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OPINIONES

Historia de dos ciudades

Gloria M. Grandolini, Directora del Banco Mundial para Colombia y México; y Leonardo Villar, Director Ejecutivo de Fedesarrollo

Portafolio.co

Abril 17, 2013

El Banco Mundial, junto con líderes de política e investigadores de más de 15 países de todas las regiones del mundo, ha recogido experiencias y desarrollado un marco práctico para construir capitales que funcionen mejor.

 Algunos aman las ciudades. Otros las odian, o las aman y las odian, todo en un mismo día. Aquellos que las aman, ven en ellas los contrastes,  las historias que convergen y los intercambios culturales;  ven lugares donde la alta concentración de población y actividad económica abre las puertas a oportunidades no sospechadas.
 
Entienden que la cercanía que viene con la densidad de las ciudades, propicia también la innovación y permite ahorros de mayores volúmenes de producción  por la cercanía entre empresas.
 
Aquellos que las odian, destacan los demonios que siempre las acompañan. Demonios de contaminación, de congestión, de crimen.
 
Porque la densidad, que permite la interacción innovadora entre trabajadores y empresas, puede también llevar a altos niveles de congestión cuando la infraestructura vial no es apropiada, así como facilitar la propagación de enfermedades contagiosas cuando los sistemas de acueducto y alcantarillado no cubren  a toda la población y cuando los centros de salud son insuficientes.
 
Las ciudades colombianas no son una excepción a esta dualidad.
 
Algunas han sido reconocidas en el mundo por ser innovadoras. Medellín es un ejemplo, como lo demostró el reciente reconocimiento que le dio el Wall Street Journal por sus esfuerzos para fortalecer la economía, planear la ciudad de manera coordinada y eficiente, e integrar diferentes  áreas de la ciudad.
 
Sin embargo, las ciudades colombianas son también centros de contrastes que hacen que cada una de ellas se divida por lo menos en dos grupos.
 
El de una población que enfrenta retos diarios para llegar a sus lugares de trabajo y acceder a bienes y servicios básicos; y el de la ciudad opulenta donde la actividad económica florece y para la cual el acceso a los bienes y servicios esta garantizado.
 
En esto las ciudades de Colombia no están solas; la gran mayoría de las ciudades latinoamericanas enfrentan grandes brechas que separan a la población por niveles de ingreso y que algunas veces se convierten en trampas que impiden a los pobres mejorar sus condiciones de vida. Estas barreras limitan las interacciones entre individuos y empresas, limitando los beneficios que puede traer la densidad de las ciudades.
 
Pero no tiene que ser así. La pregunta es cómo podemos fortalecer lo positivo de las ciudades, manteniendo bajo control los demonios que las acompañan.

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En esto las ciudades de Colombia no están solas; la gran mayoría de las ciudades latinoamericanas enfrentan grandes brechas que separan a la población por niveles de ingreso y que algunas veces se convierten en trampas que impiden a los pobres mejorar sus condiciones de vida. Estas barreras limitan las interacciones entre individuos y empresas, limitando los beneficios que puede traer la densidad de las ciudades. Close Quotes

El Banco Mundial, junto con líderes de política e investigadores de más de 15 países de todas las regiones del mundo han recogido experiencias y desarrollado un marco práctico para construir ciudades que funcionen mejor. Las lecciones aprendidas y el marco diseñado se presentan en la nueva publicación del Banco Mundial: Planeando, Conectando, y Financiando Ciudades: Ahora!: Prioridades para los líderes de las ciudades.

Este libro recopila el trabajo de tres años que desarrolla una base de conocimiento y diseña un marco de políticas para ayudar a los líderes locales a aislar los demonios de la urbanización e identificar opciones de política para construir mejores ciudades.

Dentro de las tres dimensiones que el titulo del libro destaca, planear debe ser la prioridad. Unos derechos de propiedad claramente definidos, una tributación transparente sobre el valor de la tierra y una coordinación adecuada del uso del suelo con la provisión de infraestructura y buen manejo ambiental, son los elementos que deben ayudar a construir ciudades atractivas.

La segunda dimensión es conectar.

Conectar con infraestructura de transporte para que las personas y las actividades económicas se muevan sin restricciones; para que los mercados laborales, de insumos y de productos se expandan; para que las ciudades se puedan dedicar a las actividades económicas en las que son más eficientes.

Ciudades como Seúl, por poner un solo ejemplo, han coordinado sus políticas de gestión del uso del suelo con decisiones de inversión en infraestructura de transporte que minimizan los impactos sobre el medio ambiente.

La República de Corea anticipó el deseo de los individuos de mudarse a las grandes ciudades, estableciendo un sistema para tributar por la tierra y desarrollar nuevas áreas para acomodar la creciente población proveyendo la infraestructura necesaria. Esto, al tiempo que el gobierno dirigía la construcción de apartamentos de interés social a gran escala, como respuesta a los problemas de vivienda urbana.

La tercera dimensión, financiar, es la que usualmente los líderes de política consideran en primera instancia. Aunque esta dimensión es tan necesaria como las otras dos, no debe venir sola. La financiación debe seguir a la planeación, no dirigirla. Esta tercera dimensión presenta grandes retos en las ciudades que crecen rápidamente porque es necesario anticipar grandes sumas de dinero para poder construir sistemas de transporte, acueductos y alcantarillados, así como otra infraestructura indispensable en las ciudades.

Los retos de financiamiento serán más manejables si las ciudades utilizan impuestos locales para generar ingresos y si los líderes locales apalancan los mercados de tierra y de deuda local para generar nuevos activos.

El financiamiento de las ciudades será más eficiente y sostenible si se diseña en coordinación con las políticas de planeación y conexión.

Este nuevo libro, que será lanzado el lunes 15 de Abril en Bogotá, proporciona una guía útil para que los líderes locales conviertan a las ciudades colombianas en ciudades que enamoran.

http://www.issuu.com/world.bank.publications/docs/9780821398395

*Gloria M. Grandolini es Directora del Banco Mundial para Colombia y México

**Leonardo Villar es Director Ejecutivo de Fedesarrollo