COMUNICADO DE PRENSA

Los refugiados sirios en Jordania y Líbano: son jóvenes, mujeres y en situación de riesgo

Diciembre 16, 2015


Un nuevo análisis pone de manifiesto la pobreza y la vulnerabilidad generalizadas

CIUDAD DE WASHINGTON, 16 de diciembre de 2015. Casi 9 de cada 10 sirios registrados como refugiados en Jordania son pobres, o se espera que lo sean en un futuro próximo, según los criterios de asistencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), tal como se refleja en un informe conjunto hecho público hoy por el Grupo Banco Mundial y el ACNUR. Aproximadamente la mitad de los refugiados son niños, y la mayoría son mujeres. 

A pesar de la generosidad de los Gobiernos de acogida, los casi 1,7 millones de sirios registrados como refugiados en los vecinos Líbano y Jordania viven en condiciones precarias. Son pocos los derechos legales de la población refugiada, que ha de hacer frente, además, a una limitación del acceso a los servicios públicos debido a una demanda sin precedentes. La inmensa mayoría de estos refugiados vive en situaciones de marginalidad, en áreas urbanas y periurbanas, muchos de ellos, en asentamientos informales en lugar de campos de refugiados.

“El conflicto en Siria ha provocado la mayor crisis de refugiados de nuestros tiempos, con costos humanos, económicos y sociales descomunales para esas personas y los países y las comunidades de acogida. Las dificultades que enfrentan los refugiados son graves, y lo que está en juego es la vida y la dignidad de millones de personas. La crisis ha tenido efectos que trascienden la región de Oriente Medio, pues desplaza a refugiados desesperados hacia Europa y otros lugares más alejados. Tenemos la responsabilidad común de responder a las crisis humanitaria y de desarrollo desencadenadas en Oriente Medio y de actuar tanto sobre las consecuencias inmediatas del conflicto como sobre sus causas subyacentes. No debemos escatimar esfuerzos para poner a la región de Oriente Medio y Norte de África en la senda de la estabilidad, la paz y la prosperidad para todos”, dijo Hafez M. H. Ghanem, vicepresidente de la Oficina Regional del Banco Mundial para Oriente Medio y Norte de África.

El informe El bienestar de los refugiados sirios: Datos de Jordania y Líbano brinda una “instantánea” de estas personas y su situación en 2014. Comparada con la población siria previa a la crisis, la población refugiada es más joven (el 81 % es menor de 35 años, frente al 73 %), hay una mayor proporción de población infantil (casi el 20 % tiene entre 0 y 4 años, frente al 11 %), y suelen ser personas solteras (más del 60 %, frente al 40 %).

La pobreza entre los refugiados es generalizada, y se espera que la situación empeore en un futuro próximo. En 2014, sin contar con asistencia humanitaria y según los criterios de asistencia del ACNUR, se podía considerar que eran pobres 7 de cada 10 personas sirias registradas como refugiadas en Jordania y Líbano. Y, más allá de la pobreza, la mayoría de estos refugiados son además vulnerables a perturbaciones monetarias y alimentarias. Asimismo, hay datos que demuestran que la pobreza en Jordania ha aumentado entre 2013 y 2015.

También se deteriora el capital humano para la juventud refugiada, ante una calidad inadecuada de la enseñanza y con menos de la mitad de la población refugiada infantil siria en edad escolar residente en Jordania matriculada actualmente en escuelas públicas. Dar respuesta a las necesidades específicas de esta población tan joven en materia de escolarización, capacitación y salud tendrá beneficios a largo plazo desde el punto de vista del desarrollo.

“Este informe presenta un análisis riguroso de la profunda pobreza en que se encuentra la población siria refugiada, que viene padeciendo toda una serie de calamidades continuadas. Su situación será cada vez peor, salvo que se produzca un cambio drástico en las oportunidades que se les brindan para que sean ellos mismos quienes sostengan su autosuficiencia y contribuyan a las economías locales. Conseguir que las autoridades normativas comprendan esta situación ayudará a que se diseñen programas a más largo plazo en los que se combinen recursos humanitarios y de desarrollo”, manifestó Kelly T. Clements, alta comisionada adjunta del ACNUR.

El informe sugiere que se amplíe el enfoque de la mitigación de la crisis de los refugiados desde la asistencia a la inclusión económica, lo que también debería llegar a constituir una parte esencial de la estrategia de crecimiento y desarrollo para las áreas que acogen refugiados. Los programas a corto plazo que suministran asistencia alimentaria y ayuda económica, si bien son efectivos, dependen por entero de aportaciones voluntarias; a causa de las limitaciones de financiamiento, solo las personas refugiadas más vulnerables reciben asistencia. Por consiguiente, estos programas tienen que armonizarse con políticas y programas a mediano y largo plazo que beneficien por igual tanto a la población refugiada como a las comunidades de acogida.

El Grupo Banco Mundial seguirá colaborando estrechamente con el ACNUR y otros asociados clave para brindar el asesoramiento práctico, los análisis y el apoyo necesarios para convertir una crisis humanitaria en una oportunidad de desarrollo, contribuyendo así a un futuro más estable y próspero para todos.

El Grupo Banco Mundial y los desplazamientos forzados

En el mundo hay 60 millones de personas desplazadas de manera forzada —al igual que las personas refugiadas, las desplazadas internamente y las que solicitan asilo huyen de la persecución y los conflictos—, lo que suscita la preocupación del Grupo Banco Mundial por su bienestar y por la repercusión que ello tiene en las comunidades que las acogen, concentradas mayoritariamente en países en desarrollo. Dado que la situación de desplazamiento tiende a prolongarse en el tiempo, se puede hablar de una crisis mundial creciente, que requiere una respuesta desde la perspectiva del desarrollo. En consonancia con sus objetivos de acabar con la pobreza y promover la prosperidad compartida, el Banco trabaja con asociados para ayudar a los países afectados a hacer frente a este desafío mediante apoyo técnico y financiero que contribuya a ayudar tanto a la población desplazada como a quienes la acogen en los países de origen, tránsito o destino.

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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2016/217/GPVDR

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