COMUNICADO DE PRENSA

Banco Mundial advierte contra la complacencia en medio de altos precios y escasez de alimentos

Noviembre 29, 2012

Ciudad de Washington, 29 de noviembre de 2012. El mundo no puede permitir que el alza y la volatilidad de los precios de los alimentos se conviertan en la “nueva normalidad” mientras millones de personas continúan pasando hambre y muriendo de desnutrición, advirtió hoy el Grupo del Banco Mundial.

"Parece que se está consolidando una nueva norma de precios altos”, señaló Otaviano Canuto, vicepresidente de la Red de Reducción de la Pobreza y Gestión Económica del Grupo del Banco Mundial. “El mundo no puede ser complaciente mientras 870 millones de personas siguen padeciendo hambre y millones de niños mueren cada año debido a enfermedades causadas por la desnutrición que podrían prevenirse”.

Según la edición más reciente del informe Alerta sobre precios de los alimentos del Grupo del Banco Mundial, que se publica trimestralmente, los precios mundiales de los alimentos se estabilizaron luego del nivel récord alcanzado en julio pasado. En Octubre, se colocaron5% por debajo de este récord. La baja fue atribuible a las grasas y aceites, con caídas más modestas en los cereales. Aunque los mercados se mantienen rígidos en general, tras estas tendencias está el aumento estacional del abastecimiento, la falta de políticas de pánico (como restricciones a la exportación de alimentos) y mejores expectativas para el futuro.

No obstante, el nivel de los precios sigue elevado: 7% más alto que hace un año. En particular, los cereales están caros: 12% por sobre los niveles de hace 12 meses y muy cerca del récord registrado en 2008. El maíz, por ejemplo, hoy cuesta un 17% más que en octubre de 2011 y supera en un 10% el precio máximo de febrero de 2011, pese a una baja de 3% entre agosto y octubre.

“Aunque no hemos sido testigos de una crisis de los alimentos como la de 2008, la seguridad alimentaria debe seguir siendo una prioridad”, sostuvo Canuto. “Debemos hacer aún más para fortalecer los programas de nutrición, las redes de protección social y las prácticas agrícolas sostenibles, especialmente cuando las medidas adecuadas pueden producir beneficios excepcionales”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y otros organismos, 870 millones de personas viven en condiciones de desnutrición crónica,  una cifra que se ha mantenido estable desde 2007-09 y que está a la zaga de los avances necesarios para alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio de reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre para 2015. Además, una tercera parte de la carga de mortalidad entre los niños menores de 5 años se puede atribuir a la malnutrición infantil, mientras que más del 20% de la mortalidad materna se origina en la desnutrición durante el embarazo.

Por lo tanto, los programas para mejorar la nutrición multiplicarían los beneficios, que incluyen desde mejorar el desarrollo cognitivo y el aprendizaje y contribuir al empoderamiento de la mujer y a la salud materna hasta reducir la interacción negativa entre desnutrición y enfermedades infecciosas y aumentar el crecimiento económico.

Según la Alerta sobre precios de los alimentos, el clima determinará el precio de los alimentos en el futuro cercano, junto con otros factores como el precio del petróleo y el nivel de competencia de las exportaciones emergentes, todo lo cual sigue siendo incierto en este momento. 

Contribución del Banco Mundial

  • En el ejercicio de 2012, que finalizó el 30 de junio, los compromisos del Grupo del Banco Mundial (GBM) para el sector agrícola y otros relacionados sumaron más de US$9.000 millones. Se trata de una cifra muy superior al financiamiento proyectado en el Plan de Acción para la Agricultura de la institución, que preveía subir el promedio anual de US$4.100 millones en 2006-08 a US$6.200-US$8.300 millones en 2010-12. La asistencia del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Asociación Internacional de Fomento (BIRF/AIF) en el ejercicio de 2012 fue la más alta de los últimos 20 años.
  • se basa en los recursos de la AIF-16, incluidos aquellos que están disponibles a través del Mecanismo de Respuesta a las Crisis (CRW, por sus siglas en inglés) así como los fondos no desembolsados pertenecientes al recién aprobado Mecanismo de Respuesta Rápida. Por ejemplo, en respuesta a la sequía en el Cuerno de África, la AIF está aportando US$1.800 millones (incluidos US$250 millones del CRW) para salvar vidas, mejorar la protección social y promover la recuperación económica y la capacidad de adaptación a las sequías.
  • La Corporación Financiera Internacional (IFC) ha invertido US$1.000 millones en el Programa de Financiamiento de Productos Básicos Esenciales –que apunta a apoyar el comercio de bienes clave, tanto agrícolas como energéticos– con el fin de ayudar a reducir el riesgo de escasez de comida y energía, así como mejorar la seguridad alimentaria de los más pobres del mundo.
  • Adicionalmente, el Mecanismo de Riesgos de Precios Agrícolas (APRM, por sus siglas en inglés) de IFC permite a los agricultores, productores de alimentos y consumidores de países en desarrollo protegerse de la inestabilidad de los precios de los alimentos.
  • El Programa Mundial de Financiamiento de Productos Agrícolas en Depósitos de IFC permite a los agricultores conseguir fondos rápidamente pidiendo prestado contra los ingresos que percibirán de la entrega de los cultivos a los depósitos.
  • A través del apoyo al Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés), creado por el Grupo del Banco en abril de 2010 a solicitud del Grupo de los Veinte (G-20), nueve países y la Fundación Gates se comprometieron a aportar alrededor de US$1.300 millones. A la fecha, se han desembolsado US$880,1 millones.
  • El Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) ha beneficiado a 66 millones de personas en 49 países mediante  ayuda de emergencia por un monto de US1.600 millones.
  • El Grupo del Banco Mundial se coordina con organismos de las Naciones Unidas (ONU) a través del Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria y con organizaciones no gubernamentales (ONG).
  • Respaldo a la Alianza para el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS, por sus siglas en inglés) (i) con el objetivo de mejorar la transparencia del mercado de los alimentos y ayudar a los Gobiernos a adoptar medidas bien fundadas para responder a los aumentos de los precios mundiales.
  • Promoción de más inversiones en investigación agrícola –por ejemplo, a través del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR, por sus siglas en inglés) (i) – y seguimiento del comercio de productos agrícolas para identificar cualquier posible escasez de alimentos.
  • Apoyo al mejoramiento de la nutrición entre grupos vulnerables a través de programas comunitarios destinados a aumentar el uso de los servicios de salud y la atención en general. Como parte de su respuesta a la crisis de los alimentos, el Banco ha respaldado la entrega diaria de alrededor de 2,3 millones de raciones escolares a niños de países de ingreso bajo.
  • Ratificación del marco de acción de la Iniciativa SUN para el fomento de una mejor nutrición (i) que cuenta con el respaldo de más de 100 asociados, entre ellos el Banco Mundial.
  • Mejoramiento de la colaboración internacional en la generación e intercambio de conocimientos sobre agricultura, seguridad alimentaria y nutrición a través de la plataforma de conocimientos Secure Nutrition: www.securenutritionplatform.org. (i)

 

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2013/168/PREM