COMUNICADO DE PRENSA

Graves sequías elevan precios de los alimentos y amenazan bienestar de los pobres

Agosto 30, 2012

Ciudad de Washington, 30 de agosto de 2012. Los precios mundiales de los alimentos aumentaron un 10% en julio respecto del mes anterior y el maíz y la soja se encumbran a niveles históricos debido a un verano seco y altas temperaturas sin precedentes tanto en EE. UU. como en Europa oriental, según la última edición del informe Alerta sobre precios de los alimentos del Grupo del Banco Mundial (GBM).

Entre junio y julio, los valores del maíz y del trigo se incrementaron en 25% cada uno, los frijoles de soja en 17% y solo el arroz se redujo en 4%. En general, el Índice de precios de los alimentos del Banco, que registra los valores de los productos alimenticios básicos en el mercado internacional, fue un 6% más alto que en julio de 2011 y un 1% superior al punto máximo alcanzado en febrero de ese mismo año.

Los precios de los alimentos volvieron a subir bruscamente y amenazan la salud y el bienestar de millones de personas”, dijo el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim. “Los habitantes de África y Oriente Medio son especialmente vulnerables, pero esta situación afecta asimismo a otros países donde los cereales aumentaron de forma abrupta”.

Entre abril y julio, se mantuvo la tendencia inestable los de los precios de los alimentos observada durante los 12 meses previos, lo cual frenó las alzas sostenidas entre mediados de febrero de 2010 y el mismo mes de 2011. Los valores subieron en abril, bajaron en mayo y junio y aumentaron bruscamente en julio.

En este trimestre, ha continuado la significativa alza de los precios nacionales, en particular en África. Estos fueron especialmente elevados en África al sur del Sahara, con aumentos de 113% en algunos mercados de Mozambique. Al mismo tiempo, el sorgo subió desmedidamente en el Sahel y en partes de África oriental: 220% en Sudán del Sur y 180% en Sudán.

Según la Alerta sobre precios de los alimentos, las condiciones climáticas son una causa importante de las bruscas alzas internacionales registradas en julio. La sequía que afectó a Estados Unidos –mayor exportador mundial de maíz y frijol de soya- provocó daños masivos en los cultivos de verano de estos productos. Al mismo tiempo, la escasez de lluvias en la Federación de Rusia, Ucrania y Kazajstán contribuyó a las pérdidas en las producciones proyectadas de trigo.

Los abruptos aumentos de los precios de los alimentos alteraron negativamente las proyecciones favorables en este sentido para el año. Expertos del Banco Mundial no pronostican actualmente una repetición de la crisis de 2008, sin embargo, factores negativos –tales como, la aplicación de políticas para enfrentar el pánico por parte de los países exportadores,  un severo fenómeno climático de El Niño, malas cosechas en el hemisferio  sur o fuertes aumentos en los precios de la energía-, podrían provocar alzas en los precios de los cereales más significativas aún como las registradas hace cuatro años.

La falta de lluvias tiene graves efectos en la economía, nutrición y pobreza. En Malawi, por ejemplo, se proyecta que una futura gran sequía –como las que se observaban una vez cada 25 años– podría incrementar la pobreza en 17% e impactar especialmente a las comunidades rurales pobres. En el caso de India, las enormes pérdidas sufridas a raíz de sequías ocurridas entre 1971 y 2002 redujeron el ingreso familiar anual entre 60% y 80% en los lugares afectados.

No podemos permitir que estas subidas récords en los precios se traduzcan en peligros  de por vida a medida que las familias retiran a sus hijos de la escuela e ingieren alimentos menos nutritivos para compensar los altos precios”, dijo Kim. “Los países deben fortalecer sus programas específicos para aliviar la presión sobre la población más vulnerable e implementar las políticas adecuadas”.

 “El Banco Mundial aumentó su apoyo a la agricultura hasta llegar al nivel más alto en 20 años, y seguirá ayudando a los países a hacer frente a estas alzas”, agregó Kim.

con organismos de las Naciones Unidas (ONU) a través del Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria y con organizaciones no gubernamentales (ONG) así como apoyando la Alianza para el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS, por sus siglas en inglés) con el propósito de mejorar la transparencia del mercado de los alimentos y ayudar a los Gobiernos a adoptar medidas fundamentadas para responder a los aumentos de los precios mundiales de estos productos. 

Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés), financiado por múltiples donantes, y mecanismos de gestión de riesgos.

Los programas y políticas para ayudar a mitigar estos precios incluyen redes de protección social para garantizar que las familias pobres puedan costear alimentos esenciales, inversiones sostenidas en agricultura, introducción de variedades de cultivos resistentes a las sequías –que han proporcionado grandes rendimientos y aumentos de productividad– y mantenimiento de un comercio internacional abierto a las exportaciones e importaciones de alimentos.

Según la Alerta sobre precios de los alimentos, estos se mantendrán altos e inestables en el largo plazo debido a una creciente incertidumbre en torno a la oferta, una mayor demanda de una población que va en aumento y una baja capacidad de respuesta del sistema alimentario.

Contribución del Banco Mundial

  • En el ejercicio de 2012, que finalizó el 30 de junio, los compromisos del GBM para el sector agrícola y otros relacionados sumaron más de US$9.000 millones. Se trata de una cifra muy superior al financiamiento proyectado en el Plan de Acción para la Agricultura de la institución, que preveía subir el promedio anual de US$4.100 millones en 2006-08 a US$6.200-US$8.300 millones en 2010-12. La asistencia del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Asociación Internacional de Fomento (BIRF/AIF) en el ejercicio de 2012 fue la más alta de los últimos 20 años. se basará en los recursos de la AIF-16, incluidos aquellos que están disponibles a través del Mecanismo de Respuesta a las Crisis así como los fondos no desembolsados pertenecientes al recién aprobado Mecanismo de Respuesta Rápida. De hecho,  en respuesta a la sequía en el Cuerno de África, la AIF está aportando US$1.800 millones para salvar vidas, mejorar la protección social y promover la recuperación económica y la capacidad de adaptación a las sequías.
  • La Corporación Financiera Internacional (IFC) invertirá hasta US$1.000 millones en el Programa de Financiamiento de Productos Básicos Esenciales –que apunta a apoyar el comercio de bienes clave, tanto agrícolas como energéticos– con el fin de ayudar a reducir el riesgo de escasez de comida y energía, así como mejorar la seguridad alimentaria de los más pobres del mundo.
  • Un innovador producto de gestión de riesgos proporcionado por IFC permitirá proteger a agricultores, productores y consumidores de los países en desarrollo contra la inestabilidad de los precios de los alimentos.
  • A través del apoyo al Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés), creado por el Grupo del Banco en abril de 2010 a solicitud del Grupo de los Veinte (G-20), ocho países y la Fundación Gates se comprometieron a aportar alrededor de US$1.200 millones en el transcurso de tres años. A la fecha, se han desembolsado US$777,4 millones.
  • El Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) apoya a 40 millones de personas en 47 países con US$1.600 millones en ayuda de emergencia.
  • Coordinación con organismos de las Naciones Unidas (ONU) a través del Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria y con organizaciones no gubernamentales (ONG).
  • Apoyo a la Alianza para el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS, por sus siglas en inglés) con el objetivo de mejorar la transparencia del mercado de los alimentos y ayudar a los Gobiernos a adoptar medidas fundamentadas para responder a los aumentos de los precios mundiales de estos productos.
  • Promoción de más inversiones en investigación agrícola –por ejemplo, a través del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR, por sus siglas en inglés)– y seguimiento del comercio de productos agrícolas para identificar cualquier posible escasez de alimentos.
  • Apoyo al mejoramiento de la nutrición entre grupos vulnerables a través de programas comunitarios destinados a aumentar el uso de los servicios de salud y la atención en general. Como parte de su respuesta a la crisis de los alimentos, el Banco ha respaldado la entrega diaria de alrededor de 2,3 millones de raciones escolares a niños de países de ingreso bajo.
  • Ratificación del marco de acción de la Iniciativa SUN para el fomento de una mejor nutrición que cuenta con el respaldo de más de 100 asociados, entre ellos el Banco Mundial.
  • Mejoramiento de la colaboración internacional en la generación e intercambio de conocimientos sobre agricultura, seguridad alimentaria y nutrición a través de la plataforma de conocimientos Secure Nutrition: www.securenutritionplatform.org
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2013/040/PREM