ARTÍCULO

Camboya: ¿Cuál es el impacto de las becas de US$45?

Abril 15, 2014

Chrey, Camboya. Casi todas las mañanas, Ruon Vannoy, de 14 años, hace rápidamente sus tareas, se sube a su bicicleta, y pedalea hasta la escuela secundaria Svay Thom del pueblo de Chrey, en el  noroeste de Camboya. Entra en fila al aula, abre su cuaderno, y espera que comience la clase de literatura jemer, su materia preferida. 

El camino que la llevó a esta aula llena de noveno grado no ha sido fácil. Ella es la segunda hija de una familia de cuatro hijos y la única que asiste a la escuela. Sus dos hermanos menores no están escolarizados porque son discapacitados y su hermana de 16 años abandonó los estudios. 

Vannoy recibió una beca de US$45 hace algunos meses como parte del Programa de Becas para la Escuela Secundaria del Gobierno de Camboya, que ayuda a permanecer en la escuela a niños de familias pobres como la suya. El programa, que contó inicialmente con el respaldo del Proyecto de Apoyo del Sector Educativo de Camboya del Banco Mundial, ha sido ejecutado desde 2010 por el Gobierno de Camboya. 

Becas vinculadas a la matrícula

Cuando el programa se puso en marcha en 2005, se incorporó una evaluación de impacto para medir el efecto de las becas en la matrícula y si la beca de US$45 era tan eficaz como una de US$60. La evaluación, con el apoyo del Fondo Estratégico para la Evaluación de Impacto (SIEF, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial, determinó que era más probable que los estudiantes que recibieron la beca permanecieran en la escuela. La matrícula aumentó al 80 % para los beneficiarios de las becas, en comparación con solo el 60 % de los estudiantes que no recibieron el beneficio. La evaluación de impacto mostró también que la tasa de beca de US$45 era tan efectiva como la de US$60. 

“Los resultados nos sorprendieron”, dijo Simeth Beng, especialista en Educación del Banco Mundial para Camboya, que trabajó en el programa. 

La evidencia convenció al Gobierno de ampliar el programa usando la tasa de US$45; este año, unos 56 000 estudiantes recibieron una beca, incluida Vannoy. El Gobierno está experimentando también con becas para alumnos de escuela primaria, además de una beca basada en el mérito que tiene como objetivo aumentar la calidad del aprendizaje. 

La evaluación de impacto ayudó al Gobierno a determinar “qué funciona, qué no funciona, y qué se debe mejorar”, dijo Su Excelencia Nath Bunroeun, secretario de Estado del Ministerio de Educación, Juventud y Deportes de Camboya. 

Dinero para uniformes y libros

En Camboya, la escuela es gratuita, pero los uniformes, los libros de texto y los cuadernos no lo son, y muchas familias pobres carecen de medio de transporte para garantizar que sus hijos puedan llegar a la escuela cada día. La familia de Vannoy usó el dinero para comprar sus uniformes y libros, así como un bocadillo en la escuela de vez en cuando. 

“Durante el recreo, sus compañeros compran algo para comer, pero los estudiantes pobres permanecen en la clase, aunque también quisieran comprar comida”, explicó Naing Haun, director de la escuela secundaria Svay Thom. “Se sienten avergonzados y, como resultado, tienden a abandonar la escuela”. 

Las pruebas que enfrenta la familia de Vannoy no son excepcionales en un país donde más del 20 % de la población subsiste con menos de US$1,25 al día. El padre de Vannoy es un trabajador de la construcción, y su madre es cocinera en un edificio municipal cercano. El dinero que la familia gana se destina en primer lugar a proporcionar alimentos básicos como el arroz. “Espero que mi hija obtenga una educación superior y encuentre un trabajo para ayudar a nuestra familia”, dijo su madre, Voeun Vanna. 

Las esperanzas de una familia

Hace unos meses, Ruon Vanneth, la hermana de 16 años de Vannoy, tuvo que abandonar los estudios. 

“Espero que alguien me ayude a regresar a la escuela”, dijo Vanneth, que no tiene una beca. Como a su hermana menor, le gustaba la literatura jemer, pero su materia preferida era química. “Me entristece no poder estudiar.  Si no completamos el decimosegundo grado, nos costará mucho conseguir un empleo”. 

Som Rachna, una compañera de clase de Vannoy y que también recibe una beca, pasa muchas tardes trabajando en los campos de arroz próximos a su casa. “La pobreza es un desafío para mí y mi comunidad”, dijo durante una breve pausa de la cosecha, descansando bajo la sombra de un árbol cercano. Los días en que no está en los campos, Rachna camina 2 kilómetros de ida y de vuelta hasta el bosque para recoger papas silvestres y sloek bas (hojas verdes que se usan para cocinar) que luego vende en el mercado. Con tan solo 15 años, está ayudando a alimentar a su familia. 

Su madre, Som Him, completó el cuarto grado y está orgullosa de su hija mayor, que tiene la esperanza de ser algún día maestra de escuela. “Enfrentamos desafíos, pero apoyaremos a Rachna hasta que termine el decimosegundo grado”, dijo. “Las esperanzas de nuestra familia están puestas en ella”.

Enlaces relacionados

Fondo Estratégico para la Evaluación de Impacto (i)

El Banco Mundial en Camboya (i)

El Banco Mundial: Educación (i) ­­