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¿Qué significa el cambio climático para África, Asia y los pobres que viven en las zonas costeras?

Junio 19, 2013

Un nuevo informe sobre el clima afirma que las comunidades pobres que se encuentran cercanas a las costas, así como en islas muy cercanas al nivel del mar, son las menos preparadas para conseguir los recursos necesarios para enfrentar el cambio climático.

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Un nuevo informe sobre el cambio climático analiza los devastadores efectos que tendrían para África, Asia y las comunidades pobres en las zonas costeras, el incremento en 2°C y 4°C grados en la temperatura mundial.
  • El reporte describe los riesgos a la agricultura y a la forma de vida en África al sur del Sahara; también como el aumento del nivel del mar ocasionaría la pérdida de arrecifes, corales y la devastación de áreas costeras en Asia.
  • El reporte "Bajemos la Temperatura" concluye que las comunidades más pobres serán las más vulnerables al cambio climático.

A medida que las ciudades costeras de África y Asia se expanden, muchos de sus habitantes más pobres están siendo empujados hacia los bordes de las tierras habitables y las zonas en mayor peligro de ser afectadas por el cambio climático. Sus asentamientos informales se aferran a las orillas de los ríos y se agrupan en áreas bajas con deficiente drenaje, escasos servicios públicos, y sin protección contra tormentas repentinas, aumento del nivel del mar e inundaciones.

Según un informe reciente, estas comunidades –los pobres que viven en las ciudades costeras e islas bajas– se encuentran entre las más vulnerables al cambio climático y las menos capaces de organizar los recursos para adaptarse. Se enfrentan a un mundo donde el cambio climático pondrá cada vez más en peligro los suministros de alimentos de África al sur del Sahara, y los campos agrícolas y los recursos hídricos de Asia meridional y Asia sudoriental en las próximas tres décadas, mientras los fenómenos meteorológicos extremos ponen en riesgo sus hogares y sus vidas.

Un nuevo informe científico encargado por el Banco Mundial y que se dará a conocer el 19 de junio analiza los riesgos para la vida y los medios de subsistencia de estas tres regiones altamente vulnerables. Turn Down the Heat: Climate Extremes, Regional Impacts, and the Case for Resilience (Bajemos la temperatura: Fenómenos climáticos extremos, impactos regionales y posibilidades de  adaptación) amplía el debate sobre el clima, basándose en un informe del Banco Mundial de 2012, que concluyó a partir de una perspectiva mundial que, sin una clara estrategia e iniciativas de mitigación, se ha incrementado la posibilidad de que en el presente siglo el planeta sea 4°C más cálido en comparación con la era preindustrial.

Cifras pequeñas, grandes problemas

Las comunidades de todo el mundo ya están sintiendo los impactos del cambio climático hoy en día, cuando el planeta solo tiene 0,8°C más que en la era preindustrial. Muchos de nosotros sufriremos los impactos más graves de un mundo 2°C más cálido en el transcurso de nuestra vida –20 a 30 años a partir de ahora– y probablemente 4°C para fines de siglo si no se toman medidas a nivel mundial.

El informe expone qué representarán estos aumentos de temperatura, grado a grado, en cada región específica y el daño que se espera para la producción agrícola, las ciudades costeras y los recursos hídricos.

“Los científicos nos dicen que si la temperatura de la Tierra aumenta en 2°C —lo que puede ocurrir en el término de 20 a 30 años— ese fenómeno causará situaciones generalizadas de escasez de alimentos, olas de calor sin precedentes y ciclones más intensos”, señaló el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim. “A corto plazo, el cambio climático, que ya está en curso, podría golpear aún más intensamente a los barrios de tugurios y afectar grandemente las vidas y las esperanzas de personas y familias que poco han contribuido a elevar la temperatura de la tierra”.

El informe, basado en un análisis científico del Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics, usa simulaciones informáticas avanzadas para tener una imagen más clara de las vulnerabilidades de cada región. Se describen los riesgos para la agricultura y la seguridad de los medios de subsistencia en África al sur del Sahara, el aumento del nivel del mar, la pérdida de los arrecifes coralinos y la devastación de zonas costeras en Asia sudoriental, y la fluctuación de los recursos hídricos en Asia meridional que puede conducir a la inundación en algunas zonas y la escasez de agua en otras, así como afectar el suministro de energía eléctrica.

“La segunda fase de este informe reitera verdaderamente nuestra necesidad de llamar la atención mundial sobre las tareas necesarias para mantener el calentamiento en 2°C”, dijo Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. “Las ideas del Banco Mundial ya se han puesto en práctica a medida que avanzamos para ayudar a las personas cuyas vidas se ven particularmente afectadas por fenómenos climáticos extremos”. 

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Los científicos nos dicen que si la temperatura de la Tierra aumenta en 2°C —lo que puede ocurrir en el término de 20 a 30 años— ese fenómeno causará situaciones generalizadas de escasez de alimentos, olas de calor sin precedentes y ciclones más intensos Close Quotes

Jim Yong Kim, President of the World Bank Group

Jim Yong Kim
Presidente del Grupo del Banco Mundial

África al sur del Sahara

Los investigadores hallaron que en África al sur del Sahara  la seguridad alimentaria será el desafío más importante, debido al peligro de sequías, inundaciones y variaciones en los regímenes de  las precipitaciones pluviales.

También constataron que con un calentamiento de entre 1,5°C y 2°C,  la sequía y la aridez contribuirán a que los agricultores pierdan de 40% a 80% de las áreas de cultivo propicias para maíz, mijo y sorgo en las décadas de 2030-2040.

Según varios estudios, en un mundo 4°C más cálido, cerca de los años 2080, las precipitaciones anuales podrán disminuir hasta un 30% en África meridional, mientras que aumentarán en África oriental. El aumento de los niveles de dióxido de carbono puede provocar cambios en los sistemas pastorales, por ejemplo una variación de los ecosistemas de sabanas en que las pasturas sean sustituidas por plantas leñosas, lo que podría reducir el forraje disponible para el ganado.

Asia sudoriental

En Asia sudoriental, las ciudades costeras estarán sometidas a intensas presiones debido al cambio climático.

Un aumento del nivel del mar de 30 centímetros, que podría ocurrir en 2040  si la situación sigue igual, podría causar inundaciones masivas en las ciudades, penetración de agua salada en las tierras de cultivo bajas y erosión costera. El delta del río Mekong en Viet Nam, productor mundial de arroz, es particularmente vulnerable al incremento del nivel del mar. Una elevación de 30 centímetros en ese lugar podría provocar la pérdida de alrededor del 11% de los niveles actuales de producción de cultivos. Al mismo tiempo, es probable que aumente la intensidad de las tormentas.

El estudio también describe el aumento de la acidez de los océanos que lleva a la pérdida de los arrecifes coralinos y de los beneficios que estos proporcionan al servir de hábitats de peces, proteger contra tormentas, y generar ingresos en el sector del turismo. Según el informe, el aumento de la temperatura del agua y la destrucción de hábitats también pueden afectar la pesca, provocando una reducción del 50% en el potencial de captura en la región meridional de Filipinas.

Asia meridional

Los investigadores determinaron que la escasez de agua en algunas zonas y el exceso en otras son las características distintivas del cambio climático en Asia meridional.

Las inconsistencias en la temporada de los monzones y olas de calor extremo afectarán los cultivos. El derretimiento de los glaciares del Himalaya reducirá el flujo de agua que llega a las cuencas de los ríos Indo, Ganges y Brahmaputra. Estos fenómenos, en conjunto, amenazan con dejar a cientos de millones de personas sin suficiente agua, alimentos, o acceso a energía eléctrica confiable. Bangladesh y las ciudades indias de Calcuta y Mumbai enfrentarán más inundaciones, ciclones intensos, elevación del nivel del mar y aumento de las temperaturas.

Respuesta del Banco Mundial

En su primer año como presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, ha destacado el cambio climático en los discursos y las conversaciones con los líderes de todo el mundo, así como dentro de la institución. El Banco está trabajando hoy en día con 130 países en este tema, duplicó sus préstamos para adaptación a US$4.600 millones en 2012 y destinó US$7.100 millones a mitigación. Además continúa su labor en materia de financiamiento del carbono y los fondos de inversión en el clima. Actualmente, incluye el cambio climático en todas las evaluaciones de los países.

El Banco también está desarrollando un plan de acción sobre la gestión del clima, respaldado por los informes “Bajemos la temperatura”, con el fin de orientar sus futuras acciones y financiamiento con una perspectiva que considere el clima. Entre otras iniciativas, el Banco:

•             Ayudará a los países a desarrollar planes estratégicos y de inversión que integren los riesgos y oportunidades del cambio climático.

•             Proporcionará las herramientas que necesitan los países y las ciudades para evaluar y adaptarse mejor al cambio climático, incluyendo el seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero, las evaluaciones del uso de la energía y la eficiencia y las evaluaciones de la capacidad de adaptación.

•             Creará mejores prácticas y normas a través de sus proyectos para la adaptación  de la infraestructura, no solo hoy, sino en las décadas futuras.

•             Usará su poder de convocatoria, movilización de recursos financieros y fondos orientados al clima para aumentar el respaldo a la energía limpia, el desarrollo  con bajo nivel de emisiones de carbono y la resiliencia al cambio climático.

Con el fin de ayudar a los países a adaptarse, el Banco dará prioridad a las zonas más vulnerables, gestionará la disponibilidad hídrica y la escasez y exceso de agua, e incrementará sus esfuerzos para cumplir con la creciente demanda de alimentos. También, trabajará con los mayores emisores del mundo para reducir el impacto de las emisiones de carbono y los contaminantes atmosféricos de corta duración. Los especialistas del Banco están estudiando maneras de ayudar a los Gobiernos para terminar con los subsidios a los combustibles fósiles al tiempo que se protege a los pobres, conectar a los mercados mundiales de carbono y avanzar en la agricultura y las ciudades climáticamente inteligentes y resilientes.

“No creo que los pobres estén condenados al futuro que los científicos vislumbran en este informe”, dijo Kim. “Estamos decididos a trabajar con los países en la búsqueda soluciones”.