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Reducción de contaminantes climáticos de corta vida: Un beneficio para el desarrollo y el clima

Septiembre 03, 2013

Los proyectos de transporte del Banco Mundial tienen el potencial de reducir las emisiones de carbono negro, un contaminante climático de corta vida, y proporcionan sólidos beneficios comunes para la salud pública local.

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Nuevo informe identifica las maneras para que el Banco Mundial a través de sus proyectos pueda contribuir más a la reducción de los contaminantes climáticos de corta vida.
  • El análisis de la cartera del Banco muestra que entre los ejercicios de 2007 y 2012, el 7,7% de los compromisos de la institución -cerca de US$18.000 millones-, fue destinado a actividades relacionadas con estos contaminantes.
  • La disminución de agentes como el carbono negro, el metano y los hidrofluorocarbonos puede entregar beneficios inmediatos para la salud pública y la agricultura.

Algunos de los “blancos” más fáciles para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero están justo frente a nosotros todos los días: el carbono negro de los vehículos que funcionan con diésel y los fuegos para cocinar hechos a partir de combustibles sólidos, el metano de los residuos sólidos y los hidrofluorocarbonos de los aerosoles.

Se trata de los contaminantes climáticos de corta vida (SLCP, por sus siglas en inglés), llamados así por su permanencia relativamente breve en la atmósfera. Si se los reduce ahora, se puede ganar tiempo mientras los países se esfuerzan por bajar sus emisiones de carbono de mayor duración, y su disminución puede entregar al mismo tiempo beneficios comunes inmediatos para la salud y la agricultura.

El nuevo informe “Integration of Short-Lived Climate Pollutants in World Bank Activities” (Integración de contaminantes climáticos de corta vida en las actividades del Banco Mundial) identifica las maneras para que el Banco Mundial a través de sus proyectos pueda contribuir más a la reducción de los SLCP, como el carbono negro, el metano, el ozono troposférico y los gases fluorados conocidos como HFC.

El documento destaca los modos en que las inversiones del Banco ya están reduciendo dichos contaminantes y muestra dónde existe potencial para un mayor avance. Se analiza una amplia gama de actividades en este sentido, entre ellas:

    •  Sistemas de transporte ferroviario y de autobuses que puedan reducir las emisiones de carbono negro y proporcionar sólidos beneficios comunes para la salud pública local;

    •  Métodos de recolección y eliminación de residuos sólidos que puedan hacer bajar las emisiones de metano;

    •  Cocinas y hornos mejorados que emitan menos carbono negro, y

    •  Sistema de riego del arroz y gestión de aguas residuales que emitan menor cantidad de metano y entreguen beneficios generales para la productividad agrícola y la salud.

Entre los ejercicios de 2007 y 2012, el 7,7% de los compromisos del Banco Mundial –cerca de US$18.000 millones-, fue destinado a actividades pertinentes a los SLCP en los sectores de energía, transporte, carreteras, agricultura, silvicultura, y residuos y aguas residuales urbanas. El informe sugiere que se puede hacer más.

El documento, preparado a pedido del Grupo de los Ocho (G-8), fue dado a conocer hoy por Rachel Kyte, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, en la Asamblea de Alto Nivel de la Coalición Clima y Aire Limpio (i) en Oslo.

Si bien continuamos –y debemos seguir– exigiendo la reducción de las emisiones de CO2, los esfuerzos por reducir estos contaminantes climáticos de corta vida pueden tener un efecto inmediato en la disminución del calentamiento y las consecuencias resultantes de los fenómenos climáticos extremos y el aumento devastador del nivel del mar”, dijo Kyte.

Desde nuestra perspectiva, es muy importante una decidida acción para reducir los SLCP, ya que proporciona a nuestros clients -los países en desarrollo, especialmente los más pobres y vulnerables-, una oportunidad crucial para adaptarse al cambio climático”, señaló. “Al mismo tiempo, la disminución de estos contaminantes puede tener grandes impactos positivos para la salud y la agricultura y otros beneficios en materia de desarrollo”. 

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) (i), una acción rápida para la reducción de los SLCP podría evitar unos 2,4 millones de muertes prematuras cada año por contaminación atmosférica antes de fines de 2030, y la pérdida anual de unos 32 millones de toneladas de cultivos. También podría tener unefecto directo sobre el cambio climático, con el potencial de disminuir hasta 0,5 grados centígrados el calentamiento esperado para 2050.

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Desde nuestra perspectiva, es muy importante una decidida acción para reducir los SLCP, ya que proporciona a nuestros clients -los países en desarrollo, especialmente los más pobres y vulnerables-, una oportunidad crucial para adaptarse al cambio climático”, señaló. “Al mismo tiempo, la disminución de estos contaminantes puede tener grandes impactos positivos para la salud y la agricultura y otros beneficios en materia de desarrollo Close Quotes

Rachel Kyte
Vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial

Para integrar mejor las actividades de reducción de los SLCP en las operaciones cotidianas del Banco Mundial, el informe propone desarrollar un análisis económico más amplio que pueda dar cuenta de todos los beneficios locales y mundiales que los proyectos podrían proporcionar gracias a la reducción de las emisiones de los SLCP.

El financiamiento del Banco Mundial contribuye activamente con las prioridades de desarrollo sostenible de los países”, dijo Sameer Akbar, autor principal del informe y especialista superior en Medio Ambiente de la institución. “Muchas de las actividades relacionadas con estas operaciones también reducen los SLCP, lo cual puede mejorar la calidad del aire y la salud pública y fortalecer la seguridad alimentaria”.

“En el futuro, el objetivo es transformar el mayor número posible de las actividades del Banco Mundial  - con el potencial de bajar las emisiones- en actividades de reducción de los SLCP”, agregó Akbar.

Proyectos que ya reducen los SLCP

El Banco Mundial ya se está ocupando de algunos de estos contaminantes.

El Proyecto para el Desarrollo Rural Sostenible de México es un poderoso ejemplo de cómo ya se observan reducciones de los SLCP. A través de un préstamo de US$100 millones del Banco Mundial, combinado con una donación de US$10,5 millones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Gobierno de México ha podido cofinanciar la instalación de más de 300 biodigestores en granjas porcinas y productoras de leche, disminuyendo las emisiones de metano provenientes del estiércol y la dependencia de la generación de electricidad basada en combustibles fósiles, y proporcionando al mismo tiempo puestos de trabajo y otros beneficios económicos comunes.

En Asia meridional, (i) el Banco tiene proyectos destinados a la mejora de la calidad del aire tanto fuera como dentro de las viviendas, que se centran en la reducción de emisiones procedentes de de la fabricación de ladrillos y el transporte.

Con financiamiento del Protocolo de Montreal, China (i) -el mayor productor mundial de hidroclorofluorocarbonos (HCFC)-, bajará en un 10% la producción de estos agentes de aquí a 2015. En total, desde 2011, se estima que cinco proyectos que eliminan HCFC (i) (pdf) evitarán casi 27 millones de toneladas de CO2 equivalente al año mediante tecnologías alternativas.

Se estima que la aplicación de un proyecto de transporte rápido de autobuses en Cebu, Filipinas (i) (pdf), permitirá ahorrar entre US$94 y US$135 millones en costos de salud directos. Además, se espera que 52 proyectos de financiamiento del carbono del Banco Mundial, con una inversión de US$543 millones, evitarán 150 muertes prematuras gracias a la mejora de la calidad del aire y 375.000 toneladas de emisiones de metano al año.

Hace algunos meses, un informe (i) del Grupo de Estudio de Financiamiento del Metano (convocado por el Banco Mundial, también a instancias del G-8) determinó que una inversión relativamente pequeña podría obtener reducciones rápidas y significativas de este poderoso gas de efecto invernadero.

Según el documento, se podrían obtener disminuciones de hasta 8.200 millones de toneladas de CO2 equivalente en los países en desarrollo, con un aumento del costo de financiamiento de menos de US$10 por tonelada, una brecha que se puede cerrar mediante mecanismos de pago por desempeño. El metano es un factor 25 veces más potente que el CO2 en el calentamiento del planeta.