COMUNICADO DE PRENSA

Se necesitan inversiones de mejor calidad en la región de Oriente Medio y Norte de África para impulsar el crecimiento compartido

Octubre 10, 2013

El largo período de inestabilidad política ha afectado tanto la calidad como la cantidad de las inversiones, que ahora se inclinan a actividades que generan menos empleos

CIUDAD DE WASHINGTON, 10 de octubre de 2013. La inestabilidad política durante el presente año ha perjudicado la actividad económica en Oriente Medio y Norte de África. La última edición del informe Economic Developments and Prospects (Perspectivas y acontecimientos económicos) del Grupo del Banco Mundial proyecta un crecimiento económico promedio del 2,8% para la región en 2013, la mitad del 5,6% estimado en 2012.

En los países importadores de petróleo, se espera que el crecimiento se mantenga débil y que persistan los déficits fiscal y externo. En los países en desarrollo exportadores de petróleo, el ritmo de la expansión económica se está desacelerando considerablemente a causa de acontecimientos desfavorables. En las economías que integran el Consejo de Cooperación del Golfo, el crecimiento se atenuará con respecto al de 2012, pero será el más fuerte de la región. Si la situación política avanza hacia una mayor estabilidad y claridad, el crecimiento se recuperará y llegará a un promedio del 4% en 2014, pero hay diversos riesgos, en su mayoría internos y vinculados a la inestabilidad política, que ponen en peligro esta posibilidad.

Según Shanta Devarajan, economista en jefe de la Oficina Regional de Oriente Medio y Norte de África del Banco Mundial, “Los países en desarrollo de la región no pueden darse el lujo de seguir desatendiendo ciertas trabas económicas de larga data. La falta de reformas económicas profundas, sumada a la inestabilidad política y macroeconómica, sobre todo en las economías en transición, mantendrá la inversión y el crecimiento por debajo de sus posibilidades no solo a corto plazo, sino durante años, a menos que se tomen medidas”.

El informe, titulado Middle East and North Africa: Investing in Turbulent Times (Oriente Medio y Norte de África: La inversión en tiempos difíciles), se centra específicamente en la inversión extranjera directa (IED). En la década de 2000, los flujos de IED a la región fueron similares a los del resto del mundo, pero, tras la “primavera árabe”, apareció una divergencia. Mientras que la IED en el resto del mundo se incrementó después de 2010, los flujos dirigidos a la región de Oriente Medio y Norte de África siguieron declinando a medida que se deterioraban las condiciones económicas y políticas. El informe indica que las turbulencias políticas han afectado el nivel y la composición de la IED, y han hecho que se inclinara hacia sectores extractivos, que son los que crean menos empleo. Al mismo tiempo, han desalentado la IED de alta calidad en los sectores de manufacturas y servicios, de uso intensivo de mano de obra.

“Al desalentar la inversión que busca la eficiencia, las alteraciones de la estabilidad política exacerban la concentración de IED en las industrias extractivas y en sectores no comerciables, y agravan un problema asociado con las políticas distorsivas y la captación política que antecede a la primavera árabe”, sostuvo Elena Ianchovichina, economista principal del Banco Mundial para la región de Oriente Medio y Norte de África y autora principal del informe.

En el documento se enumeran varias prioridades y desafíos en materia de políticas para la región. Se advierte que los países de Oriente Medio y Norte de África podrían caer en la llamada trampa de los recursos naturales a menos que fortalezcan sus instituciones y mejoren el clima para la inversión, sobre todo la estabilidad política y macroeconómica. “Para crear empleos y generar una transformación estructural en la región, es esencial proteger el Estado de derecho y los derechos de propiedad, y comprometerse con políticas estables y transparentes”, comentó Devarajan.

Otra prioridad es encarar reformas que procuren resolver problemas de larga data, como las normas distorsivas y de cumplimiento desigual, los privilegios de ciertas empresas, los subsidios costosos, la provisión inadecuada e irregular de servicios de infraestructura, la calidad de la educación y las destrezas que se enseñan, y los mercados de mal funcionamiento.

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2013/128/MNA