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OPINIONES

Davos: Robert Zoellick habla sobre los desafíos que encara el mundo

R. M. Schneiderman

Newsweek

Enero 23, 2011

El presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick afirma que los desafíos más importantes que encara el mundo en 2011 no son los más evidentes.

El año pasado, los mercados emergentes como China, India y Brasil continuaron impulsando el crecimiento económico, en tanto que el mundo desarrollado, a saber: Estados Unidos y partes de Europa, han seguido sumidos en la deuda y el desempleo. Antes del Foro Económico Mundial de Davos, R. M. Schneiderman, de NEWSWEEK, realizó una entrevista al presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, acerca del futuro de la economía mundial.
 
¿Cuál es el principal desafío que encara el mundo en desarrollo en 2011?
 
El principal desafío que encara la mayoría de los países en desarrollo es el riesgo de un gran aumento del precio de los alimentos. Los alimentos representan una gran proporción cada vez más inestable del presupuesto de las familias pobres y urbanas. Cuando el precio de los alimentos básicos aumenta, los más afectados son los países y las personas pobres. Sarkozy, el presidente de Francia, que este año preside el Grupo de los Ocho (G-8) y el Grupo de los Veinte (G-20), ha señalado con razón que este problema reviste prioridad.
 
¿Cómo puede garantizarse la seguridad alimentaria en el mundo en vista del aumento de precios?
 
Hay dos desafíos interrelacionados. Primero, necesitamos aumentar la productividad y la producción de alimentos en los países en desarrollo, especialmente de África al sur del Sahara y entre los pequeños agricultores. Para ello, debemos resolver problemas en toda la "cadena de valor", a saber: derechos de propiedad; investigación y desarrollo en materia de semillas e insumos; riego; fertilizantes; extensión agrícola; crédito; infraestructura rural; almacenamiento y conexión con los mercados. El Grupo del Banco Mundial administra un Programa Mundial para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria, con aportes de la Fundación Bill y Melinda Gates y de seis países hasta ahora, con el objeto de ayudar a promover la inversión en los pequeños agricultores. Espero que en 2011 obtengamos más aportes. Aparte, el Grupo del Banco Mundial está aumentando la inversión en agricultura a un valor de entre US$6000 millones y US$8000 millones al año a través de nuestros proyectos de financiamiento y para inversión.
 
El segundo problema es la volatilidad del precio de los alimentos, que suele deberse a acontecimientos que escapan al control de los países pobres. Una combinación interconectada de pasos podría ayudar a asegurar que los países y las personas más vulnerables tengan la nutrición que necesitan. Por ejemplo, podemos aumentar la información pública acerca de la calidad y la cantidad de las existencias de cereales para reasegurar a los mercados y calmar las fuertes alzas de precios inducidas por el pánico. Podemos mejorar los pronósticos y el seguimiento meteorológicos de largo alcance, especialmente en África, para lograr una mayor preparación para hacer frente a los peligros. Las prohibiciones de exportación agravan la fijación del precio impulsada por el pánico, de modo que necesitamos un código de conducta que exceptúe de esas prohibiciones por lo menos a las compras con fines humanitarios.
 
Podemos ayudar a los pequeños agricultores a tener un mayor protagonismo en la solución al problema de la seguridad alimentaria, mediante ofertas de compradores con fines humanitarios como el Programa Mundial de Alimentos. Necesitamos instrumentos financieros y de otra índole para ayudar a los agricultores y sus gobiernos a gestionar los riesgos, ya sea de lluvias, precios de los insumos como la energía, u otros riesgos. También necesitamos pequeñas reservas regionales de alimentos para fines humanitarios en las zonas proclives a los desastres y con infraestructura deficiente. También deberíamos asegurar la existencia de redes de seguridad social eficaces y bien focalizadas de modo de proteger a la población más vulnerable, como las mujeres embarazadas y lactantes y los niños menores de 2 años. En definitiva, el G-20 debe acordar la "prioridad de los alimentos".
 
¿Qué puede decirnos acerca de la economía mundial?
 
Para toda la economía mundial, el desafío macroeconómico consiste en administrar y aumentar una recuperación moderada a distintos ritmos que debe evitar topar con varios obstáculos, a saber: en los principales mercados emergentes, evitar el recalentamiento o las burbujas en algunos sectores; en la Unión Europea, evitar toparse con icebergs de deuda soberana que podrían causar un gran deterioro en el sector financiero; en Estados Unidos, crear empleo ahora y quebrar al mismo tiempo el ciclo de gasto estructural y aumento de la deuda; en todos los países, encaminarse a introducir reformas estructurales adecuadas para cada economía a fin de impulsar el crecimiento y un nuevo equilibrio de la economía internacional.
 
¿Cuál cree usted que será el problema económico más controvertido este año y por qué?
 
La controversia se deriva de la tensión que se crea al procurar solucionar los problemas sin recargar a otros. Como el dinero es el medio que interconecta a las economías, las diferencias se reflejarán en quejas con respecto al sistema monetario internacional; el tipo de cambio de las monedas; los desplazamientos grandes y tal vez volátiles de capital, y las políticas monetarias internas que podrían tener efectos internacionales.
 
Estas diferencias podrían tener efectos secundarios en otras vías de interacción, como el proteccionismo en el comercio, el trato favorable no competitivo de las empresas y trabajadores nacionales, o prohibiciones de exportación de productos agrícolas. Por otro lado, con un crecimiento sostenible, con un nuevo equilibrio entre la demanda de fuentes nacionales y el comercio, y que abarque a países en varias etapas de recuperación y desarrollo, se podrían crear oportunidades favorables para todos que alivien la tensión.
 
¿Dónde ha tenido lugar el principal éxito económico de 2010 y dónde podrían registrarse buenos resultados en 2011?
 
El crecimiento de los países en desarrollo ha sido un aspecto particularmente destacado. De hecho, la principal diferencia entre esta desaceleración y las anteriores es que los países en desarrollo pasaron a llenar la brecha. En la actualidad a los países en desarrollo corresponde aproximadamente la mitad del crecimiento mundial. Este es un mundo muy diferente del que existía incluso hace tan sólo 10 años. Por cierto que ello contrasta notablemente con las crisis económicas internacionales de las décadas de 1970, 1980 y 1990, desatadas por problemas acaecidos en los países en desarrollo. En la actualidad, las economías en desarrollo son una fuente importante de demanda de exportaciones de los países desarrollados. Además, los países en desarrollo ofrecen oportunidades en una economía internacional en evolución, a saber: múltiples polos nuevos de crecimiento; inversiones y utilidades; fuerzas laborales con mejor nivel de instrucción que pueden hacer aportes a la innovación y la productividad; más talento para solucionar problemas y distribución de responsabilidades. Con todo, el proceso de ajuste a un multilateralismo modernizado será un desafío constante.
 
¿Veremos burbujas en alguno de los principales mercados emergentes?
 
En general, el mundo en desarrollo ha sido una fuente de solidez. Sin embargo, los principales mercados emergentes —China, India, Brasil, Asia sudoriental— están empezando a estacionarse para evitar el recalentamiento o las burbujas en algunos sectores. En algunos países, este ajuste demostrará ser un desafío, debido a influencias de la economía internacional u obstáculos relacionados con la oferta a nivel nacional. La buena noticia es que casi todos están alerta a los peligros, y al parecer casi todos son capaces de hacerles frente.
 
De cara al futuro, debemos admitir que ya no hay un "tercer mundo". Los países en desarrollo son muy distintos. Sin embargo, pueden aprender unos de otros, invertir unos en otros, mantener relaciones comerciales entre sí, y especialmente dentro de regiones geográficas, integrarse cada vez más entre sí. La mentalidad del "tercer mundo" suponía una transferencia de "norte a sur"; en nuestra nueva multipolaridad se verán transferencias de sur a sur, e incluso de sur a norte, de bienes, capital e ideas, junto con intercambios entre el norte y el sur y dentro del norte.
 
El cambio multiplica las posibilidades. Pero desafiará a las autoridades de países tanto desarrollados como en desarrollo a ajustar y configurar nuevos sistemas de cooperación. El sector privado ya lo está haciendo. Además, las instituciones multilaterales modernizadas, como el Grupo del Banco Mundial, también deben adaptarse.
 
¿Cómo se pueden reducir las tensiones monetarias entre Estados Unidos y China?
 
Habrá tensiones, ya que las relaciones monetarias (y por lo tanto la moneda) son la principal fuente de intermediación entre los desplazamientos tectónicos que conducen a una nueva economía multipolar, aun cuando encaramos el actual cataclismo. Sin embargo, las cuestiones monetarias no deben distraer la atención de los desafíos básicos y fundamentales, a saber: el nuevo equilibrio de la demanda mundial y la creación de otras oportunidades de crecimiento.
 
China y Estados Unidos son las dos economías más grandes, una desarrollada y la otra en desarrollo. Si bien creo que China debe proceder a la apreciación de su moneda con el tiempo, ese cambio no será una fórmula mágica. China necesita cambios estructurales para aumentar la demanda interna a través del aumento del consumo y la disminución del ahorro, especialmente las utilidades no distribuidas de empresas que resultan favorecidas con financiamiento de bajo costo y competencia limitada. China tendrá en mira este rumbo en su próximo (decimosegundo) plan quinquenal, pero el cambio no será fácil.
 
Estados Unidos encara el cambio inverso, ya que en este país hace falta un nivel de ahorro relativamente mayor y un nivel menor de consumo. De modo que Estados Unidos necesitará reformas estructurales para reducir la tasa de aumento de la deuda y el gasto públicos, mientras al mismo tiempo promueve incentivos para el crecimiento y el aumento de la productividad, la innovación y las oportunidades.
 
Análogamente, otros países y regiones deben encarar los desafíos estructurales y favorables al crecimiento más importantes teniendo en cuenta sus circunstancias. Esto no será fácil, especialmente en las economías que tienen un elevado número de desempleados, porque los sistemas políticos sufrirán presiones. Con todo, si los países caen en conflictos, en lugar de cooperar para encontrar soluciones comunes aunque diferentes, los peligros podrían arrastrarlos.
 
¿Sería beneficioso volver al patrón oro?
 
Pienso que ya se está considerando al oro como un activo monetario alternativo porque los tenedores de dinero perciben perspectivas inciertas en todos los países y monedas, a excepción de China, y el renminbi no se puede usar para intercambios e inversiones. El antídoto consiste en que las principales economías apliquen políticas sostenibles favorables al crecimiento sobre la base de reformas estructurales, libertad de comercio y estabilidad de la moneda. No es lo mismo que el patrón oro, ni recomendaría volver a ese patrón o al viejo sistema de Bretton Woods. Debemos encaminarnos a tipos de cambio flexibles y a políticas monetarias autónomas en las principales economías en una nueva economía internacional multipolar. Es probable que la evolución de la economía mundial lleve a la existencia de monedas múltiples de reserva, entre las que el dólar de Estados Unidos tenga predominio pero no exclusividad. Este sistema necesitará normas de comportamiento monetario y económico más amplio, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como "conciliador", [y] el oro podría ser un instrumento de información, no operacional, para evaluar la confianza de los mercados en el crecimiento básico y las políticas monetarias.
 
¿Cómo puede conciliarse en Estados Unidos la reanudación del crecimiento y el persistente desempleo?

La demanda de bienes y servicios de Estados Unidos, ya sea interna o externa, no ha sido lo suficientemente alta como para crear un número adicional suficiente de puestos de trabajo. Sin embargo, a esta altura de la recuperación, si se produjeran grandes aumentos de la demanda como consecuencia de una deuda y gasto públicos mucho mayores, las personas físicas y las empresas del sector privado tal vez se vuelvan más cautelosas por temor a que los costos futuros sean enormes.
 
Por lo tanto, Estados Unidos necesita un cuidadoso "paso" hacia la demanda impulsada por el sector privado. Muchas empresas grandes de Estados Unidos son rentables, productivas y disponen de efectivo. Con las políticas acertadas en materia de gasto público, impuestos, reglamentaciones, comercio, y crecimiento estructural a largo plazo, estas empresas invertirán, crearán más puestos de trabajo en el sector privado y fortalecerán la capacidad de Estados Unidos para competir. Las mismas políticas servirían de ayuda a las pequeñas empresas, que tiene menos margen y a quienes les resulta más difícil obtener crédito. Pese a que Estados Unidos se encamina a una recuperación con más "demanda”, debe promover los incentivos, la innovación, la educación y las inversiones para impulsar el rumbo de crecimiento a mediano y largo plazo.
 
¿Ante la falta de un auténtico acuerdo mundial sobre el cambio climático, qué función cabe al Banco Mundial para reducir las emisiones de carbono?

Sería un gran error esperar a que 195 países llegaran a suscribir un ingente tratado nuevo sobre el cambio climático. Después de la Cumbre de Copenhague celebrada en 2009, el Grupo del Banco Mundial colaboró con México y otros países para presentar los principales elementos básicos para abordar el cambio climático. Ello son los siguientes: reducir las emisiones provenientes de la deforestación y la degradación de los bosques; la eficiencia energética; las fuentes alternativas de energía; el desarrollo tecnológico; el desarrollo del mercado del carbono; el financiamiento del carbono; la adaptación, e instrumentos relativamente poco aprovechados como el secuestro del carbono del suelo vinculado a mejores prácticas agrícolas.
 
Podemos avanzar y aprender lecciones en el terreno mientras otros negocian textos. Podemos ganar apoyo para abordar el problema de los gases de efecto invernadero en más países, en desarrollo y desarrollados, poniendo en práctica las ideas. Podemos ayudar a los Estados más pequeños y menos poderosos, como los pequeños Estados insulares, Estados pobres montañosos y África al sur del Sahara, para no sentirse ignorados, y tal vez algunos tentados a obstruir las negociaciones en las que creen que no se tendrán en cuenta sus intereses. Podemos usar nuestros nuevos fondos de inversión en el clima para movilizar otras fuentes de financiamiento público y privado, estamos recaudando aproximadamente US$8 por cada US$1 que invertimos, para ayudar a los países en desarrollo a encaminarse hacia un crecimiento con adaptación y de bajo nivel de emisiones de carbono a través de proyectos prácticos. Podemos tratar de asegurar que lo "perfecto" no sea enemigo de lo "bueno".
 
¿Qué importancia revisten las ciudades en el debate sobre el cambio climático?

Las ciudades son agentes importantes en todos los aspectos del debate sobre el cambio climático, y tienen elecciones importantes de políticas que hacer. En un informe reciente del Banco Mundial se señaló que los habitantes de las ciudades del mundo son los responsables del 80% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y que al mismo tiempo encaran impactos importantes derivados del cambio climático, como soportar la mayor parte de los costos de adaptación al cambio climático, que ascienden a entre US$80 000 millones y US$100 000 millones anuales.
 
Muchas de las ciudades principales, como Nueva York, México, D. F., Ammán y São Paulo, no están esperando un acuerdo integral y mundial sobre cambio el climático. Ellas ya están tomando medidas al respecto al abordar la mitigación y la adaptación en relación con la prestación de servicios urbanos básicos, y la superación de la pobreza a través de iniciativas locales.
 
Las ciudades se encuentran en una posición singular para encarar el cambio climático porque constituyen la escala óptima para la acción, ya que son lo suficientemente grandes como para poner en práctica experiencias piloto significativas e introducir programas "de respuesta inicial", y a la vez están lo suficientemente cerca de las comunidades.
 
Las ciudades deben tomar ideas unas de otras, obtener el apoyo de sus gobiernos nacionales y movilizar el apoyo de asociados internacionales. El Grupo del Banco Mundial está prestando asistencia para fines específicos en zonas urbanas, como México, D. F., El Cairo y Bangkok; también está preparando evaluaciones minuciosas de vulnerabilidad de varias ciudades costeras. Juntamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y UN-HABITAT, el Grupo del Banco Mundial ha formulado un plan de trabajo para proporcionar asistencia más rápida y coordinada a las ciudades.
 
¿Qué resultado espera de la reunión de Davos?

Espero que los asistentes discutan lo siguiente: la recuperación mundial y sus riesgos; el precio de los alimentos y la seguridad alimentaria; cuestiones monetarias internacionales; oportunidades para abrir los mercados al comercio; cuestiones de género y desarrollo; la ayuda a los Estados que salen de un conflicto o un desastre, y los próximos pasos con respecto al cambio climático. Espero que los participantes miren "allende el horizonte" para tratar de anticipar qué otras cuestiones deberían abordar las autoridades y los empresarios.
 
Davos es un foro para generar y discutir ideas. Las acciones deberán estar a cargo del G-20, los organismos internacionales, otros foros e instituciones y personas físicas del sector privado que puedan ayudar a resolver los problemas. Las ideas que se planten en Davos pueden cosecharse en otras partes.
 
¿Quiénes cree que se convertirán en las próximas economías emergentes principales?

Creo que todas las regiones en desarrollo presentan oportunidades. Para subrayar este punto, creo que África puede ser un polo mundial de crecimiento en los años venideros. África al sur del Sahara ya ha superado la tendencia mundial registrada en 2010, con un producto del 4,7%, frente a un aumento mundial del 3,9%. Con la mira en el porvenir, se prevé que en el próximo año el crecimiento de África al sur del Sahara sea de entre el 5% y el 6%.
 
África es un continente muy diverso, de modo que es difícil generalizar. Con todo, tenemos una dinámica de aproximadamente tres grupos distintos. Primero, alrededor de la tercera parte de la población está atravesando por un buen crecimiento. Para ellos los desafíos son el acceso a la energía, más inversiones en infraestructura y agricultura, mayor integración regional vinculada a los mercados mundiales y un sector privado más sólido. Otra tercera parte de la población vive en países ricos en recursos energéticos. Estos países necesitan mejor gestión de gobierno, y políticas de lucha contra la corrupción y crecimiento con inclusión, al mismo tiempo que evitan caer en la trampa de las economías enclave. Por último, la tercera parte restante vive en estados paralizados por conflictos. La población de esos países necesita más seguridad, mejor gestión de gobierno y apoyo a más largo plazo para promover la paz y ayudar a que se reanude un rumbo de desarrollo estable.
 
Antes de la crisis, las economías de África estuvieron creciendo a un ritmo del 5% anual por más de una década, y en los últimos tres años se registró una aceleración a más del 6%. La pobreza estuvo disminuyendo en alrededor de un punto porcentual al año, una tasa más rápida que la de India. Antes de la crisis, las tasas de matrícula en la escuela primaria estaban creciendo a un ritmo más rápido que en los demás continentes. Además, en tan sólo cuatro años, las tasas de mortalidad infantil se redujeron en el 25% en alrededor de 13 países.
 
Naturalmente que está la otra cara de esta historia, los casi 400 millones de habitantes de África que subsisten con US$1,25 al día; el gran déficit de infraestructura que hace que tan sólo una de cada cuatro personas tenga acceso a la electricidad, y que aún menos tengan acceso a agua no contaminada y servicios de saneamiento. Hay otros desafíos políticos y de seguridad, como la crisis reciente de Côte d'Ivoire.
 
Con las políticas adecuadas y una buena gestión de gobierno, con el apoyo para la infraestructura y la capacitación, África puede atraer inversiones que sean de beneficio mutuo. Con un marco sensato de políticas, el sector privado ha invertido más de US$56 000 millones en redes móviles en el continente africano, elevando el número de abonados de servicios de telefonía móvil de la región, de 4 millones a más de 400 millones.