COMUNICADO DE PRENSA

La participación del mundo en desarrollo en las inversiones mundiales se triplicará para 2030, indica nuevo informe del Banco Mundial

Mayo 16, 2013


CIUDAD DE WASHINGTON, 16 de mayo de 2013. En 17 años más, la mitad de la acumulación mundial de capitales, equivalente a US$158 billones (en dólares de 2010), se ubicará en el mundo en desarrollo, en comparación con menos de un tercio hoy en día. Los países de Asia oriental y América Latina darán cuenta de las mayores proporciones de este total, según el informe Global Development Horizons, (Horizontes del desarrollo mundial o GDH, por sus siglas en inglés), que analiza la potencial evolución de los patrones de inversión, ahorro y flujos de capital en las próximas dos décadas.

Las proyecciones indican que la participación de los países en desarrollo en las inversiones mundiales se triplicarán, de un quinta parte en 2000 a tres quintas partes en 2030, según el informe, titulado ‘Capital for the Future: Saving and Investment in an Interdependent World’ (Capital para el futuro: Ahorro e inversión en un mundo interdependiente”). En vista del aumento de la población mundial de 7.000 millones en 2010 a 8.500 millones en 2030 y del rápido envejecimiento de los habitantes de los países avanzados, los cambios demográficos ejercerán profunda influencia en dichos desplazamientos estructurales.

“El GDH constituye uno de los esfuerzos más serios para indagar en los acontecimientos del futuro y lo hace organizando una cantidad sorprendente de información estadística,” sostuvo Kaushik Basu, primer vicepresidente y economista en jefe del Banco Mundial. “Estamos conscientes –a partir de la experiencia de países tan diversos como Corea del Sur, Indonesia, Brasil, Turquía y Sudáfrica– del rol fundamental que cumplen las inversiones a la hora de estimular el crecimiento a largo plazo. En menos de una generación, la inversión mundial estará dominada por los países en desarrollo y entre ellos, se espera que China e India sean los principales inversionistas, toda vez que entre ambos darán cuenta del 38% de la inversión bruta mundial en 2013. Esto cambiará el panorama de la economía global y el GDH analiza dicho proceso”.

Factores como la recuperación de la productividad, la integración creciente en los mercados mundiales, las políticas macroeconómicas sólidas y las mejoras en educación y salud están contribuyendo a un rápido crecimiento y generan potentes oportunidades de inversión que, a su vez, están impulsando el desplazamiento del peso económico mundial hacia los países en desarrollo. Otro motor es el repentino aumento de los jóvenes en la población: los países en desarrollo están en proceso de añadir más de 1.400 millones de personas a sus habitantes entre hoy y 2030, y el beneficio total de este dividendo demográfico está aún por cosecharse, en particular en las regiones relativamente más jóvenes de África al sur del Sahara y Asia meridional.

Las buenas noticias son que, a diferencia de lo sucedido en el pasado, los países en desarrollo probablemente cuenten con los recursos necesarios para financiar estas masivas inversiones en obras de infraestructura y servicios, inclusive en educación y salud. Las proyecciones indican que las sólidas tasas de ahorro de estas naciones alcanzarán un punto máximo de 34% del ingreso nacional en 2014, con un promedio de 32% al año hasta 2030. En términos agregados, el mundo en desarrollo dará cuenta de entre 62%-64% del ahorro mundial de US$25 a US$27 billones para 2030, a partir del 45% en 2010.

“A pesar del sólido nivel de ahorro requerido para financiar sus masivas necesidades de inversión en el futuro, si desean cosechar los frutos de los desplazamientos tectónicos que están ocurriendo los países en desarrollo tendrán que mejorar en forma significativa su actual limitada participación en los mercados financieros internacionales”, indicó Hans Timmer, director del Grupo de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.

El informe GDH presenta dos escenarios según la velocidad de convergencia del mundo desarrollado y en desarrollo en términos de ingreso per cápita, y el ritmo de las transformaciones estructurales (tales como desarrollo financiero y mejoras en la calidad institucional) en ambos grupos. El escenario uno implica una convergencia gradual entre ambos, mientras que en el escenario dos el proceso es mucho más rápido.

Tanto el escenario gradual como el rápido predicen un crecimiento económico mundial promedio de 2,6% y de 3% al año, respectivamente, durante las próximas dos décadas; la tasa promedio anual de crecimiento del mundo en desarrollo será de 4,8% en el escenario de convergencia gradual y de 5,5% en el escenario rápido.

En ambos escenarios, el empleo en el sector servicios en los países en desarrollo dará cuenta de más del 60% del total de los puestos de trabajo en 2030, y éstos representarán más del 50% del comercio mundial. Este desplazamiento ocurrirá junto con cambios demográficos que aumentarán la demanda de servicios de infraestructura. De hecho, en el informe se estiman las necesidades de financiamiento para obras de infraestructura del mundo en desarrollo en US$14,6 billones entre hoy en día y 2030.

En el informe también se menciona el envejecimiento de la población en Asia oriental, Europa oriental y Asia central, donde se experimentarán las mayores reducciones en las tasas de ahorro. Los cambios demográficos pondrán a prueba la sostenibilidad de las finanzas públicas, y se plantearán complejos desafíos en materia de políticas a partir del esfuerzo por reducir la carga de la atención de salud y las pensiones sin imponer severas dificultades a los ancianos. Por el contrario, África al sur del Sahara, con una población relativamente joven y en rápido aumento así como un sólido crecimiento económico, será la única región que no experimentará un descenso en su tasa de ahorro.

Sin embargo, el ahorro en términos absolutos continuará bajo el dominio de Asia y Oriente Medio. En el escenario de convergencia gradual, para 2030, China ahorrará mucho más que cualquier otro país en desarrollo –US$9 billones en dólares de 2010– con India siguiéndole muy de lejos con US$1,7 billones, superando así las cifras de Japón y de Estados Unidos en la década de 2020.

En consecuencia, en el escenario de convergencia gradual, China dará cuenta del 30% de la inversión mundial en 2030, mientras que Brasil, India y Rusia juntos, se harán cargo de otro 13%. En términos de volúmenes, la inversión en el mundo en desarrollo llegará a US$15 billones (en dólares de 2010), en comparación con US$10 billones en las economías de ingresos altos. China e India darán cuenta de casi la mitad de toda la inversión en la manufactura mundial.

“El GDH destaca con claridad el creciente papel que jugarán los países en desarrollo en la economía mundial, lo cual es, sin duda, un logro significativo. Sin embargo, a pesar de que la distribución de la riqueza sea más uniforme entre los diferentes países, esto no significa que, dentro de cada país, todas las personas se beneficiarán de la misma manera”, sostuvo Maurizio Bussolo, economista líder y principal autor del informe.

En el informe se revela que los grupos menos educados en un país tienen poco o ningún ahorro, lo que indica falta de posibilidades para mejorar su capacidad de generar ingresos y, para los más pobres, de escapar de la trampa de la pobreza.

“Las autoridades de los países en desarrollo tienen un papel fundamental en cuanto a impulsar el ahorro privado a través de políticas que eleven el capital humano, especialmente entre los pobres”, concluyó Bussolo.

Aspectos regionales destacados:

Asia oriental y el Pacífico verá caer su tasa de ahorro, mientras que las inversiones disminuirán incluso más, aunque seguirán altas en comparación con los niveles internacionales. A pesar de la baja en las tasas, la proporción de la región en las inversiones y el ahorro mundial seguirá aumentando hasta 2030, gracias a un sólido crecimiento económico. Esta zona experimenta un gran dividendo demográfico puesto que por cada 10 personas económicamente activas hay menos de cuatro que no están en edad de trabajar, la menor tasa de dependencia del mundo. El dividendo cesará luego de llegar a su punto máximo en 2015. El crecimiento de la fuerza laboral bajará su ritmo y en 2040, la región puede llegar a tener una de las relaciones de dependencia más altas del mundo en desarrollo (con más de 5,5 personas no activas por cada 10 activas). China, una de las principales fuerzas motrices de la zona, probablemente siga generando sustanciales superávits en cuenta corriente debido a la caída considerable de su tasa de inversión a medida que transita hacia niveles más bajos de participación pública en las inversiones.

Europa del este y Asia central está más avanzada en su transición demográfica y será la única región en desarrollo en alcanzar crecimiento cero de la población en 2030. Se espera que el envejecimiento modere el crecimiento económico en la zona y también tiene el potencial de reducir la tasa de ahorro más que en cualquier otra región en desarrollo, salvo en Asia oriental. En este sentido, la tasa de ahorro puede decaer más que la de inversiones, en cuyo casi los países de la región tendrán que financiar las inversiones atrayendo más flujos de capitales. También se enfrentarán considerables presiones fiscales a partir del envejecimiento. En Turquía, por ejemplo, el gasto público en las pensiones aumentará más del 50% de aquí a 2030 conforme al sistema actual. Varios otros países también enfrentarán grandes alzas en el gasto en pensiones y atención de salud.

América Latina y el Caribe, una región que históricamente ha mantenido bajos niveles de ahorro, puede llegar a ser aquella con menos ahorros en 2030. Aunque la demografía jugará un papel positivo –toda vez que se prevé la caída de las tasas de dependencia hasta 2025– el desarrollo de los mercados financieros (que reduce el ahorro por motivos de precaución) y la moderación del crecimiento económico contrapesarán la situación. Del mismo modo, el aumento y luego la caída del impacto de la demografía en el crecimiento de la fuerza laboral apuntan a un supuesto crecimiento –y luego a una disminución gradual– de la tasa de inversiones a corto plazo. Sin embargo, la relación entre desigualdad y ahorro en esta región señala un escenario alternativo. Como en otras zonas, los hogares más pobres tienden a ahorrar mucho menos; por lo tanto, las mejoras en la capacidad de generar ingresos, el alza de los propios ingresos y la menor desigualdad tienen el potencial no solo de impulsar el ahorro nacional sino también de romper las trampas de la pobreza perpetuadas por el bajo nivel de ahorro de los hogares pobres.

Oriente Medio y Norte de África tiene considerable espacio para seguir desarrollando sus mercados financieros; pero si bien ese proceso tiene el potencial de mantener las inversiones también puede, junto con el envejecimiento, reducir el ahorro. Por lo tanto, el superávit en cuenta corriente podría disminuir moderadamente hasta 2030, dependiendo del ritmo del desarrollo de los mercados financieros. La región se encuentra en una fase relativamente temprana de su transición demográfica: caracterizada por el crecimiento aún rápido de la población y de la fuerza laboral, pero también el aumento en la proporción de ancianos. Los cambios en la composición de los hogares también podrían impactar los patrones de ahorro, con una transición desde hogares donde conviven varias generaciones y hay apoyo familiar a la ancianidad hacia otros más pequeños y con mayor dependencia de los ancianos en los ingresos provenientes de activos. La región ostenta la tasa más baja de uso de instituciones financieras para operaciones de ahorro entre los hogares de ingresos bajos y hay espacio para que los mercados financieros desempeñen un papel muchísimo mayor en el ahorro familiar.

Asia meridional seguirá siendo una de las regiones con más ahorro e inversión para 2030. Sin embargo, dado el espacio para un rápido crecimiento económico y desarrollo financiero, los resultados en materia de ahorro, inversión y flujos de capital variarán considerablemente: en un escenario de crecimiento económico y desarrollo del mercado financiero más rápido se mantendrán las altas tasas de inversión, mientras que el ahorro caerá considerablemente, lo que implica grandes déficits en cuenta corriente. Esta es una región joven y alrededor de 2035, probablemente tendrá la mayor relación entre población activa y no activa del mundo. Es probable que el desplazamiento general de la inversión desde la agricultura hacia la manufactura y los servicios sea particularmente pronunciado en Asia meridional: se espera casi el doble de participación de la región en las inversiones totales en manufactura, mientras que las inversiones en el sector servicios aumentaría en más de 8 puntos porcentuales, a más de dos tercios de la inversión total.

África al sur del Sahara: la tasa de inversión se mantendrá estable gracias al sólido crecimiento de la fuerza laboral. Será la única región que no verá caer su tasa de ahorros en un escenario de desarrollo moderado de los mercados financieros, puesto que el envejecimiento no será un factor significativo. En un escenario de crecimiento más rápido, los países más pobres de África experimentarán un desarrollo más profundo de sus mercados financieros y los inversionistas extranjeros se mostrarán cada vez más dispuestos a financiar inversiones en la región. Esta región es actualmente la más joven entre todas en términos de su alta relación de dependencia. Dicho coeficiente disminuirá constantemente durante el horizonte de tiempo cubierto por este informe y más allá, aportando con ello un prolongado dividendo demográfico. Además, tendrá la mayor necesidad de inversiones en infraestructura en las próximas dos décadas (en relación con el PIB) y al mismo tiempo, es probable que se produzca un desplazamiento de los recursos de inversión en infraestructura hacia la mayor participación del sector privado, y considerables alzas en los flujos de capital privado, especialmente desde otras regiones en desarrollo.

 

 

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2013/388/DEC