ARTÍCULO

Cuidar el bosque para vivir del bosque

Abril 14, 2016

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Hombre trabaja en la recuperación de bosques en el interior de Sao Paulo

Mariana Ceratti/Banco Mundial

Crece la tendencia a conciliar intereses entre conservacionistas y agricultores en todo el mundo

En todo el mundo, la protección de los bosques y los agronegocios parecen dos actividades imposibles de conciliar.  Durante los últimos 25 años, el planeta perdió 1,3 millones de kilómetros cuadrados de bosques, un área mayor que toda Sudáfrica, un gran porcentaje de esta área a ser destinada a campos de cultivo.

¿Es posible aprovechar la riqueza de los bosques a gran escala y, al mismo tiempo, promover su conservación cuando hay que aumentar la producción de alimentos ante el crecimiento de la población?

Ya se están dando algunos pasos en esta dirección. La Coalición Brasil Clima, Bosques y Agricultura, que ya reúne a cerca de 120 participantes (entre las grandes empresas, instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales) es una de ellas. Según Roberto Waack, presidente de la empresa Amata (gestión sostenible de los bosques) y uno de los fundadores de la Coalición, las técnicas y tecnologías modernas hacen que sea posible combinar la conservación y la producción, y pocos países son capaces de hacer esto mejor que Brasil.

"Los países que logran conciliar la producción de alimentos, la energía y otros bienes con la silvicultura tienen una enorme ventaja comparativa en este nuevo escenario que se está desarrollando, la producción de materias primas de bajo carbono", dijo Waack.

Agricultura de bajo carbono

La coexistencia entre bosques y cultivos se puede hacer de dos maneras. "Una de ellas es combinar el ingreso proveniente de granos o ganado con los procedentes de un bosque bien gestionado. Esto añade a lo que sucede dentro de la granja una nueva cartera de productos (gestión sostenible de la madera, por ejemplo)", aseguró Waack.

La otra posibilidad son los llamados “agrobosques”, donde productos como el café, el cacao y las frutas se plantan a la sombra de los árboles. Esta modalidad genera artículos de mejor calidad y características más deseables por los consumidores, tales como el sabor y la concentración de ingredientes activos.

Fundada en diciembre de 2014, la Coalición pasó el primer año organizándose para participar en la Cumbre del Clima en París (COP 21), y en 2016 se dirigirá a acciones más prácticas.

Las entidades participantes se dividen en grupos de trabajo sobre temas tales como el Código Forestal de Brasil, la economía de los bosques tropicales, la agricultura con mecanismos de bajas emisiones de carbono y valoración de carbono, entre otros. En su caso, los propios miembros se comprometen a poner en práctica las actividades decididas por los grupos.


" Los países que logran conciliar la producción de alimentos, la energía y otros bienes con la silvicultura tienen una enorme ventaja comparativa en este nuevo escenario que se está desarrollando, la producción de materias primas de bajo carbono "

Roberto Waack

Roberto Waack, uno de los fundadores de la Coalición

Poblaciones indígenas

En un evento del Banco Mundial esta semana sobre ¿Por qué pensar en los bosques? también se ha destacado el papel de los bosques para la superación de la pobreza, ya que 1.300 millones de personas obtienen de ellos su sustento. Muchos pertenecen a comunidades indígenas, que se consideran esenciales para la conservación y gestión sostenible de los bosques.

La líder indígena y doctora nicaragüense Myrna Kay Cunningham recordó que en todo el mundo la presión de las ONGs y las naciones indígenas en las últimas décadas permitió aumentar en un 50% el área de bosque reconocida como propiedad de las comunidades.

"América Latina y el Caribe, donde los indígenas controlan el 40% de los bosques, es la región con los mayores avances", dijo. Agregó que todavía hay muchos obstáculos que superar. Entre ellos, el hecho de que los pueblos indígenas no reciben una parte de los beneficios de la explotación de los recursos en sus territorios.

Para Myrna Kay acuerdos como los de la COP 21 para frenar el calentamiento global y los programas de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques (más conocido como REDD +) ayudan al mundo a reconocer que la seguridad jurídica del territorio indígena es importante para evitar conflictos, reducir la deforestación y hacer frente a las crisis alimentarias y climáticas.

"Estos acuerdos tienen que hacerse de manera participativa con todos los interesados, para garantizar los derechos y el fortalecimiento de los procesos descentralizados de manejo forestal", enfatizó.

El trabajo con los pueblos indígenas y las pequeñas comunidades, por cierto, es otra de las innovaciones introducidas por la Coalición Brasil Clima, Bosques y Agricultura en un país donde hay conflictos frecuentes entre estos grupos y la agroindustria. 

"Ellos son una parte muy importante de nuestro sueño. La idea de que alguien pueda hacer lo que quiera en su granja e ignorar lo que está sucediendo en el entorno ya no deberían existir", concluyó Roberto Waack.


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