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ARTÍCULO Diciembre 19, 2017

Infraestructura, datos e intercambio, una combinación que salva vidas

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Los accidentes viales son la primera causa de muerte en América Latina para las personas entre 15 y 44 años.


El número de vehículos en América Latina continúa en aumento ¿Cómo evitar que esto se traduzca en más accidentes viales?

¿Cuándo fue la última vez que saliste de tu casa y viste un accidente vial? Probablemente no hace mucho, ya que en América Latina movilizarse puede ser muchas veces una actividad de alto riesgo.

Los datos estadísticos lo certifican: según la Organización Panamericana de la Salud, durante 2016 la cantidad de fallecidos por siniestros viales en toda Latinoamérica fue de 154.089 personas. La situación de aquellos entre 15 y 44 años es aún más desoladora; para este grupo, los accidentes de tráfico se han convertido en la principal causa de muerte.

En Colombia, cada día muere un promedio de 19 personas debido a accidentes viales, contabilizando un total de 6.806 durante 2016; mientras en Perú 2.696 personas perdieron la vida en el mismo año. Dado el riesgo que supone para la salud pública, el tema de la seguridad vial se ha incluido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y se espera reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico en el mundo para 2030.

Un problema común en toda la región es el marcado aumento de la motorización, en particular en lo que respecta a motocicletas. Por ejemplo, en Argentina el número de estos vehículos se incrementó un 28% en los últimos cuatro años.

El informe Benchmarking de la seguridad vial en América Latina revela la complejidad de este problema. Según expertos del Foro Internacional de Transporte, la cantidad de colisiones y víctimas varía en gran medida según la función de la vía de tránsito, las velocidades de manejo, los volúmenes de tránsito, la combinación de usuarios, y también según la calidad de la seguridad de la carretera en función de su diseño, mantenimiento y gestión.

Este panorama preocupante requiere de múltiples esfuerzos que involucran una combinación específica de infraestructura, conocimientos técnicos, información y capacidad institucional.

Datos para entender la realidad argentina

¿Cómo abordar el tema de la seguridad vial de forma exitosa en un territorio tan extenso como el argentino? Las problemáticas viales necesitan de datos certeros para ser solucionadas, y para esto se debe poder conocer tanto la realidad del microcentro porteño y de la de las rutas que conectan el sur patagónico.

Estos esfuerzos fueron institucionalizados en 2008 con la creación de la Agencia de Seguridad Vial como entidad federal descentralizada. Este trabajo se vio apoyado en 2010 por el Banco Mundial con el objetivo de reducir el número y la severidad de los siniestros viales en las rutas argentinas.

Uno de los aspectos centrales en los que Argentina avanzó durante este periodo fue la creación del Observatorio Vial dentro de la mencionada agencia, a fin de concentrar los datos de carreteras de todo el territorio argentino. Gracias al trabajo de este observatorio, se desarrollan numerosos informes observacionales, socioculturales y de caso que permiten entender mejor la realidad de esta área. Por ejemplo, se conoce que para nueve de cada diez argentinos la seguridad vial es un tema preocupante aunque sólo el 40% de los autos circula con todos sus ocupantes usando cinturón de seguridad.

El Observatorio Vial permite también la homogeneización de conceptos en todo el territorio argentino, lo que permite comparaciones en la nación y también con otros países. De esta forma, se da a las cifras la publicidad y legitimidad que no tenían antes. Las nuevas bases de datos y los estudios disponibles no hacen más que presionar por el cumplimiento de las leyes.

“El problema no es la falta de leyes y regulaciones. La mayoría de los países de la región cuentan ya con un marco normativo integral al respecto. El problema es hacer cumplir esas normas. Cuando una ley no se cumple, bien sea porque no se sanciona al infractor o porque no se hace cumplir la sanción, se crea una sensación generalizada de impunidad que lleva a un mayor incumplimiento de la norma”, destaca Verónica Raffo, especialista de Transporte del Banco Mundial.

Infraestructura para mejorar la red uruguaya

De acuerdo con la Unidad Uruguaya de Seguridad Vial, en 2016, el número de siniestros de tránsito cayó un 8,7% hasta los 21.243 incidentes. Este descenso también tuvo efectos en la cantidad de víctimas mortales: un total de 446 uruguayos perdieron la vida, un 11,8% menos que el año anterior. Estas estadísticas son particularmente significativas ante el gran aumento de la cantidad de vehículos registrados, que en sólo 6 años aumentó un 45%.

El mencionado informe del Foro Internacional de Transporte destaca a Uruguay, junto con Cuba y México, dado que estos países cuentan con estrategias a largo plazo, complementadas por planes de acción con tiempos más acotados.

“Esto es el reflejo una política sostenida y articuladora donde simbióticamente convergen elementos como la política de control de drogas en la conducción, el intenso trabajo a nivel del sistema educativo para el cambio de conductas inadecuadas en el tránsito, campañas de comunicación específicas y una permanente abogacía con los cuerpos de control de tránsito para apoyar el cumplimiento de su función. La seguridad vial es una trama compleja donde la articulación de todos sus elementos entrega la llave de resultados a largo plazo. La clave es la permanencia en los esfuerzos y permanente enfoque con políticas sostenibles a largo plazo”, destaca Fernando Longo, director de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev)

Uruguay trabaja desde 2012 en un programa de rehabilitación y mantenimiento de la red vial nacional. En los próximos tres años, Uruguay rehabilitará 890 kilómetros de carreteras nacionales, en tanto que 260 kilómetros incorporarán mejoras para reducir los accidentes de tránsito. Esto se suma a los más de 500 kilómetros de carreteras ya rehabilitados en los últimos cinco años, con el apoyo del Banco Mundial.


"La seguridad vial es una trama compleja donde la articulación de todos sus elementos entrega la llave de resultados a largo plazo. La clave es la permanencia en los esfuerzos y permanente enfoque con políticas sostenibles a largo plazo"
Fernando Longo
director de Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev)

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Intercambio de experiencias

El caso de Argentina inspiró a otros países a solicitar el apoyo del Banco Mundial, que junto con el Fondo Global para la Seguridad Vial, amplió sus esfuerzos para vincular a 22 países en toda la región y a través del apoyo financiero y técnico, se creó la estructura inicial y la plataforma web para el Observatorio Ibero-Americano de Seguridad Vial (OISEVI), lo que facilita la transferencia de datos, intercambio y análisis, y conecta a los países participantes con el Grupo de Análisis y de Estadísticas Internacionales de Seguridad Vial (IRTAD).

También Argentina y Uruguay han cooperado en conjunto con el gobierno de Marruecos, para lograr el objetivo de este país africano de alcanzar el 80% de sus rutas en condiciones adecuadas para 2035. Para alcanzar este hito, es necesario un mayor énfasis en el mantenimiento y una mejor disposición del sector privado a través de cambio de regulaciones.

Para esto, en 2014 autoridades de los tres países visitaron ambas costas del río de la Plata para entender más de las reglamentaciones nacionales, con el fin de introducir en su país las reglamentaciones que permitan un mejor mantenimiento de las rutas, generando beneficios económicos y de seguridad para su población.

 


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