ARTÍCULO

Con datos y tecnología, Ecuador busca soluciones al retroceso de los glaciares

Diciembre 07, 2012


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Gustavo Egüez, descargando los datos de la estación de monitoreo 1 del Antisana.

Banco Mundial

TITULARES
  • Algunos glaciares retroceden entre 25 a 30 metros por año.
  • La disminución de estas masas de hielo puede afectar la disponibilidad de agua para el riego y las personas.
  • Un proyecto andino busca monitorear la situación y proponer medidas para enfrentar posibles problemas.

“El Antisana es como mi segundo hogar”, dice Gustavo Egüez, que sube una vez al mes al volcán, con técnicos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, INAMHI, a descargar los datos que generan dos estaciones de monitoreo meteorológico, instaladas a más de 4000 metros sobre el nivel del mar.

La temperatura, la velocidad del viento, la humedad, el balance energético y las relaciones existentes entre las dos estaciones, permiten conocer el verdadero impacto del cambio climático en los hielos del Antisana.

El Antisana mide 5753 metros, y está en la provincia del Napo, en el centro-norte del país. Sus glaciares y los páramos cercanos, como el Papallacta y el Valle del Tambo, son una importante fuente de agua potable para el sur de Quito.

Según estudios del INAMHI y el  Institut de recherche pour le développement, IRD de Francia, algunos glaciares del Antisana, “presentan un marcado retroceso, con una tasa de alrededor de 25 a 30 metros por año, en promedio”, afirma Luis Maisincho, investigador del INAMHI y encargado de procesar los datos que generan las estaciones.


" Algunos glaciares del Antisana presentan un marcado retroceso, con una tasa de alrededor de 25 a 30 metros por año, en promedio. "

Luis Maisincho

Investigador del INAMHI - Ecuador

Tecnología para predecir el futuro

Las estaciones del Antisana son las más altas del Ecuador y las únicas instaladas cerca de la superficie del glaciar.  Por eso, “se puede obtener información valiosa sobre las condiciones de la atmósfera a esta altura y podemos conocer la relación entre el clima y el glaciar”, señala Maisincho.

Hasta hace poco, ese monitoreo era más complejo porque, como explica Daniel Mira-Salama, especialista ambiental del Banco Mundial, “las condiciones climatológicas extremas en zonas de alta montaña han dificultado tradicionalmente la recolección sistemática de información”.

Esa situación cambió con unas nuevas estaciones automáticas, “que generan gran cantidad de datos fundamentales para mejorar el conocimiento sobre dinámica glaciar e hidrología, y permiten generar escenarios futuros más precisos de retroceso glaciar”.

El experto agrega que “estos escenarios indican dónde y cuándo se van a generar los impactos más importantes por escasez de agua o por falta de regulación hídrica en la cuenca y facilitan las estimaciones sobre los impactos esperados en la disponibilidad de agua”.

Hay que adaptarse

El Proyecto de Adaptación al Impacto del Retroceso Acelerado de Glaciares en los Andes Tropicales (PRAA) se implementa en Bolivia, Ecuador y Perú y tiene como propósito diseñar e poner en marcha medidas de adaptación ante los impactos del cambio climático y el retroceso glaciar.

El PRAA es financiado con una donación del Fondo Global para el Ambiente (i), y  es implementado por el Banco Mundial, bajo el liderazgo de las autoridades ambientales de los países participantes, y la administración de la Secretaría General de la Comunidad Andina de Naciones (SGCA).

El proyecto se centra en recolectar datos y en poner en práctica algunos planes piloto de adaptación en los glaciares de los Andes ecuatorianos. 

“Para los primeros meses del próximo año se espera contar con tres estaciones hidrológicas adicionales, cuatro pluviómetros, y tres estaciones meteorológicas más” nos comenta Jorge Núñez, Coordinador del PRAA en el Ecuador.


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