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Discursos y transcripciones

América Latina: tres claves para mantener el progreso económico y social

Hasan Tuluy

Foro - Invertir en el Perú

Lima, Perú

Junio 27, 2013

Transcripción

A lo largo de la mañana, el Presidente Humala, el Ministro Castilla, y otros panelistas analizaron desde diferentes ángulos, la actual incertidumbre global y, en particular como América Latina y los diferentes actores: desde los formuladores de política hasta los ciudadanos, pasando por los inversionistas; se adaptan a las nuevas circunstancias.

Señoras Ministras, Señores Ministros, Directivos del Diario global en español, El País:

Parece haber un claro consenso acerca de que las condiciones que favorecieron un crecimiento con inclusión social en los últimos años están cambiando.

Recordemos  que  hasta hace muy poco y sobre la base de sólidas políticas macro económicas, fiscales y financieras — junto al viento a favor derivado de la creciente demanda de las materias primas —América Latina y el Caribe llegaron a crecer más que los países desarrollados, alcanzando un promedio de 4,2 por ciento.

Como resultado de ese crecimiento y su combinación con una clara vocación de inclusión social, alrededor de 70 millones de latinoamericanos dejaron la pobreza, mientras que más de 50 millones se unieron a la clase media.  Esta vez se ganó una década, en  contraste con un pasado no muy lejano de décadas perdidas. Hoy por primera vez en su historia,  la clase media latinoamericana supera a los pobres.

De 2003 a 2011, el ingreso promedio per cápita creció en un 3 por ciento en América Latina en su conjunto, mientras que el ingreso para el 40 por ciento más pobre de la población se elevó a un ritmo considerablemente más alto, casi 5 por ciento. Esto favoreció la equidad.

Sin embargo, y como anunciaba,  los vientos a favor no están ahora presentes y ello básicamente por tres motivos:

Primero: Los precios de las materias primas tanto minerales como agrícolas evidencian una tendencia a la baja, aunque aún se encuentran a niveles aceptables.

Segundo: La demanda china, la variable externa más importante de la década, también se retrae, en función de las propias transformaciones de la economía del gigante asiático.  

Tercero: Europa sigue prácticamente estancada, y el ritmo y amplitud de la recuperación estadounidense es aún incierto.

Así como están las cosas, será más difícil mantener el rumbo y el nivel de progreso logrado en la última década y que colocó a la región en un destacado lugar a nivel global. Estimamos que en 2013 el crecimiento de la región será de un 3,3%, mejor que el año pasado pero por debajo del promedio de la década pasada.

Aún en 2012 y en un escenario global de caída de los flujos de inversión directa extranjera, está llegó a casi 174 billones de dólares, un record histórico.

Pero esto puede cambiar en el corto y mediano plazo.

El reciente anuncio de la Reserva Federal estadounidense, acerca de un paulatino levantamiento de las medidas de estímulo, no solo tuvo un impacto en los mercados de los países desarrollados, sino que se sintió con claridad en los mercados latinoamericanos.

Las repercusiones han incluido depreciaciones de las monedas locales,  bajones en los mercados accionarios, e incrementos importantes en los spreads de bonos soberanos.  

Brasil, el país más afectado (pues tiene la inflación tocando el techo de su banda objetivo)  rápidamente  ha desmantelado  los  controles sobre flujos de capital.

 México, el país de la región con mayores vínculos con Estados Unidos, ha experimentado una depreciación del 4.6% en su moneda.  

En  realidad, si analizamos la evolución de los tipos de cambio desde finales de Abril hasta la tercera semana de Junio, todas las monedas de las 7 principales economías  se han depreciado con respecto al dólar. Las monedas de Brasil y Uruguay son las que más se han depreciado, 12% y 10% respectivamente, mientras que el Nuevo Sol Peruano se ha depreciado un 7% en ese periodo.  Los mercados de valores presentan una tendencia similar.

Es evidente que  la caída del tipo de cambio  y de los mercados de valores no ha estado desligada de la dinámica de las entradas de capital.  Datos de flujos de capital de instituciones financieras --según EPFR Global--, reflejan que ya en Mayo,  los flujos de  cartera destinados a compra de acciones, más conocidos como Equity,  presentaban salidas netas en los 7 países claves de la región.  Estos flujos dan un indicio, una señal, sobre la  reconfiguración en los flujos de capital extranjero hacia la región.

En esta nueva coyuntura,  por lo tanto, la región debería buscar encender sus propios motores de crecimiento, para mitigar las menos favorables variables externas. 

Y aquí no hay que ir a buscar modelos de los tigres asiáticos o de otras regiones, hay que basarse en la realidad regional.

En realidad el modelo de crecimiento latinoamericano de los años 2000, del cual Perú no es la excepción, ha estado caracterizado por una creciente demanda interna. Este crecimiento se ha dado en paralelo a los avances sociales y como consecuencia del ensanchamiento de la clase media. La contracara del fuerte consumo e inversión que se observa en el modelo latinoamericano es el bajo nivel de ahorro interno.

Estas dos características del modelo latinoamericano, la creciente clase media y el bajo nivel de ahorro doméstico, condicionan las alternativas a mediano plazo y los flujos de inversión extranjera se constituyen en un factor crítico para suplir la falta de ahorro interno. 

Sobre esta base y el supuesto de una continuación de las políticas macroeconómicas y financiera que la región puso en práctica en la última década, me gustaría resaltar tres claves que podrían contribuir a un crecimiento sostenido, con inclusión social derivadas de un ensanchamiento de las oportunidades para todos los ciudadanos.

La primera clave es el aumento de la productividad

Si queremos que la región siga creciendo de una manera sostenida,  es necesario que aumente la productividad del sector privado, lo que de hecho significa aumentar el volumen y — aún más importante — la calidad de la inversión nacional y extranjera.

Salvo en el área de las materias primas tanto agrícolas como minerales, donde ha habido un gran avance tecnológico y de productividad,  el nivel de productividad de las empresas de América Latina y el Caribe se encuentra en torno al 50% de la productividad de las empresas estadounidense.

La buena noticia es que la tasa de inversión  supera el 25% del PIB, y ya se compara favorablemente con respecto a los países del Sud Este Asiático, excluyendo a China.

Lo que falta es mejorar la calidad de las mismas: captar inversiones en sectores de alto valor agregado y en sectores con escasa competencia.

Por ello  es clave aprovechar las transferencias de conocimiento, tanto tecnológico como administrativo, que las empresas extranjeras pueden generar en las empresas locales. Para ello es esencial  que el Estado fomente inversión extranjera que genere vínculos comerciales y colaboración con empresas e instituciones locales.

Lograr que los mercados funcionen mejor es esencial para impulsar la productividad y atraer inversiones. La eliminación de los carteles aumentaría el crecimiento de la productividad laboral hasta un 30 por ciento. 

En los últimos años, varios países de la región  han experimentado avances en esta agenda. Más de 20 países cuentan con marcos legales para combatir conductas anticompetitivas.  Bolivia, Ecuador y República Dominicana aprobaron leyes en materia de competencia en los últimos cinco años. Panamá, Perú, Colombia y México actualizaron sus leyes. Brasil, Chile y El Salvador modernizaron las herramientas de combate a los cárteles mediante programas de clemencia y multas más elevadas para conductas anticompetitivas.

Estos cambios no son valiosos por razones de doctrina, sino porque benefician a la gente sencilla, a los consumidores.

  • En México la  reciente reforma del sector de las telecomunicaciones que  creará un ente regulador independiente y permitirá un 100% de capital extranjero en el sector, generará ahorros para  más de 60 millones de usuarios de los servicios de telecomunicaciones y un aumento del ingreso per cápita de alrededor de 170 dólares.
  • El cambio en el diseño de las licitaciones de oxigeno medicinal del Seguro Social de Salud en Perú permitió que empresas subregionales participasen  y redujo el costo de este vital insumo en 75%, beneficiando a 9 millones de asegurados.
  • Gracias a que los reguladores brasileños eliminaron los contratos de exclusividad entre operadores de sistemas de pago y asociaciones de tarjetas (como Visa y  Mastercard), los pequeños empresarios brasileños ahora pagan un 16% menos a las empresas de procesamiento de pagos de tarjetas de crédito y débito.

Por su parte, el sector financiero – tras la crisis que lo azotó en el inicio de la pasada década-- ha logrado expandir el acceso al crédito tanto a empresas como individuos. Sin embargo, el nivel es aún insuficiente, con una tasa de Crédito/PIB del 30 por ciento. Perú, por ejemplo  ha sido un líder en la provisión de créditos a la micro-empresa, aunque estos siguen siendo a una alta tasa de interés.

Pero con un mercado que funcione mejor y con un clima de inversión favorable no alcanza para mantener la competitividad y el desarrollo con progreso social.

Por ello  la segunda clave debería ser un Estado Eficiente que preste servicios de calidad y que se ajuste a las prioridades de cada país.

Recordemos que en la actual coyuntura, las diferencias entre los países cuentan a la hora en que los actores toman decisiones económicas y financieras. Es como cuando en los partidos de futbol el comentarista dice que las individualidades definieron el partido. Aquí también, la particularidad de cada país puede hacer la diferencia.

La ciudadanía debería ver al Estado como una institución que promueve los equilibrios en la sociedad. El ciudadano debería poder confiar en que el Estado ha de proporcionar servicios básicos de calidad independientemente de la cuna o el lugar geográfico donde uno haya nacido.

Ante el aumento de la clase media regional, aumentan las demandas y si no son correspondidas, la frustración es el  posible desenlace.

Un Estado eficiente en la prestación de servicios de educación, agua y saneamiento, energía, seguridad ciudadana  y que funcione de forma transparente, rindiendo cuentas a la ciudadanía es esencial para mantener el equilibrio social.

En algunos países habrá que reformar el sistema impositivo, en otros generar instituciones que estén en función del ciudadano y no del gobernante de turno y en otros el énfasis ha de estar quizás en no dejar de lado el ámbito local, las zonas con menos población a la que los servicios básicos siguen sin llegar.

El Estado también debería tomar el liderazgo en materia de infraestructura  y de innovación y desarrollo. Es cierto, muchos países han dado pasos transformadores, a partir de asociaciones público-privadas, y van en la dirección correcta. Esto es fundamental para que la primera clave de la productividad pueda desarrollarse.

Por último, y está es la tercera clave, se trata de mantener y desarrollar  las políticas de inclusión social y los exitosos programas focalizados hacia los más pobres de manera de construir una plataforma básica para ir eliminando la pobreza extrema y que los ingresos de los sectores vulnerables  y pobres de la sociedad latinoamericana comiencen a aumentar.

No hay que olvidar que,  aunque hay ahora más clase media que pobres, alrededor de 80 millones de personas siguen viviendo en la pobreza extrema, la mitad de ellos en Brasil y México. Y millones más que han salido de la pobreza corren el riesgo de volver a ella debido a las crisis económicas y a las condiciones meteorológicas adversas fruto del cambio climático.

De hecho en la región hay una clase de gente vulnerable que supera el número de personas pobres y de clase media (casi 39 por ciento de la población en 2011). Son quienes ante un choque externo o interno, pueden volver a la pobreza, ya que si bien tienen más recursos que los pobres para subsistir, carecen de la seguridad económica de la clase media.

Por ello, las políticas tendientes a la equidad social son claves, porque contribuyen  a generar  un círculo virtuoso que acelera el crecimiento y eleva el nivel de vida de los menos favorecidos.

Las tres claves que mencioné, Productividad, Estado Eficiente y Políticas Sociales hacia la equidad son fundamentales para proseguir por el camino de un crecimiento que resulte en una prosperidad compartida entre todos los ciudadanos.

Es posible lograrlo……ante las dificultades del pasado, América Latina supo superarlas,  y no tengo dudas  que puede hacerlo ahora para continuar por la senda del progreso.  El Perú ya lo está demostrando.

Muchas Gracias