ARTÍCULO

Energía solar ilumina el futuro de pastores de Mongolia

Septiembre 20, 2012

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En la mayoría del vasto paisaje de Mongolia, los pastores nómadas no tenían acceso a electricidad. Conozca cómo un proyecto ha ayudado a cambiar esa situación.

 

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Vicepresidenta del Banco Mundial visita Mongolia y recaba información sobre el proyecto de los "100.000 gers solares" destinado a suministrar electricidad limpia y barata a los pastores nómadas.
  • Medio millón de personas –la mitad de la población rural y el 70% de los pastores– cuenta ahora con luz eléctrica a través de sistemas asequibles y portátiles de energía solar para uso doméstico.
  • Nuevo mercado para los aparatos electrónicos está ayudando a impulsar la economía rural.

Aproximadamente una cuarta parte de los 2,8 millones de habitantes de Mongolia son pastores nómades de yaks, vacas, ovejas, cabras y camellos que viven en gers —como se conoce a las tradicionales tiendas que usan como vivienda— en las vastas estepas del país. Es una vida simple que ha perdurado durante siglos y, hasta hace poco, era también una vida sin electricidad.

Eso ha cambiado para unas 100.000 familias de pastores, cuya existencia cotidiana se ha transformado gracias a los sistemas solares domésticos sin conexión a la red que generan energía suficiente para lámparas, televisores, radios, carga de teléfonos móviles y pequeños aparatos.

Los pastores han logrado tener acceso a la energía solar a través de un programa puesto en marcha por el Gobierno de Mongolia, con el respaldo del Banco Mundial y el Gobierno de los Países Bajos. Gracias al Programa Nacional de Electrificación de 100.000 Gers Solares, más de medio millón de hombres, mujeres y niños -la mitad de la población rural de Mongolia y el 70% de los pastores-, ahora tienen acceso a  electricidad moderna.

“Nos enorgullece formar parte de este esfuerzo que permite que 500.000 personas, o la mitad de la población rural de Mongolia, cuenten con energía eléctrica a través de sistemas solares domésticos portátiles y asequibles”, dice Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para Asia oriental y el Pacífico, en su primer visita al país. “Ahora, los niños pueden estudiar por la noche, las familias pueden ver televisión y recargar los teléfonos celulares, lo que les permite conectarse con el mundo, manteniendo su estilo de vida nómade. Esta es una de las muchas ideas innovadoras que se están llevando a cabo sobre el terreno para lograr un crecimiento más inclusivo”.

“Hace unos años, los pastores del país se manejaban con velas y linternas. El cambio en la forma de vida entre entonces y ahora es como entre la noche y el día”, dice el pastor Baatar Khandaa. “Creo que la calidad de vida es ahora casi igual en el campo y la ciudad”.

Actualmente, las familias pueden relajarse y compartir el tiempo por la noche gracias a la luz eléctrica. Los niños pueden aprender leyendo y viendo la televisión. Los pastores suelen sintonizar los informes meteorológicos de radio y televisión que los ayudan a manejar su ganado, y usan los teléfonos móviles para obtener información sobre los precios de mercado de la lana y la cachemira.

El programa proporcionó sistemas portátiles de energía solar para uso doméstico adaptados a la forma de vida nómade de los pastores, quienes pueden montarlos y desmontarlos fácilmente cuando se trasladan. El proyecto empleó un enfoque equilibrado de fijación de precios de los sistemas, por el cual los pastores los compraban, aunque con un subsidio que cubría la mitad de los costos. Esto hizo que los sistemas fueran asequibles y al mismo tiempo ayudaba a ampliar las ventas.

Fue un desafío especial llegar a los pastores más alejados que viven en las vastas zonas rurales. En respuesta, el proyecto estableció 50 centros privados de venta y servicio de sistemas solares domésticos distribuidos en toda Mongolia. El personal fue capacitado para promover y vender sistemas certificados para que los pastores pudieran comprarlos con confianza y además para reparar y mantener las unidades, un servicio vital para el sostenimiento de los beneficios del programa. Para ampliar su alcance, los centros de venta y servicio se asociaron con una red existente de administradores locales ubicados en 342 aldeas. Esta eficaz colaboración público-privada ayudó al proyecto a vender sistemas de energía solar para uso doméstico en los rincones más alejados del país.

Ya son decenas de miles de clientes los que demandan estos sistemas y los centros de venta y servicio registran un aumento en sus ventas de radios, televisores, calderas y otros artefactos pequeños que los hogares con acceso a electricidad desean comprar también.

“La clave fue aprovechar los esfuerzos actuales del Gobierno”, señala Migara Jayawardena, especialista superior en Energía del Banco Mundial. “Las prácticas recomendadas y las lecciones aprendidas de otros proyectos de energía renovable y electrificación rural de países como China, Bangladesh y Sri Lanka fueron adaptadas a las circunstancias únicas de Mongolia”.

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“Hace unos años, los pastores del país se manejaban con velas y linternas. El cambio en la forma de vida entre entonces y ahora es como entre la noche y el día. Creo que la calidad de vida es ahora casi igual en el campo y la ciudad”. Close Quotes

Baatar Khandaa
pastor

Esta nación ha comprobado que la electrificación con energía solar sin conexión a la red es una estrategia viable para atender a una población rural nómade que se encuentra diseminada por un extenso territorio de más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados. El programa ha suministrado 100.146 sistemas solares domésticos, desarrollando al mismo tiempo una cadena de suministro sostenible de las empresas locales que ayudará a alcanzar la meta del Gobierno de electrificación rural universal para 2020.

“Los sistemas de energía solar para uso doméstico se han convertido en algo común”, indica D. Zorigt, ministro de Recursos Minerales y Energía de Mongolia durante el periodo 2008-2012, cuando el proyecto estaba en ejecución.

La iniciativa, denominada Proyecto de Energía Renovable y Acceso a la Electricidad Rural (REAP, por sus siglas en inglés), fue financiada con una donación de US$3,5 millones de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) –el fondo del Banco Mundial para los países más pobres–, otra donación por el mismo valor del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), y una de US$6 millones del Gobierno de los Países Bajos.  El apoyo para la ejecución fue proporcionado por el Programa de Energía Sostenible y Alternativa de Asia (ASTAE, por sus siglas en inglés), respaldado por un fondo fiduciario de múltiples donantes administrado por el Banco Mundial.