ARTÍCULO

Ya hay leyes contra el cambio climático, el desafío ahora es aplicarlas

Junio 04, 2014

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Los legisladores de América Latina crean instrumentos para preservar el ambiente y la rica biodiversidad de la región, pero queda mucho por hacer.

Imagínense los Andes sin sus glaciares, Santo Domingo sin sus playas, Brasil sin la selva amazónica y sequías e inundaciones recurrentes en México. Suena a una pesadilla apocalíptica, pero son escenas que se podrían producir si no se hace nada para combatir el cambio climático, es decir, el calentamiento de nuestro planeta.

No es solamente especulación: varios estudios estiman que América Latina podría quedarse sin bosques en unos 200 años, mientras otros calculan que el nivel del mar podría aumentar entre medio metro y un metro hacia el año 2100. En los últimos 30 años ya se ha perdido el 22% de los glaciares del Perú.

La región ya es particularmente vulnerable a desastres naturales como inundaciones, tormentas o sequías, y si estos fenómenos aumentan con el cambio climático, el continente sería muy afectado, estiman los expertos.

Y hay mucho que cuidar: seis de los 17 países megadiversos del mundo (los que tienen los números más grandes de especies endémicas) se encuentran en América Latina – México, Brasil, Colombia y Perú son algunos de ellos.

Leyes contra el cambio climático, “un paso fundamental”

Varios países de la región son pioneros en leyes contra el cambio climático: emitir menos gases de efecto invernadero, tener un uso más eficiente de la energía, impulsar las energías renovables, combatir la deforestación, son sólo algunas de las iniciativas que se plantean en estas leyes.

México, después de su Ley General de Cambio Climático, ha adoptado su estrategia nacional de Cambio Climático, dónde se fortalecen las metas del país, y ya tiene un Programa Especial de Cambio Climático para el periodo 2014 hasta el 2018, dónde se detallan los objetivos específicos.

Guatemala aprobó una ley sobre el cambio climático el año pasado, mientras que se está discutiendo una Ley sobre el cambio climático en Costa Rica. El Salvador ya tiene una estrategia nacional para fortalecer los recursos financieros e institucionales que se necesitan para reducir el impacto económico y social del cambio climático. Bolivia tiene una Ley de Derechos de la Madre Tierra, en la cual se da también reconocimiento a los pueblos indígenas.

Pero, ¿para qué sirven estas leyes?

Como lo plantea un informe reciente de GLOBE, una organización internacional que agrupa legisladores de 80 países interesados en temas de cambio climático, “el número de leyes no es un indicador perfecto del compromiso de un país a acciones de cambio climático”. El estudio explica que no todas estas leyes tienen el mismo alcance, y que su impacto depende mucho del contexto institucional del país.

Sin embargo, además de ser relevantes para los esfuerzos nacionales en términos de instituciones, actividades y presupuestos para combatir el cambio climático, las leyes son “un paso fundamental” en el contexto de las cumbres internacionales, explica Andrés Ávila Akerberg, Director de GLOBE Americas. “Porque eventualmente, si se llega a un acuerdo internacional, también tiene que pasar por los congresos, para ser ratificado. Y que los congresos den el primer paso es ir avanzando.”

En la discusión sobre las metas a seguir a nivel internacional, ayuda que países ya tienen objetivos claros en sus leyes, cómo es el caso de México. En su Ley general del Cambio Climático, estipula que el país quiere reducir sus emisiones de efecto invernadero en un 30% para el 2020. Así, en las discusiones internacionales, “México ya lleva una postura”, explica Ávila Akerberg. Agrega que le da también más “legitimidad, más fuerza” en las negociaciones internacionales.

Las leyes también dan una ventaja a los países a la hora de recibir financiamiento y fondos para proyectos verdes. “Creo que los países donantes quieren ver certidumbre en los países receptores. Y justamente las leyes dan certidumbre”, afirma el funcionario internacional y agrega que  “nuestro gran reto es la implementación”.

Por su parte, Katharina Siegmann, experta en medioambiente del Banco Mundial, explica que en América Latina hay particularmente muchas leyes, y que para ellos no siempre está asegurado su implementación. La Ley de Cambio Climático en México por ejemplo, “requiere de  instrumentos adicionales para ser implementada”.

Una dificultad de la implementación de estas leyes de cambio climático, a pesar del gran interés de la comunidad internacional, es que se necesita una coordinación entre muchos ministerios. El sector forestal, por ejemplo impacta el sector ambiental, pero también el sector agrícola y de ordenamiento territorial.

Lo que sí, es que la batalla no se acaba con la promulgación de la ley. El legislativo también tiene el papel de vigilar que el gobierno cumpla con sus compromisos, dice Ávila Akerberg. 




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