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ARTÍCULO

África occidental: Comunidades pesqueras restauran la salud de hábitats oceánicos

Junio 05, 2013

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Días Mundiales del Medio Ambiente y de los Océanos crean conciencia de los muchos desafíos que enfrentan los países.
  • Comunidades costeras de África occidental logran importantes avances en el desarrollo de la gestión “basada en los derechos de pesca”.
  • Grupos comunitarios cambian lentamente la forma en que las personas tratan el medio ambiente y los recursos oceánicos, como se puede observar en los panoramas de tres países.

Ciudad de Washington, 5 de junio de 2013. Mientras se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio, y el Día Mundial de los Océanos el 8 de junio, los países de África occidental están trabajando para preservar los peces y ecosistemas marinos actualmente en peligro.

En las comunidades costeras de África occidental, el océano es una forma de vida. Es clave para proporcionar ingresos y una fuente importante de nutrición, especialmente para los pobres. Sin embargo, la pesca excesiva, las prácticas pesqueras inadecuadas, y la contaminación están agotando las especies en algunos de los hábitats oceánicos más importantes del mundo.

A lo largo de las costas de Mauritania, Senegal, Guinea, Guinea Bissau, Ghana, Liberia y Sierra Leona, el Océano Atlántico ofrece un hogar acogedor para la más rica variedad de biodiversidad marina. La industria pesquera genera aproximadamente US$4.900 millones al año en estos países, lo que aumenta el producto interno bruto (PIB) a nivel nacional, y mantiene los ingresos y proporciona seguridad alimentaria a las comunidades pesqueras locales.

“En África, la pesca contribuye a la subsistencia de unos 10 millones de personas”, dijo Jamal Saghir, director de Desarrollo Sostenible de la región de África del Banco Mundial. “Con una mejor gestión, la industria pesquera podría generar por lo menos otros US$2.000 millones cada año. A diferencia de los minerales y otros recursos no renovables, esta sería una contribución continua al crecimiento económico en toda la región”. 

La pesca ilegal deja sin peces a comunidades locales 

El sector pesquero de África occidental enfrenta presiones en muchos frentes. Por toda la costa, la pesca ilegal realizada por buques industriales extranjeros y pescadores artesanales no registrados ha reducido las poblaciones de muchas especies importantes. Cuando los grandes barcos de arrastre de fondo pescan ilegalmente en la zona económica exclusiva de seis millas de estos países, a menudo dañan los hábitats en el fondo del mar, agotan los recursos pesqueros en miles de toneladas, y en casos extremos ponen en peligro la vida de los pescadores y las mujeres de la zona. 

Además de la pesca excesiva, las prácticas pesqueras inadecuadas también amenazan la sostenibilidad de esta industria. El uso de redes de monofilamento, la pesca con explosivos y el cerco de playa —conocido comúnmente como redada— atraen un mayor número de peces, pero matan a los ejemplares jóvenes antes de que tengan la oportunidad de crecer y reproducirse. 

En Senegal, el presidente Macky Sall ha dado ejemplos de liderazgo en la gestión del océano frente a sus costas. Una de las primeras medidas del mandatario después de su elección en 2012 fue rescindir los permisos de pesca extranjeros en la zona económica exclusiva del país, un área de 158 kilómetros cuadrados de océano dedicada a la pesca comercial. Como resultado, el presidente Sall recibió en 2013 el prestigioso premio Peter Benchley Ocean Award por su apoyo a los pequeños pescadores senegaleses.

Gestión de los recursos naturales

El Banco Mundial está respaldando a los Gobiernos de África occidental en sus esfuerzos por mejorar la gestión de los abundantes recursos naturales de la región mediante su Programa de Pesca Regional de África Occidental (WARFP, por sus siglas en inglés).

Desde 2009, el WARFP ha apoyado a Ghana, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Liberia, Sierra Leona y Senegal. Guinea y Mauritania se unirán al programa el próximo año. La iniciativa combina cooperación regional, reformas nacionales, y educación y empoderamiento local a fin de ayudar a los países a trabajar juntos en la gestión de los recursos que comparten.

“El desarrollo de asociaciones entre los países de la costa de África es clave para promover la recuperación de los recursos pesqueros del continente y la conservación del medio ambiente marino”, dijo Colin Bruce, director de Integración Regional del Banco Mundial. “Programas como el de investigación y gestión de la pesca regional, que ya están en marcha como proyectos piloto, guiarán el camino hacia la mejora de la protección del medio marino en África”.

Panoramas de países

Senegal: Pesca basada en derechos

A lo largo de la costa de Senegal, las comunidades pesqueras han logrado avances significativos en el desarrollo de la gestión “basada en los derechos de pesca”, un enfoque en el cual las propias comunidades asumen la responsabilidad de manejar la salud de sus recursos naturales y el medio marino. En Ngaparou, a 40 millas de Dakar, la capital de Senegal, los residentes trabajaron en estrecha colaboración con organizaciones internacionales y regionales como parte del WARFP para establecer “áreas de gestión compartida”, administradas en su totalidad por la comunidad pesquera local.

Menos de cuatro años después de la puesta en marcha del WARFP, las poblaciones de peces se han recuperado por completo en esta área.

Ngaparou es ahora una de las zonas marinas costeras más productivas del país, según Issa Sagne, presidente del Comité Local de Pescadores de Ngaparou (CLP).

“Al principio, el objetivo principal era la restauración de nuestros peces”, dijo Sagne. “Ahora, realmente hay abundancia de peces”.

El aumento de los ingresos provenientes de la pesca ha diversificado rápidamente el empleo en Ngaparou. Las mujeres locales se han unido para administrar una pequeña tienda de artículos de pesca. Y el año pasado, la comunidad reunió recursos para comprar un camión frigorífico que permite a los pescadores vender los peces capturados en mercados alejados de la aldea.

Liberia: Seguimiento basado en la comunidad

West Point, en las afueras de Monrovia, es uno de los barrios pobres más grandes de Liberia. Se estima que 78.000 personas viven hacinadas en esta estrecha franja de arena entre la ciudad y el mar, y casi todos los residentes dependen directa o indirectamente de la pesca.

Patrick Sayon es un coordinador del Programa de Ciencias de la Comunidad para los Recursos Marinos Costeros en Liberia. La iniciativa se lleva a cabo en colaboración con la Oficina de Pesca Nacional del Ministerio de Agricultura y se incorporan voluntarios para el uso de métodos de las ciencias básicas con el fin de supervisar periódicamente los indicadores clave de la salud del océano y la pesca. Cada mes, estos miden la temperatura del aire y el agua, llevan a cabo controles de higiene en los sitios de desembarque y procesamiento de pescado, y verifican los informes de prácticas de pesca de arrastre y destructivas. La información es recopilada por el gobierno nacional para usarla en la toma de decisiones sobre políticas.

Hoy en día, los pescadores de West Point dicen que están trayendo peces más grandes, y el número de incidentes con los barcos de arrastre piratas ha bajado. “Estamos capturando más peces”, dice Ema Sonwiel, jefe de los pescadores locales de West Point.

Sierra Leona: Eliminar la pesca ilegal

La guerra civil de Sierra Leona dejó sin control la pesca en gran medida durante 10 años en el decenio de 1990 y principios de la década de 2000. Las flotas pesqueras extranjeras sobreexplotaron las aguas, y devolvieron toneladas de peces muertos al océano, contaminando las aguas y reduciendo drásticamente las poblaciones.

En este país, el WARPF ha trabajado en estrecha colaboración con el Ministerio de Pesca para mejorar la vigilancia y persecución de los buques pesqueros ilegales, lo que resultó en una disminución significativa de estos barcos en la costa. En los pueblos marinos, los pescadores están aprendiendo prácticas sostenibles, métodos para mejorar el procesamiento del pescado, y los peligros relacionados con las prácticas perjudiciales.

“Sin pescado, nos iría muy, muy mal”, dice Addie, una joven de Freetown. “Para la mayoría, el pescado es la única proteína disponible. Sin pescado, estaríamos delgados y débiles, nos moriríamos”.