegio de hablar con muchos, muchos empleados del Banco, y he descubierto que no solo es la institución de desarrollo internacional más importante, sino que es también un movimiento. La gente que trabaja aquí en Washington y en más de 100 oficinas en todo el mundo cree con pasión en el objetivo doble de impulsar la prosperidad y erradicar la pobreza. Estoy ansioso por comenzar, y quiero decirles a todos que continuaremos trabajando en el Banco Mundial con ideas innovadoras, rigor analítico y gran pasión, en colaboración con los Gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y, lo que es más importante, con los pobres a quienes deseamos servir.Muchas gracias. No veo la hora de empezar. Mostrar menos -
Introducción Les agradezco el honor de su invitación a conmemorar el 30º aniversario del Diálogo Interamericano. Los orígenes de este Diálogo se remontan a una conversación entre Peter Hall ... Mostrar más + y Abe Lowenthal, sentados en una banca de un parque. A Peter y a Abe les preocupaba sobremanera la interrupción de los intercambios interamericanos durante la guerra de las Falklands/Malvinas, y la ausencia de lazos con las democracias emergentes de América Latina. Por esa razón, conversaron sobre la posibilidad de reunir a líderes de todo el hemisferio para establecer una nueva agenda interamericana. El Diálogo celebró su primera conferencia especial a fines de 1982. Hoy, 30 años después, los logros de América Latina brindan una oportunidad para rehacer esa alianza hemisférica en torno a nuevos pilares: Una política de libre comercio reactivada que favorecerá las reformas estructurales para el crecimiento en todos nuestros países;Una transformación en materia energética, para poner fin a la dependencia energética del hemisferio;Una nueva diplomacia imbuida del pragmatismo del sector privado para solucionar problemas públicos;Una seguridad compartida, y El primer hemisferio democrático. A Estados Unidos, esta nueva agenda le permitiría contar con un activo local muy importante – los estadounidenses hispanos – como la vanguardia de la conectividad del país en una nueva economía del hemisferio occidental. El Diálogo Interamericano puede ayudar a impulsar este cambio– y yo pienso que lo hará: “Globalización: Hecho en las Américas”. Gracias a la dinámica dirección de Peter Hakim y, en la actualidad, de Michael Shifter, el Diálogo Interamericano se ha convertido en el principal centro de Estados Unidos para el análisis de políticas, el intercambio y la comunicación en el hemisferio occidental. La idea fundamental del Diálogo sigue siendo básicamente la misma que la de aquella conversación en el parque: a través del diálogo y con una visión común, los ciudadanos interesados de todo el hemisferio pueden sembrar juntos las semillas de nuevas ideas sobre políticas y propuestas prácticas para el progreso en el conteniente americano. Entonces, esta noche, pongamos en práctica esa idea. Un punto de vista diferente Hace tan sólo dos meses, los líderes del hemisferio occidental se reunieron en Cartagena con ocasión de la Cumbre de las Américas. Colombia fue un excelente anfitrión, y en la Cumbre se pudieron observar los numerosos logros de ese país, conseguidos con tanto esfuerzo. Sin embargo, los informes de prensa fueron, francamente, desalentadores. Aparte del comportamiento de algunos agentes del Servicio Secreto, la cobertura de las informaciones se centró en los desacuerdos acerca de Cuba y el tema de las drogas. Hubo incluso algunos que sugirieron que esa sería la última Cumbre de las Américas. Su agenda parecía estar estancada en el tiempo. Por eso, cuando Carla Hills me preguntó si podría acompañarlos a ustedes esta noche, pensé que la mejor manera de celebrar el aniversario del Diálogo Interamericano sería exponiendo nuevas posibilidades para el continente americano en una economía mundial que cambia aceleradamente. Mi punto de vista con respecto a nuestro hemisferio es distinto del de muchos estadounidenses que contribuyen a este Diálogo. Yo no soy un especialista en América Latina. Como muchos de mis colegas connacionales en el ámbito de las políticas externas y en materia de seguridad, gran parte de mi energía se ha concentrado en los asuntos de las regiones de Europa y Asia y el Pacífico, Oriente Medio y Asia suroccidental. Pero debido a mi experiencia en temas económicos, América Latina y Canadá han tenido una gran importancia en mi mapa mundial. En la década de 1980 y principios de los años noventa, trabajando con el Secretario del Tesoro y Secretario de Estado, James Baker, estuvimos sumidos en los asuntos de la deuda latinoamericana y las reformas para promover el crecimiento, los acuerdos de libre comercio con Canadá y de América del Norte, y la seguridad y la democracia en América Central. En 2001, como Representante de Comercio de Estados Unidos, pudimos aprovechar esa experiencia al negociar los acuerdos de libre comercio con Chile, Colombia, Perú, Panamá, los cinco países de América Central y República Dominicana. Junto con el TLCAN, esos acuerdos comprenden el 54% de la economía de nuestro hemisferio, sin incluir a Estados Unidos, y constituyen una red subutilizada de promotores del libre comercio que podría propiciar una mayor integración en el continente americano – e incluso el libre comercio y la democracia hemisféricos. Mis cinco años como Presidente del Grupo del Banco Mundial han reafirmado este punto de vista. ¿Por qué hago hincapié en esta perspectiva global acerca de América Latina? Porque en mi trabajo para abordar los problemas de nuestra región he instado a mis contrapartes latinoamericanas a que también adopten una perspectiva global. Por el contrario, durante muchos años, el diálogo hemisférico parecía restringido a un marco norte-sur. Estados Unidos tenía gran importancia, como potencia hegemónica, fuente de apoyo, mercado, modelo, peligro, o incluso, frustrantemente, como un país que no prestaba atención. En lo que respecta al desarrollo, la deuda, las inversiones, la competencia y el comercio, los latinoamericanos deben mirar el horizonte más amplio y tener especialmente a Asia oriental como punto de referencia. Y más allá de Asia oriental, América Latina tiene un nuevo papel que cumplir en la creación de múltiples motores de crecimiento con otros mercados emergentes. Ha llegado la hora de salir del molde norte-sur. Pensemos en la experiencia de Canadá, que combinó la integración regional con una proyección a nivel mundial: evidentemente, el acuerdo de libre comercio de Canadá con Estados Unidos en 1988 intensificó la integración económica de ambos países, pero, además, el ajuste competitivo que impulsó dicho tratado hizo que aumentara la competitividad de las empresas canadienses en todo el mundo. Para crear una nueva alianza hemisférica hay que abandonar las viejas costumbres, los esquemas mentales anticuados y los antiguos modelos de dependencia. La alianza hemisférica requerirá una nueva combinación de asociados, públicos y privados. La alianza hemisférica debería ser el próximo reto para la Cumbre de las Américas y para el Diálogo Interamericano. Los avances de América Latina Gracias a sus recientes avances, ahora América Latina está en condiciones de recrear la alianza hemisférica. Las cifras hablan por sí solas. Entre 2003 y 2010, los ingresos de un latinoamericano corriente aumentaron más de 30%. Una revolución silenciosa de la política macroeconómica y financiera ha fortalecido el sistema inmune de la economía de muchos países. Hemos visto los resultados después del colapso de Lehman Brothers: las sólidas políticas adoptadas en América Latina hicieron posible una expansión para contrarrestar la coyuntura negativa sin las repercusiones que hoy amenazan a Europa. Desde 2003, unos 73 millones de latinoamericanos han salido de la pobreza. En la actualidad, casi un tercio de la población de la región se considera de clase media. América Latina está rompiendo el esquema de desigualdad persistente, entre otras formas, a través del aumento de la participación de las mujeres en la economía, particularmente las mujeres de familias pobres. Colombia y Perú han respaldado esta tendencia impulsando las oportunidades para las personas de origen africano e indígena, a fin de eliminar las divisiones que han explotado los populistas. México y Brasil han estado a la vanguardia de los programas de transferencias monetarias condicionadas, correctamente focalizadas, que han revolucionado la asistencia pública. Estos programas combinan subsidios a los ingresos de las familias pobres con incentivos para que estas se sometan a los controles de salud y mantengan a los niños en la escuela. El programa Oportunidades de México probablemente ha hecho más por la salud de las mujeres que cualquier otra iniciativa en toda la historia el país. Estos son programas de protección social que resultan interesantes para cualquier conservador en materia fiscal: su costo apenas alcanza a alrededor del 0,5% del PIB. El Banco Mundial ha ayudado a exportar este modelo a otros 40 países, desde Pakistán hasta Filipinas. América Latina se está proyectando a nivel mundial. Ante el estancamiento de las negociaciones sobre el comercio mundial, los principales promotores del libre comercio en América Latina han intentado mantener el impulso. México tiene acuerdos de libre comercio con 59 países, y Chile, con 43. Colombia es un ejemplo importante de cómo una democracia puede combinar la seguridad, el desarrollo y el buen gobierno para ganarles la mano a los narcotraficantes, los secuestradores y los terroristas. Perú demuestra cómo una política económica acertada y el compromiso político a lo largo de distintos gobiernos pueden revertir la situación tras años de estancamiento. La influencia de Brasil va en aumento– a través de sus empresas, su experiencia en la agricultura y la minería, las iniciativas a favor en el desarrollo, el mantenimiento de la paz en Haití, y su interés en África. Los dirigentes de izquierda de Brasil también han dado vuelta la página de la historia manteniendo la democracia. Los nuevos líderes de izquierda de otros países latinoamericanos han comprobado los beneficios del ejemplo de Brasil para los pobres, a diferencia de los líderes autoritarios que destruyen instituciones para consolidar el poder personal o de un determinado partido. De cara al futuro ¿Qué se espera para América Latina? El ingreso per cápita en la región equivale solamente al 30% del de Estados Unidos. Para continuar avanzando, las economías latinoamericanas deberán superar la denominada trampa del ingreso medio. Muchas economías en desarrollo logran avances iniciales muy rápidos, pero luego, la productividad y el crecimiento tienden a disminuir. Este es un problema a nivel mundial. Según la clasificación del Banco Mundial, en 1960 había 101 economías de ingreso mediano; en 2008, casi medio siglo después, solamente 13 se habían convertido en economías de ingreso alto, y una de ellas era Grecia. Muchos países latinoamericanos deberán convertir el auge de los productos básicos en economías más amplias y diversificadas. Esta región ya ha pasado por períodos de expansión y contracción. El antídoto para la trampa del ingreso mediano es una mayor productividad. Desde la década de 1980, América Latina no ha invertido suficientemente en infraestructura– electricidad, caminos, puentes, puertos, transporte– ni en el mantenimiento y funcionamiento de esos servicios. En la actualidad, América Latina gasta entre el 2% y el 3% del PIB en infraestructura, lo que representa menos de la mitad de la tasa de inversión en Asia oriental. Las alianzas público-privadas para el desarrollo de la infraestructura no sólo constituyen una fuente de financiamiento, sino que además mejoran el diseño, el mantenimiento y las operaciones para prestar servicios de alta calidad en forma oportuna. Colombia ha utilizado alianzas público-privadas para el abastecimiento de agua y servicios de saneamiento en zonas urbanas. El nuevo programa de concesiones viales de México ha movilizado proyectos de este tipo por un monto de aproximadamente US$11 000 millones, ampliando así en un 25% la red de principales carreteras de peaje del país. América Latina tiene que anticiparse a sus necesidades de capital humano. La región está envejeciendo a un ritmo acelerado: actualmente alrededor del 11% de la población brasileña en edad de trabajar son personas de la tercera edad; en 2050, esa proporción será de casi 50%. América Latina también debe mejorar los resultados de sus inversiones en educación. A los 15 años de edad, el nivel de aprendizaje del común de los estudiantes latinoamericanos tiene dos años de retraso con respecto a sus contrapartes de los países desarrollados. América Latina se está dando cuenta de que la igualdad de género tiene sentido desde el punto de vista económico. Hoy día en América Latina las mujeres superan en número a los hombres en la escuela y la universidad. Las mujeres en edad de trabajar representan aproximadamente el 40% de toda la fuerza laboral de la región. Para seguir creciendo, la región deberá aumentar la competencia y la innovación en el sector de servicios. Los servicios competitivos aumentan la productividad. Suministran el “software” de la integración: el transporte, donde los atrasos y pérdidas pueden imponer costos considerables; la tecnología de la información, porque la exactitud de los datos y las comunicaciones eficaces son vitales; los servicios financieros, para establecer condiciones propicias para los negocios, y los servicios logísticos, que contribuyen a impulsar la competitividad de las empresas. Un nuevo programa ¿Qué significan estos desafíos para la nueva alianza hemisférica? ¿Qué noticias deberían haber surgido de Cartagena? He de exponer cinco ideas. Primero, el Hemisferio Occidental debe reactivar una política dinámica de libre comercio y reforma económica a nivel mundial y regional. Necesitamos planteamientos nuevos. Estados Unidos reducirá las subvenciones agrícolas, especialmente teniendo en cuenta los elevados precios, y eliminará la protección otorgada al etanol. ¿Por qué esto no ha de servir de estímulo para otros? La liberalización del sector de servicios puede aumentar la productividad, abrir nuevas empresas, crear puestos de trabajo y reducir el “costo latino” que muchos países imponen a sus propias empresas. ¿Por qué no usar esta necesidad económica para reactivar el interés mutuo en las negociaciones? Un marcado interés propio puede impulsar este renovado llamamiento a favor de la liberalización. Las economías de América Latina aun necesitan muchas inversiones y mercados más sólidos de capital, especialmente en monedas nacionales, que puedan ayudar a los empresarios y a las empresas familiares de América Latina a ampliarse. Las inversiones en infraestructura requieren bienes y servicios de capital, como lo está demostrando el proyecto del canal de Panamá del siglo XXI. ¿Por qué no eliminar los obstáculos a fin de bajar el costo de la ampliación de la infraestructura? Una mejor logística torna a las economías más competitivas. Por el índice de desempeño logístico 2012 del Banco Mundial se estimó que el costo de la logística de América Latina es de entre el 16% y el 26% del PIB, que equivale a entre dos y cuatro veces el promedio de Europa o Asia oriental. El Banco Mundial ha ayudado a Colombia y Perú a aplicar un planteamiento de “unificación de trámites” para el despacho de aduana y la gestión de fronteras. En Brasil y Perú, el Banco ha trabajado con expedidores de carga internacionales para poner en contacto a poblados rurales remotos y pequeñas empresas a fin de realizar exportaciones a través de los servicios postales nacionales; en los primeros seis meses más de 300 pequeñas empresas de Perú se convirtieron, la mayoría de ellas por primera vez, en exportadores. Aunque la Organización Mundial del Comercio despliega esfuerzos por concretar un acuerdo de facilitación del comercio, el continente americano podría preparar un acuerdo que enseñe el camino. Los funcionarios de Brasil se centran en el tipo de cambio. Empero, a fin de promover realmente el crecimiento, el objetivo debe ser la productividad. La mejor infraestructura, al igual que los servicios públicos más eficientes y eficaces, pueden ser de ayuda al efecto. El Grupo del Banco Mundial ha puesto en marcha una alianza más profunda con los gobernadores de los estados del nordeste de Brasil a fin de superar estos impedimentos. Sin embargo, con el tiempo, Estados Unidos y los países con los que mantiene relaciones de libre comercio deben trabajar con Brasil para reconstruir las bases para una iniciativa hemisférica a fin de aprovechar los beneficios de la liberación del comercio y las reformas económicas. Hacen falta dos para bailar el tango, y este programa exige cambios por parte de Estados Unidos también. Estados Unidos ya no lidera el programa de régimen abierto de comercio, puesto que recurre cada vez más a medidas defensivas. Estados Unidos tiene sus propios costos elevados de comercio: puertos antiguos y leyes de protección de intereses particulares. Estados Unidos debería colaborar con los países del continente americano con los que actualmente mantiene relaciones de libre comercio para profundizar los lazos de desarrollo, reforma e inversiones. La arquitectura actual de los acuerdos de libre comercio celebrados por Estados Unidos en el hemisferio brinda un sólido marco legal, pero debe evolucionar para convertirse en foro de un diálogo continuo entre países y con empresas, círculos académicos, la sociedad civil y los que se ocupan del medio ambiente, para ver qué más se puede hacer para reducir los costos y los obstáculos y para crear oportunidades. Estados Unidos y los países con los que mantiene relaciones comerciales podrían estudiar la integración progresiva de los acuerdos de libre comercio, por ejemplo, ampliando las disposiciones para acumular insumos entre los países que mantienen relaciones comerciales y reunir al mismo tiempo las condiciones de libre comercio. Estados Unidos debe dinamizar su red de acuerdos hemisféricos de libre comercio, con nexos con las políticas comerciales y de inversiones y la mejora de la gestión de gobierno. Una nueva idea de red de acuerdos de libre comercio en el continente americano también podría servir de respaldo al desarrollo con inclusión y sostenible como fundamento de sociedades y fronteras abiertas. Segundo, la innovación en el sector de la energía, dirigida por Estados Unidos, podría transformar la seguridad energética de América del Norte, el hemisferio y el mundo. En 2008, con importaciones se satisfizo el 70% de la demanda de petróleo de Estados Unidos. Para 2020, PFC Energy estima que las importaciones podrían llegar a cubrir el 40% de la demanda de petróleo de Estados Unidos, o aun el 20% si se cuenta al petróleo canadiense como parte del mercado interno. Si se agrega el gas natural para Canadá y Estados Unidos, las importaciones netas de energía de Estados Unidos provenientes del resto del mundo podrían bajar y llegar a satisfacer el 5% de la demanda de Estados Unidos. Se trata de un cambio asombroso de las reglas de juego en materia de energía. Si México abre PEMEX a las inversiones externas reales, las perspectivas son aun mejores. Con el descubrimiento de los gigantescos yacimientos PRESAL de petróleo y de gas de ultramar, Brasil puede cumplir un papel importante de suministro de petróleo y gas en la región. Aun así es preciso conectar a estas fuentes de energía, a través de la infraestructura, con países de América central y el Caribe en los que se han registrado elevados precios y un acceso limitado. El aumento de la eficiencia y las fuentes alternativas también podrían ayudar a los pobres en materia energética. Ya es hora de contar con una política energética para el hemisferio, en la que se conjuguen consideraciones relativas al crecimiento con inclusión, el medio ambiente y los intereses de las comunidades indígenas. Tercero, esta nueva alianza hemisférica debe romper con la vieja estructura de la diplomacia. Ahora hay sectores privados pujantes en todo el hemisferio. Los desafíos que plantean superar la trampa del ingreso medio y las reformas estructurales a fin de aumentar la productividad precisan del asesoramiento y las soluciones del sector privado. En todo el mundo en desarrollo, el Banco Mundial está enfrentando un nuevo pragmatismo en torno a la incorporación del sector privado en las esferas que solían ser de monopolio público, a saber: infraestructura; educación; atención de salud; capacitación, y prestación de servicios públicos sociales. Las economías adelantadas como Estados Unidos también deberían tomar nota. Con todo, los diálogos entre los gobiernos y las empresas pueden ser eventos estrictamente formales. La Cumbre de las Américas, y tal vez el Diálogo, deben analizar qué planteamientos dan mejor resultado y por qué. Con algunas orientaciones, las empresas pueden establecer un mejor vínculo entre las posibilidades y las políticas. Los gobiernos pueden comprometerse a dar respuestas, asumir compromisos, proceder a la apertura y producir resultados. Cuarto, el nuevo programa hemisférico debería ayudar al total de los 35 países a superar las amenazas de seguridad para el crecimiento y la oportunidad. Los gobiernos frágiles de América central corren el riesgo de verse abrumados por la delincuencia y la violencia vinculadas con el tráfico de drogas, la delincuencia organizada, las pandillas y la potencia de fuego. En España, país que tiene aproximadamente la misma cantidad de población que América central, se registran alrededor de 400 asesinatos por año; en 2010, en América central se registraron más de 18 000. La región paga un precio económico elevado por esta inseguridad, de hasta el 8% del PIB. Se está deteriorando la legitimidad básica de los gobiernos y las instituciones. Alrededor de la mitad de los habitantes de América central afirma que podría justificarse un golpe militar cuando los niveles de delincuencia son elevados. Las experiencias de Medellín y Río de Janeiro han demostrado que la mejor manera de combatir la inseguridad provocada por la delincuencia es a través de un planteamiento integrado, a saber: combinando la intensificación de la vigilancia, la prevención y las inversiones en la comunidad. Es posible lograr cambios profundos con rapidez. Es indispensable la sólida cooperación regional. Lamentablemente en Estados Unidos existe la tendencia a ignorar los peligros de América central hasta que explotan. Esta vez, la diplomacia de Estados Unidos debería colaborar con México, Colombia y Panamá para formular una estrategia coherente y no soluciones de parche. Al igual que en Colombia, el sector privado de América central también debe ser parte de la solución. Y Estados Unidos también debe asumir la responsabilidad de los hábitos tóxicos de sus habitantes que impulsan la demanda de estupefacientes provenientes del sur. La fragilidad del Caribe es otro punto débil. Sin embargo las pequeñas economías pueden ser competitivas en muchos sectores. La aceleración de la integración en el Caribe puede redundar en el intercambio de servicios, el aumento de la resistencia y la mejora de las perspectivas económicas. América Latina también debería aspirar a cumplir un papel más importante en la seguridad mundial, a través de pasos prácticos, no de las políticas del pasado del antiguo Grupo de los Setenta y Siete (G-77). Mi amigo y ex colega, Bernie Aronson ha propuesto, por ejemplo, que Brasil podría encabezar el esfuerzo poniendo voluntariamente fin a su programa de enriquecimiento de uranio y exhortando después a otras naciones, como Irán, a seguir su ejemplo. Si Brasil quiere ayudar a configurar el siglo XXI, su liderazgo –en las ideas y la acción- para impedir la proliferación de armas nucleares enviaría una señal contundente. Quinto, el debate acerca de Cuba que tuvo lugar en Cartagena sonó como un eco de tiempos pasados. Hay que mirar hacia delante, no hacia atrás. Los días de Chávez están contados. Si se eliminan los subsidios que otorga a Cuba y Nicaragua, los regímenes de estos países encararán problemas. Los demócratas de América Latina, de izquierda, centro y derecha, deberían prepararse. Los llamamientos en favor de la democracia, para terminar con la intimidación de los matones y velar por el cumplimiento de los derechos humanos, las elecciones justas y el imperio de la ley, deben venir de todas las ciudades capitales del continente. Pronto surgirá la oportunidad de convertir al hemisferio occidental en el primer hemisferio democrático. Ya no será un lugar de golpes de Estado, caudillos y cocaína, sino de democracia, desarrollo y dignidad. Esta transformación no se logrará con la doctrina Calvo. Con populistas que promuevan la división. Con corrupción. Con conformismo. Con silencio. Ustedes saben bien que si los latinoamericanos dejan la tarea en manos de Washington y Ottawa, los que se oponen a la libertad y los derechos humanos jugarán la carta del avance "gringo" y el neoimperialismo. Gánenles de mano. Conclusión Para Estados Unidos, la conformación de una nueva alianza en el hemisferio occidental ofrece también oportunidades para encarar una renovación interna. Cuando se debate sobre las cuestiones macroeconómicas, que sin duda son importantes (políticas fiscales y monetarias), se corre el riesgo de pasar por alto los incentivos microeconómicos y las reformas estructurales en Estados Unidos. Energía. Infraestructura. Educación. Capital humano. Competencia. Medio ambiente. Innovación. Estados Unidos también debe eliminar las antiguas rigideces que afectan la perspectiva sobre estas nuevas áreas fundamentales. Debe asimismo sacar provecho de la energía, la inteligencia y la iniciativa de todos sus ciudadanos. Como ha señalado mi amigo Luis Alberto Moreno, del Banco Interamericano de Desarrollo, los 50 millones de personas que integran la comunidad hispana en Estados Unidos constituyen un mercado creciente, una fuente de emprendimientos y un recurso valioso para la estrategia económica del hemisferio. El poder adquisitivo de la población latina en Estados Unidos supera el US$1 billón y excede el de las economías de todos los países de América Latina con excepción de Brasil. Según la Oficina de Censos de Estados Unidos, en el país hay entre dos y tres millones de empresas cuyos propietarios integran la comunidad hispana. Muchas de ellas son pequeñas, pero generan puestos de trabajo, perciben ingresos y pagan impuestos. En vista del crecimiento de América Latina, las empresas hispanas de Estados Unidos constituyen un activo sumamente valioso. Los hispanos de Estados Unidos podrían ubicarse en la vanguardia de la nueva economía del hemisferio occidental. Estas pequeñas y medianas empresas hispanas necesitarán ayuda para ampliar sus actividades: información sobre los mercados, financiamiento y servicios de gestión de riesgos. Para lograr mayor eficacia, esta ayuda debería suministrarse a través de canales descentralizados; quizá podría recurrirse a las cámaras de comercio de las ciudades y los Estados donde se ubica la mayor parte de las empresas hispanas. La Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa, la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC), el Banco de Exportación e Importación (Ex-Im Bank), el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial podrían colaborar aportando sus recursos. La economía mundial aún lucha para recuperarse del fuerte golpe que sufrió, el más grave desde la década de 1930. Europa está en zona de peligro. El liderazgo de Estados Unidos sigue siendo fundamental para atravesar la tormenta y llegar a una economía mundial con múltiples polos de crecimiento. Por este motivo, las noticias provenientes de la Cumbre de Cartagena fueron desalentadoras. No es momento de divagaciones, de antiguos debates sobre el norte y el sur, de retiradas hacia las fronteras, de viejas mentalidades ni dependencias obsoletas. Es el momento de que el Nuevo Mundo vuelva a inspirar ideas innovadoras sobre desarrollo, crecimiento, reformas estructurales, imperio de la ley y derechos humanos, democracia y seguridad. Este Diálogo debería imponerse metas ambiciosas: lograr que el hemisferio occidental moldee la etapa de la globalización que está por iniciarse, de modo que en el futuro los historiadores no titulen este próximo capítulo como "La decadencia del Nuevo Mundo", sino "Globalización: Hecho en las Américas". Mostrar menos -
Quisiera dar la bienvenida a Marek Belka como nuevo presidente del Comité para el Desarrollo. Siento gran respeto por los logros de Polonia en los últimos 20 años, y también por los servicios prestado... Mostrar más + s por Marek a su país y a Europa. Es así que me complace sobremanera que él pueda compartir la experiencia de su país y la suya propia a través del Comité para el Desarrollo. Además, quiero agradecer a Christine por su excelente dirección del Fondo Monetario Internacional en un momento que es evidentemente crucial para la economía mundial. La próxima reunión del Comité para el Desarrollo se celebrará en Japón con un nuevo presidente, Jim Yong Kim. Estoy seguro de que su desempeño será excelente. Asimismo, también quiero expresar mi agradecimiento a los miembros del Comité para el Desarrollo. Me complace que nuestros accionistas hayan respaldado los esfuerzos del Grupo del Banco Mundial por promover el apoyo a las redes de protección social eficientes y racionales desde el punto de vista fiscal, como las transferencias monetarias condicionadas, las obras públicas y los programas de alimentación escolar. En las reuniones internacionales, oímos hablar mucho acerca de las redes mundiales de protección financiera y debemos prestar la misma atención a las redes de protección humana. Como sabemos, existe el peligro de que las instituciones sean demasiado grandes para quebrar. Pero recordemos que más allá de las conversaciones sobre los sistemas financieros, las reglamentaciones y las medidas de protección, son las personas las que son demasiado importantes para quebrar. Los accionistas también quieren que continuemos prestando asistencia a los países en desarrollo con planteamientos en varios frentes para abordar el aumento y la volatilidad del precio de los alimentos. Me complace que nuestros accionistas respalden el avance para lograr una alianza más novedosa y sólida con los países de ingreso mediano, en los que vive el 70% de los pobres del mundo. Un aspecto fundamental de esto es el desarrollo de infraestructura para impulsar el crecimiento futuro, en particular a través de asociaciones entre los sectores público y privado. Los accionistas respaldaron el programa del Banco relativo a los conocimientos, ya sea en materia de redes de protección, bienes públicos mundiales o el Programa Sur–Sur. La recuperación mundial depende de incentivos adecuados para el financiamiento privado, y el Grupo del Banco Mundial ha sido un líder en la formulación de políticas públicas para promover la innovación, las inversiones y la creación de empleo por el sector privado. Además, nuestra institución encargada del fomento del sector privado, la Corporación Financiera Internacional, cumplió una labor particularmente buena en lo que respecta a financiamiento novedoso, asistencia técnica, inversiones y movilización de otros agentes. En definitiva, la mejor red de protección es un empleo. Es así que, por último, me complace que los ministros respaldaran nuestro programa de modernización, que se centra en los resultados, la apertura y la rendición de cuentas. Ellos elogiaron la labor cumplida hasta ahora y exhortaron a continuar el impulso. Es más decisivo que nunca que se siga prestando apoyo para ayudar a los países en desarrollo a recorrer el difícil camino que queda por delante. Es así que quisiera terminar con un agradecimiento especial al personal del Grupo del Banco Mundial, incluida nuestra administración superior, talentosa y diversa. Se trata de personas magníficas que aportan ideas, energía y dedicación de todo el mundo a los servicios que prestamos a nuestros clientes y accionistas. Ha sido para mí un privilegio prestar servicios con ellos, y les deseo lo mejor. Gracias. Mostrar menos -
Bienvenidos y gracias a todos por estar aquí.Estas son mis últimas Reuniones de la Primavera Boreal en calidad de presidente del Grupo del Banco Mundial.Por eso, quisiera empezar con unas palabras de ... Mostrar más + agradecimiento:A los ministros que nos han apoyado y han trabajado con nosotros;A nuestro Directorio Ejecutivo, que ha trabajado con denuedo para ayudar a nuestra administración a modernizar esta importante institución multilateral;A la excelente administración superior que he tenido el orgullo de ayudar a consolidar y de dirigir, yAl personal del Grupo del Banco Mundial en la ciudad de Washington y en todo el mundo: sus miembros se destacan por su motivación, su empeño, su deseo de hacer una contribución; son un activo extraordinario y traen con ellos lo mejor de 170 países en la actualidad.Este ha sido un quinquenio muy activo.Supongo que mi mandato al frente del Grupo del Banco Mundial ha tenido tres etapas, a saber:Un cambio profundo de una situación algo problemática;Un avance rápido hacia el apoyo más rápido, más flexible y de gran escala a nuestros países clientes durante las crisis de los alimentos y los combustibles y la crisis financiera, apoyo que tan solo en términos financieros fue de alrededor de un cuarto de un billón de dólares, yEl inicio de la modernización del Grupo del Banco Mundial para el futuro.Esa labor en marcha de modernización ocupará gran parte de mi presentación ante el Comité para el Desarrollo en unos días, y de mis deliberaciones con nuestros Gobernadores.Con la primera recapitalización cuantiosa del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento en más de 20 años y dos reposiciones sin precedente de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento por un total de más de US$90 000 millones, me complace dejar un Banco bien dotado de recursos y con una calificación de AAA.Con todo, siempre debemos pensar cómo movilizar recursos en el futuro, por el creciente interés en IFC y el desarrollo del sector privado; por los más pobres, y por la evolución de las necesidades de nuestros clientes de ingreso mediano, países en los que aun viven las tres cuartas partes de quienes subsisten con menos de US$2 al día.Nuestro programa de modernización está impulsado por nuestro centro de atención en los clientes, el escuchar sus prioridades, y no por el antiguo enfoque de arriba abajo.Además, la modernización entraña un centro riguroso de atención en los resultados, la apertura y la rendición de cuentas.Es así que nuestras iniciativas relativas a la información y los datos abiertos, y el libre acceso a los conocimientos tal vez resulten ser el legado más importante del último quinquenio.Estas medidas son fundamentales para democratizar el desarrollo.Además, estas medidas sientan las bases para ampliar la responsabilidad social, luchar contra la corrupción y fomentar una mejor gestión de gobierno.El año pasado propuse que el Banco Mundial y otros agentes reconocieran que las inversiones en la sociedad civil y la buena gestión de gobierno son tan cruciales como las inversiones en carreteras, fábricas y clínicas.Es así que tendré el placer de anunciar, más tarde en el día de hoy, la formación de una nueva Alianza Mundial para una Mayor Responsabilidad Social, que prestará apoyo a las organizaciones de la sociedad civil para desarrollar su labor en materia de responsabilidad social.Ahora bien, en los próximos días, oirán hablar mucho de las repercusiones actuales de la crisis financiera, a saber: cuestiones de estabilidad macroeconómica y políticas fiscales y monetarias.Eso es sin duda importante.Pero no basta.Los países, tanto en desarrollo como desarrollados, deben centrarse en las reformas estructurales que serán las fuerzas motrices del crecimiento futuro. De no ser así, el mundo seguirá encontrando tropiezos.El Grupo del Banco Mundial hará hincapié en ese programa de crecimiento estructural.Las reformas estructurales y la evolución de los modelos de crecimiento se tienen en cuenta en nuestros últimos informes importantes, como China 2030 y Golden Growth Report, que se refiere a Europa.También encontrarán el crecimiento estructural entre nuestras prioridades para las siguientes esferas:Infraestructura, especialmente las asociaciones entre los sectores público y privado;Redes de protección social, para proteger el capital humano en un mundo volátil e incierto;Género, a fin de que los países aprovechen las oportunidades de crecimiento derivadas del empoderamiento de toda su población, eInclusión financiera, sobre todo en estas reuniones, la primera medición de su clase del acceso a los servicios financieros, que revela que las tres cuartas partes de los 2500 millones de personas que subsisten con menos de US$2 al día están excluidas del acceso a la banca.Cabe atribuir las dos terceras partes del crecimiento mundial en el último quinquenio a los países en desarrollo.Ya no son casos de caridad; son decisivos para la economía mundial.Sin embargo, naturalmente, también encaran enormes desafíos.De modo que el objetivo del Grupo del Banco Mundial es continuar logrando que los dirigentes económicos del mundo se centren en el crecimiento, no solo en la estabilidad; en las redes de protección humana, no solo en las redes de protección financiera, y en la modernización del multilateralismo, a fin de que el total de nuestros 188 accionistas puedan trabajar juntos a favor del interés común a todos ellos.Por último, tuve oportunidad de hablar con Jim Kim después de su selección como mi sucesor.Poco después de las Reuniones de la Primavera Boreal tendremos oportunidad de reunirnos para abordar la transición.Creo que su desempeño será magnífico.Mis deseos de éxito para él y todos los demás asociados con el Grupo del Banco Mundial.Tendré mucho placer en contestar las preguntas que quieran hacerme. 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Gracias, Rich, y gracias, señor Presidente. El Comité para el Desarrollo es importante para el Banco Mundial porque nos permite escuchar directamente de nuestros accionistas lo que tienen para d... Mostrar más + ecir más allá de los diálogos normales con los países y junto con otros países. Esta interacción valiosa nos ayuda a mejorar nuestra labor para atender mejor a nuestros clientes: los países en desarrollo. Desde mediados de 2008, cuando empezaron a sentirse realmente los efectos de la crisis mundial, el Grupo del Banco Mundial ha comprometido US$196 000 millones para los países en desarrollo con cargo al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF); la Asociación Internacional de Fomento (AIF); la Corporación Financiera Internacional (IFC), la institución del Grupo del Banco Mundial que se dedica al sector privado, y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), nuestra institución que otorga garantías. El total de desembolsos ascendió a US$126 000 millones, y ellos se hicieron con más rapidez durante lo peor de la fase de contracción. En las deliberaciones que celebramos hoy sobre el estado de la economía mundial, surgió claramente que los accionistas quieren que sigamos proporcionando esta fuente decisiva de apoyo a los países en desarrollo. Ello puede cobrar más importancia si las primeras señales de una posible desaceleración de la actividad económica se hacen realidad en sus países. En los países de ingreso bajo, este riesgo acentúa la urgencia de nuestra labor de crear programas de protección social para proteger a los más vulnerables frente a los cambios desfavorables de la coyuntura. Hemos ayudado a ampliar el modelo de transferencias condicionadas de efectivo, que se empezó a aplicar en México y Brasil, a más de 40 países. Hemos ayudado a otros 40 países a aplicar otros tipos de redes de protección social. Sin embargo, aún queda más por hacer, y las redes de protección social pueden hacerse más sólidas. Los accionistas quieren que sigamos prestando asistencia en tiempo real frente a las crisis que se producen en la economía mundial. Un buen ejemplo es la decisión que anunciamos hoy de aumentar la asistencia prestada por el Banco Mundial a los países del Cuerno de África para alcanzar el nivel de US$1880 millones en un quinquenio, frente a la suma anunciada antes de US$500 millones. Este monto incluirá US$250 millones con cargo al Servicio de Respuesta ante las Crisis de la Asociación Internacional de Fomento, nuestro fondo para los más pobres. Este servicio para hacer frente a las crisis es un buen ejemplo; propugnamos su creación, lo diseñamos y, el año pasado, convencimos a los donantes de la AIF de que lo respaldaran. El Banco Mundial respalda el llamamiento común a la acción en el Cuerno de África dirigido por los organismos humanitarios de las Naciones Unidas, con el firme apoyo del Reino Unido, Australia, la Comisión Europea, Estados Unidos y otros. Además de dirigirse a abordar el desastre actual, nuestra labor contribuirá a la recuperación de mañana y a la creación de capacidad de resistencia en el futuro. Una crisis humanitaria no debe ni tiene por qué ser una crisis perpetua. Nuestros accionistas quieren que, además de seguir con lo que estamos haciendo, también encontremos nuevas maneras de hacer mejor las cosas, y así lo haremos. Avanzaremos con premura con nuestro programa de modernización para que el Grupo del Banco sea más flexible, atento a las necesidades de los clientes, abierto, responsable y siempre imbuido del afán por los resultados. Estos son momentos difíciles y los contribuyentes se merecen el uso óptimo del dinero que pagan por concepto de impuestos y el de nuestros ingresos. Además de la respuesta ante las crisis, también me complace saber que los accionistas respaldan dos prioridades del Grupo del Banco Mundial a largo plazo. Los accionistas estuvieron de acuerdo con las conclusiones de nuestro Informe sobre el desarrollo mundial referido a la igualdad de género, en el sentido de que la igualdad entre el hombre y la mujer no solo es un derecho en sí mismo, sino que también es una estrategia económica acertada y es esencial para superar la pobreza. Esta es una cuestión de sentido común que no siempre es una opinión común. Empero, ¿cómo puede una sociedad desplegar todo su potencial si la mitad de su población suele recibir el trato de ciudadanos de segunda clase? De modo que ahora nos esforzaremos por asegurar que las repercusiones en materia de género se incorporen en todo lo que hacemos, desde la concesión de títulos de propiedad sobre la tierra hasta el diseño de sistemas de seguridad social y los proyectos de infraestructura. Los accionistas también respaldaron el próximo Informe sobre el desarrollo mundial del Banco sobre el empleo. Con el aumento desmesurado del desempleo en las economías desarrolladas y siendo el saliente de jóvenes y la falta de empleos, y de dignidad vinculada con el trabajo, una de las muchas causas de la primavera árabe, este proyecto no podría tener lugar en mejor momento. En estas reuniones también hemos tenido oportunidad de analizar la situación mundial y, en especial, el peligro inminente de que la falta de tomar medidas decisivas en Europa y Estados Unidos pueda estremecer a toda la economía mundial y desviar de su curso a los países en desarrollo, que hoy son la fuerza motriz del crecimiento mundial. Los números de que dieron cuenta los países en desarrollo en el curso del mes pasado, incluso la semana pasada, son inestables y precarios. Parafraseando a lo expresado por Ben Franklin en otra época de crisis: o nos mantenemos unidos, en nuestra condición de hombres y mujeres, economías desarrolladas y en desarrollo, en calidad de miembros del Grupo de los Veinte o del Grupo de los Ciento Ochenta y Siete, todos los miembros del Banco Mundial, o con toda seguridad fracasaremos por separado. Ese, creo yo, es el mensaje fundamental de estas reuniones. Gracias. FIN Mostrar menos -
Buenos días. Agradezco la presencia de todos ustedes en esta conferencia de prensa de apertura de las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI. Ante todo, deseo aprovechar esta oportunidad pa... Mostrar más + ra manifestar la profunda satisfacción que experimento ante la posibilidad de trabajar con Christine Lagarde como nueva directora gerente del FMI. En realidad, como es natural, ya habíamos tenido la oportunidad de recibir su colaboración desde que fue designada por primera vez como ministra de Comercio de Francia. Me consta que sus aptitudes, su clarividencia y sus dotes de liderazgo harán de ella una asociada invaluable en el delicado período que atraviesa la economía mundial. Antes de tratar de dar respuesta a las preguntas que ustedes me formulen, quisiera dar alguna idea de los temas sobre los cuales, según preveo, versarán los debates de estas reuniones. Estas reuniones nos ofrecen, a nuestros altos funcionarios y a mí, la posibilidad de “tomar el pulso” a nuestros países clientes, escuchar sus preocupaciones e introducir ajustes que nos garanticen que les estamos ofreciendo el apoyo más eficaz que está a nuestro alcance. El Banco Mundial se ha puesto en condiciones de responder más rápida y certeramente a las necesidades de sus clientes, pero no cabe duda de que podemos mejorar. Dos temas clave de estas reuniones son los referentes a género y empleo. Aunque las oscilaciones de los mercados financieros ocuparán los titulares de los medios que ustedes representan, son esos temas estructurales los que pueden sentar las bases de un crecimiento sostenible. Acabamos de publicar el Informe sobre el desarrollo mundial referido al tema de género, en que se demuestra que poner en igualdad de condiciones a las mujeres no es solo lo correcto, sino una medida económica acertada. Las mujeres, como uno de los colegas de ustedes me comentó, son el próximo gran mercado emergente. ¿Cómo puede el mundo alcanzar su pleno potencial de crecimiento si no da cabida a las perspectivas, las energías y las contribuciones de la mitad de la población mundial: la constituida por mujeres y niñas? En los países en desarrollo, cada año hay casi 4 millones de niñas y mujeres adultas de menos, en comparación con los países desarrollados. Es como si desapareciera una ciudad como Los Ángeles, Johannesburgo o Yokohama. Dar a las mujeres acceso al crédito y a la propiedad; eliminar los obstáculos al trabajo y al empleo; invertir en salud, agua, educación; potenciar la voz de las mujeres… Si se centra la atención en esos temas —incluso si simplemente se eliminan los obstáculos—, se puede lograr un cambio enorme. En estas reuniones, pondremos en marcha el proceso de preparación de nuestro próximo Informe sobre el desarrollo mundial, en el que se analizará otro factor fundamental para el crecimiento económico: el empleo. El último informe de ese tipo referente al empleo elaborado por el Banco Mundial data de hace 16 años, y no cabe duda que desde entonces es mucho lo que ha cambiado. En ese momento el tema era el de los efectos de la globalización en el empleo. Hoy vivimos en una economía multipolar muy diferente. Ahora, el tema que, según presumo, prevalecerá en los debates que mantendremos esta semana con los accionistas de nuestra institución será el de las perspectivas poco auspiciosas de los clientes del Banco Mundial: los países en desarrollo. Hasta hace poco, los países en desarrollo eran el punto luminoso de la economía mundial. Generaban alrededor de la mitad del crecimiento mundial, en un contexto en que Europa, Japón y Estados Unidos se debatían con los problemas de cuantiosas deudas y elevados niveles de desempleo. Cabe la posibilidad de que los tropiezos experimentados por los países desarrollados coincidan con el empeoramiento de la situación en los mercados emergentes. Estamos asistiendo, a partir de agosto, a un incremento de los diferenciales de los bonos de mercados emergentes, un deterioro de sus mercados de capital como el que afecta a los mercados desarrollados y una pronunciada disminución de los flujos de capital. La reducción de las exportaciones ya era un motivo de preocupación. Ahora, el declive de los mercados y el deterioro de la confianza podrían afectar negativamente a las inversiones de los países en desarrollo y quizá dar lugar, además, a la retracción de sus consumidores. La caída de la demanda interna en los países en desarrollo significaría que no podríamos seguir contando con sus motores económicos como propulsores de la recuperación mundial. Los países en desarrollo ya no se encuentran en condiciones tan favorables como las de 2007-08 para resistir una nueva perturbación. Sus presupuestos no son tan sólidos como para superar las dificultades simplemente a través del gasto, y algunos de esos países están caminando por la cuerda floja de una política monetaria con la que procuran mantener el equilibrio entre las presiones de los precios y esos nuevos peligros. Si a esto se añaden la inestabilidad y el alto nivel de los precios de los alimentos —una carga especialmente pesada para los pobres en los países en desarrollo— y la amenaza de un creciente proteccionismo, es evidente que los países en desarrollo se ven confrontados con crecientes dificultades. Si la situación se deteriorara aún más, el crecimiento de esos países podría disminuir; los precios de sus activos podrían caer, y por lo tanto el incumplimiento de las obligaciones de sus préstamos podría intensificarse. Dadas esas presiones y perspectivas, tenemos que prever posibles presiones proteccionistas: políticas inspiradas por el egoísmo nacional y el riesgo de una recaída en el populismo. El mundo se halla en una zona de peligro. En 2008, muchos decían que no percibían que se avecinaran turbulencias. Las autoridades ya no tienen esa excusa. Y las épocas de peligro reclaman personas valerosas. Pareciera que algunos funcionarios de países desarrollados piensan que sus dificultades son únicamente asunto suyo. Pero no es así. Aún creo que una segunda recesión en las grandes economías del mundo constituye una perspectiva improbable, pero mi convicción al respecto se debilita día a día ante la continua aparición de noticias económicas negativas. Una crisis gestada en el mundo desarrollado puede tornarse en una crisis para los países en desarrollo. Europa, Japón y Estados Unidos deben hacer frente a sus grandes problemas económicos antes de que se conviertan en problemas más graves para el resto del mundo. No hacerlo sería un proceder irresponsable. Me consta, sin embargo, que para ello se requieren sinceros y arduos debates con los parlamentos y con el público. Si se demora en realizarlos, se reducirá la gama de alternativas y la decisión será más difícil y costosa. La manera en que se maneje el tema nos afectará a todos, tanto a las economías en desarrollo como a las desarrolladas. Por último, quiero señalar también que el Banco se valdrá de estas reuniones como complemento para las reuniones de las Naciones Unidas en Nueva York, destinadas a ayudar a los países desgarrados por conflictos; por ejemplo, centrando la atención en países del Cuerno de África, Sudán del Sur, Côte d’Ivoire, Afganistán y Libia. Además de los encuentros con Gobernadores de países árabes y con los fondos árabes, con quienes me reuní anoche, y con los Ministros de Túnez y Egipto, tendré la oportunidad de reunirme con el Dr. Ahmed Jehani, el nuevo ministro de Estabilización y Reconstrucción de Libia. Ahora recibiré con gusto las preguntas que ustedes deseen formularme. Mostrar menos -
SR. MILLS: Muchas gracias por su presencia.El presidente Zoellick hará algunas observaciones iniciales para inaugurar estas Reuniones de Primavera y luego responderá sus preguntas. Les pido que, cuand... Mostrar más + o formulen sus preguntas, indiquen su nombre y el de la agencia de noticias que representan. Por favor, asegúrense de apagar sus teléfonos celulares y buscapersonas.Podemos empezar, Sr. Zoellick.SR. ZOELLICK: Muchas gracias, Rich, y muchas gracias a todos por su presencia.Estamos saliendo de una crisis —la crisis financiera y económica—, pero enfrentamos nuevos riesgos y angustiosos desafíos: encarecimiento y volatilidad de los precios de los alimentos; elevados precios de los combustibles, con devastadores efectos en los alimentos y, a través de estos, en la estabilidad; agitación política en el Oriente Medio y Norte de África; conmoción en Cȏte d’Ivoire; repetidos desastres naturales; aumento de la inflación en los mercados emergentes, con cierto riesgo de recalentamiento de la economía; problemas con la deuda soberana en Europa.En esta ocasión quiero referirme a la mayor amenaza para los pobres de todo el mundo: el encarecimiento y la volatilidad de los precios de los alimentos. Hoy día se publica un nuevo informe Alerta sobre precios de los alimentos. Y las cifras muestran un panorama sombrío de presiones incesantes que agobian a la población pobre del planeta.Ustedes saben bien cuáles son los ingredientes: alta inflación inducida por el precio de los alimentos; añadan los giros en los precios y el alto costo de los combustibles, y se obtiene una mezcla tóxica de profundo sufrimiento que contribuye a la agitación social.Los precios de los alimentos no provocaron la crisis en el Oriente Medio y Norte de África, pero son un factor agravante. Nuestro último informe Alerta sobre precios de los alimentos muestra que en Egipto y Siria existe una inflación de dos dígitos inducida por el precio de los alimentos. Muestra que el fuerte encarecimiento de los productos básicos afecta especialmente a los países pobres.Los datos de 46 países desde 2007 hasta 2010 indican que los países de ingreso bajo e ingreso mediano bajo han experimentado mayores niveles de inflación inducida por el precio de los alimentos, en comparación con los países de ingreso mediano alto e ingreso alto, sobre todo cuando los precios internacionales aumentan bruscamente.En el caso de los alimentos, nos encontramos en un punto crítico. Los precios han aumentado 36% con respecto a los niveles de hace un año y se mantienen cercanos al máximo registrado en 2008. Ya suman 44 millones las personas que han caído en la pobreza desde junio del año pasado. Si el índice de precios de los alimentos aumenta tan solo otro 10%, estimamos que otros 10 millones de personas caerán en la extrema pobreza, es decir, sobrevivirán con menos de US$1,25 al día. Un incremento de 30% añadiría otros 34 millones de personas a la población pobre a nivel mundial, que alcanza los 1200 millones.Nosotros podemos hacer algo al respecto.Algunos han preguntado qué puede hacer el G-20. El G-20 puede cumplir un papel destacado. Creo que el multilateralismo debe centrarse en hacer cosas concretas en el corto plazo y, al mismo tiempo, crear las condiciones para actuar en el mediano y largo plazo.Por eso me complace que Francia dé prioridad al tema de los alimentos durante su presidencia del G-20. Estamos trabajando en estrecha colaboración con el G-20, y creo que podemos tomar varias medidas importantes que ayudarán en dos ámbitos fundamentales: la volatilidad de los precios de los alimentos y la seguridad alimentaria. Aprovecharemos estas reuniones con el G-187 para ayudar a preparar el terreno.Primero, estamos elaborando un nuevo código de conducta para los países con respecto a las prohibiciones de exportación. Como mínimo, estas no deberían aplicarse a los proveedores de ayuda humanitaria, como el Programa Mundial de Alimentos.Segundo, creemos que sería útil contar con mejor información sobre la calidad y cantidad de las existencias de alimentos.Tercero, apoyar el establecimiento previo de pequeñas reservas de alimentos con fines humanitarios en lugares como el Cuerno de África, a cargo del Programa Mundial de Alimentos.Cuarto, ayudar a los países a gestionar mejor los riesgos para la agricultura.Y quinto, el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo pueden ayudar a los países brindando apoyo rápido a los grupos más vulnerables a través de programas de nutrición y redes de protección social eficaces y focalizados, y no mediante controles desacertados de los precios o aumentos salariales generalizados.También se puede hacer más con respecto a la producción. El Banco Mundial actualmente está invirtiendo US$7000 millones al año para mejorar la producción agrícola: en semillas, riego e instalaciones de almacenamiento. Y nuestras inversiones abarcan toda la cadena de valor.Un ámbito al que se presta atención especial es la investigación agrícola para ayudar a desarrollar mejores semillas. Estamos en conversaciones con Francia y el G-20 sobre la posibilidad de combinar esto con algunas de las inquietudes acerca del cambio climático y revisar algunas de las prioridades de investigación, a medida que aumentamos el apoyo a los 15 principales centros de investigación agrícola que existen en todo el mundo.Creo que es posible alcanzar estas metas en los próximos meses y aguardo con interés los resultados de la reunión de ministros de Agricultura del G-20 que se celebrará en Francia en junio. Y espero también seguir trabajando con las autoridades francesas y de otros países para lograr estos objetivos.Como mencioné antes, uno de los aspectos fundamentales relacionados con la situación alimentaria es la agitación en el Oriente Medio y Norte de África. Si bien las iniciativas que se emprendan en cada país avanzarán a distinto ritmo y su alcance será variado, el Grupo del Banco Mundial está pendiente de escuchar a los países y ayudarlos a seguir adelante.En Túnez, el Banco Mundial respaldará a las autoridades con una operación de apoyo presupuestario de US$500 millones que debería movilizar otros US$700 millones de otros donantes. Esas reformas se centrarán en la libertad de asociación, el acceso a la información y la transparencia de las compras del Estado. Además, apoyaremos los esfuerzos del Gobierno orientados a tratar de reducir las disparidades económicas regionales, disminuir la burocracia, impulsar la contabilidad y los controles con el organismo de auditoría, y crear un programa piloto de empleo. El equipo de IFC, nuestra institución dedicada al sector privado, está estudiando la manera de impulsar la inversión privada, sobre todo a través de intermediarios financieros que puedan conseguir crédito para ayudar a las empresas a expandirse.No debemos olvidar que la revolución de Túnez comenzó con la autoinmolación de un vendedor de frutas que era acosado por las autoridades. Por lo tanto, también apoyaremos los esfuerzos de ese país por limitar la imposición arbitraria de las regulaciones y la burocracia. Viajaré a Túnez en mayo para ver de qué otra manera podemos ayudar al pueblo tunecino.Ayer, IFC anunció una iniciativa que apunta directamente a uno de los mayores desafíos de la región: el desempleo. Se denomina Educación para el Empleo (E4E) y ayudará a los jóvenes a adquirir las destrezas necesarias para prosperar en el mercado laboral. Como parte de la iniciativa, se trabajará con los proveedores de educación tanto públicos como privados, la sociedad civil, administradores y responsables de las políticas del sector público, y empleadores del sector privado para ayudar a aprovechar el extraordinario potencial de los jóvenes del mundo árabe.Estamos muy complacidos de que nuestro socio en esta iniciativa sea el Banco Islámico de Desarrollo y, junto con IFC, trataremos de movilizar entre US$1500 millones y US$2000 millones, que se invertirán en programas de Educación para el Empleo en el mundo árabe en los próximos cinco años.También estamos avanzando con respecto al fortalecimiento de la capacidad de la sociedad civil en el Oriente Medio y Norte de África, un desafío al que me referí en mi discurso de la semana pasada. El Banco Mundial anunciará hoy que apoyará la Red Afiliada para la Responsabilidad Social en el Mundo Árabe, una red de organizaciones de la sociedad civil, con una donación de US$3,5 millones.Hoy también sostendré una reunión con mis colegas de los bancos multilaterales de desarrollo sobre los desafíos que afronta el Oriente Medio y Norte de África. Posteriormente, tendremos aquí en el Banco un Diálogo sobre las Transiciones en el Oriente Medio y Norte de África, en el que participarán los bancos multilaterales de desarrollo y los ministros de Finanzas de los países del Oriente Medio y Norte de África, así como los países del G-7.Estamos interesados en los extraordinarios acontecimientos en Cȏte d’Ivoire. Esta semana me reuniré con el ministro de Finanzas, Charles Koffi Diby. Cȏte d’Ivoire necesita seguridad, empleos y justicia. En colaboración con sus socios regionales, el Banco Mundial está en condiciones de ofrecer asistencia importante: financiera, técnica y en materia de políticas.Si las condiciones de seguridad lo permiten, en las próximas semanas podemos reactivar programas del Banco Mundial por valor de unos US$100 millones para ir en ayuda del pueblo de ese país. Y nuestra idea es que esos programas se pueden centrar en la infraestructura de emergencia, los servicios de abastecimiento de agua, la recolección de basura, para asegurarse de que las escuelas y clínicas puedan funcionar. De manera que esto encuadra con nuestro Informe sobre el desarrollo mundial que se publica esta semana, en lo que respecta a tratar de actuar rápidamente para brindar apoyo, y lograr progresos concretos.También podemos dar asistencia específica a las víctimas de la violencia sexual, cuyo número lamentablemente ha aumentado en forma drástica durante esta crisis posterior a las elecciones.Por lo tanto, y volviendo al tema de los precios de los alimentos, los pobres del mundo no pueden esperar. Como muestra el reloj del hambre instalado en nuestro edificio principal, en el planeta hay casi 1000 millones de personas mal nutridas, y cada minuto esta cifra aumenta en 68 personas; eso significa más de una persona cada segundo. El tiempo avanza inexorablemente y por eso tendremos que correr muy fuerte para recuperar terreno y no perder a toda una generación. Mostrar menos -
Introducción: ¿Qué acaba de ocurrir? A veces, los acontecimientos tienen repercusiones que van más allá de sus consecuencias inmediatas. La confiscación, en diciembre de 2010, de las balanza... Mostrar más + s del puesto de frutas de Mohamed Bouazizi, las bofetadas que le propinó la policía frente a los espectadores y el hecho que no se le hiciera caso cuando intentó presentar una denuncia llevaron a este hombre herido y frustrado a inmolarse en público. La consecuencia inmediata fue el estallido de una ola de protestas que se extendió a todo el país y el Oriente Medio.A través de Facebook, Twitter y los medios sociales, la muerte de Bouazizi derribó un régimen cuyos medios de información oficiales se refirieron durante varios días a esta tragedia simplemente como “el incidente”. Resultó que en Túnez había decenas de miles de Bouazizis. En efecto, sus semejantes pueden encontrarse en todo el mundo, dondequiera que a los hombres, mujeres y niños se les nieguen las oportunidades y la esperanza debido a la pobreza, la exclusión social, la privación de sus derechos civiles y la falta del imperio de la ley. Pero las enseñanzas que deja la experiencia de Túnez y el Oriente Medio se extienden más allá de una región, un país o un mercado. Detrás de la muerte de un vendedor de frutas hay mucho más que la convulsión política que sacude a la región. Aquí hay enseñanzas para la región, para el mundo, para los gobiernos, para las instituciones de desarrollo y para las ciencias económicas.Modernización del multilateralismo: ¿El mundo árabe es diferente?Desde que llegué al Banco Mundial en 2007, he sostenido que debemos “modernizar el multilateralismo”.Eso significa reformar las instituciones internacionales, como el Grupo del Banco Mundial y el FMI, para que reflejen mejor las realidades de la transformación del poder económico que está ocurriendo hoy en el mundo.Significa urgir a nuestras instituciones para que actúen con más rapidez, sean más flexibles y más abiertas y estén más atentas a las necesidades de los clientes.Significa concentrarse en resolver los problemas de una manera pragmática, y no limitarse a analizar el tema de los pobres como objeto de las políticas formuladas por los expertos.Significa democratizar la economía del desarrollo de manera que todos puedan tomar parte en el diseño, ejecución y mejora constante de las soluciones en materia de desarrollo.Significa reconocer que las organizaciones concebidas con jerarquías de mediados del siglo XX ahora deben conectarse entre sí con agilidad y destreza a través de redes verdaderamente mundiales: de gobiernos, empresas privadas, grupos de la sociedad civil, otros organismos internacionales y parlamentarios.Significa no permitir que el recurso al “multilateralismo” se convierta en excusa para la inacción colectiva; debemos conseguir que el multilateralismo funcione.Y significa relegar al pasado los viejos epítetos de “primer”, “segundo” y “tercer” mundo, y reconocer que las presunciones de que el conocimiento y el poder deben fluir de norte a sur, de Occidente a Oriente, de ricos a pobres, han quedado obsoletas.No obstante, relegar viejos epítetos al pasado no es lo mismo que decir que todos los países y regiones son iguales.En 2007, conscientes precisamente de esas diferencias, pusimos en marcha una iniciativa para el mundo árabe como uno de los seis temas estratégicos del Banco Mundial. Algunos se preguntaban a qué obedecía esa atención especial.En mi alocución durante las Reuniones Anuales de 2007, dije lo siguiente: "Uno de los desafíos más notables de nuestro tiempo es el de ayudar a quienes tratan de promover el desarrollo y las oportunidades en el mundo árabe. En el pasado, estas tierras fueron un emporio de comercio y de conocimientos, lo que demuestra su potencial si pueden superar los enfrentamientos y obstáculos al crecimiento y al desarrollo social. Sin un crecimiento de amplia base, estos países se encontrarán con tensiones sociales y un gran número de jóvenes sin empleo”.Los motivos para prestar una atención especial al mundo árabe parecían claros entonces y son ciertos ahora: con excepción del sector del petróleo, esta región no está suficientemente integrada en la economía mundial. Registra la mayor tasa de desempleo de todas las regiones en desarrollo, las más altas tasas de desempleados entre las personas con mayor nivel de instrucción, y las tasas más bajas de participación de las mujeres.Tanto en los países pobres como en los que gozan de mayor riqueza hay una falta de diversidad económica, deficiencias en la rendición de cuentas públicas, corrupción y conflictos.Las economías muestran una fuerte inclinación hacia las exportaciones de petróleo y productos básicos. En 2008, las exportaciones no petroleras representaban apenas el 16% del PIB de la región del Oriente Medio y Norte de África, en comparación con el 44% en Asia Oriental.La falta de diversificación significa que la región carece de un sector dinámico de manufacturas y servicios que pueda ofrecer empleos en la actualidad y en el futuro.Con una inversión privada que, en promedio, alcanza apenas alrededor del 15% del PIB, en comparación con casi el 25% del PIB en Asia meridional, a la gran cantidad de jóvenes que existe en la región no les queda más que buscar trabajo en el sector público, donde el empleo es escaso, o salir a la calle. A pesar de esta situación, ha habido progresos. Los indicadores tales como la mortalidad infantil, la mortalidad materna, la alfabetización y la esperanza de vida han mejorado, y el porcentaje de la población que vive con menos de US$1,25 al día ha disminuido.En el ámbito económico, ha habido mejoras en el desempeño macroeconómico; el crecimiento de la economía ha sido constante en varios países, aunque no suficiente para satisfacer la demanda de empleo, y antes de la crisis mundial se habían observado algunas señales iniciales de aumento de la inversión extranjera.Sin embargo, las instituciones se quedaron embotadas, y la modernización ha sido demasiado parcial y demasiado dependiente de un pequeño número de reformadores como para afianzarse. Las iniciativas impuestas desde arriba bloquearon la participación pública o la posibilidad de ventilar las quejas. Se eliminaron las formas tradicionales de consulta social. Las élites gobernantes quedaron aisladas.¿Qué se debe hacer? De la política a la economíaEl año pasado pronuncié un discurso en el que preguntaba adónde nos había conducido la economía del desarrollo, y si esta nos era útil.En esa oportunidad insté a que pusiéramos la economía del desarrollo al servicio de las personas —los ministros, los responsables de las políticas, los dirigentes comunitarios y, por cierto, los vendedores de frutas— y a no dejarla en el ámbito abstracto y teórico. Una economía que hace posible superar las dificultades de la realidad cotidiana es una economía de mercado perspicaz.Tal vez no exista otro lugar donde esto sea más apropiado que en el Oriente Medio.Hace dos semanas convocamos una conferencia en el Banco Mundial para escuchar las voces árabes: grupos de jóvenes, organizaciones de mujeres, promotores del cambio.¿Qué quieren?Quieren oportunidades, justicia, trabajo. Quieren leyes y reglamentos justos, previsibles y transparentes.Quieren alimentos y un techo para sus familias, buenas escuelas para sus hijos y barrios seguros.Quieren una fuerza policial protectora, no depredadora; quieren gobiernos en los que se pueda confiar.Quieren tener voz y quieren que haya rendición de cuentas, y quieren todo esto en sus poblados, ciudades y barrios.Quieren tener la facultad de influir en unos servicios públicos que se encuentran tan distorsionados que no están abiertos al público ni ofrecen servicios reales. Quieren información y quieren el derecho a saber y a participar.Quieren un nuevo contrato social.Quieren dignidad.Quieren respeto.Y las mujeres también quieren las mismas cosas.Entre los aquí presentes hay quienes dirán que, efectivamente, tal vez eso sea lo que quieren, pero que todo ello cae en el ámbito político, no económico.Y yo estoy aquí para decirles lo siguiente: algo de eso puede ser considerado como del ámbito de la política, pero también sabemos que la mayor parte es un planteamiento económico acertado; sabemos que la mayor parte es buena para combatir la corrupción; sabemos que la mayor parte es favorable para un desarrollo inclusivo y sostenible.Una manera diferente de promover el desarrollo: Un nuevo contrato socialVeinte años atrás, en el Banco Mundial no se hablaba de la corrupción. El personal se refería a esa palabra de manera soslayada, y nuestros accionistas y el Directorio consideraban que era demasiado política y la autocensurábamos de nuestros documentos. Hoy día, la lucha contra la corrupción es un aspecto fundamental de los proyectos y programas del Banco Mundial. Los accionistas saben que la corrupción es una traba para las economías, constituye una exacción para los pobres e impide aprovechar las oportunidades.Dieciocho años atrás, en el Banco Mundial rara vez se hablaba de género. Algunos sostenían que era un tema demasiado político. Hoy sabemos que la igualdad de género es una estrategia económica acertada. Sabemos que en los países donde existe mayor igualdad de género las tasas de pobreza suelen ser más bajas; que las posibilidades de sobrevivencia de los niños son 20 veces superiores si el ingreso llega a manos de sus madres; que con solo dar a las mujeres más control sobre los insumos agrícolas, la productividad agrícola puede ser hasta 20 veces superior en algunos países.Diez años atrás, recién comenzábamos a hablar de transparencia. Hoy día, el Banco Mundial es la única institución multilateral que cuenta con una amplia política sobre libertad de información; hemos abierto de par en par las puertas a nuestras investigaciones y dado acceso a más de 4000 conjuntos de datos; estamos diseñando aplicaciones de software y organizando concursos para inventar aplicaciones que permitan a los investigadores, los profesionales y la sociedad civil hacer sus propios cálculos y corroborar los nuestros.Lucha contra la corrupción, género, transparencia. Es fundamental que el Grupo del Banco Mundial se ponga a prueba continuamente a fin de renovar sus ideas sobre el desarrollo.Y es fundamental que un multilateralismo modernizado esté abierto a nuevas ideas.No debemos detenernos allí.Sabemos cuán importante es que un país publique sus estadísticas económicas, que sus funciones de auditoría sean independientes y que sus finanzas públicas sean transparentes.Sabemos que en Egipto, por ejemplo, no se daban a conocer públicamente ni siquiera muchas de las estadísticas económicas básicas. Hace algunos años, colaboramos con reformadores egipcios para preparar una ley sobre libertad de información, pero la iniciativa no prosperó debido a la lentitud del sistema.Ahora, el gobierno de transición ha reanudado el anteproyecto y quiere que el Banco Mundial ayude a imprimir más transparencia en los ingresos del sector del petróleo y gas.En Túnez, las autoridades ahora están tomando medidas para recuperar activos robados, tanto dentro como fuera del país, y aumentar la libertad de asociación y el acceso a la información.Sabemos lo importante que es contar con sistemas de adquisiciones transparentes. Sabemos que según la manera en que un país maneje las adquisiciones, es posible combatir la corrupción, generar competencia, ahorrar dinero y mejorar los servicios públicos. Hasta ahora hemos colaborado con 41 países de todo el mundo para mejorar la transparencia, la competitividad y la eficiencia de las compras del Estado.Hemos trabajado con 34 países para aumentar el acceso de la ciudadanía a la información pública.Y la Corporación Financiera Internacional actualmente está abocada al tema del gobierno de las empresas en 64 países y trabaja con más de 3200 firmas.Estas no son meras cuestiones técnicas. Tampoco son lujos reservados exclusivamente a los países desarrollados. Son indicativas de la calidad de la gestión de gobierno. Mejoran las políticas públicas. Revelan integridad. Transmiten respeto por el público. Tratan la función pública como un fideicomiso. Estas pueden parecer cuestiones políticas, pero evidentemente son de carácter económico.Estos temas forman parte de la economía de la elección social. Los teóricos de la elección social nos advirtieron que debíamos pensar en cómo funcionan realmente los gobiernos, en comparación con cómo desearíamos que funcionaran. Los promotores de la elección social han exigido mejores incentivos y oportunidades para que los ciudadanos fiscalicen al gobierno con mayor eficacia. Y tienen razón.Las instituciones son importantesLos acontecimientos actuales en el Oriente Medio son trascendentales.Pero también traen a la memoria el pasado.La humillación que sufrió el vendedor de frutas en Túnez hace recordar el acoso que padeció un sacerdote húngaro en Rumania in 1989. Entonces, las protestas fueron aumentando hasta estallar en una sangrienta rebelión que puso fin a 22 años de dominio del dictador Nicolae Ceausescu, de la misma manera como las manifestaciones en Túnez pusieron fin a la era del presidente Ben Ali.No obstante, si bien la chispa que enciende todo puede ser similar, el rumbo que toma una conflagración revolucionaria no se puede predecir.Aún no sabemos si lo ocurrido en 2011 es semejante a los acontecimientos de 1989, 1979, 1968, 1848 o...Lo que sí sabemos —como se subraya en el Informe sobre el desarrollo mundial 2011: Conflicto, seguridad y desarrollo, que será publicado la próxima semana— es que el fortalecimiento de las instituciones legítimas y del buen gobierno en beneficio de la seguridad de los ciudadanos, la justicia y el empleo es fundamental para evitar que se repitan los ciclos de inestabilidad y violencia. No basta con que haya personas heroicas. Es importante la participación ciudadana, y una clara comunicación entre la sociedad y el gobierno.El Banco Mundial colaborará con los gobiernos de la región y de todo el mundo para ayudar a aumentar su eficacia y la rendición de cuentas. El grado de éxito dependerá de la disposición de los gobiernos a ceder el control y avanzar hacia una mayor apertura. Si los gobiernos dan paso a las oportunidades que ofrece el sector privado, si dejan atrás las oligarquías y oligopolios, si aprovechan la energía de sus sociedades y respetan la elección social, es mucho lo que se puede hacer.Ningún país puede alcanzar su potencial si desprecia las habilidades de la mitad de su población: las mujeres y las niñas. El mensaje para nuestros clientes es que, cualquiera sea su sistema político, no se puede lograr un desarrollo favorable sin una buena gestión de gobierno y sin la participación de los ciudadanos.Alentaremos a los gobiernos a publicar información, promulgar leyes de libertad de información, dar a conocer sus procesos presupuestarios y de adquisiciones, establecer funciones de auditoría independientes y promover reformas del sistema de administración de justicia.No concederemos préstamos directos para financiar presupuestos a países que no los den a conocer públicamente o, en casos excepcionales, que no se comprometan al menos a publicarlos dentro de un plazo de 12 meses.Difundiremos ejemplos de cómo una mejor gestión de gobierno y una mayor participación ciudadana han dado buenos resultados en otros países en desarrollo.En México, un grupo de seis ONG se valió de una ley sobre derecho a la información para enterarse acerca de la reasignación arbitraria de US$3 millones de fondos públicos que originalmente estaban destinados a un programa de prevención del VIH/sida. Se informó de este descubrimiento a promotores de reformas en el gobierno, lo que derivó en el establecimiento de mecanismos oficiales para la rendición de cuentas, con inclusión de auditorías periódicas de las asignaciones presupuestarias.En Sudáfrica, un sistema de seguimiento para la rendición de cuentas sobre los servicios públicos dirigido por la Rhodes University, en cooperación con las instituciones supremas de auditoría, se ha valido de la transparencia para mejorar la aplicación de las regulaciones sobre finanzas públicas, lo que ha resultado en una mejora de la prestación de servicios.Los ciudadanos son importantesLas instituciones son importantes, pero también lo son los ciudadanos.Una sociedad civil vigorosa puede verificar los presupuestos, buscar y publicar información, poner en tela de juicio las burocracias asfixiantes, proteger la propiedad privada y vigilar la prestación de servicios. La sociedad civil también puede insistir en que se respeten los derechos de los ciudadanos. Y además puede asumir responsabilidades. Una opinión pública dotada de medios y facultades es el cimiento sobre el cual se puede construir una sociedad más firme, un gobierno más eficaz y un Estado más próspero. Todo esto se ha podido comprobar en las inversiones realizadas en todo el mundo para promover el desarrollo impulsado por la comunidad, donde los recursos financieros se entregan directamente a las comunidades locales para que estas puedan establecer sus propias prioridades, supervisar sus propios proyectos y dar seguimiento a sus propios fondos. Sin ser una estrategia perfecta, habilitar a los ciudadanos puede resultar muy eficaz. En los últimos 10 años, el Banco Mundial ha brindado apoyo a decenas de miles de poblados y barrios a través de proyectos impulsados por la comunidad en más de 100 países.Comprobamos los efectos en Uganda, donde los presupuestos de las escuelas locales se publicaban en la puerta de los establecimientos educacionales para que los padres pudieran comprobar la recepción de los libros de texto o la llegada de los profesores... y los resultados mejoraron.En China se han realizado “encuestas deliberativas” en las comunidades rurales para consultar a la población acerca del precio del agua o la electricidad, o la reubicación de agricultores. Algunas autoridades chinas han instituido encuestas para evaluar el desempeño. El Banco está financiando un proyecto sobre pobreza en 70 poblados pobres de China que se apoya en elementos del desarrollo impulsado por la comunidad para fomentar la toma de decisiones, la gestión y el seguimiento del desarrollo local en forma colectiva. Las nuevas tecnologías hacen posible obtener realimentación específica de manera más eficaz y en tiempo real.Cabe señalar el ejemplo de Senegal, donde en el marco de un programa comunitario se planea dar seguimiento al estado nutricional de los niños mediante el envío de mensajes de texto sobre el peso y la salud de los niños. O el caso de la plataforma Ushahidi —que significa “testimonio”—, lanzada por primera vez en Kenya por jóvenes africanos y que se ha transformado en un fenómeno mundial. Esta plataforma abierta y de acceso público permite a los usuarios de todo el mundo enviar diversos tipos de información, imágenes digitales y grabaciones de video a través de teléfonos móviles con sistema de mensajes de texto, teléfonos inteligentes y el sitio web de Ushahidi.Creada originalmente para informar, seguir y reaccionar ante los eventos posteriores a las elecciones de 2008 en Kenya, Ushahidi ahora permite a usuarios de distintas regiones seguir la evolución del brote de gripe porcina en todo el mundo, u observar las actividades de socorro tras los terremotos de Chile y Haití.El Banco Mundial está apoyando iniciativas similares para reforzar la responsabilidad social.En África, estamos promoviendo la formación de coaliciones nacionales entre la sociedad civil, el gobierno y el sector privado para promover la transparencia y fiscalizar la adjudicación y ejecución de los contratos, incluidas las concesiones para las industrias extractivas. A través de nuestro programa “Mapping for Results”, procuramos llegar a los beneficiarios por medio de teléfonos móviles y aparatos portátiles para obtener sus comentarios sobre los proyectos, de manera que juntos podamos verificar los resultados reales, y mejorarlos. También estamos colaborando con ANSA —las Redes Afiliadas para la Responsabilidad Social—, entre otras cosas, para ayudar a poner en marcha y apoyar a la nueva ANSA – Arab World: una red regional de profesionales dedicada al gobierno participativo y la responsabilidad social en el mundo árabe, que se inaugurará este año. Un multilateralismo modernizado debe evolucionarEn 1944, el Banco Mundial fue creado por los gobiernos de los países para otorgar préstamos a los gobiernos. En 1956, nuestros accionistas establecieron la Corporación Financiera Internacional (IFC) para realizar inversiones en el sector privado.Ahora puede haber llegado el momento de invertir en el sector privado sin fines de lucro —la sociedad civil— para ayudar a reforzar la capacidad de las organizaciones dedicadas a la transparencia, la rendición de cuentas y la prestación de servicios. En nuestra propia estrategia sobre buen gobierno y lucha contra la corrupción, que cuenta con el respaldo del Directorio Ejecutivo, se resalta la importancia de intensificar nuestra labor con ciudadanos comprometidos, mediante el fortalecimiento de la transparencia, la participación y el seguimiento de nuestras operaciones por terceros. En un examen reciente del Fondo Japonés de Desarrollo Social, del Banco Mundial, se comprobó que los proyectos obtenían mejores resultados cuando en ellos participaban organizaciones de la sociedad civil (OSC). Estudios externos han demostrado que cuando las OSC participan en el diseño, seguimiento, evaluación y gestión de los servicios públicos, los recursos presupuestarios se utilizan mejor, los servicios son más adecuados y existe menos corrupción. Ya estamos trabajando con la sociedad civil y con los beneficiarios en más de la mitad de las operaciones nuevas.Pero para poder participar de manera eficaz, los grupos de la sociedad civil deben fortalecer su capacidad. El Fondo para el Buen Gobierno y la Transparencia, del Reino Unido, ha sido pionero en ofrecer apoyo público. Creo que ha llegado el momento de que el Banco Mundial examine con su Directorio Ejecutivo y sus accionistas si la institución necesita nuevas capacidades o mecanismos que pudieran movilizar apoyo procedente de países, fundaciones y otras fuentes para fortalecer la capacidad de las OSC dedicadas a promover la rendición de cuentas y la transparencia en la prestación de servicios. Podríamos dar prioridad a los países del Oriente Medio y Norte de África, y de África al sur del Sahara. Podríamos respaldar esta labor mediante el suministro de capital inicial, el intercambio de conocimientos e investigaciones orientadas a crear condiciones más propicias para la promoción de la responsabilidad social. ¿Un tema demasiado político? De una u otra manera, un multilateralismo modernizado debe reconocer que las inversiones en la sociedad civil y la responsabilidad social serán tan importantes para el desarrollo en el Oriente Medio y otros lugares como las inversiones en infraestructura, empresas, fábricas o explotaciones agrícolas. Empleo, empleo y más empleoCuando existen instituciones legítimas y los ciudadanos cuentan con los medios y facultades adecuados, la diferencia puede ser muy grande. Pero los ciudadanos igual necesitan trabajar.En el Oriente Medio, los regímenes han intentado contener el aumento del desempleo con una combinación de represión política, empleo en el sector público y subsidios a los alimentos, combustibles y otras necesidades.Esas medidas permitieron ganar tiempo, pero no consiguieron mucho más. Costosas e ineficientes, han fomentado el nepotismo, pero no han satisfecho las necesidades; han promovido el amiguismo, no la competitividad; la corrupción, no el capitalismo. La Organización Internacional del Trabajo estima que la tasa de desempleo de los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad en el Oriente Medio llega al 25%. Una encuesta que realizamos a 1500 jóvenes reveló que la tasa de desempleo percibida o autodeclarada era incluso mayor, del 35% al 40%. En Egipto y Jordania, el desempleo de las mujeres jóvenes es del 40%. El costo de oportunidad directo del desempleo de los jóvenes en el mundo árabe se estima en hasta US$50 000 millones al año.En el Oriente Medio, los gobiernos enfrentan enormes expectativas de la población joven, que quiere trabajo ahora. La inacción plantea riesgos. Y también los plantearán las medidas equivocadas.La reforma de las políticas será tan importante como los recursos financieros. Dichas reformas deben sustentarse en un proceso de consultas amplio e inclusivo, en el que también participen los jóvenes. Y las reformas tienen que ser transparentes y rápidas.Los responsables de las políticas deben pensar a corto, mediano y largo plazo, y de una manera integral.En el corto plazo, lo prioritario puede ser buscar soluciones rápidas que permitan conseguir resultados inmediatos para generar confianza y lograr aceptación política.Para eso puede ser necesario realizar proyectos de corto plazo que requieran un uso intensivo de mano de obra. No significa necesariamente agrandar el sector público. No debería significar necesariamente crear puestos de trabajo que perjudiquen el empleo a mediano y largo plazo en el sector privado.En un examen realizado por el Banco Mundial en 2009 de las iniciativas con uso intensivo de mano de obra en 43 países de ingreso bajo e ingreso mediano a lo largo de 20 años, se comprueba que los programas bien dirigidos, con sueldos que no desalientan el empleo en el sector privado, pueden brindar ayuda a la población pobre y vulnerable.En Liberia, un plan de empleo de emergencia creó 90 000 empleos en dos años. En Afganistán, el programa nacional de vialidad para dar acceso a las zonas rurales generó 12,4 millones de días laborales para la construcción o rehabilitación de 10 000 km de caminos. Ambas iniciativas ayudaron a estabilizar rápidamente situaciones delicadas.En Túnez, Jordania y Líbano existen programas de servicios dirigidos a los jóvenes, por ejemplo, para emplear a estudiantes universitarios titulados para que enseñen en comunidades pobres, y esas iniciativas podrían ampliarse.Las soluciones rápidas también pueden consistir en enviar señales tempranas al sector privado para demostrar el compromiso con los empresarios, pequeñas empresas e inversionistas. Medidas tales como reducir la burocracia, agilizar la aprobación de permisos, reformar las leyes de quiebra y flexibilizar las rigideces de las entidades reguladoras podrían ser indicativas de una transformación. ¿Recuerdan las frustraciones del vendedor de frutas tunecino que intentaba ganarse la vida sin contar con un permiso, que constantemente se veía involucrado en peleas por la ubicación de su puesto ambulante y sufría el continuo acoso de funcionarios subalternos? Los gobiernos de la región harían bien en acordarse de él también. Si los gobiernos toman la iniciativa en esas reformas, el Grupo del Banco Mundial y otras organizaciones pueden amplificar los beneficios promoviendo algunas inversiones importantes. A principios de los años sesenta, en Corea las condiciones eran similares. Al igual que en Corea en esa época, hoy día los países del Oriente Medio deben facilitar una rápida expansión de las exportaciones con uso intensivo de mano de obra.Las soluciones rápidas son, por su naturaleza, de corta duración. Pero en el Oriente Medio existe un problema de empleo a largo plazo.En la próxima década habrá que crear por lo menos 40 millones de puestos de trabajo en la región.En el libro de Marcus Noland y Howard Pack titulado The Arab Economies in a Changing World, publicado precisamente aquí por el Peterson Institute en 2007, se describen algunas de las políticas que hacen falta. Para crear empleos, aumentar la productividad y conseguir una mayor integración en la economía mundial, los países deberán estar dispuestos a importar conocimientos técnicos, tecnologías y sistemas industriales y logísticos, ya sea a través de la inversión extranjera, la obtención de licencias u otros vínculos comerciales a fin de superar el aislamiento. El cambio de las circunstancias podría imprimir nuevo impulso para derribar obstáculos a la integración de la región, que se ha quedado muy rezagada con respecto a otras partes del mundo. La educación deberá ser adecuada a los requerimientos de los puestos de trabajo. La instrucción técnica puede acelerar el ritmo de absorción de ideas y mejores prácticas. Cuando existen los incentivos apropiados, las políticas públicas pueden hacer posible la acción privada: IFC pondrá en marcha un nuevo programa de inversiones en educación orientada al empleo con el propósito de promover la formación de alianzas público-privadas en el ámbito de la capacitación profesional y técnica impulsada por la demanda. Las decisiones económicas que adopten los países serán cruciales. Viet Nam y Argelia eran colonias francesas que padecieron años de disturbios civiles.Viet Nam tomó la iniciativa y aprovechó las oportunidades para abrir su economía a los mercados y tecnologías internacionales, basándose en los modelos asiáticos. Los modelos que resulten exitosos en algunos países árabes servirán de muestra a otros. La prosperidad se puede lograr por muchas vías, pero hay que elegir una. La inacción no lleva a ninguna parte.Y redes de protección social La realidad es que en el corto plazo habrá escasez de empleo y abundancia de política. Sabemos que, a la larga, la mejor red de protección es tener empleo. Pero a corto plazo, la mejor red de protección es aquella que funciona de manera eficaz y eficiente, sin perjudicar la economía. Ante el encarecimiento de los alimentos y los combustibles, las altas tasas de desempleo, y sometidos a presiones políticas, los gobiernos estarán tentados de seguir financiando subsidios universales en lugar de transferencias dirigidas a grupos específicos.Sin embargo, en muchos países donde el porcentaje de hogares que viven en condiciones precarias, cercanas a la línea de pobreza, es tan alto, los grupos pobres y vulnerables son los que más necesitan protección. En Djibouti, el Banco está trabajando en programas de tipo asistencial para mejorar la nutrición, y en el ámbito del desarrollo comunitario impulsado por la demanda de los ciudadanos; en Jordania y para los palestinos, en una mejor red de protección social para prepararse para los tiempos difíciles, y en Líbano y Jordania, en un mejor acceso a la información y una mayor transparencia en los registros centrales de beneficiarios. Este es el comienzo, y la labor se puede seguir ampliando. En Egipto urge consolidar los programas de protección social fragmentados para poder asistir a los grupos vulnerables. Información, comunidad, ciudadanos, participación. Hemos vuelto al punto de partida.Conclusión: Lo que debemos saber para seguir adelante No muchos pueden afirmar que predijeron los acontecimientos actuales en el Oriente Medio y Norte de África. Debemos ser cautelosos con lo que suponemos que podría suceder después. Debemos afrontar el desarrollo con la misma dosis de humildad.En lugar de limitarnos a hablar sobre lo que sabemos, deberíamos preocuparnos de lo que desconocemos. En lugar de centrar la atención en lo que hemos hecho bien, deberíamos preocuparnos de aquello en lo que nos hemos equivocado. De nuestras omisiones, de las ocasiones en que no nos hemos pronunciado con suficiente firmeza, de cuando hemos autocensurado: sí, las voces de los ciudadanos, pero también nuestra propia voz.La política y la economía son diferentes. Pero en muchos ámbitos también son muy parecidas. Personas, incentivos, sicología, naturaleza humana, gobernabilidad, opciones, resultados, rendición de cuentas, transparencia, seguridad, género, participación, voz: ¿política o economía? ¿O tal vez ambas?¿Será 1848, 1968, 1979 o 1989? ¿O será 2011 el año en que aprendimos que la participación cívica es importante para el desarrollo y que, aparte de los regímenes, algo más ha cambiado? Mostrar menos -
Buenos días.Ministro James Flaherty,Ministros de Finanzas de las Américas,Director Gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn,Presidente del BID Luis Alberto Moreno,Señoras y Señores.El crecimiento como a... Mostrar más + genda comúnEs un placer dirigirme a esta distinguida audiencia – particularmente en este momento de la historia. Este es un momento único para las economías de mercado emergentes, incluyendo muchas en las Américas. Estas economías, no solo soportaron la reciente crisis económica mundial con gran resiliencia, sino que rápidamente se recuperaron hasta alcanzar una elevada tasa de crecimiento. Se están posicionando a la vanguardia de la recuperación mundial con una fuerza que nos beneficia a todos, incluyendo las naciones industrializadas.Nos alienta el hecho de que entre 2002 y 2010 América Latina haya experimentado uno de los períodos de crecimiento más grandes de los últimos cien años. Esto se logró manteniendo la inflación en un dígito y logrando avances en contra de la pobreza, no sólo gracias al elevado crecimiento sino también a programas de asistencia social focalizados.No quedan dudas de que el reciente éxito de América Latina se benefició de un mayor acercamiento a Asia, y China en particular. Las exportaciones hacia esos países como porcentaje del total se duplicaron en Brasil, Chile y Perú, entre otros. La creciente solidez de los vínculos entre estas dos regiones puede demostrarse mediante el hecho de que la correlación entre el crecimiento de algunos países clave de América Latina y el de China aumenta desde finales de la década de 1990.En Indonesia tenemos una expresión: Asam di gunung, garam di laut bertemu dalam satu belanga. "El tamarindo del monte y la sal marina se encuentran en la cacerola." Ahora más que nunca, siento que las economías de mercado emergentes – ya sea en Asia Oriental, América Latina y el Caribe o Europa del Este – se encuentran, de muchas maneras, en la misma cacerola.En mis recientes visitas oficiales a China, Singapur, México, Colombia, Perú, Marruecos e India, he visto que la aspiración común de los Países de Ingreso Medio (PIM) es el crecimiento con inclusión social y oportunidades para todos. Aunque la mayoría de estos países luchan contra los mismos problemas, ya se pueden sacar algunas lecciones clave de nuestra reciente experiencia común y que valen la pena destacar.Fundamentos macro-fiscalesLa primera lección derivada de la experiencia de los PIM durante la crisis mundial es que los fundamentos macro-fiscales son críticos no sólo para el desarrollo, sino para resistir la crisis.Las economías de mercado emergentes tanto en Asia como en América Latina se encontraron en una posición mucho más favorable que antes a la hora de enfrentar la actual crisis económica mundial. Varias razones explican por qué Asia Oriental se encuentra en esta posición.Primero, los balances generales de los sectores público y privado son relativamente sólidos, dejando espacio para el financiamiento de inversiones en pos del crecimiento.Segundo, las economías de Asia Oriental operan completamente dentro de la frontera tecnológica mundial, mientras que puede mantenerse el rápido crecimiento de la productividad mediante políticas apropiadas para la adquisición, adopción, y adaptación de tecnologías existentes.Tercero, la nueva clase media en varios países de Asia Oriental continuará impulsando el consumo y, con los vínculos Sur-Sur apropiados, las políticas comerciales orientadas hacia el exterior pueden seguir impulsando el crecimiento.Finalmente, los países exportadores de materias primas de Asia Oriental seguramente continúen beneficiándose de los precios elevados por algún tiempo más – siempre y cuando se manejen de manera correcta, los ingresos de las exportaciones de materias primas sostendrán el crecimiento y no se convertirán en una maldición.A partir de esta experiencia en común, quisiera enfatizar tres puntos específicos en torno a la política fiscal. Primero, y relacionado con el espacio fiscal, la importancia de incrementar el ahorro público. En muchos PIM, la escasa capacidad de generar ingresos se convierte en una limitante para la utilización de cualquier política fiscal, y para la inversión y prestación de servicios públicos en particular.De acuerdo a la OCDE, menos del 4 por ciento de los ingresos públicos en América Latina provienen del impuesto a la renta personal, comparado con el 27 por ciento en los países industrializados. Para compensar el faltante, muchos países latinoamericanos han adoptado impuestos indirectos como el IVA que, si bien son eficientes desde el punto de vista de los incentivos a la producción, son regresivos. Sé que se necesita de un gran esfuerzo en el área de fortalecimiento institucional y mejoras en la gobernanza para llegar a ampliar la base impositiva. Pero es un tema importante, uno que merece nuestra completa atención.Segundo, las políticas fiscales contra cíclicas en momentos de crisis no significan gastar sin ton ni son. Requieren de un gasto público de calidad. La experiencia común a la hora de responder a la reciente crisis apunta a los beneficios de darle prioridad tanto al gasto que asegure el bienestar de la población vulnerable por un lado, como al gasto de rápida ejecución, que logre establecer la infraestructura crítica que servirá de base para la reanudación del crecimiento.Tercero, y a partir de la experiencia propia, aun cuando uno tenga espacio fiscal, podría no tener financiamiento.Durante la reciente crisis económica, cuando las economías de mercado emergentes pusieron su mirada en el mercado internacional de capital para obtener financiamiento, se enfrentaron a una restricción del crédito y a tasas elevadas. Cuando existe escasa liquidez debido a lo voluble de los mercados, se abre un lugar para la acción colectiva a nivel mundial. Como Ministra de Finanzas de Indonesia de la época, valoré que el Banco Mundial nos otorgara un crédito preventivo bajo la modalidad "Opción para la Disposición Diferida" que facilitó nuestro acceso a los mercados comerciales. También en América Latina y el Caribe, las IFI tuvieron un papel significativo a la hora de financiar programas durante la crisis.IntegraciónLa segunda experiencia común es que la integración económica puede dar lugar a un crecimiento virtuoso. Me complace saber que este es el tema central de esta Conferencia. El crecimiento de Asia Oriental le debe mucho a su rápida integración en la economía globalizada, su participación en redes productivas regionales y globales, y su compromiso con el libre comercio.En las décadas de 1990 y 2000 se establecieron redes de producción global y regional en Asia Oriental de manera sólida. Éstas vincularon la producción de diferentes países, así como líneas de montaje plurinacionales, con terceros mercados. La rápida aparición de redes productivas regionales y globales dio lugar a economías de escala, algo que hubiera sido impensable sin estos vínculos. Las que alguna vez fueron pequeñas ciudades se convirtieron en centros de producción globalizados para bienes, componentes o tareas especializadas. La pequeña ciudad de Qiaotou en China, por ejemplo, hoy en día produce el 60 por ciento de todos los botones del mundo.Entre 1980 y 2010, es decir una generación, la tasa de participación de Asia Oriental en desarrollo en el comercio mundial se triplicó y su participación en el PIB mundial se cuadruplicó. De hecho, en términos de paridad de poder de compra, Asia Oriental en desarrollo significaba apenas el 6 por ciento del tamaño de los países de alto ingreso; hoy se acerca a un tercio.Como mencioné anteriormente, recientemente América Latina también se ha beneficiado de un mayor relacionamiento con Asia. Pero aún existe un gran potencial sin explorar en torno a la propia integración interna de la región. De acuerdo a un documento conjunto del BID, la CEPAL y el Banco Mundial, elaborado para la discusión de hoy, "la región solo aprovecha el 50 por ciento de su potencial para el comercio intrahemisférico".Inversiones para el crecimientoLa tercera lección común que emerge de nuestra experiencia compartida es la importancia de las inversiones para el crecimiento. Con el surgimiento de China e India como destinos favoritos de los inversionistas, la dependencia de exportaciones de "alto volumen y bajo valor agregado", y que paguen salarios decentes, se encuentra en peligro en varios países de ingreso mediano.Para poder seguirles los pasos a las recientemente industrializadas economías de Asia, los países asiáticos de mediano ingreso deberían invertir más y más eficientemente en capital humano y físico, fomentar la innovación, y alentar la iniciativa empresarial y la toma de riesgos. Hoy en día, sin embargo, con la excepción de Vietnam y China, los niveles de inversión fija en Asia Oriental y América Latina son significativamente más bajos que los niveles alcanzados por Japón, Corea, Taiwán y Singapur durante sus respectivos despegues, aún luego de ajustar según el nivel de ingreso per cápita.Trabajo y capacitaciónY esto me lleva a la cuarta observación derivada de nuestra experiencia colectiva. Para subir en la cadena de valor e integrarse competitivamente a la economía globalizada se necesita de una fuerza laboral capacitada y sofisticada. El desafío entonces no es solamente crear buenos puestos de trabajo, sino capacitar a los empleados para que los ocupen.Sin embargo, muchas economías emergentes enfrentan limitantes debido a la incompatibilidad de sus capacidades. El acceso a la educación primaria y secundaria ya no es un problema en la mayoría de los países de ingreso mediano. Pero estos países siguen rezagados respecto del promedio internacional en cuanto a la calidad de su educación, particularmente en capacidad de lectura y matemáticas. Necesitamos capacitarnos para posicionar a nuestros países en la cadena de valor mundial y a nuestra juventud en el mercado laboral.Protecciones socialesLa última área que quisiera resaltar vincula el crecimiento con la igualdad. Si bien es cierto que el crecimiento a través de la integración con el mundo eleva la tasa de crecimiento a largo plazo, también es cierto que implica una mayor exposición a los impactos globales.No se puede negar que la mayor integración de Singapur a la economía mundial, por ejemplo, lo hizo muy vulnerable a la crisis económica mundial. La buena noticia es que esa misma apertura e integración ahora le están ayudando a recuperarse de la crisis. Sin embargo, los hogares sufren las secuelas de los golpes económicos. Dichas crisis ponen de relieve la importancia de los sistemas de protección social a la hora de mitigar el impacto sobre grupos vulnerables.América Latina ha avanzado enormemente en la lucha contra la pobreza, particularmente a través de programas de asistencia social autóctonos como las Transferencias Condicionadas de Efectivo, imitadas en todo el mundo.Es encomiable que entre 2002 y 2008, más de 50 millones de latinoamericanos hayan dejado la pobreza moderada atrás, y que la región también haya logrado avanzar en la lucha contra la desigualdad. Esto derivó en una mayor cohesión social y un menor riesgo de inestabilidad política.ConclusiónPara concluir, permítanme reiterar que este es un momento especial para los mercados emergentes en general – y para América Latina y el Caribe en particular. Tras décadas de tener que sufrir los embates de diversas crisis, los mercados emergentes comienzan a ser vistos como una solución a los problemas mundiales.Ya sea respecto al cambio climático, la producción innovadora de alimentos, o el crecimiento con equidad, ustedes en América Latina y el Caribe han logrado progresar hacia nuestros objetivos comunes. El éxito continuo que ustedes experimentan es algo que puede compartirse; por lo tanto, nosotros en el Banco Mundial seguimos comprometidos a brindarles nuestro apoyo. Después de todo, estamos todos juntos en la misma cacerola.Muchas gracias. Mostrar menos -
SR. HANLON: Buenos días. Muchas gracias por su presencia en esta conferencia de prensa que ofrecerá el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.El señor Zoellick hará algunas observaciones inicia... Mostrar más + les y luego responderá sus preguntas. Este será un día de mucha actividad, por lo que comenzaremos ahora mismo.Señor Zoellick.SR. ZOELLICK: Muchas gracias, Carl.Deseo darles la bienvenida a esta conferencia de prensa inaugural de nuestras Reuniones Anuales. Hemos reorganizado las Reuniones para que sean más breves y más prácticas. De ahora en adelante, la parte oficial de este encuentro solo durará unas dos horas y media, y no un día y medio como antes. Este es un tema sobre el que Dominique Strauss-Kahn y yo hablamos cuando recién llegamos al Banco y al Fondo, por lo que espero que los Gobernadores le presten especial atención.Estas Reuniones constituyen una gran oportunidad para mí y para el personal del Banco de escuchar y aprender sobre las prioridades que tienen los 187 países miembros de nuestra institución. Me imagino que nos concentraremos en varios ámbitos sobre los cuales hemos mantenido discusiones: evaluar la crisis cuando ya han transcurrido dos años; analizar la respuesta del Grupo del Banco Mundial y qué más necesitan los países en desarrollo, incluida la AIF. También intentaremos anticipar algunos de los retos y oportunidades que pueden plantearse en el futuro.Con respecto a la crisis, la economía mundial se está recuperando, y eso es algo positivo. Sin embargo, el ritmo de la recuperación es demasiado lento como para reducir considerablemente el desempleo, sobre todo en varios países desarrollados. Y donde quiera que haya una alta tasa de desempleo existe el riesgo de que se produzcan otras tensiones. Esto se puede comprobar en los debates sobre cuestiones monetarias. Los países desarrollados están flexibilizando sus políticas monetarias. Algunos países en desarrollo las están restringiendo en respuesta al crecimiento. Algunos países con superávit están interviniendo para bajar el valor de sus monedas a fin de impulsar las exportaciones. Y todo esto está provocando tensiones a nivel internacional.La historia ha demostrado que las políticas de egoísmo nacional no tienen ningún futuro; en un mundo cada vez más interconectado, no solo debemos ser conscientes de los efectos negativos que pueden tener las políticas en otros países, sino que también tenemos que actuar en consecuencia.Hoy existen tensiones monetarias. Si no se manejan en forma adecuada, las tensiones pueden causar problemas.La crisis reciente todavía está afectando el empleo y los medios de vida de las personas en todo el mundo. Estos son tiempos en los que no debemos volver la espalda a la cooperación internacional.También debemos reconocer que las tasas de interés actuales no pueden mantenerse bajas para siempre. En algún momento aumentarán y, por lo tanto, los responsables de las políticas y los mercados deberán estar preparados para lo que pueda suceder después.Los precios actuales en los mercados de bonos inevitablemente bajarán, y eso tendrá repercusiones en las carteras y el ahorro.No obstante, la actual volatilidad de los mercados y los riesgos no deberían distraernos de los aspectos fundamentales, y es precisamente en ellos en los que tratamos de concentrarnos en el Banco. Debemos poner nuestra atención en promover un crecimiento equilibrado, sostenible e incluyente. Algunas economías tienen cuantiosos ahorros y su crecimiento es impulsado por las exportaciones, mientras que otras financian el consumo con endeudamiento. La economía mundial deberá hacer cambios estructurales para lograr un mayor equilibrio y sostenibilidad y, sobre todo, deberá concentrarse en las condiciones que permitan promover el crecimiento impulsado por el sector privado.Un punto particularmente positivo ha sido la recuperación del crecimiento en los países en desarrollo. Estos países están creciendo a un ritmo más acelerado que los países desarrollados. Según las previsiones, los países en desarrollo representarán alrededor de la mitad del crecimiento mundial en los próximos años. Este es un mundo muy diferente del que existía incluso 10 años atrás. El crecimiento de esos países es una fuente importante de demanda de exportaciones en los países desarrollados.Sin embargo, hay países en desarrollo que enfrentan algunos obstáculos. Si bien muchos de ellos han recuperado el acceso a los mercados de capital, el financiamiento bancario sigue siendo escaso. En cifras netas —es decir, nuevos préstamos menos reembolsos—, es probable que, en conjunto, el financiamiento bancario sea negativo este año. Eso será particularmente difícil para los países más pequeños y los países más pobres, que no tienen acceso adecuado a los mercados de valores, o para las empresas más pequeñas.Además, para muchos países en desarrollo, la crisis de los alimentos de 2008 no ha terminado completamente. En África, las recientes alzas de los precios y los disturbios son motivo de gran preocupación. El aumento de los precios del trigo en los últimos meses está afectando el precio de otros alimentos básicos debido a la mayor demanda de sustitutos.Estamos muy complacidos de que el Banco Mundial haya podido proporcionar US$140 000 millones en financiamiento al mundo en desarrollo desde mediados de 2008. Ese ha sido el financiamiento otorgado por el BIRF, la AIF (el fondo de asistencia a los países más pobres) y la IFC (para el sector privado) desde mediados de 2008, cuando la crisis mundial se instaló realmente.Somos conscientes de que necesitamos hacer más. El mes pasado, en Nueva York, los líderes mundiales afirmaron su compromiso de alcanzar los ODM para 2015. La AIF, el fondo que brinda asistencia a los 79 países más pobres del mundo, es parte fundamental de ese compromiso. Estimamos que en los últimos 10 años la AIF ha ayudado a salvar la vida de 13 millones de personas.Con una sólida reposición de los recursos de la AIF podríamos administrar vacunas a 200 millones más de niños, extender los servicios de salud a más de 30 millones de personas, dar acceso a fuentes de abastecimiento de agua más adecuadas a 80 millones más de personas, ayudar a construir 80 000 km de caminos, e impartir capacitación y contratar a más de 2 millones de maestros.En esta reunión no analizaremos las cifras específicas de los compromisos para la AIF, pero a fin de año les pediremos a los donantes que aumenten su apoyo a este organismo.El concepto de un nuevo mundo multipolar significa muchas cosas. Significa una mayor representación de los países en desarrollo. Hemos logrado aumentar la representación de los países en desarrollo en el BIRF a más del 47%. Esto significó una variación de alrededor de 4,5 puntos porcentuales en los últimos dos años. Y el 1 de noviembre agregaremos el tercer puesto para África al sur del Sahara en el Directorio. Confío en que con el tiempo podremos tener una distribución equitativa de derechos de voto.El personal de nuestra institución refleja cada vez más la evolución que se observa en el mundo. Por primera vez en la historia del Banco, todos los Directores Gerentes y el Primer Economista son líderes de países en desarrollo.Pero un nuevo mundo multipolar también significa cambiar la manera en que realizamos las investigaciones económicas en el Banco. Reconocemos, sin duda, que no tenemos todas las respuestas y que debemos revisar los viejos supuestos y abrir nuestras puertas a nuevas ideas. Por eso estamos muy entusiasmados con la iniciativa de adoptar un nuevo modelo para las investigaciones sobre el desarrollo, un modelo que ofrezca a quienes no pertenecen al Banco las herramientas para llevar a cabo sus propias investigaciones y sacar sus propias conclusiones. El modelo puede apoyarse en la experiencia y los conocimientos de las personas de los países en desarrollo, es decir, quienes están más cerca del problema de la pobreza.Esta semana, el Banco ha duplicado el número de indicadores que da a conocer públicamente —ahora suman 4000—, y lo hace en forma gratuita. Complementaremos esos datos poniendo a disposición aplicaciones de software para que otros puedan hacer sus propios cálculos y para comprobar nuestras propias estimaciones.Hoy iniciaremos un concurso de aplicaciones informáticas para el desarrollo que alentará a otros a proponer nuevas soluciones para ayudarnos a alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio.Hoy también inauguraremos un foro mundial abierto de dos días de duración que consistirá en discusiones en vivo por Internet sobre importantes temas de desarrollo que interesan en la actualidad.Estamos tratando de abrir nuestras puertas de par en par para mostrar cómo desarrollamos nuestras actividades y esperamos que otros sigan nuestros pasos, porque, en una arquitectura del desarrollo en red, esta es la manera como debemos trabajar.Tenemos una agenda muy abultada estos próximos días. Y esperamos con mucho interés trabajar con nuestros 187 países miembros. Mostrar menos -
Tras haber cumplido los primeros 100 días como Presidente del Grupo del Banco Mundial, quisiera compartir mis impresiones e ideas iniciales acerca de las orientaciones estratégicas.Estoy muy agradecid... Mostrar más + o por el aliento y el apoyo que he recibido desde muchos frentes. Tengo la impresión de que la gente de todo el mundo -de los países en desarrollo y desarrollados- está consciente de la necesidad y el potencial de esta singular institución. El Grupo del Banco Mundial es una de las grandes instituciones multilaterales establecidas después de la Segunda Guerra Mundial. Sesenta años después, debe adaptarse a circunstancias muy diferentes en una nueva era de globalización.El personal del Grupo del Banco Mundial me ha ayudado a aprender, me ha mostrado la labor fundamental que realizamos en el terreno y ha propuesto ideas novedosas para determinar el rumbo que hemos de seguir en el futuro. El Directorio Ejecutivo ofrece orientaciones basadas en su amplia experiencia a medida que intentamos materializar los análisis y las buenas intenciones en acciones productivas.El rostro del Grupo del Banco MundialEl verdadero rostro del Grupo del Banco Mundial no es el que normalmente se ve en la ciudad de Washington, ni en los salones de las capitales de nuestros principales accionistas.Cuando visité la provincia de Yen Bai en los montes al norte de Viet Nam en agosto, conocí a una mujer que ahora tiene electricidad para ayudar a moler arroz, bombear agua, hacer funcionar ventiladores y alumbrar su vivienda de una habitación para que sus hijos puedan estudiar por la noche, gracias a un proyecto de electrificación financiado por el Banco Mundial en ese país. El suministro eléctrico ahora facilita las labores de más del 90% de los hogares rurales de Viet Nam. Al igual que en otras sociedades, por encima de todo, la electrificación rural dota de medios a las mujeres que llevan el paso de las labores agrícola diarias.En Honduras, el Banco Mundial está ayudando a salvar el parque nacional Pico Bonito por intermedio del Fondo del Biocarbono, que brinda apoyo a los agricultores que están dejando de talar las especies nativas de redondo para vender sus semillas y replantar árboles jóvenes. Como manifestó un agricultor, “aún tenemos nuestros árboles y podemos ganar dinero, incluso más que antes. Hasta podemos cuidar las plántulas silvestres”.En Nigeria, la Corporación Financiera Internacional -la institución del Grupo del Banco que se dedica al sector privado- ayudó a una madre soltera del poblado de Ovoko a obtener microfinanciamiento para encargarse del funcionamiento de un teléfono en su aldea. Los habitantes del lugar solían viajar un día para hacer llamadas telefónicas. Ahora, esta empresaria ayuda a sus vecinos a contactarse con el mundo y gana dinero para pagar la matrícula escolar de sus hijos y medicinas para su propio tratamiento contra el VIH/SIDA.Cuando se les da la oportunidad y dondequiera que estén, las personas desean construir una vida mejor para ellas mismas y para sus hijos. En terreno fértil, ese impulso puede contribuir al establecimiento de una sociedad global saludable y próspera.Una globalización incluyente y sostenible: las necesidadesVivimos en una época de globalización. Sin embargo, sus contornos no están bien definidos. Desde el fin de la Guerra Fría, el número de personas en la economía de mercado en todo el mundo ha aumentado de alrededor de 1.000 millones a 4.000 ó 5.000 millones, lo que ha significado un gran aumento de la fuerza de trabajo productiva, la construcción de nuevos centros de manufacturas y servicios en todo el mundo en desarrollo, el incremento de la demanda de energía y productos básicos, y la creación de amplias posibilidades para aumentar el consumo. Nuevos ahorros se suman a los flujos mundiales de capital para aprovechar las oportunidades de inversión que ofrecen tanto los mercados emergentes como las economías desarrolladas en proceso de transformación. La transferencia de destrezas, tecnología, información y conocimientos prácticos aplicados ha cobrado gran impulso.Los flujos de comercio en el mundo han aumentado a más del doble desde 1990. La apertura de las economías ha hecho disminuir el costo de los bienes y servicios. Se ha incrementado el número de países que se apoyan en el crecimiento impulsado por las exportaciones. Si bien las compras que se originan en las economías desarrolladas siguen siendo importantes, las nuevas tendencias del comercio son indicativas de la existencia de cadenas de suministro a nivel regional y mundial y del aumento del comercio “sur-sur”. Casi 300 millones de personas han logrado salir de la pobreza extrema.Sin embargo, muchas permanecen en una situación marginal y algunas están quedando aún más rezagadas. Estas personas pueden contarse como países, regiones y grupos dentro de los países, o como individuos. Su situación de exclusión tiene muchas causas, entre ellas, conflictos, mala gestión de gobierno y corrupción, discriminación, falta de atención a las necesidades humanas básicas, enfermedades, falta de infraestructura, mala gestión económica y falta de incentivos, inexistencia de derechos de propiedad y de un estado de derecho, e incluso la situación geográfica y el clima.También podemos observar el desafío ambiental que supone este extraordinario aumento del crecimiento: ríos contaminados, cielos que no dejan pasar los rayos del sol y amenazas para la salud y el clima.La globalización ofrece oportunidades extraordinarias. Sin embargo, la marginación, la pobreza agobiante y el daño ambiental generan peligros. Los más afectados son aquéllos que tienen menos con qué empezar: los pueblos indígenas, las mujeres de países en desarrollo, los pobres de las zonas rurales, los habitantes de África, y sus hijos.La visión del Grupo del Banco Mundial consiste en contribuir a una globalización incluyente y sostenible, para superar la pobreza, aumentar el crecimiento cuidando el medio ambiente, y dar oportunidades y esperanzas a cada persona.En el año 2000, los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas establecieron ocho objetivos de desarrollo del milenio: metas ambiciosas para reducir la pobreza a la mitad, combatir el hambre y las enfermedades y suministrar servicios básicos a los pobres para el año 2015. Estos objetivos, que son nuestros objetivos, se muestran en carteles instalados junto a la entrada principal de nuestro edificio de la sede, para que cada día recordemos que es precisamente eso lo que procuramos conseguir cuando venimos a trabajar.Estos propósitos de lograr un sólido desarrollo social deben combinarse con los elementos necesarios para alcanzar el crecimiento sostenible, impulsado por el sector privado, dentro de un marco propicio de políticas públicas.Analicemos algunas de las necesidades.Cada año, más de 500 millones de personas en todo el mundo contraen paludismo. Sin embargo, podríamos prácticamente superar esta enfermedad, que es la principal causa de muerte entre los niños africanos. En los próximos años habría que invertir unos US$3.000 millones anuales para que cada familia vulnerable al paludismo pudiera contar con mosquiteras tratadas para cubrir las camas, medicamentos y un poco de insecticida para aplicar en el interior de las viviendas.El Organismo Internacional de Energía calcula que los países en desarrollo necesitarán inversiones en el sector de energía eléctrica por valor de unos US$170.000 millones cada año durante la próxima década solamente para satisfacer las necesidades de electricidad, y otros US$30.000 millones anuales para lograr la transición a una combinación de fuentes de energía que generen bajos niveles de emisiones de carbono.Se requieren otros US$30.000 millones anuales para alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio que consiste en abastecer de agua potable a 1.500 millones de personas y servicios de saneamiento a los 2.000 millones de personas que carecen de estos servicios esenciales, que también ayudan a mejorar la igualdad de género en los países pobres.Hacen falta otros US$130.000 millones al año para satisfacer las necesidades de infraestructura de transporte de los países en desarrollo en proceso de crecimiento, incluidos unos US$10.000 millones al año para terminales de contenedores de transporte marítimo, a fin de aprovechar las oportunidades que ofrece el comercio.Asimismo, para dar educación primaria a unos 80 millones de niños que no asisten a la escuela -otro de los objetivos de desarrollo del milenio-, los países de ingreso bajo necesitarán alrededor de US$7.000 millones al año.Cómo puede ayudar el Grupo del Banco MundialEvidentemente, la satisfacción de estas necesidades no es sólo cuestión de dinero. Tampoco es la función del Grupo del Banco Mundial financiar por sí solo estas inversiones.La finalidad del Grupo del Banco sí consiste en ayudar a los países a ayudarse a sí mismos movilizando capital y promoviendo políticas a través de una combinación de ideas y experiencias, el aprovechamiento de las oportunidades que ofrece el mercado privado, y el apoyo al buen gobierno y la lucha contra la corrupción, todo ello impulsado por nuestros recursos financieros.La finalidad del Grupo del Banco sí consiste en promover ideas acerca de proyectos y acuerdos internacionales sobre comercio, finanzas, salud, pobreza, educación y cambio climático, para que puedan beneficiar a todos y, en particular, a los pobres que buscan nuevas oportunidades.Deberíamos ampliar las fronteras del pensamiento con respecto a las políticas y los mercados, y explorar nuevas posibilidades, y no limitarnos a reciclar lo que ya ha demostrado ser aceptable imprimiéndole una pequeña ventaja financiera.He venido recalcando la idea del Grupo del Banco Mundial para insistir en un aspecto. Somos una sola institución que desarrolla sus actividades a través de afiliadas especializadas, como en el caso de muchas grandes compañías financieras. Debemos consolidar nuestra interacción y eficacia como Grupo.Nuestro Grupo está formado por cuatro partes principales. El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) es nuestra entidad de financiamiento para el sector público, que otorga préstamos a precios de mercado y presta servicios de gestión de riesgos y otros servicios financieros, en combinación con su gran experiencia en materia de desarrollo. La Asociación Internacional de Fomento (AIF) es un mecanismo de asistencia que concede créditos sin intereses y donaciones a los 81 países más pobres, así como un volumen considerable de alivio de la deuda. La Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) es nuestra entidad dedicada al sector privado, que realiza inversiones en capital accionario, otorga préstamos y garantías, y presta servicios de asesoría en países en desarrollo. El Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) otorga garantías contra riesgos políticos. Al operar en conjunto, podemos aprovechar estas herramientas para garantizar que el todo sea más grande que la suma de sus partes.Todos estos componentes tienen en común un cúmulo de experiencia y conocimientos especializados en diversas disciplinas del desarrollo. Entregar, ampliar y probar estos conocimientos -paralelamente con el suministro de financiamiento o por separado- es la parte más importante de nuestra labor.Primeros pasosEn los últimos dos meses, en estrecha colaboración con nuestro Directorio Ejecutivo, la administración del Grupo del Banco Mundial ha comenzado a tomar medidas para seguir avanzando. Con ello, también estamos reforzando las sinergias entre estas instituciones compañeras.Este año repondremos los recursos de la AIF, el principal instrumento de financiamiento del Grupo para los países más pobres, y para África en particular. Ésta será la decimoquinta reposición de los recursos de la AIF; cada nueva reposición abarca los próximos tres años.Hemos estado analizando con unos 40 países donantes, y con los prestatarios, cómo establecer prioridades, mejorar las políticas y aumentar nuestra eficacia con los países que reciben financiamiento de la AIF. La generosidad de los donantes es fundamental para el éxito de esta reposición de recursos y nos sentimos animados por su apoyo para lograr un resultado ambicioso.He querido que todos los donantes sepan, en términos específicos, que el Grupo del Banco Mundial acompañará sus palabras con acciones concretas a la hora de impulsar la AIF.Por eso estoy muy complacido de anunciar que nuestro Directorio Ejecutivo se ha mostrado de acuerdo en que el Grupo del Banco debería llevar la iniciativa y considerar un aporte de US$3.500 millones de sus propios recursos para la decimoquinta reposición de los recursos de la AIF (AIF 15). Esta cantidad es más del doble de los US$1.500 millones prometidos para la AIF 14 en 2005. Con esta mayor contribución, desafiaremos a los países donantes para que se comprometan a aumentar considerablemente las cantidades para ayudar a los más pobres, sobre todo en África y en Asia meridional y oriental. Sudáfrica ya ha sentado un buen precedente al prometer un aumento del 30% de su financiamiento para la AIF. Ahora necesitamos que los países del Grupo de los Ocho y otros países desarrollados también traduzcan las palabras expresadas en la cumbre en cifras importantes.Nuestra contribución a la AIF depende, ciertamente, de los ingresos anuales del BIRF y la IFC, y de su distribución por los respectivos Directorios, pero creo que es posible alcanzar esta meta ambiciosa. Instamos a los demás a hacer un esfuerzo similar.En segundo lugar, tenemos la firme determinación de aplicar una estrategia de crecimiento más enérgica para la IFC. Su capitalización es adecuada y la Corporación está impulsando sus inversiones en el sector privado de los países que reciben financiamiento de la AIF, los países de ingreso mediano-bajo y las regiones y sectores necesitados de los países de ingreso mediano.En tercer lugar, intensificaremos la cooperación entre la AIF y la IFC para dar impulso al sector privado en esas economías. El año pasado, el 37% de las inversiones de la IFC se llevaron a cabo en países de la AIF y tenemos previsto aumentar ese porcentaje. La IFC también está poniendo en marcha nueva infraestructura y fondos de capital para microempresas dirigidos a países de la AIF. Además, la AIF y la IFC pueden realizar inversiones conjuntas en apoyo de alianzas público-privadas en proyectos de infraestructura, sobre todo en los sectores de energía, transporte, abastecimiento de agua, agricultura y microfinanciamiento. Estos proyectos pueden respaldar la integración de los mercados regionales, que reviste especial importancia para los Estados pequeños y sin litoral de África.Cuarto, si bien la capitalización del BIRF es muy sólida, nuestras operaciones de préstamo han estado disminuyendo. Actualmente, alrededor del 70% de las personas pobres viven en países de ingreso mediano. Estos países nos han pedido que sigamos ayudándoles a buscar la manera más adecuada de satisfacer sus diversas necesidades. En consecuencia, el BIRF debería estar creciendo, no contrayéndose. Como ya explicaré, ciertamente nuestros servicios a los países de ingreso mediano deben seguir ampliándose mucho más allá del financiamiento. Sin embargo, la multiplicidad de nuestros precios -reflejo de los ajustes efectuados en 1998- confundió a nuestros clientes. Los préstamos del BIRF, combinados con avanzados conocimientos y experiencia en materia de políticas adaptados a las necesidades específicas de los clientes, siguen siendo de gran valor. La combinación de servicios de financiamiento y conocimientos que podemos ofrecer resulta especialmente importante para ayudar a los países en su proceso de desarrollo social y de expansión de los sectores de energía e infraestructura de una manera ambientalmente adecuada.Por lo tanto, a fin de atender mejor a las importantes necesidades de los países con mercados emergentes, le he pedido al Directorio que simplifique y reduzca nuestros precios para poder ampliar nuestro financiamiento en pro del desarrollo y el crecimiento. Celebro que el Directorio haya aceptado, aclarado nuestras comisiones y reducido las tasas al nivel que tenían antes de la crisis asiática. Esta medida puede ayudarnos a facilitar la expansión de nuestros servicios. Pero la tarea no termina aquí. También debemos abordar el tema de los costos no financieros de nuestras actividades. Nuestro propósito es actuar mejor, con mayor rapidez y a un costo menor.Estos pasos son sólo el comienzo. Señalan el camino, con hitos concretos, hacia un horizonte más amplio.Una globalización incluyente y sostenible: un planteamiento multilateralLa globalización no debe dejar rezagados a los 1.000 millones de personas que viven en la extrema pobreza. Esta afirmación se basa en algo más que el respeto por el valor de nuestros congéneres, hombres y mujeres, y va más allá del reconocimiento de que cualquiera de nosotros podría haber nacido en circunstancias similares. La globalización incluyente es también una cuestión de interés propio. La pobreza da lugar a la inestabilidad, las enfermedades y la devastación de recursos comunes y del medio ambiente. La pobreza puede llevar a la destrucción de sociedades que pueden convertirse en caldo de cultivo para quienes tienden a la destrucción, y provocar migraciones que ponen en riesgo la vida de las personas.La globalización también ha producido beneficios dispares para los miles de millones de personas de países de ingreso mediano que han comenzado a subir escalones en el proceso de desarrollo desde el término de la Guerra Fría. En muchos lugares, las tensiones sociales están debilitando la cohesión política. En los países de ingreso mediano se encuentra el 60% de los bosques del mundo y se genera el 40% de las emisiones mundiales de CO2 por consumo de combustibles fósiles. Junto con los países desarrollados que producen las mayores emisiones, estas naciones serán fundamentales para elaborar una estrategia mundial con respecto al cambio climático. Estos países de ingreso mediano necesitan seguir creciendo, impulsando el desarrollo incluyente y adoptando políticas ambientales que permitan asegurar una prosperidad sostenible.La mayor influencia que tienen los países en desarrollo plantea otro interrogante: ¿Qué lugar ocuparán en este sistema mundial en evolución? No se trata sólo de determinar la manera en que los grandes países en desarrollo se relacionarán con los países desarrollados, sino también con los Estados más pobres y más pequeños del mundo. Sin duda, sería una ironía que el Grupo del Banco dejara de desarrollar actividades con los países de ingreso mediano en un momento en que los gobiernos reconocen la necesidad de integrar a estos países de una manera más eficaz en el ámbito diplomático y en las instituciones relacionadas con la seguridad política. ¿Por qué no integrarlos también como asociados en las instituciones de la economía multilateral?Hace dos años sugerí que China aprovechara sus exitosos resultados transformándose en un “participante responsable” en el sistema internacional. Esto es también, sin duda, un desafío para otros países, si lo que queremos lograr es una globalización incluyente y sostenible. Y junto con la responsabilidad también debería haber una mayor voz y representación. Tenemos que promover el programa orientado a reforzar la participación de los países en desarrollo en la labor y la fuerza de trabajo de todo el Grupo del Banco.Los países desarrollados también enfrentan las oportunidades y las tensiones de la globalización. A la gente le inquieta el ritmo de cambio, a pesar de que muchas personas de las generaciones más jóvenes se adaptan con sorprendente flexibilidad.El sentido común del público de los países desarrollados lo lleva a admitir que el aislamiento no es el camino acertado. La sinceridad -y el interés propio- lo llevan a reconocer la interdependencia, incluso en sus deliberaciones sobre la mejor manera de conseguirla.En comparación con la magnitud de estos desafíos globales, el Grupo del Banco Mundial es una institución pequeña. Pero junto con sus asociados multilaterales -las Naciones Unidas y sus organismos especializados, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio y los bancos regionales de desarrollo- al Grupo del Banco Mundial le corresponde una función importante para promover una globalización incluyente y sostenible. Las instituciones multilaterales han sido golpeadas y escarnecidas. Deben combinar sus deliberaciones con resultados efectivos. Deben resolver las deficiencias internas y sacar partido de sus puntos fuertes. Juntos, debemos demostrar que el multilateralismo puede funcionar con mayor eficacia, no sólo en los salones de conferencias y en los comunicados, sino en los poblados y las ciudades atestadas, en beneficio de los más necesitados.Las instituciones de alcance mundial deben promover la globalización incluyente y sostenible. El Grupo del Banco Mundial tiene cuantiosos recursos financieros; un personal esmerado, con experiencia y conocimientos; poder de convocatoria; gente destacada en más de 100 países, y 185 Estados miembros. En sus mejores momentos, el Grupo del Banco puede movilizar otros recursos -públicos y privados, financieros y humanos- para producir un efecto multiplicador y de demostración. Cuando tiene éxito, el Grupo del Banco Mundial es un elemento catalizador del dinamismo del mercado que aprovecha las oportunidades de la globalización, de una manera incluyente y sostenible.Seis temas estratégicos¿Qué rumbo estratégico debería seguir el Grupo del Banco Mundial? Hoy destacaré brevemente seis temas estratégicos para alcanzar el objetivo de una globalización incluyente y sostenible. Dentro de una semana, celebraremos la Reunión Anual del Grupo del Banco Mundial y el FMI. En tal ocasión, espero examinar esos seis temas de forma más detallada con los Gobernadores del Banco, así como con la comunidad de partes interesadas en general, con inclusión de organizaciones de la sociedad civil, empresas y fundaciones.En primer lugar, el Grupo del Banco Mundial debe hacer frente al desafío de ayudar a superar la pobreza y estimular el crecimiento sostenible en los países más pobres, sobre todo en África. La AIF es nuestro instrumento básico de financiamiento para las 81 naciones más pobres.En esos países, debemos centrar firmemente nuestra atención, junto con nuestros asociados, en el logro de los objetivos de desarrollo del milenio. La atención de esas necesidades básicas sentará las bases para el futuro.No obstante, el mensaje que recibí con ocasión de mi viaje a África en el pasado mes de junio y a Asia en agosto fue que los objetivos de desarrollo social son necesarios pero no suficientes. La buena noticia es que 17 países africanos, donde reside el 36% de la población, consiguieron un crecimiento anual medio del 5,5% entre 1995 y 2005. Estos países necesitan asistencia para crear infraestructura que permita un crecimiento mayor, en particular en lo que se refiere a la energía y las instalaciones físicas que pueden contribuir a la integración regional. Quieren también que los ayudemos a desarrollar los mercados financieros locales, incluido el microfinanciamiento, a fin de movilizar los ahorros africanos en favor del crecimiento de ese continente.Los líderes africanos ven grandes posibilidades de expansión de la agricultura, en particular mediante el aumento de la productividad. El próximo Informe sobre el desarrollo mundial del Grupo del Banco pondrá de manifiesto que el crecimiento del producto interno bruto basado en la agricultura beneficia a los pobres cuatros veces más que el crecimiento en otros sectores. Necesitamos una Revolución Verde del siglo XXI adaptada a las necesidades especiales y heterogéneas de África, estimulada por un mayor volumen de inversión en investigación tecnológica y divulgación, gestión sostenible de la tierra, cadenas de suministro agrícola, riego, microcrédito rural y políticas que refuercen las oportunidades de mercado al mismo tiempo que permitan hacer frente a las vulnerabilidades e inseguridades rurales. Debe aumentar el número de países que abran también sus mercados a las exportaciones agrícolas.Otros ocho países africanos, donde vive el 29% de la población, han tenido un crecimiento medio del 7,4% entre 1995 y 2005, debido a sus recursos petroleros. En estos Estados y en otros países de la AIF de otras regiones, el desafío prioritario para conseguir el desarrollo es alentar el buen gobierno y las políticas de lucha contra la corrupción, junto con una expansión de la capacidad del sector público local, para garantizar que los ingresos procedentes de los recursos contribuyan a un futuro sostenible para todos los ciudadanos.En segundo lugar, debemos hacer frente a los problemas especiales de los Estados que han salido de un conflicto o tratan de evitar su propio desmoronamiento. Cuando los visionarios de Bretton Woods concibieron el BIRF hace más de 60 años, la “R” hacía referencia a la reconstrucción de Europa y Japón. Hoy, la “R” designaría el desafío de la reconstrucción en los Estados castigados por los conflictos modernos.En su libro The Bottom Billion, Paul Collier mantiene que el 73% de los mil millones de personas a que se refiere el título viven en países que han sufrido guerras civiles. Por desgracia, estos conflictos no sólo generan sufrimientos indecibles para las personas directamente implicadas; tienen efectos secundarios que repercuten también en sus vecinos.Francamente, nuestro conocimiento sobre la manera de hacer frente a esas situaciones devastadoras es, en el mejor de los casos, limitado. Sospecho que necesitaremos un planteamiento más integrado en el que se incluyan aspectos como la seguridad, los marcos políticos, la reconstrucción de la capacidad local con sistemas de apoyo rápido, la reintegración de los refugiados y la asistencia para el desarrollo flexible. La labor constructiva del Grupo del Banco en Bosnia, Rwanda y Mozambique demuestra que ello es posible. La adaptabilidad de la AIF y la rapidez de sus desembolsos han resultado de importancia vital en las situaciones que se producen después de los conflictos, y estamos colaborando con los donantes para incrementar nuestra eficacia.Actualmente estamos trabajando en Sudán meridional, Liberia, Sierra Leona, la República Democrática del Congo, Burundi, Côte d'Ivoire, Angola, Timor-Leste, Papua Nueva Guinea, los Estados insulares del Pacífico, Afganistán y Haití, entre otros países, muchas veces mediante fondos fiduciarios establecidos por los donantes y de mutuo acuerdo con las Naciones Unidas. Si se consigue un acuerdo de paz eficaz en Darfur, respaldado con una sólida fuerza de seguridad de las Naciones Unidas y de la Unión Africana, el Grupo del Banco Mundial desearía contribuir con su ayuda.En tercer lugar, el Grupo del Banco Mundial necesita un modelo de operaciones más diferenciado para los países de ingreso mediano. Los obstáculos que ellos enfrentan en el camino hacia el desarrollo siguen siendo graves. Algunos servicios sociales de importancia crítica y la infraestructura no cuentan con el financiamiento necesario. En muchos casos, el rápido crecimiento económico no ha llegado a ofrecer oportunidades a los pobres. Los problemas ambientales son agudos. Y continúa existiendo el riesgo de inestabilidad de los flujos de capital hacia esos países, como se ha comprobado en los decenios de 1980 y 1990.Nuestros países miembros de ingreso mediano, conscientes de esos desafíos, quieren que el Grupo del Banco Mundial mantenga su compromiso con ellos a través de un conjunto competitivo de “soluciones para el desarrollo”. Pero ese compromiso debe reflejar las grandes mejoras de su situación financiera y su capacidad institucional en el pasado decenio. Por ejemplo, quieren que el BIRF ofrezca servicios bancarios con precios mucho mejores y más flexibles, con menos trabas burocráticas y plazos más breves. Desean también que la IFC les ayude a encontrar soluciones del sector privado para los mercados insuficientemente desarrollados e incluso para las necesidades sociales. Asimismo, nos exigen niveles cada vez mayores de calidad, coherencia y eficacia en función de los costos en nuestros servicios de asesoramiento. En resumen, quieren resultados, y eso es lo que queremos darles.En algunos países de ingreso mediano, nuestros servicios se concentran cada vez más en las esferas de la gestión de riesgos y la aplicación de conocimientos mundiales a las necesidades locales. Podemos ofrecer mecanismos de mejoramiento del crédito y de cobertura así como personal especializado imparcial, lo que ayudará a desarrollar la capacidad de gestión de activos. Podemos alentar los mercados de valores locales ayudando a elaborar índices y fondos de bonos en monedas locales. Podemos ofrecer financiamiento en monedas locales para ayudar a combinar nuestros préstamos con la gestión del riesgo cambiario. Para alentar un crecimiento incluyente dentro de los países, podemos colaborar con las autoridades subnacionales. Estamos elaborando ahora instrumentos financieros contingentes para ayudar a atender las necesidades de liquidez de emergencia durante las crisis financieras, así como instrumentos que permitan ampliar la disponibilidad y reducir el costo de cobertura de las catástrofes naturales, como los seguros contra huracanes y terremotos. Algunas de estas actividades podrían llevarnos a explorar la forma más indicada de ofrecer servicios y conocimientos por comisión, con lo que se ofrecería a nuestros países clientes la posibilidad de elegir entre la prestación de servicios con o sin financiamiento.En cuarto lugar, el Grupo del Banco Mundial deberá contribuir de forma más activa a fomentar los bienes públicos regionales y mundiales, que trascienden las fronteras nacionales y benefician a numerosos países y ciudadanos. Nuestro cometido consiste en garantizar que ese programa esté vinculado con los objetivos de desarrollo.El Grupo del Banco Mundial ha demostrado ya su potencial de ayudar a combatir las enfermedades transmisibles con sus actividades en los frentes del VIH/SIDA, el paludismo, la gripe aviar y el desarrollo de vacunas. Ahora mismo estamos revisando las maneras de reforzar el vínculo entre la ayuda y el comercio, en particular con un proyecto innovador de la IFC para el financiamiento del comercio, centrado principalmente en África, que en dos años ha respaldado ya actividades comerciales por valor de casi US$2.000 millones.Estamos colaborando con nuestro Directorio para impulsar significativamente nuestra asistencia a los esfuerzos internacionales frente al cambio climático. En nuestras próximas Reuniones Anuales y en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tendrá lugar en Bali el próximo mes de diciembre, espero esbozar las distintas maneras a través de las cuales el Grupo del Banco Mundial puede ayudar a compaginar las necesidades de desarrollo con el crecimiento con bajo nivel de emisiones de carbono. Debemos prestar especial atención a los intereses de los países en desarrollo, para que puedan responder al desafío del cambio climático sin frenar el crecimiento que les ayudará a salir de la pobreza.Nuestra actividad relacionada con los bienes públicos regionales y mundiales requerirá estrecha cooperación con otros organismos con conocimientos especializados, como la Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Organización Mundial del Comercio. Debemos determinar también la ventaja comparativa del Grupo del Banco para centrar mejor nuestros recursos mediante planteamientos selectivos y diferenciados. Dada nuestra especialización en el desarrollo de los países, nuestro desafío operacional más importante será ayudar a las naciones a medida que determinen cuál es la mejor manera de integrar las políticas de bienes públicos -y las oportunidades regionales y mundiales- en los programas nacionales. Estas oportunidades deberían contar también con los empresarios y energías del sector privado.En quinto lugar, uno de los desafíos más notables de nuestro tiempo es el de ayudar a quienes tratan de promover el desarrollo y las oportunidades en el mundo árabe. En el pasado, estas tierras fueron un emporio de comercio y de conocimientos, lo que demuestra su potencial si pueden superar los enfrentamientos y obstáculos al crecimiento y al desarrollo social. Sin un crecimiento de amplia base, estos países se encontrarán con tensiones sociales y un gran número de jóvenes sin empleo. Los informes árabes sobre desarrollo humano, de las Naciones Unidas, representan valiosos instrumentos de autoevaluación.Siendo Representante de Comercio de los Estados Unidos, colaboré intensamente con líderes de países situados entre el Magreb y el Golfo que estaban promoviendo la apertura de sus economías y sociedades. Algunos contaban con abundantes recursos energéticos y capital pero poca diversidad económica y capacidad de crear empleo. Otros trataban de mejorar las escuelas, reforzar la adopción de tecnología y ampliar el empleo mediante la flexibilización de las empresas y el comercio. Otros se esforzaban por profundizar los contactos productivos con Asia, mediante inversiones cruzadas, el comercio y el crecimiento de los centros de servicios.Nuestro informe reciente “Doing Business 2008” revela algunos progresos. Egipto ocupa el primer lugar en la lista de economías que están reformando sus reglamentos para facilitar la actividad empresarial. Arabia Saudita eliminó varias capas de burocracia que hacían de ese país uno de los lugares con mayores trabas para crear una empresa, y ha prescindido de los requisitos mínimos de capital.Esos acontecimientos son alentadores, pero es mucho más lo que se puede hacer todavía. Una globalización incluyente debe aportar beneficios a toda la población de esos Estados. Cuando los gobiernos árabes tratan de prestar servicios sociales de manera eficaz a toda la población, podemos ofrecerles nuestra experiencia comparativa. Podemos ayudar a crear ambientes propicios para las empresas, sean nacionales o extranjeras. En algunos casos, podemos financiar proyectos de desarrollo, gestionar fondos fiduciarios de donantes o impulsar la expansión de los servicios privados a través de la IFC. Hoy, estamos ayudando a ofrecer servicios sociales básicos y a respaldar el buen gobierno y el crecimiento del sector privado en los territorios palestinos, lo que podría constituir una base económica para la esperanza si las partes interesadas optaran por seguir el camino de la paz.Finalmente, si bien el Grupo del Banco Mundial tiene algunas de las características de un organismo financiero y de desarrollo, su misión es mucho más amplia. Se trata de una institución singular y especial basada en el conocimiento y el aprendizaje. Recopila y suministra datos valiosos. Por otro lado, no es una universidad. Es más bien un “grupo de expertos” de experiencia aplicada que nos ayudará a abordar los otros cinco temas estratégicos. Dicha capacidad requiere reconocimiento y apoyo especial. No obstante, debemos continuar cuestionándonos a nosotros mismos y preguntarnos: ¿qué hace falta para conseguir un desarrollo y un crecimiento que sean incluyentes y sostenidos?Este planteamiento requiere humildad, e integridad intelectual. Muchos planes y sueños de desarrollo han fracasado. Eso no justifica la renuncia. Es un motivo más para que nos centremos constante y rigurosamente en los resultados y en la evaluación de la eficacia. Ésa es la mejor manera de ganarnos la confianza y el apoyo de nuestros accionistas, las partes interesadas y los clientes y asociados en el desarrollo.Estos seis temas estratégicos marcan un rumbo, que habrá que revisar, retocar y mejorar. Para que estas ideas se hagan realidad, debemos comprender las necesidades particulares de nuestros clientes. Aceptamos con agrado la guía y las orientaciones de nuestros accionistas. En este momento de la historia, el Grupo del Banco Mundial continúa siendo muy necesario, y tiene ante sí una gran oportunidad.Desafíos internos: buen gobierno y lucha contra la corrupciónPara conseguir sus objetivos, el Grupo del Banco Mundial debe afrontar decididamente sus propios desafíos internos. Debemos utilizar nuestro capital con mayor eficacia y centrarnos más en el servicio a los clientes. Deberíamos estrechar nuestros vínculos con las organizaciones de la sociedad civil y las ONG para poder aprender de ellas. En consonancia con la nueva “arquitectura de la ayuda”, debemos colaborar más eficazmente con los programas nacionales de ayuda, los fondos orientados a proyectos concretos, por ejemplo, los relacionados con enfermedades, las fundaciones, las ONG sobre el terreno y las empresas privadas que se interesan por los desafíos del desarrollo.Debemos ayudar al personal a mejorar sus perspectivas profesionales y aumentar la movilidad dentro de la organización. Necesitamos políticas de recursos humanos más sólidas para ayudar a nuestro personal sobre el terreno a medida que alentamos una mayor descentralización. Necesitamos más participación y representación en nuestro Directorio y mayor diversidad en nuestro personal.Como se ha observado en un informe reciente de un grupo de personas de gran experiencia dirigido por el ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, debemos también tratar de precisar mejor nuestro planteamiento sobre el buen gobierno y la lucha contra la corrupción. Dicho grupo nos ofreció un amplio conjunto de recomendaciones que podrían reforzar la labor de nuestros investigadores internos y ayudarnos a aplicar su trabajo en la mejor forma posible. Estamos procediendo sin demora, acogiendo con agrado las opiniones de otros, examinando ideas con nuestro Directorio e introduciendo mejoras operacionales.Mi experiencia me ha hecho ver que el personal del Grupo del Banco Mundial reconoce la trascendencia del programa de buen gobierno y lucha contra la corrupción. Sus funcionarios están orgullosos de su misión en pro del desarrollo, quieren garantizar la integridad de su institución y saben que la corrupción tiene efectos especialmente nocivos para los pobres y menesterosos. Juntos, vamos a mejorar.El Grupo del Banco Mundial puede ofrecer también su liderazgo, integrando en el programa de desarrollo políticas que favorezcan el buen gobierno y el imperio de la ley. El mes pasado, junto con las Naciones Unidas, pusimos en marcha una Iniciativa para la recuperación de los activos robados, que asociará a los países desarrollados y en desarrollo en el intento de recuperar los bienes depredados a causa de la corrupción. Nuestro informe “Doing Business”, que ha merecido gran aceptación, pone de manifiesto que las políticas desacertadas en materia de reglamentación y licencias no sólo coartan a los empresarios sino que aumentan las oportunidades de soborno.Conclusión: dos vocesHoy he presentado un panorama del rumbo del Grupo del Banco Mundial. Para comprender lo que somos realmente, permítanme concluir con la voz de otras dos personas. Deramma es una mujer que forma parte de un grupo de autoayuda rural en el estado indio de Andhra Pradesh. Es una de los ocho millones de mujeres que, con el respaldo del Banco Mundial, estableció grupos de autoayuda para aprovechar los recursos puestos en común. Esta forma sumamente básica de servicios de intermediación y servicios de apoyo ha generado ingresos para casi el 90% de los hogares rurales, es decir, aproximadamente 40 millones de personas. Deramma nos confesó: “Antes, vivíamos al día. Ahora, somos autosuficientes, podemos educar a nuestros hijos. Confiamos en que vamos a poder salir de la pobreza”.Dinalva Moura, madre de tres hijos, ha formado parte del programa Bolsa Família de Brasil, que ofrece pequeñas sumas de dinero a los padres de 11 millones de familias que mantienen a sus hijos en la escuela y los someten a reconocimientos médicos periódicos. El Grupo del Banco ofreció asistencia financiera y técnica para respaldar esta impresionante iniciativa del Gobierno de Brasil. Dinalva nos dijo lo siguiente: “La Bolsa Família me ayuda a comprar alimentos, algunas veces incluso fruta para los niños. Y éstos ya no faltan a la escuela, porque saben que el dinero depende de que vayan”. Éstas son las voces que describen la realidad de nuestros esfuerzos cotidianos por crear nuevas posibilidades para los pobres. Y éstas son las voces que nos transmiten la necesidad imperiosa de un Grupo del Banco Mundial dinámico, que los acerque a otras personas, a ideas y a oportunidades. Eso es precisamente una globalización incluyente y sostenible. Mostrar menos -