Vyegwa, Burundi — La caminata de tres kilómetros al dispensario de salud Kigarama parece desalentadora incluso para quienes no tienen que dar a luz un bebé. El sinuoso camino de tierra rojiza no es fá... Mostrar más +
cil de transitar, y atraviesa verdes colinas con árboles de plátano y café. A las seis de la mañana de ese día de mayo de 2009 aún no aclaraba por completo en el valle.Sus contracciones se intensificaban, pero Denise Ntakirutimana estaba decidida a llegar a la clínica para tener a su bebé. Había dado a luz tres veces en casa, pero fueron experiencias dolorosas. El niño de su vecina murió al nacer, justo un día antes del nacimiento del primer hijo de Ntakirutimana.ientras estaba aterrorizada en trabajo de parto durante toda la noche, la partera tradicional, que tenía poco entrenamiento y no podía comprar guantes, la revisaba demasiado a menudo, tratando de comprobar la posición del bebé. “Me decía que pujara todo el tiempo, incluso cuando no tenía contracciones”, recordó. “Eso me asustó muc Mostrar menos -