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Cae la desigualdad en América Latina, aunque persisten desafíos para lograr una prosperidad compartida

Junio 14, 2013

El crecimiento económico ha brindado más oportunidades a estudiantes como Romina, Perú.

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  • Una nueva meta del Banco Mundial apunta a erradicar la pobreza e impulsar la prosperidad para el año 2030.
  • En 2011, y por primera vez en la historia, hubo más latinoamericanos de clase media que viviendo en la pobreza.
  • Sin embargo, el nivel de vida dentro de los mismos países varía de manera significativa, convirtiéndose en un desafío clave para la región.

A medida que el surgimiento de la clase media latinoamericana acerca a la región a una situación donde la prosperidad es compartida de manera más amplia, un informe advierte que sin una serie de nuevas reformas, tanto fiscales como sociales, estos avances corren el riesgo de quedar por el camino.

Tomen en cuenta lo siguiente.

En 2011 había más personas de clase media en América Latina que viviendo en la pobreza.

Por primera vez en la historia de la región, una década de fuerte crecimiento económico llevó a un aumento del empleo y a un descenso de la desigualdad en el ingreso, lo que contribuyó a una reducción sin precedentes de la pobreza y a un aumento de la prosperidad en todos los niveles sociales.

Éstas son apenas dos de las conclusiones de un nuevo informe publicado hoy, Cambiar la marcha para acelerar la prosperidad compartida en América Latina y el Caribe (i).

Subrayando los dos nuevos objetivos del Banco Mundial, erradicar la pobreza extrema e impulsar la prosperidad entre el 40% más pobre de la población para el año 2030, este nuevo informe propone un nuevo marco para ayudar a América Latina a mantener el rumbo y acelerar logros futuros.

Impulsar la prosperidad

No solo aumentó el empleo, sino que el ingreso promedio real en América Latina también se incrementó en más de un 25% desde que comenzó el milenio. Y como los salarios más bajos aumentaron bastante más rápido que el promedio regional, fue el 40% más pobre de la población quien más se benefició.

Siendo una de las regiones más desiguales del mundo, si América Latina pretende seguir avanzando en términos de prosperidad compartida entonces será crucial que fortalezca el vínculo entre crecimiento y equidad salarial.

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Las políticas orientadas a la equidad pueden acentuar la capacidad de la región de crecer a un ritmo sostenido. Close Quotes

Cambiar la marcha para acelerar la prosperidad compartida en América Latina y el Caribe

De hecho, el informe indica que si la región aprovecha esta oportunidad para consagrar la equidad salarial en su agenda política, no solo aumentaría el nivel de vida, sino que también impulsaría el crecimiento.

“Las políticas orientadas a la equidad pueden acentuar la capacidad de la región de crecer a un ritmo sostenido. Permitir que aquellas personas que actualmente se encuentran marginadas mejoren sus condiciones de vida liberaría su potencial económico intrínseco, aumentando la productividad en general y por lo tanto impulsando el crecimiento”.

Para lograr esta trayectoria ascendente, el informe propone cuatro políticas clave:

  • Mantener una política fiscal equitativa, eficiente y sostenible que promueva la prosperidad compartida.
  • Fortalecer unas instituciones justas y transparentes que brinden bienes y servicios públicos de calidad. 
  • Posibilitar un entorno con mercados que funcionen correctamente y que sean accesibles a todos los niveles de la sociedad.
  • Mejorar la gestión de riesgos tanto a nivel macro como a nivel hogar.

Desafíos

Alrededor de 80 millones de personas siguen viviendo en la extrema pobreza en América Latina — la mitad de ellos en Brasil y México — mientras que un 40% adicional corre riesgo de regresar a la pobreza en caso de una crisis económica o debido a los efectos del cambio climático en la región.

Por lo tanto, en medio de las turbulencias mundiales y el debilitamiento del panorama económico favorable, América Latina se enfrenta a un desafío de enormes proporciones.

Aún si se mantiene el nivel de crecimiento actual, el informe advierte que a la región le llevaría 41 años cerrar la brecha de desigualdad salarial con los países de mejor desempeño a nivel mundial, lo que le llevaría a incumplir la meta establecida para 2030 por 24 años.

Y la situación se vuelve aún más compleja cuando se analiza la situación a nivel subnacional (estados y provincias), donde los estándares de vida difieren de manera significativa dependiendo del lugar en el que uno se encuentra y el nivel educativo.

Hoy en día varios países de la región han puesto su atención en la reducción de esta brecha. Y aunque el informe reconoce estos avances, también insiste en la necesidad de reformas de segunda generación que apuntalen lo que llama el “círculo virtuoso” de crecimiento económico y reformas que impulsen la prosperidad compartida.

Sin embargo, dado el poco promisorio panorama económico mundial para los próximos años, pareciera que el objetivo de acabar con la pobreza extrema en una generación e impulsar el bienestar de los ciudadanos más pobres y vulnerables se tornaría en un reto muy grande para América Latina.