COMUNICADO DE PRENSA

El presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, califica como “indignante” y como un “punto ciego” a la violencia doméstica, que frena el avance de mujeres y niñas

Marzo 05, 2014

En el discurso que pronunció en el Día Internacional de la Mujer, destacó temas de género y desarrollo cruciales

CIUDAD DE WASHINGTON, 5 de marzo de 2014. El presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, calificó hoy a la violencia doméstica como un hecho “indignante” que no debe considerarse más como un asunto privado, sino como una cuestión pública y un desafío central para quienes trabajan en pos del desarrollo.

“Una cruda realidad de nuestro mundo es la violencia ejercida contra las mujeres durante las guerras y los conflictos. Es un problema inaceptable de proporciones epidémicas que está relativamente bien documentado. Pero la violencia de la que no hablamos lo suficiente es la violencia doméstica”, expresó Kim. “Cuando se insiste en no prestar la suficiente atención al problema de la violencia doméstica, las mujeres sienten que valen menos y tienen menos poder que los hombres. Esto les resta capacidad para tomar decisiones y actuar en consecuencia de forma independiente, y repercute no solo en ellas, sino también en sus familias, sus comunidades y sus economías”.

La forma de violencia que padecen más comúnmente las mujeres es la que les infligen sus esposos, novios o parejas, añadió Kim, quien calificó de “indignante” el hecho de que casi un tercio de las mujeres de todo el mundo que han estado en una relación haya sido víctima de ese tipo de violencia.

Kim, que hizo uso de la palabra en la conferencia nacional de CARE que precedió al Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, se refirió asimismo a las perturbadoras secuelas económicas de la violencia doméstica: “Las estimaciones conservadoras de la pérdida de productividad generada por la violencia doméstica son comparables a lo que la mayoría de los Gobiernos gasta en educación primaria”.

Kim instó a recuperar el sentido de la urgencia y comprender mejor los obstáculos que quedan por superar en todas partes del mundo. Mencionó “puntos ciegos” que comúnmente aparecen cuando se trata de mejorar las vidas de mujeres y niñas. “Eso no quiere decir que no veamos el problema claramente, sino que a veces pasamos por alto algo que tenemos justo en frente, en especial cuando estamos demasiado cerca. Nuestros cerebros están preparados para rellenar automáticamente esos puntos ciegos, de modo de ver una imagen completa”, dijo Kim.

La disparidad de género en la educación se ha reducido y dos tercios de los países del mundo han alcanzado la igualdad de género en la matrícula primaria. En más de un tercio de ellos, las niñas superan considerablemente en número a los niños en la educación secundaria. Pero el primero de esos puntos ciegos es que las niñas pobres están quedando rezagadas.  

“La situación —señaló Kim— es mucho peor para las niñas pobres. Si bien las hijas de familias de mejor posición de países como India y Pakistán pueden matricularse en la escuela junto con los varones de su edad, del 20 % de niños más pobres, las mujeres reciben en promedio cinco años menos de educación que los varones. En Níger, donde 1 de cada 2 niñas asiste a la escuela primaria, apenas 1 de cada 10 va a la escuela intermedia y, sorprendentemente, solo 1 de cada 50 llega a la escuela secundaria. Eso es indignante”.

El segundo “punto ciego” mencionado por Kim consiste en que aun cuando las niñas de algunos países reciban más educación, esta no se traduce en mayores oportunidades laborales.

“Analicemos, por ejemplo, la situación en Oriente Medio y Norte de África. En promedio, solo 1 de cada 4 mujeres integra la fuerza laboral. La tasa de aumento ha estado congelada —menos del 0,2 % anual— durante los últimos 30 años. A este ritmo, la región necesitará 150 años para alcanzar el promedio mundial actual. En un estudio del año pasado se demostró que la baja participación económica de las mujeres genera pérdidas de ingreso del 27 % en Oriente Medio y Norte de África. En el mismo estudio se calcula que si se aumentara el empleo y las posibilidades de participación empresarial de las mujeres hasta alcanzar los niveles de los hombres, se podría mejorar el ingreso promedio un 19 % en Asia meridional y un 14 % en América Latina”.

Según Kim, el mayor punto ciego es quizá el de la violencia ejercida contra las mujeres y “la incapacidad de ver que no importa si educamos a las niñas o tratamos de crear empleos para ellas cuando no están seguras en sus propios hogares”.

“Uno de los motivos por los que esa violencia doméstica ha sido un enorme punto ciego es que mucha gente la considera un asunto privado. Yo diría que la violencia doméstica es una cuestión pública y que todos los que trabajamos en pos del desarrollo debemos considerarla un desafío central”.

En 128 países —señaló Kim— las oportunidades económicas de las mujeres se ven limitadas por diferencias de trato previstas en la legislación. Esto incluye leyes que impiden a la mujer obtener un documento de identidad en forma independiente, poseer o utilizar bienes, acceder al crédito, o conseguir empleo. En 15 países, el hombre puede incluso impedir que su esposa trabaje. “Las normas culturales —añadió Kim— pueden arraigarse profundamente, pero, a partir de una gran cantidad de evidencia de todo el mundo, sabemos que las costumbres y las actitudes pueden cambiar, a veces con rapidez”.

Kim afirmó que los movimientos sociales pueden contribuir a suscitar ese cambio. Mencionó el ejemplo de Malala Yousafzai, la adolescente paquistaní que recibió un disparo por defender públicamente la educación de las niñas.

Kim finalizó su discurso con la siguiente pregunta: “¿Qué significaría enfrentar la opresión y la crueldad vinculadas al género con la misma valentía que Malala mostró frente al talibán armado? Si podemos incluso comenzar a actuar juntos con esa misma determinación —dada la evidencia con la que contamos sobre el rol de la mujer—, el mundo será un lugar más pacífico, más próspero y más justo, y estará a la altura de las madres que nos dieron a luz”.

Antecedentes sobre la ayuda del Banco Mundial para hacer frente a la violencia de género

Para hacer frente a la epidemia que representa la violencia de género, el Grupo del Banco Mundial ha venido analizando los costos que ella supone y ha examinado sistemáticamente la eficacia o ineficacia de las intervenciones, así como el porqué de esos resultados, y ha proporcionado financiamiento para operaciones sobre el terreno. En el último año se aprobaron 10 proyectos centrados en la violencia sexual o de género por casi US$19 millones.

  • En un nuevo préstamo por US$600 millones, otorgado a Colombia, se incluirán componentes de protección y apoyo para sobrevivientes, con asistencia en aspectos tales como alojamiento temporal y transporte. Nuestra institución realizará además actividades conjuntas con el sector privado y la sociedad civil, y está introduciendo innovaciones en la esfera de la tecnología.

  • En Haití, el Grupo del Banco Mundial ha unido fuerzas con Kofaviv, una comunidad de mujeres que han sobrevivido a formas extremas de violencia de género, y más de 7000 mujeres y niños vulnerables recibieron estuches de elementos sanitarios y de seguridad que contienen suministros vitales, tales como linternas solares, toldos, teléfonos móviles, silbatos, zapatos y estuches de elementos de higiene personal. Según pruebas anecdóticas los casos de comercio sexual se han reducido, en especial en el caso de las mujeres jóvenes y más vulnerables.

  • En el estado de Pernambuco, en Brasil, mediante un préstamo para políticas de desarrollo por un monto de US$500 millones se está proporcionando respaldo al Gobierno para que haga del tema de la violencia de género un componente de su más amplia estrategia. Mediante esa operación el Grupo del Banco Mundial está ayudando a promover el empoderamiento económico de las mujeres a través de una nueva Secretaría de la Mujer, que cuenta con 12 coordinadores regionales, y se ha capacitado en temas relacionados con género a 2000 trabajadores de la salud y funcionarios de servicios de aplicación de leyes.

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2014/350/ECR