ARTÍCULO

Ampliar el mercado de bonos verdes para financiar un mundo más limpio y con capacidad de adaptación

Marzo 04, 2014

TITULARES DE ARTÍCULOS
  • Los bonos verdes dan a los inversionistas una innovadora forma de apoyar otros proyectos de baja emisión de carbono, como energía limpia y transporte público entre otros al tiempo que ayudan a los países a adaptarse y mitigar el cambio climático.
  • El Banco Mundial movilizó más de US$4500 millones a través de 60 transacciones de bonos verdes efectuadas en 17 monedas diferentes; a su vez, la IFC emitió otros US$3400 millones en bonos verdes, incluyendo dos emisiones de US$1000 millones en 2013.
  • Nuevos inversionistas se sienten atraídos al joven mercado de los bonos verdes, debido a nuevos políticas y el mandato de duplicar ese mercado para septiembre de 2014.


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Los bonos verdes crean un nuevo flujo de financiamiento para el desarrollo con un bajo nivel de emisiones de carbono. Eso es crucial. Pero hacen algo más: tienen el potencial de dirigir el respaldo financiero en una dirección más limpia, alejada de las inversiones tradicionales en combustibles fósiles y hacia proyectos que crearán nuestro futuro con bajas emisiones de carbono Close Quotes

Rachel Kyte
Vicepresidenta y enviada especial para el Cambio Climático del Grupo del Banco Mundial

Usar los ingresos de los bonos verdes para abordar el cambio climático

Dos entidades del Grupo del Banco Mundial –el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) la Corporación Financiera Internacional (IFC)– han sido fundamentales para el desarrollo del mercado mundial de bonos verdes, desde la primera oferta del Banco Mundial (i) en 2008 hasta  las dos emisiones de referencia de IFC (i) por US$1000 millones en 2013. Los ingresos provenientes de estos bonos están siendo utilizados para inversiones que ayuden a enfrentar el cambio climático.

En Túnez, (i) los bonos verdes emitidos por el Banco Mundial ayudan a mejorar la eficiencia de las tareas de riego y el suministro confiable de agua en zonas rurales donde las fuentes de agua subterránea están bajo presión. En China, (i) colaboran en la reducción de la vulnerabilidad de las comunidades frente a los desastres naturales mediante sistemas de control y alerta de inundaciones. En Colombia  (i) y México (i) apoyan la eficiencia energética en los sistemas de transporte público, y en otros lugares, proyectos de energía renovable. (i)

Los bonos verdes emitidos por IFC respaldan inversiones del sector privado en energía renovable y eficiencia energética. Esto incluye la diversificación de la electricidad en Sudáfrica (i) más allá de la energía a carbón mediante el uso de electricidad generada a partir de espejos que reflejan y concentran los rayos del sol, y la ayuda a un banco en Armenia (i) para la concesión de préstamos para viviendas dotadas de eficiencia energética, la reducción de la demanda de energía y la disminución de las facturas de servicios públicos para los residentes.

En el caso de los bonos verdes emitidos por el Banco Mundial e IFC, los inversores se benefician de las calificaciones de crédito Aaa/AAA de los emisores y también ayudan a reunir el financiamiento que el mundo necesita desesperadamente para enfrentar los desafíos del cambio climático. Los inversionistas, que incluyen desde fondos de pensiones hasta administradores de activos mundiales, empresas líderes y bancos centrales están revisando sus estrategias de inversión para incluir consideraciones en materia climática.

La oferta más reciente de IFC de US$1000 millones, en noviembre de 2013, atrajo a un nuevo grupo de inversores en bonos verdes, conformado por Ford Motor Company, Microsoft y los bancos centrales de Brasil y Alemania. Un bono verde a tasa flotante emitido por el Banco Mundial en enero de 2014 captó el interés de grandes inversores institucionales, como BlackRock, TIAA-Cref y Goldman Sachs Private Wealth Management, además de otros fondos de pensiones e inversionistas sostenibles. Zurich Insurance anunció recientemente que invertirá US$1000 millones en bonos verdes emitidos por el Banco Mundial, IFC y otros bancos de desarrollo.

El aumento de la demanda de bonos verdes por parte de los inversionistas hace que también ascienda el número de emisores de bonos verdes en América del Norte, Europa y Asia, estableciendo programas para satisfacer la demanda, que abarca desde bancos de desarrollo hasta autoridades locales, empresas y servicios públicos.

Instituciones financieras lanzan principios de los bonos verdes

Con el fin de proporcionar mayor claridad y transparencia a emisores e inversionistas, 13 bancos comerciales y de inversión pusieron en marcha el mes pasado un conjunto de principios (i) voluntarios sobre los bonos verdes que describen un proceso de diseño, divulgación, gestión e información sobre estos activos. Estos fundamentos fueron desarrollados por los bancos en consulta con IFC, el Banco Mundial y otros emisores e inversionistas de este tipo de instrumentos.

El presidente Kim afirmó que los principios son una medida clave para atraer más financiamiento para las energías renovables y las tecnologías limpias, sobre todo en los mercados emergentes, donde la brecha de financiamiento del crecimiento ecológico es significativa.

“Tenemos que aprovechar la oportunidad que muchos líderes financieros han estado pidiendo”, dijo el presidente Kim en Davos. “Usemos el interés por los bonos verdes para ampliar el universo de inversionistas que están invirtiendo en activos ecológicos”.

Se espera que al proporcionar orientación a nuevos emisores y más suscriptores de bonos, los principios sobre los bonos verdes amplíen aún más la base de emisores e inversionistas. La reacción de los mercados ha sido muy positiva.

Cambio climático, el centro de la atención

Desde 2008, el Banco Mundial ha movilizado más de US$4500 millones mediante 60 transacciones de bonos verdes en 17 monedas, en tanto que IFC ha emitido US$3400 millones en bonos verdes, incluidas dos emisiones de referencia por US$1000 millones en 2013. Los ingresos de los bonos verdes del Banco Mundial e IFC son destinados a cuentas separadas que se crean para apoyar el financiamiento de proyectos que cumplen con criterios específicos de elegibilidad.

Ambas instituciones tienen programas sobre el clima considerables. El Banco Mundial aprobó un promedio de US$5500 millones anuales para proyectos de adaptación y mitigación en los últimos tres años. La cartera de inversiones que reflejan un enfoque inteligente sobre el clima de IFC aumentó 50 % en el ejercicio de 2013, llegando a US$2500 millones.