COMUNICADO DE PRENSA

Según el Banco Mundial, una administración del riesgo más adecuada puede abrir oportunidades, evitar crisis y proteger a los pobres en medio de desastres y cambios de toda índole

Octubre 06, 2013

Ciudad de Washington, 6 de octubre de 2013. Frente a los disturbios sociales, las crisis económicas y el aumento en la frecuencia de los desastres naturales, los esfuerzos de los Gobiernos, las comunidades y los individuos por prepararse para dichas situaciones y recuperarse de ellas cobran importancia creciente. Una administración eficaz del riesgo puede generar tanto la capacidad de recuperación que permita sobrellevar acontecimientos adversos, como la habilidad para aprovechar las oportunidades de desarrollo. Es, por lo tanto, un ingrediente esencial en la lucha por poner fin a la pobreza, según afirma un nuevo informe del Grupo del Banco Mundial.

En el Informe sobre el desarrollo mundial 2014, titulado Riesgo y Oportunidad: La administración del riesgo como instrumento de desarrollo, se señala que las perturbaciones adversas (en particular, las meteorológicas, las vinculadas con la salud y las crisis económicas) son en gran medida la causa por la que los hogares caen por debajo de la línea de pobreza y permanecen en esa situación. El informe concluye que la administración responsable y eficaz del riesgo puede salvar vidas, evitar daños económicos, impedir retrocesos en el desarrollo y abrir oportunidades. La administración del riesgo puede ser un poderoso instrumento de desarrollo, pues brinda a los habitantes de los países en desarrollo y de otras naciones la seguridad y los medios para progresar.

En los últimos 25 años, el mundo ha experimentado rápidos procesos de integración, reforma económica, modernización tecnológica y ampliación de la participación democrática, pero también ha soportado turbulencias financieras, pérdida de empleos e ingresos y daños ambientales. En el Informe sobre el desarrollo mundial se afirma que, en lugar de rechazar el cambio para evitar los riesgos, los individuos y las instituciones deben prepararse para las oportunidades y los riesgos que acompañan el cambio. Según el informe, hoy se necesita más que nunca aplicar medidas proactivas, sistemáticas e integradas de administración del riesgo.

"Abogamos por un cambio radical en la manera de administrar el riesgo", sostiene el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim. "En nuestro nuevo enfoque, se insta a los individuos y a las instituciones a dejar de luchar contra las crisis para comenzar a administrar los riesgos de manera proactiva y sistemática. Esto ayudará a generar capacidad de recuperación, protegerá los avances en el desarrollo logrados con gran esfuerzo y nos pondrá más cerca de alcanzar las metas del Grupo del Banco Mundial: terminar con la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida".

El informe indica que los beneficios de prepararse para el riesgo pueden ser considerablemente mayores que los costos. Por ejemplo, un programa de suplementos minerales diseñado para reducir la malnutrición puede generar beneficios 15 veces superiores a sus costos. En el informe también se observa que la preparación induce a las personas a mostrar menos aversión al riesgo. Por ejemplo, los seguros de lluvia pueden llevar a los agricultores a invertir en fertilizantes, semillas y otros insumos, en lugar de simplemente ahorrar dinero bajo el colchón como reserva para cuando llegue la próxima sequía.

En los últimos años, se han reducido notablemente algunos riesgos. La esperanza de vida, por ejemplo, ha aumentado gracias a que la inmunización está más extendida, las redes de protección social son más adecuadas y se pueden pronosticar con mayor precisión los ciclones, los tsunamis y los terremotos. Asimismo, en los últimos 10 años, la mayoría de los países en desarrollo encararon reformas que los ayudaron a generar mayor capacidad de recuperación frente a las variaciones en los flujos internacionales de capital. Esto les permitió continuar creciendo y avanzar en la reducción de la pobreza durante la reciente crisis financiera mundial.

"El riesgo abre una brecha entre los resultados y las decisiones. Si alguien apuesta todos sus ahorros en la ruleta y gana, el resultado es para alegrarse, pero la decisión de apostar todo puede, sin embargo, considerarse inadecuada", afirma Kaushik Basu, primer vicepresidente y primer economista del Banco Mundial. "El Informe sobre el desarrollo mundial muestra que el proceso de toma de decisiones de las personas falla más cuando hay riesgos involucrados; por este motivo, el riesgo genera desafíos particulares para las políticas de desarrollo. Cuando las naciones globalizadas lidian con fluctuaciones entre resultados positivos y negativos, surge en ocasiones la propensión a apartarse del desarrollo y la globalización, pero esto de hecho equivale a optar por el resultado negativo a perpetuidad".

El informe señala que, dado que la mayoría de las personas no están preparadas para hacer frente a cambios fuertes, deben depender de la responsabilidad y la acción conjunta en distintos niveles de la sociedad. Los hogares brindan apoyo, permiten aunar recursos, protegen a sus integrantes e invierten en su futuro. Las comunidades proporcionan redes informales de seguros y permiten aunar recursos para enfrentar riesgos comunes. Las empresas ofrecen empleo e ingresos, e impulsan la innovación y la productividad. El sistema financiero brinda herramientas de administración del riesgo, tales como productos de ahorro, seguros y créditos. El Estado administra los grandes riesgos sistémicos, genera un entorno propicio y brinda apoyo a los sectores vulnerables. Por último, la comunidad internacional ofrece conocimientos especializados, facilita la coordinación de las políticas y permite reunir recursos de todo el mundo.

Como señala Norman Loayza, director del equipo a cargo de la redacción del informe, "si bien los esfuerzos, la iniciativa y la responsabilidad de los propios individuos son esenciales para administrar el riesgo, si estos no cuentan con un entorno que los respalde, su éxito en términos de capacidad de recuperación y búsqueda de prosperidad será limitado".

Según el informe, la administración eficaz del riesgo consiste en combinar la capacidad de prepararse para el riesgo con la de recuperarse de los efectos negativos posteriores y aprovechar los positivos, a la vez que se evalúa el costo inicial de la preparación frente a los probables beneficios. Una estrategia sólida de administración del riesgo consta de cuatro componentes: conocimientos, protección, seguros, y recuperación y aprovechamiento.

Además de acumular datos, el conocimiento implica utilizar la información para evaluar el grado de exposición a los riesgos y los posibles resultados, para luego decidir cómo actuar. La protección abarca las acciones que reducen la probabilidad de obtener resultados negativos y su magnitud, o incrementan la probabilidad de lograr resultados positivos y su magnitud. En la medida en que la protección no puede eliminar por completo el riesgo de que se produzcan resultados negativos, los seguros, sean formales o informales, ayudan a amortiguar el golpe provocado por perturbaciones adversas. Por último, la recuperación y el aprovechamiento abarcan las acciones que se emprenden una vez que el riesgo o la oportunidad se han concretado.

Los individuos y las sociedades no logran administrar el riesgo de manera proactiva por diversas razones, entre las que figuran la falta de recursos y de información, la ausencia de mercados y de bienes públicos, y aun la exclusión social. Por ejemplo, el sistema de desagüe de la ciudad de Mumbai (India) está muy obstruido con desechos y tiene más de 100 años de antigüedad, por lo que no da abasto para canalizar las lluvias monzónicas anuales. A lo largo de los años, se han presentado numerosas propuestas para mejorar el sistema, pero en su mayoría, aún no han sido aplicadas plenamente, por lo que Mumbai sigue siendo vulnerable a las inundaciones. Para administrar el riesgo con eficacia en casos como este, es necesario detectar y abordar los obstáculos que impiden que los individuos, las comunidades y los países adopten las medidas necesarias.

En la edición de este año del Informe sobre el desarrollo mundial se proponen políticas dirigidas a los hogares y a los niveles local, nacional e internacional. Pero su consejo general se centra en la necesidad de administrar el riesgo de manera proactiva en cada uno de estos niveles, y de un modo tal que refleje y respalde objetivos más amplios, como los planes nacionales de desarrollo, los programas municipales de inversión en infraestructura o incluso las metas de ahorro de los hogares. En el plano nacional, se recomienda establecer un consejo de administración del riesgo, una reforma institucional que ya se aplicó en Singapur y que países como Marruecos, Jamaica y Rwanda están analizando. El Grupo del Banco Mundial está preparado para respaldar reformas en favor de la administración del riesgo en todo el mundo en desarrollo.

Hoy en día, todas las entidades que conforman el Grupo del Banco Mundial (que incluyen el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, la Asociación Internacional de Fomento, la Corporación Financiera Internacional y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones) brindan asistencia dirigida a promover una administración eficaz del riesgo. Dicha asistencia adopta la forma de asesoría en materia de políticas, apoyo al desarrollo del sector privado y préstamos y programas para impulsar la urbanización, la infraestructura y el desarrollo humano, incluida la protección social. El Grupo del Banco Mundial utilizará las conclusiones del Informe sobre el desarrollo mundial 2014 como base para ampliar este apoyo esencial, a fin de que los países puedan administrar el riesgo de manera más eficaz en el futuro.

 

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2014/120/DEC