Venezuela Panorama general

  • Desde principios de la década pasada, hasta fines de 2014, Venezuela se vio favorecida por los precios del petróleo, históricamente altos, lo cual le permitió expandir el gasto público en programas ambiciosos. El gobierno creó diversas empresas públicas y nacionalizó un gran número de empresas privadas en sectores como hidrocarburos, minería y metalurgia, cemento, banca y telecomunicaciones. Se implementaron grandes programas sociales llamados “misiones”, con el objeto de proveer servicios básicos y transferencias de recursos a favor de sectores de la población tradicionalmente excluidos. El crecimiento económico y la implementación de políticas redistributivas permitieron reducir la pobreza considerablemente, de 49.4 por ciento en 1999 a 32 por ciento en 2013, mientras que la  pobreza extrema se redujo de 21.7 por ciento a 9.8 por ciento. La desigualdad también se redujo, con el índice de Gini reduciéndose de 0,49 en 1998 a 0,41 en 2013, entre los más bajos de la región.

    No obstante, la caída del precio internacional del petróleo, junto con políticas a nivel tanto macro como microeconómico, han afectado de manera importante el desempeño económico y social del país. La dependencia venezolana del sector de hidrocarburos ha crecido dramáticamente (el petróleo representa actualmente el 96 por ciento de las exportaciones). A ello se añade que, durante las épocas de bonanza económica, Venezuela no acumuló ahorros para afrontar una reversión de los términos de intercambio o amortiguar los ajustes macroeconómicos necesarios. 

    En el corto plazo y mediano plazo, Venezuela enfrenta importantes necesidades de financiamiento, con un déficit fiscal a fines de 2016 estimado por encima de 20 por ciento del PIB, así como necesidades de financiamiento externo muy grandes. El acceso a financiamiento externo es restringido y el déficit público ha sido en gran parte monetizado. Esta fuente de financiamiento, los controles de precios, las restricciones en el acceso a divisas y el colapso de la participación del sector privado en la oferta de productos básicos, han dado lugar en conjunto a una de las inflaciones más altas del mundo.

    Estos desbalances han ejercido presiones sobre el tipo de cambio, incluso antes del desplome del precio internacional del petróleo a fines de 2014. El gobierno ha intentado contrarrestar estas presiones mediante la implementación de un régimen de tipos de cambio múltiples y de controles cambiarios adicionales. Estas medidas han contribuido a un fuerte ajuste externo debido a una contracción de las importaciones. Sin embargo, no han podido frenar la fuga de divisas. Al mismo tiempo, las medidas cambiarias y la regulación de la participación del sector privado en la producción y distribución de algunos productos básicos, han desencadenado una escasez de productos básicos, presiones inflacionarias y problemas de suministro en un aparato productivo altamente dependiente de las importaciones. A principios de 2016, el gobierno dio un viraje en su política cambiaria, estableciendo un tipo de cambio dual y devaluando al mismo tiempo en un 37 por ciento la tasa oficial más baja, que ha pasado de 6,3 BsF (bolívares fuertes) por dólar a 10 BsF por dólar. Asimismo, dispuso que la otra tasa de cambio fuera flotante. Adicionalmente, el gobierno anunció un incremento de los precios de los combustibles, pese a lo cual los nuevos precios siguen estando fuertemente subsidiados.

    Como resultado, Venezuela atraviesa una severa estanflación (estancamiento más inflación). La falta de acceso a los datos oficiales dificulta la evaluación de toda la magnitud de la crisis. Se estima que el PIB se contrajo por encima del 12 por ciento en 2016, lo cual implica una contracción acumulada del producto de más del 22 por ciento desde 2013. El consumo privado se contrajo a un ritmo acelerado por segundo año consecutivo, socavado por la disminución de los ingresos reales, la escasez generalizada de bienes de necesidad básica y los costos de transacción cada vez más elevados. Los niveles de confianza deprimidos y la alta incertidumbre, junto con la falta de disponibilidad de bienes de capital, han llevado a una fuerte caída de la inversión. La drástica reducción de la demanda interna ha estado acompañada por el colapso de las importaciones.

    Por el lado de la oferta la contracción fue generalizada, ya que las cadenas de suministro se han visto afectadas por políticas distorsionadoras, que van desde el control de precios, el control del margen de beneficio, hasta las restricciones a las compras de divisas necesarias para las importaciones de bienes intermedios y bienes de capital. Además, la falta de inversión y mantenimiento en conjunción con los atrasos crecientes en las compañías de servicios petroleros han socavado la producción de petróleo, que ha disminuido en más del 10 por ciento según algunas estimaciones. Una crisis de electricidad relacionada con la sequía también ha afectado la producción, incluida la industria manufacturera, mientras que la construcción también ha disminuido drásticamente. Se estima que el sector agrícola ha disminuido casi un 6 por ciento, agravando aún más la escasez de alimentos causada por la excesiva dependencia de las importaciones de productos básicos adquiridas por el Estado y las agudas restricciones al acceso a divisas para que el sector privado pueda importar alimentos y productos básicos. Los servicios también se contrajeron fuertemente, con las mayores contracciones en el comercio minorista, transporte y almacenamiento, y servicios financieros y de seguros.

    La caída del precio internacional del petróleo ha agudizado los desbalances macroeconómicos. La cuenta corriente registró un importante déficit en 2015, después de un ligero superávit en 2014, con una fuerte caída en el superávit del comercio debido a que el precio del petróleo venezolano se desplomó en un 50 por ciento en 2015, en consonancia con los precios internacionales del crudo y pese a una marcada compresión de las importaciones. La caída significativa de las exportaciones de petróleo condujo a un aumento del déficit de la balanza por cuenta corriente hasta cerca del 9 por ciento del PIB en 2016. Esto ocurrió pese a una compresión masiva de las importaciones de mercancías del 52 por ciento a USD17.800 millones, el nivel más bajo en más de 12 años.

    La inflación ha continuado acelerándose a lo largo del año, llegando a 741 por ciento en febrero de 2017, mientras que la moneda ha continuado depreciándose fuertemente en el mercado negro. Desde febrero de 2015, las reservas internacionales se han reducido a más de la mitad, a US $ 10.300mn a principios de marzo, con reservas de oro estimadas en US $ 7.400mn, dejando una pequeña porción de divisas líquidas.

    El déficit fiscal se situó en más del 20 por ciento del PIB, ya que tanto los ingresos petroleros como los no petroleros se vieron afectados. El precio del crudo venezolano se redujo 22 por ciento en 2016, con un promedio de 34,8 USD / barril, mientras que la producción de petróleo también se disminuyó.

    En consecuencia, Venezuela tiene grandes retos por delante. El más apremiante es contener los pronunciados desbalances macroeconómicos que ya están revirtiendo los logros sociales alcanzados. De manera complementaria, Venezuela requiere restablecer la confianza del sector privado, mejorando el clima para las inversiones con miras a fortalecer sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y diversificar sus exportaciones, a fin de reducir su extremada vulnerabilidad a las fluctuaciones de los precios del petróleo. Finalmente, estos ajustes deben estar acompañados por una política activa y bien diseñada para proteger a la población en situación de pobreza.

    DE UN VISTAZO:

    ·         Nombre: República Bolivariana de Venezuela.

    ·         Población: 31.4 millones (datos estimados del 2013).

    ·         Capital: Caracas.

    ·         Otras ciudades importantes: Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto, Mérida, San Cristóbal y Barcelona-Puerto La Cruz.

    ·         Extensión: 916,445 km².

    ·         Moneda: Bolívar.

    ·         Exportaciones: Petróleo.

    ·         Idiomas: Español.

    ·         Religión: Mayoritariamente católica.

    ·         Expectativa de vida: 75 años (datos del 2013).

     

    Última actualización: Abr 28, 2017

  • El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela prepagó su deuda con el Banco Mundial en el 2007. El Banco no tiene en la actualidad un portafolio de préstamos activos.

  • PROYECTOS ACTIVOS

    Anteriormente, el Banco Mundial participó en proyectos de financiamiento no rembolsable en alianza con otras organizaciones.

    PROYECTOS ANTERIORES

    Mejoramiento de Barrios
    El Proyecto de Mejoramiento de Barrios de Caracas (CAMEBA) (i), mejoró la calidad de vida de por lo menos 115.000 habitantes, lo que representa un 97.4% de la población de Petare Norte, La Vega y Vargas, y un 9.6% de la población de los barrios de Caracas. Específicamente el proyecto mejoró el acceso a agua y a servicios sanitarios, facilitó el acceso a electricidad, contribuyó a la construcción de centros de servicio comunitario, aumentó la participación comunitaria, y facilitó el acceso a títulos de propiedad a residentes informales.

    Salud
    El Proyecto de Control de Enfermedades Endémicas (i) ayudó a controlar la malaria y otras enfermedades endémicas, tales como el mal de Chagas, el dengue, la fiebre amarilla, la lepra y la leishmaniasis. El proyecto disminuyó la incidencia y el impacto de las enfermedades endémicas y fortaleció a las instituciones responsables de su control. En la actualidad, Venezuela está mejor preparada para aplicar tecnologías modernas en el control y tratamiento de estas causas de mala salud gracias a la mayor capacitación y la creación de centros de investigación, diagnóstico y apoyo en terreno.

    Transporte urbano
    El Proyecto Nacional de Transporte Urbano (i) reforzó de manera significativa la capacidad de las instituciones de transporte urbano en 12 ciudades venezolanas. Más de 250 profesionales del Fondo Nacional de Transporte Urbano (FONDUR), los municipios y el sector privado recibieron los beneficios de la capacitación en economía y planificación del transporte, gestión general y medioambiental, ingeniería, adquisiciones, supervisión y monitoreo del transporte y sistemas de información. Entre 1994 y 2001, más de 7.700 operadores de autobuses asistieron a cursos para desarrollar nuevas destrezas y aumentar sus conocimientos sobre las leyes de tránsito y la seguridad vial.

    Observatorios Juveniles
    La experiencia de Voces Nuevas 2007 con el observatorio Juvenil en el Barrio la Trilla se suma a las 10 experiencias de Observatorios Juveniles que el Banco Mundial financió en alianza con cuatro donantes para contribuir con el desarrollo de metodologías y técnicas de observación que permitan una vocería calificada al liderazgo juvenil en organizaciones ciudadanas. El programa brindó a los participantes una experiencia de vida en la que jóvenes de muy distinta procedencia tuvieron la posibilidad de dialogar sobre sus diferencias, sus necesidades sentidas y sobre sus diferentes percepciones que tienen de la realidad que los rodea.

    Voces Nuevas fue para ellos un espacio de empoderamiento, tanto sobre la temática de juventud como sobre su rol clave para el desarrollo de su comunidad y su país.

     

Api

FINANCIAMIENTO

Venezuela: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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