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Discursos y transcripciones

Sanjay Pradhan: Una alianza de soluciones para erradicar la pobreza

World Bank Vice President for Change, Knowledge and Learning Sanjay Pradhan

Foro Mundial del Conocimiento

Seúl, República de Corea

Octubre 16, 2013

Alocución inicial

El conocimiento, el aprendizaje y la innovación con enfoque colaborativo serán aceleradores esenciales

Es un honor estar aquí y seguir los pasos de Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial, quien habló ante este foro el año pasado.

Quiero hablarles sobre la erradicación de la pobreza; más concretamente, y dado que estamos en el Foro Mundial del Conocimiento, quiero hablarles sobre la forma en que un enfoque colaborativo para el conocimiento, el aprendizaje y la innovación puede convertirse en un poderoso acelerador en nuestro esfuerzo colectivo por erradicar la pobreza.

El problema del Ganges

Pero, antes que nada, quisiera comenzar con una historia de mi país natal, India. Es una historia acerca del río Ganges.

El Ganges es un río sagrado, venerado por los hindúes como la Madre Ganga. Se considera que las aguas de Ganga son tan puras y sagradas que, al bañarse en ellas, uno queda limpio de todo pecado. El río Ganges proporciona el 25% de los recursos hídricos de la India. Con más de 2500 kilómetros de longitud, es la cuenca hidrográfica más densamente poblada de todo el mundo. La vida y el sustento de 400 millones de personas —la mayoría, muy pobre— dependen todos los días de la Madre Ganga.

Pero, tristemente, el Ganges está muriendo. La industrialización y la urbanización rápida y mal planificada han convertido al Ganges en el río más contaminado del mundo. Día a día, se vierten más de 250 millones de litros de aguas residuales sin tratar directamente en el Ganges. La realidad es que, hoy por hoy, bañarse en el Ganges no nos limpia: nos enferma. Solamente en la cuenca del Ganges, los costos de salud ascienden a alrededor de US$4000 millones al año.

El caso del Ganges no es solamente un problema de una magnitud inmensa: es también un problema de una complejidad inmensa. No se trata únicamente de limpiar un río; se trata de la forma en que los Gobiernos reglamentan, las empresas ganan dinero y las personas viven sus vidas. El problema del Ganges afecta a muchos sectores diferentes: la agricultura, la gestión urbana, el medio ambiente, por nombrar unos pocos. También afecta a muchas partes interesadas de la sociedad y, lo que es aún más importante, hay millones de personas pobres cuyas vidas y sustentos dependen del río.

También hay otros países que, cada vez más, enfrentan desafíos complejos, multidimensionales y cruciales para mejorar la vida de los pobres, por ejemplo, la creación de puestos de trabajo en los distritos segregados de Sudáfrica o el suministro de acceso al agua en Yemen. Esos son problemas que no tienen una solución técnica específica, ya que no basta con construir carreteras y puentes: se requiere de humildad, capacidad para colaborar y aprender de las experiencias de otros y capacidad para innovar y ampliar esas innovaciones.

El desafío que tenemos por delante es cómo aunar fuerzas y resolver los problemas transformadores de la magnitud, complejidad y repercusión del Ganges contaminado. Esa pregunta ocupa un lugar central en la nueva estrategia del Grupo del Banco Mundial.

Las metas y la nueva estrategia del Grupo del Banco Mundial: La imperiosa necesidad de una alianza de soluciones

En abril pasado, los accionistas del Grupo del Banco Mundial, sus 188 países miembros, ratificaron dos metas: erradicar antes de 2030 la pobreza extrema, entendiéndose por esta la situación de las personas que viven con menos de US$1,25 por día, y fomentar la prosperidad compartida, medida como el aumento de ingresos del 40% inferior de la población. Hace cuatro días, en ocasión de nuestras Reuniones Anuales, dichos miembros dieron el próximo paso al ratificar una nueva estrategia del Grupo del Banco Mundial destinada a centrarse incansablemente en el cumplimiento de esas metas de manera sostenible. Dicho cumplimiento requiere que logremos un impacto más profundo y más rápido sobre la vida de los 1200 millones de personas de todo el mundo que viven en la pobreza extrema y subsisten con menos de US$1,25 al día, y de los otros 2700 millones de personas que continúan en situación de pobreza y vulnerabilidad y viven con una cifra que oscila entre los US$1,25 y los US$4 al día. 

El desafío es monumental: cumplir estas metas significa que no podemos seguir como si nada hubiera ocurrido; debemos acelerar el paso. Debemos aunar esfuerzos para apoyar a los países en la resolución de sus problemas. Y es por eso que necesitamos una alianza de soluciones para erradicar la pobreza y fomentar una prosperidad compartida.

El Ganges quedará limpio cuando las partes interesadas del país pertenecientes a los diferentes sectores, disciplinas y grupos sociales trabajen, aprendan e innoven juntas para poner en práctica y reproducir las soluciones a ese complejo desafío, sobre la base de la evidencia de las iniciativas que “funcionan” a escala mundial y la experiencia práctica de otros países. Ello requerirá de una constante reiteración y resolución de los problemas de manera colaborativa, con el apoyo de una gama de aliados con diferentes fortalezas y ventajas comparativas. Esta colaboración, destinada a abordar dichos desafíos complejos a través de un ciclo de soluciones respaldado por el conocimiento mundial y local, el aprendizaje mutuo y las soluciones innovadoras, constituye el acelerador de la lucha para erradicar la pobreza y alcanzar la prosperidad compartida.

Esta es la esencia de las soluciones que mencionó el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, ante este foro el año pasado. Y es en ese espíritu de solidaridad mundial que mencionó el presidente Kim que los invitamos a acompañarnos en una alianza mundial destinada a encontrar soluciones para erradicar la pobreza y alcanzar la prosperidad compartida.

Un enfoque para las soluciones de desarrollo

Las soluciones de desarrollo tienen un ciclo que comienza por comprender la verdadera naturaleza del problema, es decir, el diagnóstico. ¿Cuán a menudo ocurre que las organizaciones de desarrollo, incluida la que represento, se dirigen a los países con artilugios técnicos, sin tener una comprensión cabal del problema? Como parte de nuestra nueva estrategia, invertiremos sistemáticamente en el diagnóstico compartido. Por medio de todas las evidencias y los análisis disponibles, queremos invertir en un diagnóstico sistemático de los países para ayudarlos a identificar, dentro del contexto de sus planes nacionales, cuáles son los mayores desafíos que afrontan y cuáles son las mayores oportunidades para disminuir la pobreza y fomentar la prosperidad compartida. Esta herramienta, que será rigurosa desde el punto de vista analítico, también servirá para el aprendizaje colaborativo del espectro completo de partes interesadas: los Gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, a efectos de lograr un consenso sobre los problemas clave y comprender las realidades políticas, sociales y culturales que motivan los incentivos y comportamientos que contribuyeron a crear estos problemas en primer lugar.

Recién cuando haya una comprensión compartida de los problemas clave y tengamos claros indicadores de éxito podremos movilizar un conjunto de servicios mejorados de financiamiento, conocimientos y convocatoria del Grupo del Banco Mundial en conjunción con otros aliados para ayudar a que los actores clave  de los países solucionen estos problemas. La alianza de soluciones resultante, que operará en el ámbito nacional y mundial, apuntala nuestra iniciativa colectiva destinada a erradicar la pobreza.

Obviamente, en este conjunto de soluciones, el financiamiento continúa teniendo  una importancia vital. Las estimaciones de las sumas que se necesitan únicamente para infraestructura en los países en desarrollo son alarmantes: hasta US$1500 billones por año. Pero el Grupo del Banco Mundial necesita encarar el financiamiento de manera diferente, especialmente en momentos en que la asistencia oficial para el desarrollo es inferior al 1% de la totalidad de la afluencia de capitales a los países en desarrollo y nuestra propia huella financiera es una fracción de dicha cifra. Hoy en día el sector privado representa el grueso de la inversión de capital y de la creación de puestos de trabajo. Necesitamos desarrollar maneras innovadoras de emplear la asistencia oficial para el desarrollo, a efectos de reunir montos de financiamiento mucho mayores del sector privado. Necesitamos enfoques público-privados colaborativos para afrontar los desafíos transformadores. Dentro de la nueva estrategia del Grupo del Banco Mundial, aunaremos los recursos combinados del Banco Mundial, que brinda apoyo a los Gobiernos, con los de la Corporación Financiera Internacional y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, que brindan apoyo al sector privado.

Pero el dinero por sí solo no es la respuesta. La cuestión es cómo usar el dinero. El Ganges no quedará limpio solamente por aportar más dinero. Ese dinero ya existe. El Ganges quedará limpio cuando las partes interesadas del país trabajen y aprendan de manera colaborativa y persistan a través de resultados sostenibles.

No hay mejor lugar que Corea para demostrar el poder de abordar los desafíos más complejos de manera incansable y reiterada para transitar con éxito la senda que le permitió dejar de ser un país afectado por la pobreza extrema hace apenas 60 años y alcanzar la posición de nación desarrollada. Tomemos el Movimiento Saemul de Corea de la década de 1970, que tuvo un éxito sin precedentes a la hora de abordar un problema tan complejo como la pobreza rural. El Movimiento Saemul se basó en una comprensión cabal del contexto socioeconómico imperante de la pobreza rural en Corea, comprensión que luego transformó en un método que se perfeccionó y se amplió de manera satisfactoria con el tiempo, a fin de brindar apoyo a las normas comunitarias tradicionales de diligencia, autoayuda y colaboración. Hoy en día, la solución del Movimiento Saemul en sí misma quizás no podría reproducirse tal como fue concebida. No obstante, el enfoque para comprender y abordar metódicamente el problema de la pobreza rural en toda su complejidad cultural, política y económica aporta lecciones invalorables para la comunidad internacional.

El programa del Grupo del Banco Mundial sobre conocimiento, aprendizaje e innovación

Entonces, ¿qué puede hacer el Grupo del Banco Mundial para brindar apoyo a una alianza de soluciones? Además de movilizar un mayor financiamiento público-privado, estamos realizando cinco cambios fundamentales para ayudar a los países que son partes interesadas a colaborar y afrontar reiteradamente los principales desafíos en materia de desarrollo a través de soluciones para el desarrollo:

En primer lugar, apuntamos a abandonar radicalmente la mentalidad de aprobación de proyectos de financiamiento para adoptar una cultura de soluciones para el desarrollo, de forma tal que nos concentremos más en los resultados; seamos más programáticos a la hora de movilizar el conjunto de servicios de financiamiento, conocimientos y convocatoria para lograr resultados; actuemos con mayor flexibilidad, capacidad de adaptación y orientación al aprendizaje, lo cual incluye recibir comentarios en tiempo real de los ciudadanos beneficiarios; nos enfoquemos más en la creación de espacios seguros para incubar soluciones innovadoras, y nos concentremos más en la puesta en práctica y entrega de resultados. La continua interacción de diseñar intervenciones mediante el uso de evidencias, ponerlas en práctica de manera reiterada y aprender deliberadamente a lo largo del proceso es el aspecto clave de lo que mencionó el presidente Kim en su discurso del año pasado cuando se refirió a la ciencia de la prestación de servicios Para tornarla operativa, apoyaremos a los equipos desde dentro de nuestra organización y desde afuera, a fin de crear las herramientas y los métodos para embarcarnos en un ciclo de soluciones en vez de en un ciclo de proyectos. Los ayudaremos a recopilar evidencias para enmarcar los problemas, a reunir a las partes interesadas para lograr consenso, a corregir el curso durante la puesta en práctica, y a medir los resultados de manera eficaz.

En segundo lugar, a través de este ciclo de soluciones debemos movilizar de manera más sistemática el conocimiento y la innovación mundiales en relación con lo que “funciona”, con los aportes del contexto local. Ello requiere emplear, para los países clientes, las mejores soluciones basadas en evidencias y derivadas de nuestro liderazgo mundial en materia de investigación para el desarrollo, combinadas con alianzas sistemáticas, que incluyen grupos de expertos, el sector académico, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, tanto a escala mundial como nacional. Más allá de la investigación, nuestro mundo actual también se ve enriquecido por fuentes múltiples de conocimiento profesional que se encuentran dispersas. Como organización para el desarrollo mundial única en su género, el Grupo del Banco Mundial desempeña una función clave a la hora de movilizar estas múltiples fuentes de conocimiento para el desarrollo con el fin de ayudar a que los clientes solucionen sus desafíos. Por ejemplo, el intercambio de conocimientos dentro del hemisferio sur entre los profesionales de los países en desarrollo ofrece oportunidades sin precedentes para compartir lecciones de éxitos y fracasos, además de un profundo conocimiento sobre la puesta en práctica. Hoy en día, los profesionales de los países en desarrollo quieren aprender de sus mutuas experiencias: por ejemplo, saber de qué manera China logró rescatar a 500 millones de personas de la pobreza en tres décadas o de qué forma el programa Oportunidades de México mejoró la escolarización y la nutrición de millones de niños. Hay un enorme interés por aprender del éxito de Corea, una enorme oportunidad para que Corea actúe como un centro del conocimiento para la entrega de soluciones de desarrollo. Tenemos una función importante cuando se trata de movilizar y ampliar dicho intercambio de conocimientos a través de nuestras operaciones. Y necesitamos desplegar nuevas plataformas, como las competencias y los desafíos, para lograr soluciones mundiales y locales de manera colectiva para los complejos desafíos, que luego se podrán incubar y ampliar. Las plataformas transformadoras, como Alibaba en China, que comercializa productos locales de la base de la pirámide, o las aplicaciones para teléfonos celulares que ayudan a que los pobres brinden comentarios sobre la prestación de servicios, impulsan nuestra lucha para erradicar la pobreza. Necesitamos fomentar y ampliar dichos enfoques innovadores en el ámbito empresarial y de la ciudadanía de todo el mundo donde se usen nuestras operaciones, aunando el poder con las alianzas.

En tercer lugar, además de movilizar el conocimiento y la innovación a escala mundial, necesitamos captar, movilizar y desplegar de manera más sistemática el conocimiento operativo y la innovación que tenemos dentro de toda la institución y en nuestra base de clientes. En un día cualquiera, el Grupo del Banco Mundial participa en miles de interacciones operacionales en más de 100 países. Pero el intercambio de este conocimiento operativo se ve obstaculizado por incentivos débiles, incluida nuestra fragmentación institucional en compartimentos regionales con un flujo muy limitado de experiencia y conocimiento entre ellos. A tales efectos, estamos iniciando reformas orgánicas de largo alcance y creando grupos unificados de especialistas técnicos dentro de las prácticas internacionales para hacer que fluyan el talento y los conocimientos en todo el Grupo del Banco Mundial. Brindaremos incentivos y sistemas de apoyo para codificar de manera sistemática lo que aprendamos a través de nuestra participación operativa y de nuestros aliados externos en una plataforma mundial que integre los elementos que funcionan en diferentes circunstancias, y la pondremos a disposición del público. También continuaremos publicando nuestros datos y redoblaremos esfuerzos para crear una cultura de innovación y actuación que prevea un cálculo inteligente de los riesgos, con el fin de generar espacios para que el personal cree soluciones innovadoras conjuntamente con sus asociados a través de una experimentación disciplinada y basada en los datos.

En cuarto lugar, debemos traducir sistemáticamente estos conocimientos mundiales y locales en programas de aprendizaje eficaces para que los países clientes y nuestro personal mejoren su capacidad para lograr resultados. Reuniremos a nuestros clientes y a nuestro personal en un campus abierto para el aprendizaje, con el fin de que puedan aprender los unos de los otros y desarrollar de manera conjunta las aptitudes necesarias para resolver los complejos desafíos de nuestro tiempo. Aprovecharemos las oportunidades para aumentar drásticamente el aprendizaje, por ejemplo, a través de cursos virtuales abiertos y masivos.

En quinto lugar, para lograr resultados acelerados, necesitamos no solo fortalecer nuestras aptitudes técnicas, sino también, lo que es muy importante, fortalecer las aptitudes de liderazgo y formación de coaliciones para lidiar con los obstáculos de economía política y materializar el cambio. A través de nuestros programas de aprendizaje debemos fortalecer las aptitudes de liderazgo colaborativo de los agentes de cambio del Gobierno, el sector privado y la sociedad civil, a efectos de que puedan forjar una visión compartida y una coalición de acción destinadas a priorizar y efectuar el seguimiento de la entrega, persistir y superar obstáculos inevitables, y lograr resultados visibles. Nuestra máxima prioridad será colaborar para construir un nuevo cuadro de liderazgo en los países en desarrollo y dentro de nuestra organización, a efectos de facultar a los agentes de cambio para que actúen como motores para erradicar la pobreza. Ya hemos comenzado por crear una red de líderes de entrega (jefes de Estado de seis nuevos Gobiernos) y tenemos la intención de repetir esto dentro y fuera de los países.

Con el fin de contribuir a poner en práctica este programa, por primera vez en la historia del Grupo del Banco Mundial, el presidente Kim ha creado una vicepresidencia dedicada al conocimiento, el aprendizaje y la innovación. Ello complementa a la vicepresidencia superior que encabeza nuestra investigación de desarrollo y liderazgo intelectual sobre cuestiones de desarrollo. Nuestra meta es permitir que todo el Grupo del Banco Mundial incorpore y amplíe el conocimiento, el aprendizaje y la innovación a escala mundial en todos los países, a través de cada instancia de participación. Apuntamos a construir una plataforma física y virtual para lograr un liderazgo y aprendizaje entre los clientes y el personal, un intercambio de conocimientos y una innovación conjuntos con miras a mejorar nuestra capacidad colectiva para acelerar la erradicación de la pobreza. Procuramos lograrlo a través de una alianza abierta con otras partes: Gobiernos, organizaciones internacionales, el sector privado, los socios donantes, el sector académico y la sociedad civil.

Una alianza de soluciones mundial

El desafío que quiero plantearles hoy, de cara al futuro, es de qué manera podemos acelerar la erradicación de la pobreza y construir un mundo de prosperidad compartida a través de una colaboración que nos permita afrontar los desafíos más importantes como socios. Unámonos como personas, como organizaciones y como países, desde todas las disciplinas y los rincones de la sociedad, cada uno con nuestras fortalezas y aptitudes para forjar una “alianza de soluciones” mediante un trabajo conjunto destinado a apoyar la acción colectiva de múltiples partes interesadas en el terreno y hacer un uso sistemático del conocimiento, el aprendizaje y la innovación para contribuir a solucionar los mayores desafíos en materia de desarrollo.

Esta es la invitación que quiero hacerles hoy.

Historia de otro río

Comencé mi alocución relatando una historia de mi país natal, India: la historia del río Ganges, que hoy está contaminado. Para concluir, me gustaría cerrar el círculo con una historia de otro río, una historia que pertenece a este país; de hecho, a esta misma ciudad: Seúl. Es la historia del otrora contaminado Cheonggyecheon, que ahora está en muy buenas condiciones.

El Cheonggyecheon es un riachuelo de 6 kilómetros de longitud que nace en el corazón del centro de la ciudad de Seúl y surca sus barrios antes de desembocar en el río Hangang. En la década de 1950, Seúl crecía a un ritmo veloz: las migraciones dieron lugar a barrios de tugurios que se erigían a lo largo del riachuelo en caseríos precarios e improvisados. La falta de un adecuado sistema de saneamiento y la contaminación de la industria liviana generaban basura y desechos que acababan vertiéndose en el riachuelo, que se convirtió en un adefesio sucio y contaminado. En 1958 se vislumbró una solución a la situación: se cubrió con cemento el riachuelo para dar lugar a una autopista elevada de 5,6 kilómetros de extensión y 16 metros de ancho. Pero, una vez finalizada, la construcción se convirtió en un corredor oscuro, ruidoso y sórdido.

Hace 10 años, un alcalde visionario, en un acto de liderazgo audaz, decidió adoptar una idea por entonces improbable: demoler la autopista y rehabilitar el riachuelo. Fue una medida costosa, polémica y poco popular. El alcalde forjó alianzas impensables entre las muy diversas partes interesadas para fomentar una visión común y avanzar a través de una acción decisiva. Y miren lo que hoy es el Cheonggyecheon: un hermoso punto de referencia que une a esta ciudad. No obstante, hace 10 años, la dividía.

En el pasado, Cheonggyecheon era un problema sin solución para Seúl, como lo es la Madre Ganga para mi país. Hoy en día, el Cheonggyecheon se erige como un símbolo orgulloso e internacional de la renovación urbana sostenible.

¿Cómo podemos ayudar para que los profesionales de todo el mundo se inspiren y aprendan de este y de los otros miles de ejemplos de acción transformadora para cambiar el mundo para mejor y rescatar a 4000 millones de personas de su situación de pobreza y vulnerabilidad? Este es nuestro desafío, nuestro imperativo y nuestra responsabilidad moral de cara al futuro.

Gracias.