COMUNICADO DE PRENSA

Pronósticos del Banco Mundial: Por primera vez la pobreza mundial se situará por debajo del 10%, y persisten grandes obstáculos para ponerle fin a más tardar en 2030

Octubre 04, 2015

CIUDAD DE WASHINGTON, 4 de octubre de 2015. El número de personas que viven en situación de pobreza extrema en todo el mundo probablemente bajará a menos del 10  % de la población mundial en 2015, según proyecciones del Banco Mundial dadas a conocer hoy, lo que constituye una nueva prueba de que la reducción sostenida de la pobreza a lo largo de un cuarto de siglo significa que el mundo está más cerca de alcanzar la meta histórica de ponerle fin a más tardar en 2030.

El Banco utiliza una línea de pobreza internacional actualizada de US$1,90 al día, que tiene en cuenta nueva información sobre las diferencias del costo de vida en los distintos países (los tipos de cambio según la paridad de poder adquisitivo). La nueva línea de pobreza mantiene el poder adquisitivo real de la línea anterior (de US$1,25 al día en precios de 2005) en los países más pobres del mundo. Utilizando esta nueva línea de pobreza (y nuevos datos nacionales sobre los niveles de vida), el Banco Mundial proyecta que la pobreza en el mundo habrá disminuido de 902 millones de personas, es decir, el 12,8 % de la población mundial en 2012, a 702 millones de personas, esto es, el 9,6 % de la población mundial en 2015.

Los datos efectivos sobre la pobreza correspondientes a los países de ingreso bajo presentan considerables lagunas, pero el Banco Mundial, que dio a conocer la información en la víspera de sus Reuniones Anuales en Lima (Perú), basó sus proyecciones actuales en los datos disponibles más recientes.

Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial, dijo que las continuas e importantes reducciones de la pobreza eran el resultado de las sólidas tasas de crecimiento registradas en los países en desarrollo en los últimos años, las inversiones en la educación y la salud de las personas, y las redes de protección social que ayudaban a evitar que la gente volviera a caer en una situación de pobreza. Advirtió, sin embargo, que debido a la ralentización del crecimiento de la economía mundial, al hecho de que muchas de las personas que siguen siendo pobres en el mundo viven en Estados frágiles y afectados por conflictos, y a la considerable profundidad y amplitud de la pobreza que aún existe, el objetivo de erradicar la pobreza extrema sigue siendo muy ambicioso.

“Esta es la mejor noticia del mundo actual: estas proyecciones nos muestran que somos la primera generación de la historia de la humanidad que puede poner fin a la pobreza extrema”, dijo Kim. “Este nuevo pronóstico de la reducción de la pobreza a cifras de un dígito debería darnos nuevo ímpetu y ayudarnos a enfocar nuestra atención con más claridad aún en las estrategias más eficaces para poner fin a la pobreza extrema. Esto será sumamente difícil, sobre todo en un período de menor crecimiento mundial, mercados financieros volátiles, conflictos, altas tasas de desempleo de los jóvenes, y un impacto cada vez mayor del cambio climático. Pero este objetivo sigue estando a nuestro alcance, en la medida que nuestras grandes aspiraciones estén acompañadas de planes impulsados por los países que ayuden a los millones de personas que aún viven en la pobreza extrema”.

En abril de 2013, nueve meses después de que Kim asumiera la presidencia del Grupo Banco Mundial, la Junta de Gobernadores ratificó dos objetivos: poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030 e impulsar la prosperidad compartida elevando los ingresos del 40 % más pobre de la población.

Kim señaló que las próximas reducciones de las tasas de pobreza serían el resultado de la adopción de enfoques basados en datos empíricos, tales como: un crecimiento de base amplia que brinde suficientes oportunidades de generación de ingresos; inversión en las perspectivas de desarrollo de las personas mediante el aumento de la cobertura y el mejoramiento de la calidad de la educación, la salud y el saneamiento, y la protección de las personas pobres y vulnerables contra riesgos imprevistos de desempleo, hambre, enfermedad, sequía y otras calamidades. Estas medidas, explicó, también impulsarían considerablemente la prosperidad compartida y aumentarían el bienestar de las personas menos favorecidas de cada país.

“Si adoptamos estas estrategias, el mundo tiene muchas más posibilidades de poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030 y de mejorar las perspectivas de vida de las familias de bajos ingresos”, dijo Kim.

La pobreza sigue concentrándose en África al sur del Sahara y Asia meridional

En las últimas décadas, tres regiones —Asia oriental y el Pacífico, Asia meridional, y África al sur del Sahara— han representado alrededor del 95 % de la pobreza mundial. Sin embargo, la composición de la pobreza en estas tres regiones ha cambiado drásticamente. En 1990, en Asia oriental se encontraba la mitad de los pobres del mundo, mientras que alrededor del 15 % de ellos vivía en África al sur del Sahara. Según los pronósticos de 2015, esta situación se ha invertido casi totalmente: África al sur del Sahara representa la mitad de los pobres del mundo, mientras que alrededor del 12 % de ellos vive en Asia oriental. La pobreza está disminuyendo en todas las regiones, pero se está agudizando y volviendo más persistente en países afectados por conflictos o que dependen excesivamente de la exportación de productos básicos.

La concentración cada vez mayor de la pobreza mundial en África al sur del Sahara es motivo de gran preocupación. Mientras algunos países africanos han logrado considerables avances en la reducción de la pobreza, la región en su conjunto está a la zaga del resto del mundo en cuanto al ritmo de dicha disminución. La pobreza en África al sur del Sahara bajó de una tasa estimada de 56 % en 1990 a una tasa proyectada de 35 % en 2015. El acelerado crecimiento de la población sigue siendo un factor clave que mitiga los progresos en muchos países—como se muestra en el Informe sobre seguimiento mundial de este año, que se publicará el 8 de octubre.

En sus pronósticos regionales para 2015, el Banco señaló que la pobreza en Asia oriental y el Pacífico bajaría del 7,2 % en 2012 al 4,1 % de su población; en América Latina y el Caribe, del 6,2 % en 2012 al 5,6 %; en Asia meridional, del 18,8 % en 2012 al 13,5 % en 2015, y en África al Sur del Sahara, del 42,6 % en 2012 al 35,2 % en 2015. No se dispone de datos actualizados y fiables sobre la pobreza en Oriente Medio y Norte de África debido a la situación de conflicto y fragilidad en que se encuentran países clave de esa región. *Para obtener información más detallada sobre los pronósticos regionales, véase la página 6 de la nota sobre investigaciones de políticas adjunta.  

“El desarrollo ha sido sólido en los últimos 20 años, pero la prolongada ralentización a nivel mundial desde la crisis de 2008 está comenzando a afectar a las economías emergentes”, dijo Kaushik Basu, primer economista del Banco Mundial y ex asesor económico principal del Gobierno de la India. “Se avecinan algunas turbulencias. Las perspectivas de crecimiento económico de las economías emergentes son menos deslumbrantes en el futuro cercano, lo cual generará nuevos desafíos en la lucha para poner fin a la pobreza y para satisfacer las necesidades de las personas vulnerables, sobre todo aquellas que se cuentan entre el 40 % más pobre de sus sociedades”.   

Medición de la pobreza a nivel mundial y nacional

La tasa y la línea de pobreza mundial actualizadas se basan en los nuevos datos disponibles sobre los precios de todo el mundo, que impactan no solo dónde se marca la línea de pobreza mundial, sino el costo de las necesidades básicas de alimento, vestuario y vivienda de las personas más pobres del mundo. Sin embargo, esta medición mundial es solo una de las numerosas mediciones importantes que se deben observar para llegar mejor a las personas pobres y vulnerables.

“Cuando las organizaciones internacionales establecen objetivos mundiales, tenemos que ser capaces de comparar los progresos realizados en todos los países empleando un indicador común, y tratar a los pobres absolutos de un país de la misma manera que a los de los demás países”, dijo Ana Revenga, directora superior del Departamento de Prácticas Mundiales de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad del Grupo Banco Mundial. “Pero las líneas de pobreza nacionales establecidas por cada país son igualmente importantes, ya que reflejan sus propios niveles de vida. Son esenciales para los Gobiernos y para los responsables de las políticas a la hora de planificar los programas que permitirán mejorar las condiciones de vida o de formular las políticas que ayudarán a las personas más pobres de sus países a salir de su situación de indigencia”.

Revenga dijo que el Grupo Banco Mundial continuaría trabajando con los países clientes y con sus asociados para mejorar la manera en que mide y da seguimiento a la pobreza, para desarrollar la capacidad estadística de los países y llenar las persistentes lagunas en los datos, y para integrar datos sólidos y el análisis de estos en su labor de desarrollo, con el propósito de llegar de mejor manera a las personas que viven en situación de pobreza persistente y a sus familias.

*Para leer una nota de antecedentes completa sobre los nuevos pronósticos de la pobreza a nivel regional y mundial para 2015, y sobre la nueva línea de pobreza internacional y las metodologías de investigación utilizadas, visite: http://www.worldbank.org/prn/twingoals y http://documents.worldbank.org/curated/en/2015/10/25114899/.

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2016/106/DEC