ARTÍCULO

Y se hace la luz en los rincones rurales de Argentina

Enero 04, 2013


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En el norte del país, un hombre cocina gracias a las energías renovables.

Martín del Santo - Banco Mundial

TITULARES
  • Desde el 2000, un proyecto sustentable lleva electricidad a las zonas más alejadas del país
  • Miles de paneles y calefones solares, sistemas eólicos y mini-redes fueron instalados en escuelas y hogares.
  • Esto permitió que muchas familias rurales accedan por primera vez a la electricidad

Cocinar, disponer de calefacción para calentar agua y al hogar, leer, escuchar la radio, cargar el celular, usar la computadora, mirar la TV. Para la mayoría de la gente estas actividades pueden darse por descontadas en pleno siglo XXI, pero para miles de habitantes de alejadas comunidades rurales es un gran desafío al no contar con electricidad. En Argentina, aún quedan casi 150.000 viviendas en estas condiciones, principalmente en el norte del país.

Desde 1999, el proyecto de Energías Renovables en Mercados  Rurales (PERMER) apunta a poner fin a esta situación. Apoyada por el Banco Mundial y por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), la iniciativa conecta a hogares y escuelas a fuentes limpias de energía, como paneles solares y molinos eólicos.

Hasta hoy se han alcanzado en total a unos 25.000 usuarios residenciales y casi 2.000 escuelas, y además se han instalado 300 cocinas, hornos y calefones termosolares, y se han beneficiado unos 2.000 usuarios de pequeñas comunidades aisladas a través de  pequeños sistemas eléctricos (generación y redes de distribución). El proyecto ha abarcado también casi 400 edificios públicos, como centros de salud, centros comunitarios, y puestos de Gendarmería y de la Administración de Parques Nacionales

En el esquema propuesto por el PERMER, el usuario recibe la instalación del sistema fotovoltaico o eólico y después paga por la operación y mantenimiento del servicio de acuerdo a sus posibilidades económicas.

“El proyecto asegura que haya responsables del correcto funcionamiento de los sistemas a nivel provincial y esto permite que sea sustentable en el largo plazo”, opina Lucía Spinelli, gerente del PERMER por parte del Banco Mundial.


" Los hijos de pescadores pueden ahora ir a la escuela dos veces a la semana y hacer las tareas en su casa, no es necesario recorrer varios kilómetros para comprar kerosén y hasta resulta mucho más fácil cargar el celular "

Raúl García

Subsecretaría de Energía de la provincia de Chaco

Entre bosques, islas y sierras

Muchos habitantes rurales de 19 provincias mejoraron su calidad de vida gracias al acceso a la electricidad. “En el Impenetrable chaqueño, la población está muy dispersa y el impacto de los paneles solares es significativo, ya que se logró dar suministro al 14% de los usuarios”, cuenta Raúl García, funcionario de la Subsecretaría de Energía de la provincia de Chaco, que participa del PERMER desde hace 12 años.

Con una superficie de 12.000 km² de islas, la provincia de Entre Ríos era una candidata ideal para sumarse a la iniciativa. Así lo hizo en el 2010 y desde entonces, dos escuelas y 850 viviendas rurales recibieron sistemas fotovoltaicos.

 “Los hijos de pescadores pueden ahora ir a la escuela dos veces a la semana y hacer las tareas en su casa, no es necesario recorrer varios kilómetros para comprar kerosén y hasta resulta mucho más fácil cargar el celular”, cuenta Alberto Alcain, coordinador de Energías Alternativas de Entre Ríos.

“La gente se adaptó bien a la tecnología y comenzó a pedir energía solar en vez de línea eléctrica”, afirma Graciela Pedro, a cargo de Energías Alternativas del Ente de Energía de Neuquén. Allí, la totalidad de las escuelas rurales y casi 2000 hogares tienen paneles solares. “El impacto es gratificante, las familias tienen más horas en el día para hacer sus actividades, como es el caso de mujeres que hacen tejido en telar y otras artesanías”, dice.


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