ARTÍCULO

El camino de Abraham: ¿Puede el turismo reducir la pobreza y promover una prosperidad compartida?

Junio 19, 2014


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TITULARES
  • Un sendero que sigue la ruta histórica de Abraham, una figura central del cristianismo, el judaísmo y el Islam, ofrece tanto un tipo más significativo de turismo como un enfoque innovador para el desarrollo
  • Más de 4000 personas recorrieron el camino desde 2008, lo que permitió a los caminantes visitar zonas que están fuera del cauce cultural e interactuar con las poblaciones locales, creando al mismo tiempo oportunidades de negocios para comunidades marginadas, especialmente las mujeres y los jóvenes
  • Mediante una donación del Fondo para la Consolidación del Estado y la Paz, el Banco Mundial está invirtiendo US$2 millones en el desarrollo de las instalaciones y los recursos necesarios para ayudar al sendero a alcanzar todo su potencial y convertirse en una mayor fuente de medios de subsistencia para las comunidades locales

El camino de Abraham, o Masar Ibrahim en árabe, es una ruta de turismo de larga distancia intercultural a lo largo del sendero que alguna vez recorrió Abraham o Ibrahim, el padre del Islam, el cristianismo y el judaísmo. Su longitud es de más de 400 kilómetros y actualmente conecta a 40 comunidades de cuatro países pero a la larga atravesará cerca de 5000 kilómetros y 10 países de Oriente Medio. Mediante la creación de capital económico, humano, social y cultural en comunidades rurales, el sendero representa un enfoque innovador no solo para el turismo, sino también para el desarrollo económico y la consolidación de la paz.

A lo largo del camino, los turistas disfrutan de alojamiento en casas de familia y comidas caseras con las familias palestinas locales, y guías locales muestran el camino mientras comparten sus conocimientos de la historia y cultura de la región. Ambos aportan dinero a la economía local de una manera mucho más importante que las excursiones de un día a Belén, que representan la mayoría del turismo actual en Palestina. Más de 4000 personas recorrieron el camino desde 2008, la mayoría en Palestina y Jordania.

La creciente popularidad del Camino de Abraham coincide con una tendencia en aumento del turismo mundial: viajeros internacionales amantes de la aventura que buscan viajes significativos a lugares donde pocos han ido antes. Ellos desean experiencias auténticas y únicas que no impliquen el lujo y la comodidad tradicionales. Estos viajeros también buscan principios éticos y de responsabilidad social de las empresas más elevados y se ven a sí mismos no tanto como turistas de paquete, sino como contribuyentes a nuevas ideas, encuentros y formas de viajar. La exploración de pequeñas aldeas y pueblos normalmente ignorados por el turismo convencional se está convirtiendo en parte de esos viajes significativos que buscan.

El apoyo a ofertas turísticas vivenciales y culturales como el Camino de Abraham es también una forma innovadora de crear empleo en comunidades rurales pobres y llegar a grupos frecuentemente excluidos, como las mujeres y los jóvenes, reduciendo a su vez la pobreza e impulsando la prosperidad compartida. Las mujeres son los anfitriones principales a lo largo del sendero de Abraham, administrando y preparando el hospedaje y la comida, sin tener que salir necesariamente de su casa (lo cual es importante en los hogares árabes rurales tradicionales). Las organizaciones locales ayudan a impulsar la venta de artesanías de mujeres del lugar a los caminantes que pasan por sus aldeas o permanecen en ellas. Los jóvenes adquieren y perfeccionan los conocimientos de idiomas extranjeros con los turistas y sacan ventaja para su carrera, mientras sirven de guías a los que pasan.

Además de los beneficios económicos generados por el sendero, las comunidades se benefician del aumento del capital social y cultural: el respeto, la comprensión y los conocimientos adquiridos como resultado de recibir a los visitantes extranjeros en sus hogares y comunidades. La antigua tradición palestina de hospitalidad, basada en la confianza mutua y la reciprocidad, forma parte integral del Camino de Abraham y conecta a las comunidades locales a otras personas y lugares, cercanos y lejanos. William Ury, fundador de la Iniciativa Camino de Abraham, compartió en una reciente mesa redonda del Banco Mundial las palabras de un miembro de la comunidad palestina de que el camino “nos conecta con el mundo y nos da esperanza”. El camino ayuda a cambiar las percepciones externas y trae un sentido renovado de identidad cultural local.


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" El camino nos conecta con el mundo y nos da esperanza. "


Para alcanzar toda su capacidad potencial es necesario invertir más en los guías, las comunidades y las organizaciones no gubernamentales (ONG) que apoyan el camino. Gracias al generoso apoyo del  Fondo de múltiples donantes para la Consolidación del Estado y la Paz (SPF, por sus siglas en inglés),  el Banco Mundial está invirtiendo más de US$2 millones en el desarrollo del propio camino, la capacitación de guías, y el alojamiento en casas de familia, y el márquetin del sendero a través de una central de información virtual, mapas de localización, y medios de comunicación social. Para respaldar la capacidad y sostenibilidad del camino, el Banco está trabajando en estrecha colaboración con organizaciones locales, como la Iniciativa Camino de Abraham, una ONG que trabaja para descubrir los pasos de Abraham desde su lugar de nacimiento hasta su lugar de entierro en Hebrón, Palestina.

Se espera que este apoyo genere empleos y aumente los ingresos de las personas y comunidades ubicadas a lo largo del camino, en particular para las mujeres y los jóvenes que se beneficiarán con el turismo y la práctica de idiomas y programas de preparación para el trabajo. En la región de Oriente Medio y Norte de África, donde las mujeres todavía a menudo permanecen en sus casas, esto ayuda a empoderarlas, genera ingresos para sus familias, y mantiene la tradición de hospitalidad.

Dado que ofrece autenticidad de la experiencia, inmersión en la cultura local, e impactos sociales y económicos positivos, no es de extrañar que el Camino de Abraham sea un foco de atención internacional. National Geographic ha anunciado recientemente que el Camino de Abraham es el nuevo destino preferido de senderismo del mundo y lo denomina una “caminata que anima el espíritu” y se vuelve extraordinaria por su sentido de inmersión. Además, “le da a los viajeros la oportunidad de moldear su propia perspectiva”.

Se espera que en el futuro, mediante la prolongación del sendero y la vinculación de nuevas comunidades de otros países, se pueda ayudar a fomentar los esfuerzos de desarrollo económico regional y consolidación de la paz. La Iniciativa Camino de Abraham quiere llevar esto al siguiente nivel mediante la creación de la primera ruta de senderismo de larga distancia a través de todo Oriente Medio. Muchos creen que la mayor fortaleza del camino es que vincula culturas, comunidades y generaciones a través de la historia, y es un recordatorio de nuestros orígenes y nuestra humanidad comunes.

Por otra parte, para el Grupo del Banco Mundial, el turismo no tradicional y experimental, como el Camino de Abraham, tiene un importante potencial para la generación de ingresos, empleo, y capital social, no solo en Oriente Medio sino en otras zonas rurales, marginadas y en situación de conflicto. Enfoques innovadores para abordar el desarrollo rural, el desempleo juvenil y el empoderamiento de las mujeres en las comunidades excluidas son muy necesarios para cumplir con los dos objetivos del Grupo del Banco Mundial de reducir la pobreza e impulsar la prosperidad compartida.

National Geographic acaba de clasificar el Camino de Abraham como el nuevo destino preferido de senderismo del mundo.


Abraham Path

Fuente: www.abrahampath.org