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El financiamiento para el clima está aumentando, pero no es suficiente aún

Septiembre 05, 2014


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  • El financiamiento que fluye hacia los países y entre y al interior de ellos para apoyar el desarrollo con bajas emisiones de carbono y los proyectos de energía limpia —que pueden ayudar a reducir las emisiones y aumentar la resiliencia a los efectos del cambio climático— ha ascendido a unos US$359 000 millones anuales.
  • Este monto es apenas la mitad del volumen que se considera necesario en este momento, pero gracias a mecanismos innovadores y políticas audaces se está ampliando.

El cambio climático es caro, y abordarlo será cada vez más costoso a medida que los países, las ciudades y las industrias continúen retrasando la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero. La buena noticia es que en la actualidad hay financiamiento disponible para la búsqueda de soluciones, y un número creciente de líderes en gobiernos y en el sector privado que están tomando acción. El reto está en que el volumen  del financiamiento aún no es suficiente.

El flujo de financiamiento hacia los países y entre y al interior de ellos para apoyar el desarrollo con bajas emisiones de carbono  —que puede ayudar a reducir las emisiones y aumentar la resiliencia a los efectos del cambio climático— asciende a unos US$359 000 millones anuales.

Este dinero se denomina en conjunto “financiamiento para el clima”. La mayor parte –un 62 %– proviene de inversión privada, mayoritariamente de desarrolladores de proyectos. El tercio restante se origina en fuentes del sector público, como bancos de desarrollo y asistencia gubernamental, según la Iniciativa sobre Políticas relacionadas con el Panorama del Financiamiento para el Clima 2013. (i)

El financiamiento para el clima ayuda a ampliar el acceso a fuentes energéticas menos contaminantes, como la energía eólica, solar y geotérmica. Además, respalda la construcción de edificios e infraestructura y el establecimiento de sistemas de transporte con bajas emisiones de carbono, y ayuda a la población a generar capacidad de recuperación frente a los riesgos climáticos. En países de todo el mundo, está impulsando el desarrollo que ya necesitan las comunidades y aportando los beneficios adicionales de la creación de resiliencia, el aumento del empleo y la reducción de las contribuciones humanas al cambio climático.

Pero aunque el flujo de financiamiento para el clima llega a unos US$1000 millones diarios a nivel mundial, este monto es apenas la mitad del volumen que se requiere para enfrentar el cambio climático, en particular en los países en desarrollo, cuyas ciudades de rápido crecimiento están tomando hoy decisiones relacionadas con la energía y la infraestructura que establecerán el curso de su desarrollo en el futuro.

Se estima que la necesidad real de desarrollo con bajas emisiones de carbono y de inversión en energía limpia llegaría a más de US$700 000 millones al año (i) y, posiblemente, a más de US$1 billón al año. (i)

Ese dinero está disponible –el mercado de bonos por sí solo tiene un valor de US$80 billones– y los líderes innovadores del sector público y privado están encontrando formas de ayudar a los inversores a superar los riesgos percibidos y ponerlos en contacto con proyectos que necesitan financiamiento.



" Los Gobiernos también tienen el poder de catalizar financiamiento del sector privado para este fin por medio del envío de señales adecuadas en materia normativa. A través de las políticas, pueden ayudar a cambiar el panorama de las inversiones y orientarlo hacia la innovación y energías menos contaminantes. "


Enviar las señales correctas a los inversionistas

Los inversionistas tienen interés en los proyectos sostenibles y con bajo nivel de emisiones de carbono. En 2013, invirtieron casi US$250 000 millones en energía renovable, (i) cinco veces más que en 2004. Pero las condiciones tienen que ser apropiadas, y eso significa que haya una combinación de políticas gubernamentales de apoyo y congruentes, financiamiento público específico y modelos de negocio y mecanismos de financiamiento innovadores.

El financiamiento para el clima proveniente del sector público puede dar apoyo directo a los proyectos y fomentar la inversión mediante la reducción de los costos y los riesgos a través de préstamos en condiciones concesionarias otorgados a tasas de interés más atractivas, donaciones, la compra de créditos de emisión de carbono (i) de los proyectos, y garantías que reducen el riesgo para los inversionistas.

Los Gobiernos también tienen el poder de catalizar financiamiento del sector privado para este fin por medio del envío de señales adecuadas en materia normativa. A través de las políticas, pueden ayudar a cambiar el panorama de  las inversiones y orientarlo hacia la innovación y energías menos contaminantes.

Además, pueden ayudar a desbloquear la inversión del sector privado en energía limpia y crecimiento con bajas emisiones de carbono mediante la fijación del precio del carbono (i), aplicando medidas como impuestos o regulaciones; la eliminación de subsidios a los combustibles fósiles; la implementación de estándares de eficiencia energética y la formulación de marcos de inversión sobre  la energía limpia sólidos.

Marruecos, por ejemplo, estableció metas ambiciosas en las áreas de energía renovable y mejora de la eficiencia energética (42 % y 12 % para 2020, respectivamente); redujo los subsidios a los combustibles fósiles, y formuló un marco jurídico atractivo para los inversionistas. Como resultado, el país  está empezando a ser reconocido como un centro de innovación en energía solar, y experimentó un crecimiento de las inversiones en energía renovable de US$297 millones en 2012 a US$1800 millones en 2013. La Corporación Financiera Internacional (IFC), la entidad del Grupo del Banco Mundial que suministra financiamiento al sector privado, estima que el potencial de inversión privada para energía renovable de este país asciende a US$13 000 millones. Otros mercados emergentes como Chile, (i) Sudáfrica y Filipinas están siguiendo estrategias basadas en políticas con resultados similares.

Casi 40 gobiernos nacionales y más de 20 gobiernos subnacionales ya usan mecanismos de fijación del precio del carbono o planean implementarlos, y 144 países tienen políticas de apoyo y objetivos de energía renovable. (i)

Inversores institucionales y bonos verdes

Los inversionistas también están comenzando a darse cuenta de que sus ganancias serán afectadas negativamente por los trastornos económicos y sociales ocasionados por el cambio climático, y que las inversiones con un enfoque climáticamente inteligente pueden ofrecer rentabilidades altas y estables.

Los inversores institucionales han estado canalizando dinero en inversiones socialmente responsables y alentando al mismo tiempo a las empresas en las que invierten a seguir el camino del crecimiento sostenible y la energía limpia. El fondo de pensiones sueco AP4 realizó un ejercicio de la huella de carbono de toda su cartera y luego desarrolló un fondo indexado relacionado con el clima que ha obtenido excelentes resultados en el mercado. Otros inversionistas, como el Fondo de Pensiones del Servicio Público de Francia (ERAFP, por sus siglas en francés), han comenzado a analizar de manera sistemática potenciales inversiones para sus huellas del carbono.

Una fuente relativamente nueva y en crecimiento de financiamiento privado para el clima es el mercado de los bonos verdes. El Grupo del Banco Mundial y otras entidades comenzaron a desarrollar este tipo de bonos hace unos siete años con el fin de financiar proyectos inocuos para el medio ambiente y el clima. Este mercado se ha diversificado rápidamente y en la actualidad incluye  a bancos, corporaciones y Gobiernos como emisores y también ha ampliado su base de inversionistas para agregar más fondos de pensiones, compañías de seguros, gestores de activos e inversores minoristas. Este verano, el mercado de los bonos verdes superó los US$20 000 millones y sigue en aumento.

Fondo Verde para el Clima

En el marco de las negociaciones sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, los países desarrollados también se han comprometido a promover el financiamiento para el clima destinado a las naciones en desarrollo, proporcionando US$100 000 millones al año hasta 2020 y creando el Fondo Verde para el Clima. (i) Estos recursos tienen el potencial de catalizar y movilizar mayor financiamiento privado para los países que tienen políticas adecuadas y entornos favorables para la inversión.

Impulsar ese financiamiento público se sumará a la labor que están haciendo los Gobiernos, bancos de desarrollo, fondos para el clima e inversores a través de mejoras normativas, el mercado de los bonos verdes, el análisis de las inversiones y un financiamiento público innovador.

Líderes tanto del sector privado como del público, están abriendo una vía para este tipo de financiamiento con miras a la conferencia internacional sobre el clima, que se efectuará en París en 2015, de modo de transformar el desafío del cambio climático en oportunidades de inversión que respalden el crecimiento con bajo nivel de emisiones de carbono y fortalezcan la capacidad de adaptación.