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Discursos y transcripciones

Voces ciudadanas: Conferencia mundial sobre participación ciudadana para mejores resultados de desarrollo

World Bank Group President Jim Yong Kim

Washignton, DC

Marzo 18, 2013

Alocución inicial

Quiero darles la bienvenida en el día de hoy y agradecerles por haber venido a participar en el que esperamos será un diálogo estimulante e importante sobre un tema central para el desarrollo.

Se encuentran aquí entre nosotros personas provenientes de  diversas  partes del mundo, que representan a todos los sectores de la sociedad: la sociedad civil, la comunidad de la tecnología, el sector privado, el sector público, la comunidad del desarrollo y el entorno académico.

Esta conferencia constituye una magnífica oportunidad para intercambiar ideas y experiencias, y espero que genere nuevos puntos de vista que impulsen toda nuestra labor.

Antes de entrar en materia, desearía aprovechar esta oportunidad para agradecer a nuestros asociados en la preparación de esta conferencia: Civicus, InterAction y el Gobierno de Finlandia.

El Banco cree firmemente en la importancia de las alianzas  para hacer frente a los desafíos del desarrollo y promover una buena gestión. Las asociaciones nos hacen más fuertes y eficaces, y a través de este foro esperamos encontrar  resultados significativos sobre la manera de conectar voces ciudadanas para lograr mejores resultados de desarrollo.

I.                   Por qué es importante

Para comenzar quiero formular a todos ustedes una pregunta:

¿Por qué nos encontramos aquí en el día de hoy? Porque creemos que escuchar a los ciudadanos es fundamental para obtener mejores resultados de desarrollo. Permítanme proporcionarles algunos ejemplos.

Una mujer embarazada que se encuentra en Karnataka, India, puede ahora usar una tarjeta inteligente en su teléfono celular para proporcionar comentarios en tiempo real sobre los servicios de salud que recibe, inclusive sobre los problemas que hayan sobrevenido. Utilizando esos datos, las autoridades pueden realizar el seguimiento de la prestación de servicios en todo el distrito y dar respuesta —con mucha mayor rapidez que la jamás lograda hasta ahora— a necesidades urgentes y problemas de suministro.

En Nepal,  las personas pobres tienen hoy una participación mucho más intensa en la determinación de los servicios públicos que reciben. Combinando datos nacionales sobre la pobreza con instrumentos de evaluación social participativa es posible identificar y dar poder de decisión a las comunidades más pobres del país.

Las preocupaciones y necesidades que dan a conocer los miembros de la comunidad permiten a los encargados de la toma de  decisiones focalizar más sistemáticamente el lugar en que corresponde establecer la infraestructura necesaria, determinar qué servicios debe prestar una clínica de salud local e informar sobre el número de niños que asisten a clases, con lo cual la matrícula escolar aumentó, en promedio, un 2,1%, la vacunación infantil un 5,3%, y el acceso a agua potable un 6% en más de 59 distritos abarcados por el programa.

Un niño que trata de obtener acceso a agua pura en un barrio marginado de Nairobi puede ahora utilizar un teléfono móvil para notificar pérdidas de agua, y recibe un mensaje de respuesta en el que consta la hora y fecha en la que un proveedor de servicios acudirá para resolver el problema. La llamada está vinculada automáticamente a un grupo de promoción local que en nombre de los consumidores procura hacer frente a problemas persistentes y ya atendidos.

Todas las situaciones mencionadas  constituyen ejemplos del hecho de que la participación ciudadana contribuye a mejorar no solo la labor que realizamos como comunidad del desarrollo, sino la vida real de las personas.

II.                La ciencia de la prestación de servicios

Algunos de ustedes me han oído hablar de la “ciencia de la prestación de servicios”. Con esta expresión quiero aludir a la manera en que nosotros, como integrantes de la comunidad del desarrollo y en estrecha relación con países asociados, podemos trabajar en la creación de enfoques ágiles, basados en pruebas, para superar los obstáculos persistentes  en materia de ejecución.

Como en todas partes, los habitantes de los países en desarrollo merecen tener acceso a  servicios adecuados de educación, cuidado de la salud, agua y saneamiento, y transporte. Trátese de mosquiteros, medicamentos, libros de texto o caminos, es mucho lo que sabemos sobre la manera de mejorar la vida humana, pero no siempre sobre el modo de lograr que esos bienes y servicios lleguen a quienes más los necesitan. Si logramos ayudar a los Gobiernos y a otros actores  a superar esas fallas de ejecución realmente podremos “doblar el arco de la historia” y sacar de la pobreza rápidamente a millones de personas y aumentar la prosperidad.

Para lograrlo se requieren cambios en la manera en que trabajamos, pero ningún cambio es más importante que ayudar a los Gobiernos a profundizar su  relación  con los ciudadanos.

Los ciudadanos pueden ayudar a aportar información decisiva para resolver complejos problemas de suministro.

Cuando los Gobiernos, y profesionales del desarrollo  examinamos retrospectivamente el diseño de las políticas y los programas, estamos en condiciones de atender mejor las necesidades y circunstancias de los ciudadanos.

Cuando lo hacemos contemporáneamente, podemos obtener comentarios en tiempo real sobre desafíos en materia de ejecución que pueden facilitar el aprendizaje para  hacer correcciones a mitad de camino.

Y cuando lo hacemos en el tramo ulterior, durante la evaluación, podemos aprender qué programas y enfoques son los más eficaces para hacer efectiva la promesa del desarrollo.

Pero un desarrollo centrado en los ciudadanos, además de proporcionar información crucial, contribuye a establecer incentivos vitales para resolver complejos desafíos en materia de prestaciones. La voz de los ciudadanos puede ser clave para ejercer sobre el Gobierno, los prestadores de servicios y entidades tales como el Banco Mundial, la presión necesaria del lado de la demanda para generar una respuesta cabal y rápida a las necesidades de los ciudadanos. La voz de los ciudadanos constituye un aspecto central de las actividades sujetas a rendición de cuentas.

Este concepto puede parecer sencillo, pero es un elemento que la comunidad del desarrollo no está implementando con la celeridad necesaria. Hace ya tiempo que nuestros colegas del sector privado comprenden que no escuchar a sus clientes reduce las ventas y ganancias, que son la medida universal del éxito en ese sector. Muy pocos son aún, sin embargo, los casos en que nosotros, los integrantes de la comunidad del desarrollo, nos tomamos el tiempo de actuar en participación con los ciudadanos —nuestros beneficiarios— y de evaluar con precisión sus necesidades.

Y asimismo —lo que no es menos importante—, de crear mecanismos que permitan dar respuesta, sistemáticamente, a sus necesidades.

Si no acudimos al beneficiario como fuente de información, experiencia y presión, nos privamos de conocer nuevas formas de actuar mejor: una información singularmente enraizada en las experiencias cotidianas de las personas mismas para las que se crean los programas.

III.             Lo que estamos haciendo

La participación ciudadana en el desarrollo tiene una larga y rica historia. Nosotros, en el Banco Mundial, queremos crear a partir de esa historia y generar, en forma más sistemática, oportunidades de participación ciudadana.

Primero, nos hemos esforzado en abrir el Banco Mundial —comenzando con nuestra innovadora política de acceso a la información, el programa Datos Abiertos, el Repositorio de Conocimiento Abierto y muchos otros mecanismos—, dando a conocer nuestros datos y proporcionando amplia información sobre nuestra labor, sobre la manera en que la realizamos y sobre los resultados que obtenemos. Día tras día buscamos caminos para seguir avanzando en las esferas de apertura, realización de tempranas y frecuentes consultas y suministro a los ciudadanos de la información necesaria para mantener la rendición de cuentas.

Segundo, el año pasado el Banco Mundial creó la Alianza Mundial para una Mayor Responsabilidad Social, que proporciona conocimientos y financiamiento a organizaciones de la sociedad civil para fortalecer la participación ciudadana en el desarrollo. Son ya 14 los países que han ingresado en ese servicio, lo que permitirá a las organizaciones de la sociedad civil que en ellos operan recibir donaciones. Más de una docena de fundaciones y organizaciones de la sociedad civil ya han respaldado a la Alianza; una de ellas es la Fundación Ford, que recientemente le aportó una generosa contribución.

No obstante, es mucho lo que queda por hacer. Una reciente encuesta del personal del Banco Mundial reveló la existencia de una demanda reprimida de datos en tiempo real provenientes de los ciudadanos, que son los beneficiarios de proyectos financiados por el Banco. La mayor parte de los procedimientos estándares de seguimiento y evaluación consisten en indicadores cuantitativos medidos a intervalos periódicos, los cuales, si bien necesarios, no permiten tener plenamente en cuenta la perspectiva de los beneficiarios sobre la ejecución de los proyectos.

Por lo tanto, nos encontramos ahora en las etapas iniciales de una estrecha labor en común con los Gobiernos, encaminada a integrar sistemáticamente los comentarios recibidos de los beneficiarios en las operaciones y en la labor sectorial financiadas por el Banco. Se trata de un proceso estimulante, pues proporciona nuevas oportunidades para que muchos de los países asociados de nuestra institución examinen la manera de integrar mejor en el desarrollo la participación ciudadana.

Se trata, además, de un período estimulante para realizarlo. Recientes innovaciones en materia de tecnología de la información, aunadas a la rápida penetración, en el mundo en desarrollo, de la tecnología móvil y los medios sociales, brindan nuevas y vastas oportunidades para conectar a los ciudadanos con los Gobiernos y los profesionales del desarrollo. Además de aprender de nuestros colegas del sector privado, escucharemos en el día de hoy exposiciones de una amplia gama de innovadores en la esfera de la tecnología sobre la manera de revolucionar los procedimientos a través de los cuales llevamos a cabo una labor conjunta con los ciudadanos para lograr un mejor impacto en el desarrollo.

Tenemos muchos innovadores en el Banco. En el otoño pasado realizamos un concurso destinado a hallar,  destacar  y premiar proyectos que incorporen en su diseño y ejecución la participación ciudadana y la opinión de los beneficiarios. Los ejemplos utilizados anteriormente figuraron entre los ganadores y receptores de menciones honoríficas en ese concurso, y no son más que una pequeña muestra de las vías estimulantes e innovadoras por las que el personal del Banco está integrando en su labor mecanismos de formulación de comentarios.

Pero fuera del Banco hay ideas aún más innovadoras. Los invito a recorrer la galería ubicada en el primer piso de este edificio para conocer mejor algunos de esos proyectos innovadores, emanados no solo del Banco, sino también del sector público, el sector privado y diversas organizaciones de la sociedad civil.

Escucharemos también las exposiciones de autoridades públicas de todos los niveles sobre las innovaciones que están incorporando en su labor para escuchar mejor a sus ciudadanos y responder mejor a sus necesidades, y los desafíos y restricciones que subsisten. En definitiva, eso es lo que más importa: que los Gobiernos incorporen sistemáticamente a sus procesos de toma  de decisiones las voces de los ciudadanos para ampliar el alcance y la eficacia de los servicios.

Se ha congregado aquí, en el día de hoy, un conjunto magnífico de personas. Hemos venido para aprender unos de otros sobre lo que ya hemos realizado y buscar la manera de obtener mejores resultados. El Banco tiene mucho que aprender de todos ustedes.

IV.             Cierre

Dicho esto, agradezco a todos ustedes por aportar a la conferencia sus perspectivas, sus puntos de vista, su entusiasmo y su dedicación. Avancemos juntos en pos de los objetivos del temario que nos hemos propuesto.