ARTÍCULO Septiembre 19, 2018

Cuando la protección del bosque y la renovación económica van de la mano

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Visita de intercambio de conocimientos de Acre. Foto: Angela Peres. 


TITULARES

  • El bioma de la Amazonia abarca nueve países, con el 60 por ciento de la selva tropical ubicada en el norte de Brasil.
  • Es el bosque húmedo tropical continuo más grande del mundo, y hogar de unas 33 millones de personas. El vasto bosque secuestra cerca de 70 mil millones de toneladas de carbono, beneficiando a todo el planeta.
  • El Programa Paisajes Sostenibles de la Amazonia (ASL), financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), apoya en Brasil el manejo de 60 millones de hectáreas de áreas protegidas.

Underlina Cavalcante dos Santos es una productora de piña en Acre, Brasil, que gana lo que ella describe como un medio de vida bueno y estable para su familia en la comunidad de Bonal.

La piña, un cultivo comercial de corto plazo que genera beneficios inmediatos, es sólo una pieza del próspero sistema agroforestal de esta comunidad que también incluye árboles de caucho, palma de durazno (pejibaye) y otras especies forestales como parte de la restauración de 11.000 hectáreas de pastizales abandonados.

Brasil es el segundo mayor productor de piña en el mundo, pero los productores de Acre dicen que la inversión en agroforestería, que el Banco Mundial ha estado apoyando durante muchos años, es lo que realmente impulsa su futuro.

"Plantamos sin degradar el bosque amazónico", dijo Cavalcante dos Santos a un grupo de visitantes recientemente. "Salvar el bosque es importante para nosotros porque también ahorra medios de subsistencia", continuó. "Mantener el bosque también protege las áreas urbanas y nos brinda mejores condiciones para que vivan nuestras familias".

Acre está viviendo un renacimiento de los bosques con los consiguientes beneficios para su gente. El Estado se ha convertido en un emblema del control exitoso de la deforestación, la restauración de tierras degradadas y la inclusión económica. En los últimos años, otros países de la Amazonía han comenzado a aprender de la transformación de Acre.

Por ejemplo, durante la primavera pasada, el Programa Paisajes Sostenibles de la Amazonia (ASL, por sus siglas en ingles), financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), organizó una visita de intercambio de conocimientos para estudiar las mejores prácticas en el manejo de los recursos naturales. Acre ofrece lecciones valiosas para los gobiernos y las empresas sobre cómo reducir la deforestación en toda una jurisdicción, al tiempo que aumenta el desarrollo económico sostenible y mejora la calidad de vida de su población.


Expandiendo el éxito de Acre

El bioma de la Amazonia abarca nueve países, con el 60 por ciento de la selva tropical ubicada en el norte de Brasil. En conjunto, Colombia, Perú y Brasil albergan el 83 por ciento de la Amazonia. Este, el bosque tropical continuo más grande, es también el hogar de unos 33 millones de personas, y secuestra alrededor de 70 mil millones de toneladas de carbono, beneficiando a todo el planeta.

Una serie de donaciones del GEF aprobadas para Brasil (USD $ 60,3 millones), Colombia (USD $ 21 millones) y Perú ($ 27,3 millones) apoyan el manejo de áreas protegidas y actividades de restauración forestal para mejorar los medios de subsistencia.


"La experiencia de Acre deja en claro que la silvicultura y la agricultura pueden y deben coexistir. La agricultura puede aprovechar las tierras degradadas, mientras que la silvicultura es más que valores de conservación y climáticos. La silvicultura crea oportunidades de mercado y actividades de producción para las personas"
Valerie Hickey
Gerente de Práctica del Banco Mundial para el Medio Ambiente y los Recursos Naturales y especialista en biodiversidad

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Foto: Anton Ivanov/Shutterstock.com

 

Representantes gubernamentales de otros países amazónicos, Colombia y Perú, presenciaron de primera mano cómo PROACRE, apoyado por el Banco Mundial, trabaja con comunidades aisladas y marginadas, brindándoles servicios de salud, asistencia técnica, herramientas y suministros para iniciativas de agricultura de pequeña escala y de conservación forestal. Por ejemplo, las familias con planes de salud aumentaron del 15 por ciento en 2008 al 78 por ciento en 2017.

También se visitó a "Peixes da Amazônia", complejo de piscicultura, una alianza pública, privada y comunitaria que maneja una de las cadenas de producción de pescado más grandes de Acre. COOPEACRE, una cooperativa de más de 3.000 productores de nuez de Brasil, caucho, palmito y pulpa de fruta, ofreció a los visitantes una mirada del procesamiento y comercialización para los mercados nacionales e internacionales.

Los ingresos dentro de estas comunidades y el PIB estatal aumentaron consistentemente al mismo tiempo que Acre frenó la deforestación y aumentó las áreas protegidas. De 2002 a 2015, Acre aumentó su PIB en un 81 por ciento, mientras que el crecimiento del empleo también aumentó (el ingreso promedio creció de $ R2,971 en 2002 a $ R13,622 en 2015).

"Acre se ha convertido en el lugar de nacimiento del desarrollo sostenible, donde el crecimiento económico y la conservación de los bosques van de la mano", dijo Adriana Moreira, especialista ambiental senior del Banco Mundial. 


Mirando más de cerca la reforestación y el crecimiento

Los árboles de castaña de Brasil llegan hasta 50 metros de alto. Pueden vivir hasta los 500 años, absorbiendo carbono como un pitillo.

Su mayor amenaza es la deforestación.

La plantación rápida de árboles y el mantenimiento de plantaciones también generan más oportunidades de empleo y negocios. De hecho, la restauración de bosques en todo Brasil podría proporcionar nuevos empleos anualmente como lo hace en Acre. Los bosques restaurados también aumentan los ingresos de los terratenientes al tiempo que diversifican los medios de vida.

Justo este mes, ocho gobernadores de los estados amazónicos en Ecuador, Colombia y Perú firmaron una declaración en la reunión del Grupo de Trabajo de Gobernadores sobre Clima y Bosques (GCF) para cumplir con los compromisos de la Declaración de Río Branco de enfrentar el cambio climático y combatir la deforestación en la región. Los países amazónicos esperan replicar la experiencia de Acre, estado por estado, y compartir esta historia de éxito económico y ambiental.


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