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Grupo del Banco Mundial establece directrices para inversiones en el sector energético

Julio 16, 2013

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  • El documento de orientación para el sector de la energía traza un camino basado en principios para la estrategia del Grupo del Banco Mundial en este tema, que se centra en la ampliación del acceso y la energía sostenible.
  • El plan se basa en los objetivos generales del Grupo del Banco de poner fin a la pobreza extrema y fomentar la prosperidad compartida de modo sostenible.
  • Asimismo, está en línea con la iniciativa Energía Sostenible para Todos, que define una visión determinante para el Grupo del Banco Mundial en esta materia.

En la actualidad, casi una quinta parte de la población mundial –1.200 millones de personas– vive sin acceso a electricidad. Los negocios no pueden funcionar después del atardecer, las escuelas carecen de luz eléctrica para usar herramientas tecnológicas y los niños tienen dificultades para estudiar a la luz de una vela. La falta de energía eléctrica limita las oportunidades de las comunidades, manteniéndolas en situación de pobreza.

Unos 2.800 millones de habitantes –dos quintas partes de la población del planeta- aún dependen de combustibles sólidos, como leña, carbón vegetal, estiércol y carbón mineral para cocinar y para calefacción, lo que deriva en 3,5 millones de muertes cada año debido a los efectos de la contaminación del aire al interior de las viviendas.

Tanto la prestación de servicios de energía confiables para el desarrollo económico como el acceso a electricidad y energía doméstica moderna para los miles de millones de personas que viven sin ella son esenciales para la reducción de la pobreza y la creación de prosperidad compartida. Es por ello que la ampliación del acceso junto con el impulso de la eficiencia energética y las energías renovables se sitúan en el centro de la futura labor del Grupo del Banco Mundial en este ámbito, como se describe en el nuevo  documento de orientación para el sector de la energía, analizado y respaldado por el Directorio Ejecutivo el 16 de julio. El Grupo del Banco Mundial usará este escrito para sentar las bases de sus actividades en el futuro.

En el documento se señala que el Grupo del Banco Mundial hará todo lo posible para “minimizar los costos financieros y ambientales de la ampliación de la oferta de energía confiable” a la vez que reconoce que “cada país establece su propio camino hacia el logro de sus aspiraciones”  en esta materia. Se hace hincapié en la importancia de seleccionar las áreas en las que el Grupo del Banco puede ayudar mejor a los países a movilizar soluciones energéticas que disminuyan la pobreza de modo sostenible.

El presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, quien dirigió el debate en el Directorio Ejecutivo, dijo que tales directrices se basan en los objetivos generales del Grupo de reducir la tasa mundial de pobreza extrema al 3% para 2030 y fomentar el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población de cada país.

“Necesitamos energía asequible para ayudar a poner fin a la pobreza y crear prosperidad compartida”, señaló Kim. “Además aumentaremos los esfuerzos para mejorar la eficiencia energética e incrementar la energía renovable, de acuerdo a las necesidades y oportunidades de los países”.

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Necesitamos energía asequible para ayudar a poner fin a la pobreza y crear prosperidad compartida”. “Además aumentaremos los esfuerzos para mejorar la eficiencia energética e incrementar la energía renovable, de acuerdo a las necesidades y oportunidades de los países Close Quotes

Jim Yong Kim
Presidente del Grupo del Banco Mundial

Principios rectores

El documento está estrechamente ajustado con los objetivos para 2030 de la iniciativa Energía Sostenible para Todos, (i) que consisten en lograr el acceso universal a energía moderna, duplicar la tasa global de mejora de eficiencia energética y doblar la proporción de energía renovable en la combinación mundial de las fuentes de energía.

Se centra en un enfoque sistémico a largo plazo que permite a los Gobiernos administrar los recursos de manera integral y abordar, al mismo tiempo, las necesidades de suministro y demanda de energía. A nivel regional, se podría promover la integración para el desarrollo de mercados energéticos transfronterizos que permitan ofrecer  un suministro más confiable y asequible.

Otros principios rectores señalados incluyen un énfasis en la mejora del entorno financiero, operacional, e institucional para el sector energético de los países con el fin de ayudar a estimular la inversión privada, y la participación de las comunidades afectadas y las organizaciones de la sociedad civil, así como la industria.

Adicionalmente, el escrito aborda el uso de los combustibles fósiles. Afirma que el Grupo del Banco Mundial “solo en circunstancias excepcionales” proporcionará respaldo financiero a nuevos proyectos de generación de electricidad a partir del carbón, tales como  el hecho de “satisfacer las necesidades energéticas básicas de países que no tienen alternativas viables”. En este tema, agrega que el Grupo del Banco incrementará su labor ayudando  a los países a desarrollar mercados nacionales y regionales para el gas natural, el combustible fósil que produce menos emisiones de carbono. El documento confirma, también, la intención del Grupo del Banco de aumentar el respaldo a los proyectos de energía hidroeléctrica.

Además de las áreas prioritarias, el documento insta al Grupo del Banco Mundial a “intensificar las actividades de promoción a nivel mundial”, lo que incluye alentar a los países desarrollados y las grandes economías emergentes a que dirijan los esfuerzos hacia la fijación de precios del carbono, la transferencia de nuevas tecnologías y otras innovaciones a los mercados, y su implementación a mayor escala.

“Es un conjunto pragmático de directrices sobre el desarrollo energético”, indicó Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. “Es necesario que garanticemos que todo el mundo aproveche las ventajas de la energía moderna para 2030, y debemos hacerlo de modo sostenible. Este documento nos pone en condiciones de asociarnos con nuestros países a fin de hacer realidad esta visión”.

La labor del Grupo del Banco Mundial

En la actualidad, la labor del Grupo del Banco Mundial en el sector energético ya está diseñada para ayudar a los países clientes a garantizar el suministro de  energía asequible, confiable y sostenible que se necesita para reducir la pobreza.

El Grupo del Banco ha proporcionado el financiamiento inicial para respaldar la construcción de plantas de concentración de energía solar (i) en el Norte de África, la instalación de millones de sistemas solares domésticos de generación de electricidad sin conexión a la red en Bangladesh (i) y Mongolia, el desarrollo de parques eólicos en Turquía, obras hidroeléctricas regionales en África y Asia meridional, y la exploración de  energía geotérmica (i) en Kenya.

En Belarús y otros países de Europa oriental, el Banco respalda proyectos de eficiencia energética que permiten dar calefacción a escuelas (i) y hospitales y ahorrar dinero en las cuentas de los servicios públicos, que se puede destinar a equipos que tanto se necesitan.

En África, donde unas 20 naciones brindan servicios eléctricos a menos del 20% (i) de la población, la institución ha colaborado en la ampliación del acceso a la electricidad. En Rwanda, (i) las conexiones se han más que triplicado desde 2009, y más escuelas y hospitales están conectados a las redes eléctricas, lo que permite la reducción de costos y la mejora de la confiabilidad. A nivel mundial, los países de ingreso bajo –en los cuales habita el 12% de la población– consumen el 1% de la energía mundial total y tienen una tasa de electrificación promedio del 30%.

El documento de orientación proporciona un mapa para que el Grupo del Banco llegue a un mayor número de estas comunidades con la energía que se requiere para ayudar a muchos de sus habitantes a superar la extrema pobreza y aumentar las oportunidades económicas de modo sostenible.