COMUNICADO DE PRENSA

Banco Mundial baja proyecciones para perspectivas de la economía mundial e insta a países en desarrollo a impulsar sus reformas internas

Junio 10, 2014

WASHINGTON, 10 de junio, 2014 – Los países en desarrollo deben prepararse para un año de magro crecimiento debido a que la debilidad experimentada en el primer trimestre de 2014 retrasará el esperado repunte de la actividad económica, sostiene el informe Perspectivas de la economía mundial (PEM) publicado hoy por el Banco Mundial.

Las malas condiciones climáticas en los Estados Unidos, la crisis en Ucrania, el restablecimiento del equilibrio en China, los disturbios políticos en varias economías de ingresos medianos, el lento avance en las reformas estructurales y las limitaciones en materia de capacidad son factores que contribuyen a que 2014 sea el tercer año consecutivo con un crecimiento inferior al 5% para el conjunto de países en desarrollo.

“Las tasas de crecimiento en el mundo en desarrollo se mantienen excesivamente modestas para crear el tipo de empleo necesario que se requiere para mejorar las vidas del 40 % más pobre”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial,. “Claramente, los países deben avanzar más rápido e invertir más en sus reformas estructurales internas para lograr que el crecimiento económico de base amplia llegue a los niveles necesarios para terminar con la pobreza extrema en esta generación”.

El Banco ha revisado sus proyecciones a la baja para los países en desarrollo y ahora apunta a un crecimiento de 4,8 % este año, bastante inferior a sus estimaciones de 5,3 % realizadas en enero. Sin embargo, hay indicios que sugieren un fortalecimiento de 5,4 % y 5,5 % en 2015 y 2016, respectivamente. Se espera que China crezca un 7,6 % este año, pero esto dependerá del éxito que tengan los esfuerzos relacionados con el restablecimiento del equilibrio. Si se presenta una caída abrupta, las repercusiones se sentirán intensamente en todo el continente asiático.

A pesar de las debilidades observadas en el primer trimestre en los Estados Unidos, la recuperación de los países de ingresos altos está cobrando impulso y se prevé que estas economías crecerán un 1,9 % en 2014, para acelerarse a 2,4 % en 2015 y 2,5 % en 2016. La zona del euro, en tanto, se ampliaría en un 1,1 % este año y la economía de los Estados Unidos, que se contrajo en el primer trimestre debido a las malas condiciones climáticas, se expandiría en 2,1 % (inferior a la predicción anterior de 2,8 %) en el mismo lapso.

Se proyecta que la economía mundial se recuperará a medida que avance el año y crezca un 2,8 % este año, para consolidarse en 3,4 % y 3,5 % en 2015 y 2016, respectivamente1. Las economías de ingresos altos contribuirán con cerca de la mitad del crecimiento mundial este año, a diferencia de lo que ocurrió en 2013, cuando aportaron menos del 40 %.

La aceleración de las economías de ingresos altos dará un ímpetu importante a los países en desarrollo. Se estima que dichas economías inyectarán US$6.300 billones adicionales a la demanda mundial en los próximos  tres años, lo que significa un aumento considerable con respecto a los US$3.900 billones que contribuyeron durante los últimos tres años y supera los aportes previstos de parte de los países en desarrollo.

Los riesgos financieros a corto plazo son menos apremiantes, en parte debido a que el peligro de deterioro de la situación se ha materializado sin generar grandes conmociones y que los ajustes económicos en el último año han reducido las vulnerabilidades. El déficit en cuenta corriente de algunas de las economías más afectadas durante 2013 y comienzos de 2014 ha disminuido y los flujos de capital hacia los países en desarrollo han repuntado. El rendimiento por concepto de bonos de los países en desarrollo se ha reducido y las bolsas de valores se han recuperado; en algunos casos, incluso han superado los niveles de principios de año, aunque en muchos casos se mantienen más bajos que el año pasado (y por un margen significativo).

Los mercados se mantienen inestables y las especulaciones respecto del momento exacto y la magnitud de los futuros cambios en las políticas a nivel macro en las naciones de ingresos altos podrían crear nuevos episodios de volatilidad. Por otra parte, todavía persisten las vulnerabilidades en varios países donde la inflación alta se combina con déficit en cuenta corriente (Brasil, Sudáfrica y Turquía). El riesgo que se corre es que la reciente flexibilización de las condiciones financieras internacionales incremente nuevamente el crecimiento del crédito y el déficit en cuenta corriente.

“La solidez financiera de las economías ha mejorado. Con la excepción de China y Rusia, las bolsas de valores han funcionado bien en las economías emergentes, particularmente en India e Indonesia. Pero todavía no podemos cantar victoria. Se espera una restricción gradual de las políticas fiscales y de las reformas estructurales para restaurar el espacio fiscal mermado por la crisis financiera de 2008. En resumen, ahora es el momento de prepararse para una próxima crisis”, señaló Kaushik Basu, vicepresidente superior y economista principal del Banco Mundial.

Los presupuestos de las naciones en desarrollo se han deteriorado significativamente desde 2007. En casi la mitad de los países en desarrollo, el déficit fiscal es superior al 3% del PIB, mientras que las relaciones deuda-PIB han aumentado en más de 10 puntos porcentuales desde 2007. Es necesario que las políticas fiscales se vuelvan más restrictivas en los países que aún mantienen un déficit elevado, dentro de los cuales se encuentran Ghana, India, Kenia, Malasia y Sudáfrica.

Por otra parte, para mantener el rápido crecimiento de los ingresos, es necesario impulsar la agenda de reformas estructurales (que se ha frenado en los últimos años) en muchos países en desarrollo.

“Será crucial que se gaste en forma más inteligente en vez de aumentar los gastos. Las dificultades en materia de energía e infraestructura, mercado laboral y ambiente empresarial en muchas de las grandes economías de ingresos medianos están frenando el crecimiento del PIB y de la productividad. La reforma de los subsidios es una posible instancia para generar dinero y así aumentar la calidad de las inversiones públicas en capital humano e infraestructura física”, señaló Andrew Burns, principal autor del informe.

Aspectos regionales destacados:

En Asia oriental y el Pacífico, 2013 marcó otro año de crecimiento anual modesto, debido principalmente al ajuste interno dirigido a abordar los desequilibrios acumulados durante los años de expansión impulsada por el crédito. El ajuste ha continuado durante 2014, con un crecimiento real de los préstamos que se ha moderado a tasas de menos de dos dígitos, particularmente en China, Malasia e Indonesia. Las perspectivas para la región apuntan a una leve disminución del crecimiento de 7,2 % en 2013 a alrededor de 7,0 % en 2016, unos 2 puntos porcentuales menos que en los años de auge que precedieron a la crisis, pero más bien en línea con el potencial. Se espera que el crecimiento en China disminuya gradualmente de 7,6 % en 2014 a 7,4 % en 2016 como reflejo de un sostenido restablecimiento del equilibrio. Las proyecciones indican que el crecimiento regional (sin incluir a China) se consolidará de un 5,0 % aproximado este año a 5,5 % en 2016 debido al fortalecimiento de la demanda externa, la reducción del freno al crecimiento causado por la situación política que se vive en Tailandia y la flexibilización del ajuste interno en otros lugares.

Los países en desarrollo de Europa y Asia central mantuvieron una recuperación modesta en el primer trimestre de 2014, a pesar de las dificultades provocadas por las turbulencias financieras y la situación de Ucrania. El producto industrial experimentó una aceleración impulsada por el aumento de las exportaciones a la zona del euro. En Asia central, la magra expansión de Rusia (un importante socio comercial y fuente de remesas), la disminución de los precios de metales y minerales y las restricciones en materia de capacidad interna han retrasado el crecimiento en 2014. En general, se cree que la situación que vive Ucrania ha reducido en un punto porcentual la expansión entre los países de ingresos medios y bajos de la región. Mientras este efecto pasa, se espera que el producto aumente levemente de un 2,4 % en 2014 (3,6 % en 2013) a 3,7 % y 4 % en 2015 y 2016, respectivamente. Por otra parte, el crecimiento de Rusia, que ha pasado a ser un país de ingresos altos, será apenas positivo (0,5 %) en 2014, para subir a 1,5 % y 2,2 % en 2015 y 2016, respectivamente.

La actividad en América Latina y el Caribe ha sido floja como resultado de la estabilización o caída de los precios de los productos básicos, el menor crecimiento del PIB de los Estados Unidos en el primer trimestre y los problemas internos. El debilitamiento regional se mantienes desde el año 2013 y perjudica las exportaciones de bienes de varios países. Los datos actualizados de Argentina, Brasil, México y Perú para el primer trimestre son deficientes debido a una variedad de influencias, dentro de las cuales se incluye la disminución del PIB de los Estados Unidos relacionada con las condiciones climáticas, el reciente aumento de impuestos en México y la desaceleración en China. En cambio, se espera que Bolivia y Panamá crezcan en más de 5 % este año. Se proyecta, asimismo, que las exportaciones regionales, incluidos los ingresos por concepto de turismo en el Caribe, se consoliden debido al mayor crecimiento en los países más avanzados y a mejoras en la competitividad luego de la depreciación de varias monedas ocurrida previamente. Esto, junto con el sólido y sostenido crecimiento de las inversiones a lo largo de la costa del Pacífico de Sudamérica y las fuertes afluencias de capital, genera un modesto aumento de 1,9 % del PIB regional en 2014 que se aceleraría a 2,9 % en 2015 y 3,5 % en 2016. Se prevé que Brasil, la economía más grande de la región, se ampliará este año en 1,5 %, lo cual es inferior a lo esperado, pero se fortalecerá a 2,7 % y 3,1 % en 2015 y 2016, respectivamente.

Se espera el fortalecimiento gradual del crecimiento en los países en desarrollo del Oriente Medio y Norte de África, pero manteniéndose débil durante el periodo previsto después de la contracción de 0,1 % en 2013. En países importadores de petróleo, la actividad económica se está estabilizando. Las exportaciones en varias economías del Mediterráneo están repuntando debido a la recuperación de la zona del euro. Aunque la actividad ha vuelto a subir en Egipto a partir de niveles bajos, los efectos colaterales del conflicto en Siria siguen deprimiendo las actividades, las exportaciones y los estados de ánimo en el Líbano. En los países en desarrollo exportadores de petróleo de la región, el producto muestra señales de fortalecimiento luego de las perturbaciones previas, en particular en Iraq. Sin embargo, la producción agregada se mantiene bajo el promedio de 2013. Las perspectivas para la región son inciertas y están sujetas a una diversidad de riesgos internos relacionados con la inestabilidad política y las políticas inciertas. Se espera que el crecimiento en los países en desarrollo de la región repunte gradualmente a un 1,9 % en 2014 y a 3,6 % y a 3,5 % en 2015 y 2016, respectivamente, ayudado por el repunte en la producción del petróleo entre los países exportadores y una modesta recuperación entre las economías que lo importan.

Las estimaciones indican que la expansión del PIB en Asia meridional se redujo a un 4,7 % en términos de precios de mercado durante el año calendario 2013 (2,6 puntos porcentuales menos que el promedio en 2013-2012). Este debilitamiento refleja principalmente una baja en la actividad fabril y una fuerte desaceleración en el aumento de las inversiones en India. Se estima que el crecimiento en Pakistán se ha mantenido en general estable pese a la contracción fiscal, pero que sigue estando muy por debajo del promedio regional debido en parte a las dificultades relacionadas con el suministro de energía y las incertidumbres en materia de seguridad. La consolidación del crecimiento mundial y el repunte modesto de la actividad industrial deberían ayudar a aumentar el crecimiento de Asia meridional a un 5,3 % en 2014, para luego aumentar a 5,9 % en 2015 y 6,3 % en 2016. La mayor parte de la aceleración está localizada en India gracias al incremento gradual de la inversión interna y al aumento de la demanda mundial. Las proyecciones suponen que se implementan las reformas para flexibilizar las restricciones por el lado de la oferta (especialmente en energía e infraestructura) y mejora la productividad laboral, continúa la consolidación fiscal y se mantiene una orientación confiable en las políticas monetarias. Se espera que el crecimiento de India alcance un 5,5 % en el ejercicio de 2014-2015 y se acelere a 6,3 % en 2015-2016 y 6,6 % en 2016-2017.

En África al sur del Sahara, la fuerte demanda doméstica sustentó el crecimiento del PIB de 3,6 % en 2012 a 4,7 % en 2013. El agregado regional estuvo deprimido debido a un débil 1,9 % de crecimiento en Sudáfrica por causa de limitaciones estructurales, relaciones laborales tensas y una baja confianza de consumidores e inversionistas. Sin incluir a Sudáfrica, el crecimiento regional promedio del PIB alcanzó un 6,0 % en 2013. El déficit en cuenta corriente y fiscal aumentó en toda la región como resultado de un alto gasto público, la sostenida caída en los precios de los productos básicos y un sólido crecimiento de las importaciones. Las perspectivas a mediano plazo de la región siguen siendo favorables y se predice una expansión del PIB más bien estable en torno al 4,7 % en 2014 antes de aumentar moderadamente a un 5,1 % en 2015 y 2016 gracias a la consolidación de la demanda externa y de las inversiones en recursos naturales, infraestructura y producción agrícola. Se espera un crecimiento particularmente sólido en África oriental ayudado por los flujos de inversión extranjera directa para recursos submarinos de gas natural en Tanzanía y la incipiente producción de petróleo en Uganda y Kenia. Aunque el crecimiento en África meridional seguirá siendo moderado, se fortalecerá modestamente en Angola y seguirá siendo sólido en Nigeria, la economía más grande de la región.


1Utilizando ponderaciones de la paridad de poder adquisitivo de 2010, el crecimiento mundial sería de 3,4 %, 4,0 % y 4,2 % en 2014, 2015 y 2016, respectivamente. 

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2014/555/DEC