ARTÍCULO

Educación de calidad sin importar las distancias

Septiembre 24, 2013

En zonas rurales alejadas, asistir a la escuela es todo un desafío. Mirá el video sobre un proyecto de Ministerio de Educación que, con apoyo del Banco Mundial, mejoró la educación de los niños, sin imporar dónde vivan.


Destacados
  • En los lugares más alejados de Argentina, ir a la escuela es todo un desafío
  • El Banco Mundial apoya un proyecto que busca mejorar la cobertura y calidad de la educación en las zonas rurales
  • Nuevas bibliotecas y equipamiento tecnológico, inversión en infraestructura y capacitación docente fueron claves para las mejoras en el rendimiento de los chicos

Aroma a pan casero, mate cocido y el sonido de un televisor prendido impregnan el hall de entrada de la escuela María Luisa López en Tolombón, provincia de Salta, a escasos diez kilómetros de la turística ciudad de Cafayate. Son cerca de las siete de la mañana y los primeros destellos de sol bañan el jardín de la escuela, enmarcado en viñedos y paredes rocosas de la Quebrada de Las Conchas.

Asombrosamente, los casi 65 chicos que asisten allí llegan todos los días media hora antes para ver un rato de sus programas favoritos en el televisor de la escuela. El tiempo se pasará rápido antes de que una de las chicas de sexto grado haga sonar la campana que anuncia el comienzo de la jornada escolar.

"Nuestros chicos siempre tienen entusiasmo, pero se ha potenciado con el acceso a elementos nuevos: la televisión, las computadoras, los DVDs. Tenerlos es fundamental para las escuelas rurales", explica Lydia Arganaráz, que trabaja hace más de 10 años como maestra de sexto y séptimo grado.

Además del nuevo equipamiento tecnológico, la biblioteca se pobló de libros, revistas y manuales con contenidos actualizados. Allí donde había un terreno sin uso, se construyó una galería y un playón deportivo para educación física.

Los más grandes de la escuela pueden ahora estudiar con más recursos pedagógicos y disfrutar de su independencia con una nueva aula propia, y los más pequeños, tienen una ludoteca completamente equipada de juguetes y material didáctico. Estas construcciones se suman a otras refacciones realizadas en los últimos años para adaptar la escuela a las necesidades de los chicos.

Sus docentes también recibieron capacitación y nuevos elementos de trabajo. "Ahora tenemos equipo de laboratorio. A los chicos les encanta hacer práctica, ya no lo ven solo en el papel", cuenta la profesora de Química, Marta Carrizo.

Todo esto es parte del Proyecto de Mejoramiento de la Educación Rural del Ministerio de Educación, PROMER, apoyado por el Banco Mundial desde el 2005, que tiene por objetivo ampliar la cobertura, la eficiencia y la calidad de las escuelas rurales.

 


" Ahora tenemos equipo de laboratorio. A los chicos les encanta hacer práctica, ya no lo ven solo en el papel "

Marta Carrizo

Profesora de Química, escuela María Luisa López, Tolombón, provincia de Salta.

El desafío de asistir a clases

Un 10% de los chicos que reciben educación en Argentina, lo hace en escuelas rurales. Y es en las zonas más alejadas donde asistir a clases puede ser todo un desafío: largas distancias, condiciones climáticas adversas y aislamiento se suman a deficiencias en la enseñanza, lo que genera baja motivación, pobre rendimiento académico, altos índices de repetición y, a la larga, deserción escolar.

Para hacerle frente a esta situación, el Ministerio de Educación de Argentina, a través del PROMER, invirtió 150 millones de dólares en infraestructura, capacitación y actualización docente y nuevo equipamiento. También aumentó la cantidad de docentes, lo que permitió ampliar la oferta educativa del nivel inicial y el ciclo básico de secundaria.

"El PROMER es una interesante experiencia para el Banco Mundial en Argentina ya que apoya una decisión gubernamental orientada a garantizar la igualdad de oportunidades en un sector tradicionalmente olvidado por las políticas educativas y priorizando recursos para las zonas rurales. Esta decisión política reposicionó a la educación rural, dándole previsibilidad y continuidad a lo largo de varios años" explica Diego Ambasz, gerente del proyecto por parte del Banco Mundial.

Con casi siete años de trabajo, esta política que el proyecto apoyó, alcanzó resultados significativos, logrando que más chicos asistan a pre-escolar, aumentando la promoción de año entre primer y sexto grado y acrecentando un tercio la cantidad de alumnos de ciclo básico de secundaria.