Discursos y transcripciones

Alocución en la conferencia de prensa del Comité para el Desarrollo, en el marco de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial de 2012

Octubre 13, 2012

Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial Tokio, Japón

Transcripción

En honor a nuestros anfitriones, quisiera comenzar mi alocución con unas palabras en japonés.

Mina-sama Kon-Nichiwa. 

Okagesama-de, Sekai Ginkou-no

Sousai Toshite Hajimete-no Soukai-de

Sendai-nimo Iki, Mina-sama-no

Yasashisa-to Tsuyosa-ni Fure,

Subarashii Kizuna-wo Tsukuru Koto-ga

Deki-mashita.

Arigato Gozai-mashita

[Hola a todos. Gracias a su ayuda pude completar mis primeras Reuniones Anuales y visitar Sendai como presidente del Banco Mundial. Me sentí conmovido por su amabilidad y su capacidad de recuperación. Me alegra que hayamos podido establecer este vínculo, este maravilloso kizuna. Muchas gracias.]

No sé si hubo interpretación para eso; espero que sí.

Antes que nada, quiero darles las gracias.

Me gustaría agradecer al pueblo y al Gobierno de Japón por haber organizado unas reuniones verdaderamente excepcionales. Creo que el Gobierno nos ha demostrado a todos el carácter de los japoneses al responder a la gran tragedia del 11 de marzo de 2011 e insistir en que estas reuniones se centraran en garantizar que todos los países, especialmente los países en desarrollo, tengan acceso a todas las herramientas que necesitan para gestionar el riesgo de desastres. Estamos muy agradecidos.

Quisiera dar las gracias a Christine por sus elocuentes palabras en la sesión plenaria y por su liderazgo, y al presidente del Comité para el Desarrollo, Marek Belka, por su conducción y sus contribuciones.

También me gustaría felicitar a mis colegas europeos. En los últimos años se han planteado muchas preguntas sobre la Unión Europea. El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea es un claro recordatorio de lo que ha hecho la Unión para influir en la historia de forma positiva.

Estas fueron mis primeras reuniones como presidente del Banco Mundial. Después de conversar con gobernadores, ministros, representantes de la sociedad civil y muchas otras partes interesadas, he quedado impresionado con la gran variedad de opiniones.

De hecho, muchos se identificaron con nuestra campaña “¿Qué hará falta?” y directamente me respondieron qué pensaban que se podía hacer. Muchas personas también llevaban puestas nuestras camisetas negras con una frase simple: “erradicar la pobreza”.

En mi caso, ese mensaje —erradicar la pobreza— está en mi mente todos los días desde que me convertí en presidente del Grupo del Banco Mundial. Pienso en ese mensaje y en la idea de promover una prosperidad compartida, para que las familias o los jóvenes puedan tener la esperanza de un futuro más auspicioso que incluya un buen empleo, acceso a la atención de la salud y una buena educación.

Las condiciones económicas actuales son difíciles y desconcertantes. Creo que el Grupo del Banco Mundial tiene una función que cumplir en todos los países del mundo, y todos los países del mundo pueden trabajar con el Banco Mundial para encontrar soluciones a algunos de los problemas de desarrollo más difíciles de la actualidad. Quiero que el Banco Mundial pase de ser un banco de conocimientos a ser un banco de soluciones, que se convierta en un centro de intercambio de ideas del norte y el sur para encontrar la mejor forma de prestar servicios a quienes más los necesitan.

Permítanme resaltar la importancia de mantener, en este momento, a los países en desarrollo en el centro de la escena. Todavía vivimos en un mundo que tiene más de mil millones de personas en situación de pobreza extrema. Debemos trabajar para no perder los impresionantes logros obtenidos en América Latina, África y Asia en la última etapa. En estos pocos años, el crecimiento de los países en desarrollo equivalió a más de la mitad del crecimiento mundial. Por el beneficio de todos, estos países deben continuar creciendo y mantener su sólida contribución a la economía internacional.

Una vez más, quiero dar las gracias a nuestros anfitriones japoneses y, para finalizar, recordar a la ganadora del concurso de eslóganes sobre desarrollo del Banco Mundial para alumnos de nivel secundario. De un total de más de 1600 participantes, la ganadora es Mayu Muto, de la institución Hiroshima Prefectural Yoshida Senior High School.

Su eslogan fue “Hinkon-de Kimi-no Mirai-wa Jama Sasenai”.

“No dejaremos que la pobreza obstaculice tu futuro”.

Muchas gracias.