ARTÍCULO Julio 02, 2018

Se necesita el apoyo del mundo para afrontar la crisis de los rohinyás

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Las mujeres rohingya con niños están caminando hacia el campamento con comida de emergencia en Camp Cox's Bazar, Bangladesh. © Tanvir Murad Topu/Banco Mundia


El 2 de julio, el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, y el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, visitaron Bangladesh para observar directamente la crisis de refugiados de más rápido crecimiento en el mundo.

Antes de partir, instaron a la comunidad mundial a no ignorar la difícil situación de los refugiados rohinyás que han huido del país vecino de Myanmar.

Ahora, muchos de ellos temen que sus chozas —hechas de bambú y planchas de plástico y situadas en cerros deforestados— se desmoronen debido a las lluvias torrenciales durante la temporada de los monzones.

Pero el flujo de refugiados no se ha detenido. Durante la visita de Kim y Guterres a Cox’s Bazar, bajo un cielo cubierto de nubes, más personas arribaron trayendo consigo sus historias de sufrimiento y brutalidad.

“He visitado algunos de los países más pobres del mundo, pero la experiencia aquí ha sido muy preocupante”, dijo Kim. “Me conmovió profundamente el valor y la dignidad del pueblo rohinyá, y me consternaron sus relatos de lo que han tenido que soportar: violaciones, torturas, asesinatos, la quema de viviendas. Como dijo el secretario general de la ONU, los rohinyás son una de las comunidades más discriminadas y vulnerables en el planeta”.

, señaló Kim. Sin embargo, la responsabilidad no debería ser solo de Bangladesh.



Pese a sus desafíos particulares, Bangladesh ha estado usando sus propios recursos para responder a la crisis. Entre otras medidas, el país ha destinado 2023 hectáreas de tierra para albergues temporales, entregado ayuda alimentaria, desplegado equipos médicos móviles y realizado campañas de inmunización a gran escala. Bangladesh ha construido 13 caminos de acceso para los campamentos registrados y temporales e instalaciones de saneamiento, y ha establecido puntos de distribución de agua.

Las lluvias monzónicas continúan, por lo que el Gobierno ha trasladado a 30 000 personas a zonas más seguras mientras se prepara para mover a otras personas vulnerables con el apoyo de organismos de la ONU y organizaciones no gubernamentales.

Dado que las carencias siguen aumentando, el Grupo Banco Mundial anunció la semana pasada el otorgamiento de USD 480 millones a título de donación para ayudar a Bangladesh a atender las necesidades de los refugiados en áreas como salud, educación, saneamiento, preparación ante desastres y otros servicios hasta que ellos puedan regresar a sus hogares de manera segura, voluntaria y digna. Este financiamiento ayudará también a fortalecer la capacidad del país para afrontar la crisis. Además, programas en curso del Banco Mundial asistirán a las personas en Cox’s Bazar.

Sin embargo, el secretario general de la ONU dijo que se necesitan urgentemente más fondos, ya que de un importante plan de asistencia humanitaria de USD 950 millones solo se ha recibido un poco más de una cuarta parte del financiamiento.

Antes de visitar Cox’s Bazar, Kim y Guterres se reunieron con la primera ministra Sheikh Hasina para expresarle su gratitud a la población y al Gobierno de Bangladesh.



“Los esfuerzos de socorro del Gobierno, junto con la labor de los organismos de asistencia internacionales y nacionales, han salvado miles de vidas”, dijo Kim. “Esperamos continuar trabajando con el Gobierno para crear y mantener condiciones de vida digna para el pueblo rohinyá. Hemos logrado un acuerdo para construir algunas estructuras más permanentes y proveer más servicios; las cosas básicas que toda persona necesita, como atención de salud y educación”.

Kim explicó que el apoyo para los rohinyás es uno de los numerosos ámbitos en los que el Grupo Banco Mundial colabora estrechamente con Bangladesh.

“En relación con el Gobierno de Bangladesh, creemos tan firmemente en la dirección que se dirige —con respecto a cuestiones totalmente distintas a las del pueblo rohinyá— que este año proporcionamos más de USD 30 000 millones en préstamos de bajo interés y con vencimiento a largo plazo para las prioridades de desarrollo de Bangladesh”, dijo Kim.

Añadió que esto es el nivel más elevado de financiamiento que la Asociación Internacional de Fomento, el fondo del Banco Mundial para los países más pobres, ha entregado a Bangladesh. IFC, la institución del Grupo Banco Mundial que se ocupa del fomento del sector privado, comprometió también este año más de USD 420 millones en financiamiento para empresas privadas en Bangladesh.

“Consideramos a Bangladesh un asociado importante en la reducción de la pobreza mundial, y tenemos el compromiso de ayudar a Bangladesh a lograr su aspiración de convertirse en un país de ingreso mediano alto”, dijo Kim.

La visita conjunta del Banco Mundial y la ONU al campamento de refugiados es una señal de una relación de trabajo más estrecha con las Naciones Unidas para abordar la fragilidad, el conflicto, la violencia y el desplazamiento forzado, situaciones que pueden prolongarse por una década o más y que requieren más recursos de los que la asistencia humanitaria por sí sola puede proporcionar.

 

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Una curiosa niña Rohingya con sus padres se encuentra con Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, y Jim Yong Kim, Presidente del Grupo del Banco Mundial, durante su visita al Campamento Cox's Bazar en Bangladesh el 2 de julio de 2018. © Tanvir Murad Topu / World Banco



Kim, Guterres y Filippo Grandi, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, señalaron que el nivel actual de cooperación entre el Banco Mundial y los organismos de la ONU no tiene precedentes.

“Hemos estado trabajando de manera muy estrecha con nuestros asociados de la ONU para brindar juntos la respuesta humanitaria y de desarrollo”, dijo Kim. “La situación de los refugiados en el mundo es un problema de todos. No se trata solo de un problema de los países de acogida, o solo un problema de los refugiados: esto es un problema de todos. Lo que vi hoy fue terrible y desgarrador. Por otro lado, me inspiró profundamente el valor y la dignidad de las personas que tuvieron la gentileza de hablar con nosotros”.

“El trabajo no ha terminado; apenas comienza”, señaló Kim. “”.



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