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COMUNICADO DE PRENSA

Centroamérica/Caribe pueden reducir su dependencia del petróleo, dice informe del BM

Julio 25, 2012

Las energías renovables, los programas de eficiencia energética y la integración energética regional pueden ayudar a manejar los precios elevados y volátiles del petróleo

WASHINGTON, 25 de julio de 2012 – Los países de América Central y el Caribe pueden reducir su dependencia del petróleo y protegerse de los precios elevados del mismo a través de una combinación de energía renovable, programas de eficiencia energética e integración energética regional, según un nuevo informe del Banco Mundial.

De acuerdo a “Mitigación de la vulnerabilidad a los precios del petróleo altos y volátiles:
Experiencia del sector eléctrico en América Latina y el Caribe”
, publicado hoy previo al II Seminario de petróleo y gas de América Latina y el Caribe en Montevideo, Uruguay, la región en su conjunto es exportadora neta de petróleo y derivados, sin embargo todos los países de América Central y el Caribe son importadores netos de estos productos. En ambas subregiones, el petróleo representa más del 90 por ciento de las necesidades primarias energéticas — más de un tercio por encima del promedio para la región de América Latina y el Caribe y más del doble del promedio mundial.

“Estimamos que la implementación de una estrategia que combine un sistema energético más diversificado, una mejor eficiencia energética durante la producción y uso de la energía eléctrica, y la integración regional podrían reducir de manera significativa la vulnerabilidad de América Central y el Caribe a los precios elevados y volátiles del petróleo”, dijo Ede Ijjasz-Vásquez, director del Banco Mundial para Desarrollo Sustentable en la región de América Latina y el Caribe. “Dada su exposición a las fluctuaciones en el precio del petróleo, una menor dependencia del mismo podría tener un efecto positivo en el balance fiscal de estos países, en última instancia beneficiando a los sectores más pobres de la población”.

Para los países de América Central y el Caribe, la mejora promedio en el saldo de la cuenta corriente sería de aproximadamente 1,6 por ciento del producto interno bruto (PIB). A nivel país, Guyana y Nicaragua podrían experimentar reducciones en sus déficits de cuenta corriente de hasta 5 por ciento del PIB, mientras que Haití y Honduras podrían ver reducciones de hasta 3 por ciento del PIB.

El informe indica que en la última década se observó un aumento sin precedentes en el precio del petróleo y su volatilidad, impactando negativamente tanto a las naciones importadoras como exportadoras de petróleo. Desde 2002, el precio al contado del West Texas Intermediate (WTI), un tipo de crudo utilizado como referencia para el precio del petróleo, aumentó más de cinco veces.

Las economías se ven afectadas de manera tanto directa como indirecta por los precios elevados y volátiles del petróleo. Los principales efectos directos son un deterioro de la balanza comercial a través de un mayor costo de importación, y un menor equilibrio fiscal debido a un incremento en las transferencias y subsidios públicos destinados a amortiguar los movimientos en el mercado internacional de energía. De manera indirecta, los precios elevados y volátiles del petróleo también tienen un impacto significativo sobre la tasa de inflación, lo cual reduce la confianza de los consumidores y su poder adquisitivo, aumenta la incertidumbre entre los inversores y disminuye la competitividad a través de mayores costos de generación eléctrica y de transporte.

El informe plantea medidas estructurales diseñadas para reducir el consumo de petróleo, incluido el (i) uso de fuentes de energía renovable, (ii) inversiones en eficiencia energética, tanto por el lado de la demanda como de la oferta, y (iii) una mayor integración regional con aquellos países dotados de una oferta más diversificada.

Utilización de fuentes de energía renovable

La energía renovable reduce de manera directa las necesidades de petróleo como fuente de generación eléctrica. Dicha sustitución también reduce las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). La región de América Latina y el Caribe dispone de una amplia gama de recursos y tecnologías renovables, incluida la eólica en Argentina, hidroelectricidad y biomasa en Brasil y geotérmica en América Central. En 2007, las energías renovables representaron un 59 por ciento de la generación eléctrica de la región — más que ninguna otra región del mundo.

Tanto para América Central como para el Caribe, un aumento de 10 por ciento en su potencial renovable podría derivar en un ahorro de 14,2 millones y 5,6 millones de barriles de diésel y fuel oil, respectivamente, representando una reducción promedio en sus déficits de cuenta corriente de casi un 1 por ciento del PIB.

Mejorar la eficiencia energética

Invertir en eficiencia energética tanto a nivel de producción como de utilización es una de las maneras más rentables de reducir las necesidades de petróleo y derivados. Reducir el consumo en horas pico y horas valle ayuda a reducir la capacidad de generación necesaria para proveer al sistema.

En América Central y el Caribe, Nicaragua y Jamaica serían los mayores beneficiarios de una estrategia de eficiencia energética en términos de ahorro de combustible. A Honduras, una mejor eficiencia por el lado de la oferta y la demanda le valdría un ahorro en su déficit de cuenta corriente de hasta un 1 por ciento de su PIB, y casi un 1,5 por ciento del PIB de Nicaragua y Jamaica.

Promover la integración regional

Debido a las economías de escala, una integración energética a nivel regional ayudaría a los países a reducir su dependencia del petróleo al diversificar las fuentes de energía (más energía renovable y gas natural), mejorando la eficiencia, reduciendo los costos de generación y las emisiones de GEI.

Los dos principales mecanismos mencionados en el informe son el establecimiento de interconexiones eléctricas e infraestructura gasífera. Como mercado energético integrado, América Central está a la vanguardia en términos de experiencia y nivel de avance. Sus modernos planes para intercambiar energía eléctrica con México en el norte y Colombia en el sur representan un claro camino hacia la reducción de la vulnerabilidad regional a los precios elevados y volátiles del petróleo.

En cuanto a América Central, se estima que el ahorro anual en energía eléctrica derivado de la integración regional es de 2,4 millones de barriles de diésel y 1,8 millones de barriles de fuel oil. Estos números apuntan a una reducción de aproximadamente 8 por ciento en la participación del petróleo en la matriz energética de estos países.

En el Caribe, el potencial geotérmico de algunas naciones isleñas puede ser la base de un mercado energético más diversificado. La República Dominicana y Haití, en particular, podrían beneficiarse de una mayor integración en el frente eléctrico y gasífero.

A corto plazo, el informe también plantea el uso de instrumentos de gestión del riesgo de precios para manejar la incertidumbre asociada a la inestabilidad del precio de las materias primas, en particular su impacto sobre los presupuestos nacionales. Un primer paso crucial para cualquier país que esté considerando una estrategia de cobertura ante el riesgo petrolífero es una cuidadosa evaluación de riesgos, tomando en cuenta las relaciones comerciales en el sector energético y la interacción entre los actores del sector público.

Las soluciones para la gestión del riesgo de precios pueden incluir acuerdos de compra para maximizar la flexibilidad relacionada con las fórmulas de precios (como los precios fijos a largo plazo o en base a promedios mensuales), e instrumentos financieros como los contratos de opción, que pueden utilizarse para crear un tope o un piso en los precios.

El estudio contó con el apoyo del Programa de Asistencia para la Gestión del Sector de Energía (ESMAP, por sus siglas en inglés), un programa global de conocimiento y asistencia técnica administrado por el Banco Mundial.

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2013/022/LAC