Esta página en:

ARTÍCULO

Cómo facilitar la exportación de productos agrícolas desde Centroamérica

Febrero 07, 2013

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Un estudio del Banco Mundial analiza los obstáculos y recomienda soluciones para hacer más eficientes las exportaciones dentro del Istmo y hacia terceros países
  • Centroamérica ha estado exportando entre 9.300 y 9.800 millones de dólares en alimentos en los últimos años. Guatemala y Costa Rica, los principales países exportadores
  • Carreteras secundarias de baja calidad, infraestructura sin modernizar, procedimientos aduaneros lentos y procesos sanitarios duplicados, son los principales problemas

Un consumidor camina por los pasillos de un gran supermercado de Estados Unidos y en la sección de verduras advierte que las piñas están en oferta. La fruta, como dice el cartel con un precio nada barato a pesar de la rebaja, viene de Centroamérica. Lo que el comprador no se imagina es todo lo que tuvo que pasar esa piña desde que fue cosechada en Costa Rica hasta que llegó a sus manos.

Costa Rica es el principal exportador de piñas en el mundo, con más de 1,74 millones de toneladas vendidas en 2011. Y desde el campo de producción hasta los anaqueles de los supermercados o fruterías, esas piñas han pasado por decenas de kilómetros de caminos mal pavimentados,  han sido retenidas en el puerto en contenedores esperando la aprobación de los controles sanitarios y de exportación para salir en barco a los diferentes destinos.

Los mismo pasa con la carne de Nicaragua, los ejotes (chauchas, vainitas o porotos verdes, como también se les conoce) en Guatemala, o el café orgánico en Honduras.  Son productos perecederos para los cuales un día de más, incluso algunas horas, pueden significar la pérdida de la carga, incluso cuando son transportados dentro del mismo istmo centroamericano, como es el caso de los tomates que van de Costa Rica a Nicaragua.

Un reciente estudio del Banco Mundial (i) analiza cómo es la cadena de suministro de productos agrícolas y ganaderos en Centroamérica y cuáles son los principales cuellos de botella que se enfrentan para su exportación intrarregional y a terceros mercados como Estados Unidos y Europa.

Open Quotes

El éxito del comercio agrícola, y en particular de los productos perecederos, depende de la eficiencia de los sistemas de logística relacionados y de la capacidad de conectar efectivamente y en forma confiable a la cadena global de suministros Close Quotes

Tan cerca, pero tan lejos

Superar estos escollos tendría un impacto directo en la cifra de exportaciones de productos agrícolas centroamericanos, que en los últimos años alcanza de 9.300 millones a 9.800 millones de dólares, con Guatemala y Costa Rica como los principales vendedores de alimentos al exterior.

Según el reporte, los tres principales cuellos de botella que afectan a los productores, sobre todo a los de pequeños agricultores, son:

  •  Kilómetros de vías rurales de baja calidad
  • Infraestructuras sin modernizar y gestión aduanera lenta
  • Procesos sanitarios y fitosanitarios a veces duplicados en las fronteras.

“Los cuellos de botella en las cadenas logísticas tienen un impacto claro y medible en la cantidad y la calidad de los productos agrícolas perecederos a entregar”, asegura el informe titulado “Agrologística en Centroamérica (i)".

Por ejemplo, el costo logístico para un gran productor de tomates que exporta de Costa Rica a Nicaragua –que incluye transporte terrestre a través de carretera rurales sin pavimentar, manejo y tarifas aduaneras- es de 0,15 dólares por kilo. Pero el tiempo de espera en la frontera de Peñas Blancas duplica esos costos, al agregarle 0,14 dólares por kilo a un producto cuyo tiempo de frescura es extremadamente corto, de unas 120 horas, o cinco días.

Honduras presenta desafíos adicionales, pues el cruce fronterizo con El Salvador puede requerir hasta dos días, debido a la congestión, con filas de camiones esperando a hacer los trámites con las autoridades aduaneras de ambos países. Incluso, un productor de leche hondureño reveló durante la investigación para el estudio que cada vez que un contenedor refrigerado de productos lácteos pasa por una inspección doble en El Salvador, sus costos logísticos se incrementan en hasta 900 dólares.

“El éxito del comercio agrícola, y en particular de los productos perecederos, depende de la eficiencia de los sistemas de logística relacionados y de la capacidad de conectar efectivamente y en forma confiable a la cadena global de suministros”, señala el estudio.

¿Cuáles son las recomendaciones para destrabar estos cuellos de botella y facilitar el flujo comercial en Centroamérica?

Los autores de la investigación proponen varias soluciones, entre las que destacan:

  • Construir caminos secundarios con medios sustentables alternativos al asfalto.
  • Desarrollar una plataforma a tiempo real donde se solicite a los países que anuncien con debida antelación sus medidas de inspección aduanera de precaución, por ejemplo ante la posibilidad de riesgos agrícolas como epidemias en los países vecinos.
  • Explorar la posibilidad de plataformas móviles para incrementar el acceso a la información y precios de los servicios de transporte, logística y seguridad para los productores agrícolas.
  • Modernizar y armonizar los sistemas aduaneros regionales y mantenerlos conectados con los sistemas de inspección sanitaria y de cuarentena de cada país.