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ARTÍCULO

Más de 5.000 historias rurales para contar en Uruguay

Enero 08, 2013

Agricultores hablan sobre la jornada en el campo uruguayo.

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • El proyecto de producción responsable benefició directamente a unas 28.000 personas
  • Las lecciones aprendidas y los desafíos futuros impulsaron la preparación de un nuevo proyecto para el campo uruguayo
  • El nuevo proyecto se enfoca en prácticas ambientales sostenibles que permitan afrontar los efectos de la variabilidad climática

"Cuando yo iba a la escuela mis compañeros eran todos hijos de productores rurales; vivían todos acá. Hoy la mayoría se ha ido del campo; ya no queda ninguno. Nosotros seguimos en el campo, apostamos a quedarnos, pero es muy sacrificado".

Así resume Fernando Sanabia, un productor de duraznos y ciruelas del departamento de Canelones, el sentimiento de miles de productores rurales uruguayos que apuestan a quedarse en el campo y mejorar sus condiciones de vida, sus sistemas productivos, sus ingresos. Pero no es fácil. Sequías, inundaciones, falta de recursos para invertir, economía de escala, son realidades que muchos deben  afrontar.

En ellos se enfocó el Proyecto de Producción Responsable (PPR), una iniciativa del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) con apoyo financiero del Banco Mundial y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés), que acaba de finalizar su ciclo luego de siete años de trabajo.  

Desde 2005, el PPR apuntó a estimular a pequeños y medianos productores uruguayos a que adoptaran sistemas de producción económica y ambientalmente sostenibles, mejoras tecnológicas en el manejo de los suelos, el agua y la diversidad biológica, contribuyendo a la sostenibilidad del desarrollo agropecuario del país a largo plazo.

El asunto no es menor para un país como Uruguay, donde la combinación de los sectores de la agricultura y agroindustria representa más del 25 % del Producto Interior Bruto (PIB).

Números que cuentan historias

Hoy se puede hablar de números: se financiaron 5.300 subproyectos en todo el país, de los cuales un 86% pertenecía a pequeños productores. Entre los beneficiados directos hay unas 28.000 personas, entre ellas 600 técnicos capacitados. Además, 160 instituciones se asociaron en el camino.

Pero también se puede hablar de las 5.300 historias detrás de los números. Como la de Wilson Pereira das Neves, un productor ganadero del departamento de Salto: "Como uno trabaja en grupo, de repente uno tiene tres vacas y el otro tiene cinco, y otro tiene diez, en conjunto se hace un embarque que permite un precio más diferencia".

En algunos casos el proyecto implicó simplemente usar abono verde para enriquecer las pasturas, o construir un bebedero para el ganado. Para otros se trató de plantar arbustos para asegurarles la sombra a los animales. O mejorar el establecimiento para un mejor sistema de efluentes, limpiar una cañada, comprar maquinaria, o sencillamente alambrar para poder rotar los animales.

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Cuando yo iba a la escuela mis compañeros eran todos hijos de productores rurales; vivían todos acá. Hoy la mayoría se ha ido del campo; ya no queda ninguno. Nosotros seguimos en el campo, apostamos a quedarnos, pero es muy sacrificado. Close Quotes

Fernando Sanabria
Productor de duraznos y ciruelas

¿Y ahora?

En palabras del representante del Banco Mundial en Uruguay, Peter Siegenthaler, uno de los aspectos del proyecto que merece destacarse son las capacidades que dejó instalada en el país. "Creó conocimientos entre los productores rurales, que se beneficiaban del apoyo entre ellos, y del asesoramiento de los técnicos. Creó conocimientos nuevos a nivel de los técnicos institucionales, y a su vez, esto ayudó a los hacedores de políticas a comprender mejor las necesidades y mejorar las respuestas para el sector".

Los logros del proyecto, las lecciones aprendidas en el proceso, y los desafíos que aún persisten entre los productores llevaron a que el gobierno uruguayo y el Banco Mundial aprobaran en noviembre de 2011 el Proyecto de Desarrollo y Adaptación al Cambio Climático, que apoyará  a unos 16.000 productores rurales uruguayos en la adopción de prácticas ambientales sostenibles que les permitan afrontar o prepararse para los efectos de la variabilidad climática.