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ARTÍCULO

La costa de Argentina apuesta al reciclaje

Diciembre 18, 2013

Destacado
  • Mar del Plata, principal destino turístico del país, refuerza el tratamiento adecuado de la basura.

En el hemisferio sur, el verano ya llegó. Y para la ciudad de Mar del Plata, en la costa atlántica de Argentina,  eso significa empezar los preparativos para recibir a miles de turistas que desfilarán por sus playas y se deleitarán de la variedad de restaurantes y espectáculos que la “Perla del Atlántico” tiene para ofrecer.

Mar del Plata cuenta con casi 700.000 habitantes permanentes y en una buena temporada puede llegar a recibir a casi 4 millones de turistas. A diferencia de otros destinos, la ciudad hace un esfuerzo extra para que sus visitantes adopten una costumbre que los vecinos marplatenses ya conocen: separar los residuos.

Durante los meses estivales se genera un 50% más de basura, superando las 900 toneladas de desechos diarios. Para ello, en la rambla y en las playas existen cestos dobles con un contenedor verde para los residuos de  vidrio, papel, cartón, metal y plástico secos, y un contenedor negro para residuos húmedos, y restos orgánicos.

La temporada pasada, promotores se acercaron a los turistas para entregarles bolsas verdes y negras. “Veíamos que las personas en la playa volcaban sus residuos en las bolsas que correspondían”, explica Claudia Baltar, titular de Ambiente del Municipio de General Pueyrredón, donde se encuentra  la ciudad. La experta vaticina que esta temporada la campaña de separación será todavía más profunda. 

Por su parte, más del 70% de la población marplatense se ha adherido de manera voluntaria a este programa. “En el futuro esperamos que la separación de residuos sea una ordenanza y, por ende, obligatoria”, plantea Baltar.

“Creo que es fundamental generar una conciencia ambiental de que todo recurso es finito y va a depender de lo que podamos hacer hoy”, dice Esteban Emiliano, quien vive junto a su mujer y sus cuatro hijos en Mar del Plata.

Tanto la separación como la recolección diferenciada – la ciudad está virtualmente dividida en tres zonas en la que según el día de la semana, solo se recoge la fracción seca – son parte de un objetivo mucho más ambicioso: que al centro de disposición final, inaugurado en abril de 2012, llegue una menor cantidad de desechos, y así prolongar la vida útil de este espacio.

El centro posee un relleno sanitario que, según Baltar, no contamina el exterior ya que los gases son tratados y el líquido lixiviado es drenado y filtrado para luego ser utilizado en actividades como el riego.

Hace unos años, la realidad de Mar del Plata era muy diferente.

Un basural a cielo abierto recibía los desechos de toda la ciudad y zonas aledañas y llegó a medir casi 45 metros de altura, el equivalente a un edificio de casi 10 pisos. Este predio fue la causa de 12 emergencias sanitarias y varios dolores de cabeza para los vecinos.

Aunque el basural aún existe, los camiones recolectores llevan a la basura seca a una planta de separación - manejada por una cooperativa de recuperadores,  muchos de los cuales recorrían el basural buscando material para reciclar – y el resto de los residuos es trasladado al centro de disposición final, al que se calcula llegan  45 camiones diarios desde la ciudad.

Tanto el nuevo relleno como las mejoras en la planta de separación fueron realizados con apoyo de la Secretaría de Ambiente de la Nación que promueve la gestión integral de residuos sólidos urbanos (GIRSU) con fondos provistos por el Banco Mundial, para que los diferentes municipios argentinos le den a los residuos el tratamiento adecuado.