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América Latina: lecciones globales en protección de la biodiversidad

Octubre 17, 2012

Biodiversidad en Latinoamérica

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • La quinta parte del territorio de la región ha sido destinada a la conservación, mucho más que el promedio de 13% en el mundo en desarrollo.
  • A pesar de los avances en esta materia, los actuales presupuestos nacionales no son suficientes para cubrir las necesidades financieras
  • Los planteamientos novedosos para financiar la conservación ocupan el primer plano en los programas de América Latina.

Desde los Andes peruanos hasta las playas de arenas blancas de México, América Latina y el Caribe alberga el 34% de las especies de flora y el 27% de las especies de mamíferos del mundo, cifras que la convierten en una “superpotencia” mundial en materia de biodiversidad.

Y puesto que destina el 20% de su superficie terrestre a la conservación, la región es también líder mundial en la protección de dicha biodiversidad, según un nuevo informe del Banco Mundial titulado: Expandiendo el financiamiento para la conservación de la biodiversidad (i).

Sin embargo, se requiere mucho más que la voluntad “ecológica” de los latinoamericanos para proteger esta riqueza, que por lo demás sirve de sustento a millones de criaturas, plantas y personas. También se necesita una billetera colectiva repleta del tipo de “verde” que hace que el mundo gire. El costo estimado de este esfuerzo a nivel mundial es de aproximadamente US$76.000 millones.

En los últimos dos decenios, América Latina ha estado a la vanguardia de la “conservación de la diversidad biológica mundial” al reservar el 20% de su superficie terrestre para áreas protegidas. Esto contrasta con el 13% promedio de otras regiones en desarrollo.

Los novedosos métodos ideados para financiar este esfuerzo, como asociaciones público-privadas, sistemas de pago por servicios ecosistémicos, acuerdos de conservación basados en incentivos y cogestión con comunidades y ONG, entre otros, son el puntal del liderazgo de la zona en este campo. 

Si bien el informe reconoce los grandes avances obtenidos por América Latina, dado el difícil contexto económico actual es un desafío para cualquier país encontrar las ingentes sumas que aseguren estabilidad a largo plazo.

“Numerosas zonas han sido delimitadas, pero para garantizar una verdadera protección en el tiempo se necesita mucho más que eso. Estamos hablando de guardaparques, gestión integral, etc.” Todo eso cuesta dinero, no basta con marcar la zona en un mapa”, indica Karin Kemper, autora principal del informe y Directora Regional del Banco Mundial para Medioambiente.

El estudio sostiene que pese a los progresos alcanzados en materia de preservación, los actuales presupuestos nacionales no logran cubrir las necesidades financieras.

En promedio, los Gobiernos de América Latina asignan apenas el 1% de los recursos del país destinados a medioambiente a áreas protegidas, lo cual equivale a un promedio de US$1,18 por hectárea. Esta cifra cubre solo el 54% de las necesidades básicas, advierte el informe.

La preservación de la biodiversidad se traduce no solo en garantizar que los bosques de la región sigan en pie y que los ríos fluyan libres de contaminantes; se trata, principalmente, de la vida cotidiana de los latinoamericanos, ya que la protección del delicado equilibrio ecológico incide directamente en su calidad de vida, agrega Kemper.

Muchos de los ecosistemas más vulnerables de la región se encuentran en zonas valiosas y altamente cotizadas, donde la agricultura, la minería y la acelerada expansión urbana ejercen presión adicional sobre las iniciativas de conservación. En México, por ejemplo, la pérdida de recursos forestales debido a la deforestación ha afectado el sustento de 12 millones de personas que dependen de los bosques para complementar sus ingresos.

 

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Reconocer el potencial de los ecosistemas para el crecimiento económico y social […] puede ayudar a transformar la conservación de la diversidad biológica en un motor del crecimiento; un crecimiento más inclusivo y más verde. Close Quotes

Informe Expandiendo el financiamiento para la conservación de la biodiversidad

Ejemplos de logros regionales

Los siguientes ejemplos ilustran algunos enfoques claves que se están usando para salvaguardar la biodiversidad.

  • Las comunidades locales son los puntales de las gestiones de protección ambiental en Colombia. Dada las presiones de la expansión de la frontera agrícola y las industrias extractivas, el Gobierno amplió las áreas protegidas mediante la implementación de los llamados “mosaicos de conservación”. Conforme a este sistema, se moviliza a las comunidades locales para preservar y restaurar los terrenos que rodean a los parques nacionales o zonas protegidas.
  • En Perú, los fondos para ayudar a conservar las 63 zonas protegidas del país se aseguran mediante un sistema de financiamiento de contrapartida. Las ONG y otras entidades locales postulan para adjudicarse contratos de administración de determinadas áreas protegidas, bajo el acuerdo de que aportarán al menos el mismo nivel de recursos que los ofrecidos por el Gobierno. Hasta la fecha, este mecanismo ha permitido movilizar US$20 millones para 10 zonas protegidas, liberando al Estado de esta carga financiera.
  • En años recientes, la expansión urbana, las industrias extractivas y la agricultura han ejercido presión sobre los bosques y las zonas costeras de México. A la par con un programa regional y local de conservación, también se implementó un sistema de pago por servicios ambientales, conforme al cual se paga a los propietarios por conservar los bosques con el fin de proteger el ecosistema y reducir el riesgo de deforestación. Un sistema similar está en marcha en Costa Rica, considerado el país con la mayor diversidad biológica en el mundo.
  • El estado de Río de Janeiro, que alberga el 20% del bosque pluvial atlántico de Brasil que aún se conserva en pie, obtiene financiamiento para la conservación de 46 áreas protegidas desde múltiples fuentes. Además de donaciones voluntarias gracias al Fondo de Conservación del Bosque Atlántico, puede recurrir a compensaciones ambientales de la industria y a aportes nacionales e internacionales, junto con créditos del carbono.

Los cuatro métodos destacados aquí y en el informe entregan lecciones prácticas a la región sobre sistemas de financiamiento que han tenido buenos resultados en la protección y conservación de millones de hectáreas de ecosistemas vulnerables. Según concluye el informe, el mero reconocimiento del potencial de estos ecosistemas “puede ayudar a transformar la conservación de la diversidad biológica en un motor del crecimiento, un crecimiento más inclusivo y más verde”.