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COMUNICADO DE PRENSA

ALC: Pobreza, baja educación y falta de oportunidades aumentan riesgo de embarazo en adolescentes

Diciembre 12, 2013

La región tiene la tercera tasa más alta de fertilidad adolescente en el mundo y registra una disminución de embarazos adolescentes más lenta que otras regiones

CIUDAD DE GUATEMALA, 12 de diciembre de 2013 – La pobreza, una baja calidad escolar, la desigualdad y la poca capacidad de decisión y control sobre sus propios planes de vida  ponen a las niñas en América Latina y el Caribe (ALC) en mayor riesgo ante el embarazo adolescente y la maternidad temprana. Eso, a su vez, se asocia con menores oportunidades educativas, económicas y laborales, de acuerdo con un nuevo estudio del Banco Mundial.

El estudio “Embarazo adolescente y oportunidades en América Latina y el Caribe: sobre maternidad temprana, pobreza y logros económicos” señala que el embarazo adolescente y la maternidad temprana continúan siendo un gran desafío para la región, a pesar de los avances registrados en los indicadores de educación y salud de las mujeres en la última década y la creciente participación femenina en el mercado laboral.

ALC es la región con la tercera tasa más alta de fertilidad adolescente (72 nacimientos por cada 1000 mujeres entre los 15 y 19 años de edad), por debajo de África subsahariana y el Sur de Asia (108 y 73, respectivamente). De hecho, la mayoría de los países de la región se ubican dentro de los 50 países con los mayores índices de fecundidad en adolescentes en el mundo y ocho de éstos (Nicaragua, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Venezuela, Ecuador, El Salvador y Panamá) están dentro de los primeros 40.

“La pobreza y la falta de oportunidades están directamente asociadas con el embarazo adolescente y la maternidad temprana, que pueden convertirse en impedimentos para que las mujeres aprovechen al máximo sus oportunidades de desarrollo”, dijo Luis-Felipe López-Calva, economista líder del Banco Mundial para América Latina y el Caribe y parte del equipo autor del estudio. “Esto representa un reto para la región, pues si bien los embarazos adolescentes han disminuido en todo el mundo durante la última década, en América Latina y el Caribe disminuyen a un ritmo más lento que en otras regiones”.

Mientras la reducción anual de la tasa de fertilidad adolescente entre 1997 y 2010 fue de 2.7 por ciento en el Sur de Asia y de 1.6 por ciento a nivel mundial, el decrecimiento anual en ALC fue de 1.25 por ciento. En ALC, los cuatro países con las mayores tasas de fecundidad adolescente (Nicaragua, República Dominicana, Guatemala y Honduras) reportaron las mismas tasas entre 2000 y 2010. Los cinco países de la región que han tenido mayor éxito en reducir las tasas de fecundidad adolescente en ese periodo fueron Colombia (-25 por ciento), Haití (-23 por ciento), Costa Rica, El Salvador y Perú (-21 por ciento).

El estudio analiza los factores de riesgo asociados con el embarazo adolescente y destaca que las tasas de fertilidad adolescente están directamente relacionadas con condiciones de pobreza y con factores asociados a la desigualdad. Los resultados sugieren que las adolescentes que tienen más educación, viven en zonas urbanas y provienen de familias con mayores recursos económicos tienen una menor probabilidad de quedar embarazadas. Las adolescentes embarazadas son más vulnerables y más pobres que adolescentes que no tienen hijos, lo que se explica en parte porque pertenecen a distintos grupos de riesgo.

Un factor importante de riesgo es la falta de agencia, entendida como la libertad y capacidad de una mujer para elegir efectivamente metas y tomar decisiones libres acerca de sus planes de vida. La mujer adolescente tiene más probabilidades de quedar embarazada debido a falta de agencia (al seguir normas existentes por presión, o por tener bajo poder de negociación en su relación para que su pareja acepte utilizar anticonceptivos). Además, el acceso a información y a educación son factores determinantes para el uso de métodos anticonceptivos.

El estudio revisa además las consecuencias del embarazo adolescente. Destaca que las madres adolescentes tienen menos probabilidades de culminar la educación secundaria y que el embarazo adolescente reduce los años de escolaridad, la asistencia a la escuela y las horas laborales. Además, el estudio evidencia un mayor riesgo de mortalidad materna, muerte del feto, mortalidad infantil y suicidio cuando la madre es adolescente.

“El embarazo adolescente es relevante desde el punto de vista del desarrollo porque es una manifestación de la falta de oportunidades y porque la maternidad temprana puede tener implicaciones que fomenten círculos viciosos de pobreza entre generaciones, exclusión social y altos costos sociales. Atender este reto demandará políticas mejor diseñadas que tomen en cuenta la complejidad del fenómeno”, agregó López-Calva.

De acuerdo con el estudio, la evidencia indica que reducir la desigualdad y crear mayores oportunidades para las mujeres pueden contribuir a disminuir el riesgo de ocurrencia del embarazo adolescente y mitigar los efectos de la maternidad temprana. Las políticas y programas sociales que reducen pobreza e inequidad de género son cruciales en este sentido.

Los factores de riesgo también pueden atenderse con intervenciones de políticas que se enfoquen en los programas de educación, salud y empleo en las comunidades. Por ejemplo, el estudio cita evidencia que muestra que una mayor cantidad de horas en la escuela reducen las tasas de embarazo adolescente.

El estudio señala además que el objetivo de las políticas debería ser ampliar el conjunto de opciones disponibles para las mujeres, así como su capacidad de poseer el control efectivo sobre sus vidas —fortalecer su agencia— con el fin de que puedan tomar decisiones económicas y de fecundidad sobre la base de los planes de vida que valoran.

 

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2014/253/LAC