Venezuela Panorama general

Desde principios de la década pasada, hasta fines de 2014, Venezuela se vio favorecida por los precios del petróleo, históricamente altos, lo cual le permitió expandir el gasto público en programas ambiciosos. El gobierno creó diversas empresas públicas y nacionalizó un gran número de empresas privadas en sectores como hidrocarburos, minería y metalurgia, cemento, banca y telecomunicaciones. Se implementaron grandes programas sociales llamados “misiones”, con el objeto de proveer servicios básicos y transferencias de recursos a favor de sectores de la población tradicionalmente excluidos. El crecimiento económico y la implementación de políticas redistributivas permitieron reducir la pobreza considerablemente, de 50 por ciento en 1998 a cerca de 30 por ciento en 2013, de acuerdo a las cifras oficiales. La desigualdad también se redujo, tal como se puede observar en la caída del índice de Gini, de 0,49 en 1998 a 0,40 en 2012, entre los más bajos de la región.

No obstante lo anterior, la caída del precio internacional del petróleo, junto con políticas inadecuadas a nivel tanto macro como microeconómico, han afectado de manera importante el desempeño económico y social de Venezuela. La dependencia venezolana del sector de hidrocarburos ha crecido dramáticamente (el petróleo representa actualmente el 96 por ciento de las exportaciones). A ello se añade que, durante las épocas de bonanza económica, Venezuela no acumuló ahorros para afrontar una reversión de los términos de intercambio o amortiguar los ajustes macroeconómicos necesarios. 

En el corto plazo y mediano plazo, Venezuela enfrenta importantes necesidades de financiamiento, con un déficit fiscal a fines de 2015 estimado en 20 por ciento del PIB, así como necesidades de financiamiento externo estimadas en 25.000 a 30.000 millones de dólares. El acceso a financiamiento externo es restringido y el déficit público ha sido en gran parte monetarizado. Esta fuente de financiamiento, los controles de precios, las restricciones en el acceso a divisas y el colapso de la participación del sector privado en la oferta de productos básicos, han dado lugar en conjunto a una de las inflaciones más altas del mundo.

Estos desbalances han ejercido presiones sobre el tipo de cambio, incluso antes del desplome del precio internacional del petróleo a fines de 2014. El gobierno ha intentado contrarrestar estas presiones mediante la implementación de un régimen de tipos de cambio múltiples y de controles cambiarios adicionales. Estas medidas han contribuido a un fuerte ajuste externo debido a una contracción de las importaciones. Sin embargo, no han podido frenar la fuga de divisas. Al mismo tiempo, las medidas cambiarias y la regulación de la participación del sector privado en la producción y distribución de algunos productos básicos, han desencadenado una escasez de productos básicos, presiones inflacionarias y problemas de suministro en un aparato productivo altamente dependiente de las importaciones. A principios de 2016, el gobierno dio un viraje en su política cambiaria, estableciendo un tipo de cambio dual y devaluando al mismo tiempo en un 37 por ciento la tasa oficial más baja, que ha pasado de 6,3 BsF (bolívares fuertes) por dólar a 10 BsF por dólar. Asimismo, dispuso que la otra tasa de cambio fuera flotante. Adicionalmente, el gobierno anunció un incremento de los precios de los combustibles, pese a lo cual los nuevos precios siguen estando fuertemente subsidiados.

Como resultado, Venezuela atraviesa una severa estanflación (estancamiento más inflación). Se estima que el PIB se contrajo por encima del 10 por ciento en 2016, lo cual implica una contracción acumulada del producto de más del 20 por ciento desde 2013. El consumo privado ha colapsado, a medida que una inflación desbocada erosionaba los ingresos. A ello se añade que las inversiones se han desplomado, socavadas por las distorsiones y la incertidumbre generalizadas, generando una contracción del capital accionarial. La drástica reducción de la demanda interna ha estado acompañada por el colapso de las importaciones.

La caída del precio internacional del petróleo ha agudizado los desbalances macroeconómicos. La cuenta corriente registró un importante déficit en 2015, después de un ligero superávit en 2014, con una fuerte caída en el superávit del comercio debido a que el precio del petróleo venezolano se desplomó en un 50 por ciento en 2015, en consonancia con los precios internacionales del crudo y pese a una marcada compresión de las importaciones. El precio del crudo venezolano cayó en un 35 por ciento adicional durante los primeros ocho meses de 2016, con lo cual reportó menos de la mitad de los ingresos requeridos para nivelar las cuentas fiscales, mientras que la producción petrolera se contrajo en aproximadamente un 10 por ciento durante el primer semestre de 2016.

En consecuencia, Venezuela tiene grandes retos por delante. El más apremiante es contener los pronunciados desbalances macroeconómicos que ya están revirtiendo los logros sociales alcanzados. De manera complementaria, Venezuela requiere restablecer la confianza del sector privado, mejorando el clima para las inversiones con miras a fortalecer sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y diversificar sus exportaciones, a fin de reducir su extremada vulnerabilidad a las fluctuaciones de los precios del petróleo. Finalmente, estos ajustes deben estar acompañados por una política activa y bien diseñada para proteger a la población en situación de pobreza.

DE UN VISTAZO:

  • Nombre: República Bolivariana de Venezuela.
  • Población: 31.4 millones (datos estimados del 2013).
  • Capital: Caracas.
  • Otras ciudades importantes: Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto, Mérida, San Cristóbal y Barcelona-Puerto La Cruz.
  • Extensión: 916,445 km².
  • Moneda: Bolívar.
  • Exportaciones: Petróleo.
  • Idiomas: Español.
  • Religión: Mayoritariamente católica.
  • Expectativa de vida: 75 años (datos del 2013).

Última actualización: Oct 06, 2016

El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela prepagó su deuda con el Banco Mundial en el 2007. El Banco no tiene en la actualidad un portafolio de préstamos activos.

PROYECTOS ACTIVOS

Anteriormente, el Banco Mundial participó en proyectos de financiamiento no rembolsable en alianza con otras organizaciones.

PROYECTOS ANTERIORES

Mejoramiento de Barrios
El Proyecto de Mejoramiento de Barrios de Caracas (CAMEBA) (i), mejoró la calidad de vida de por lo menos 115.000 habitantes, lo que representa un 97.4% de la población de Petare Norte, La Vega y Vargas, y un 9.6% de la población de los barrios de Caracas. Específicamente el proyecto mejoró el acceso a agua y a servicios sanitarios, facilitó el acceso a electricidad, contribuyó a la construcción de centros de servicio comunitario, aumentó la participación comunitaria, y facilitó el acceso a títulos de propiedad a residentes informales.

Salud
El Proyecto de Control de Enfermedades Endémicas (i) ayudó a controlar la malaria y otras enfermedades endémicas, tales como el mal de Chagas, el dengue, la fiebre amarilla, la lepra y la leishmaniasis. El proyecto disminuyó la incidencia y el impacto de las enfermedades endémicas y fortaleció a las instituciones responsables de su control. En la actualidad, Venezuela está mejor preparada para aplicar tecnologías modernas en el control y tratamiento de estas causas de mala salud gracias a la mayor capacitación y la creación de centros de investigación, diagnóstico y apoyo en terreno.

Transporte urbano
El Proyecto Nacional de Transporte Urbano (i) reforzó de manera significativa la capacidad de las instituciones de transporte urbano en 12 ciudades venezolanas. Más de 250 profesionales del Fondo Nacional de Transporte Urbano (FONDUR), los municipios y el sector privado recibieron los beneficios de la capacitación en economía y planificación del transporte, gestión general y medioambiental, ingeniería, adquisiciones, supervisión y monitoreo del transporte y sistemas de información. Entre 1994 y 2001, más de 7.700 operadores de autobuses asistieron a cursos para desarrollar nuevas destrezas y aumentar sus conocimientos sobre las leyes de tránsito y la seguridad vial.

Observatorios Juveniles
La experiencia de Voces Nuevas 2007 con el observatorio Juvenil en el Barrio la Trilla se suma a las 10 experiencias de Observatorios Juveniles que el Banco Mundial financió en alianza con cuatro donantes para contribuir con el desarrollo de metodologías y técnicas de observación que permitan una vocería calificada al liderazgo juvenil en organizaciones ciudadanas. El programa brindó a los participantes una experiencia de vida en la que jóvenes de muy distinta procedencia tuvieron la posibilidad de dialogar sobre sus diferencias, sus necesidades sentidas y sobre sus diferentes percepciones que tienen de la realidad que los rodea.

Voces Nuevas fue para ellos un espacio de empoderamiento, tanto sobre la temática de juventud como sobre su rol clave para el desarrollo de su comunidad y su país.

 

FINANCIAMIENTO

Venezuela: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.