Discursos y transcripciones Octubre 11, 2018

Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial Palabras de apertura en la conferencia de prensa de las Reuniones Anuales de 2018

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Selamat Pagi,

Bienvenidos a las Reuniones Anuales de 2018 del Fondo Monetario Internacional y el Grupo Banco Mundial. Es un honor estar hoy aquí.

Quisiera comenzar agradeciendo al Gobierno de Indonesia por su compromiso al organizar estas importantes reuniones tras el terrible tsunami y terremoto de Sulawesi. Quisiera expresar mis más sinceras condolencias a las familias, los amigos y los seres queridos de los que fallecieron. Y nos están llegando noticias de nuevas muertes provocadas por el episodio de anoche. Estamos trabajando en estrecha colaboración con el Gobierno y hemos ofrecido brindarle nuestro apoyo firme e inmediato ni bien lo solicite, si fuera necesario.

Indonesia ha experimentado un fuerte crecimiento económico y está logrando avances significativos en sus esfuerzos por poner fin a la pobreza extrema. El producto interno bruto (PIB) per cápita del país ha aumentado de USD 785 en 2000 a más de USD 3800 en 2017, y la tasa de pobreza se ha reducido casi a la mitad, del 19,1 % en 2000 al 9,8 % en la actualidad. Esto representa un avance notable, y confiamos en que el país podrá continuar con esta trayectoria económica tras la reciente tragedia.

Al actuar como anfitrión de estas reuniones, Indonesia muestra al mundo, una vez más, que es un país fuerte, resiliente y decidido. Y este encuentro es una clara demostración de que la comunidad internacional respalda al pueblo de Indonesia en este momento difícil.

Las Reuniones Anuales centran la atención en cuestiones importantes que afectan a la economía mundial. Pero a menudo nos enfocamos en problemas de corto plazo: cuál es el impacto de un alza de las tasas de interés, de una caída en los precios de los productos básicos o de una variación en el rendimiento de los bonos.

Esta semana, en cambio, nos concentramos en dos cuestiones de largo plazo que son cruciales para todos los países, desarrollados o en desarrollo, ricos o pobres.

La primera es el cambio climático.

El cambio climático representa una amenaza existencial para el desarrollo mundial y los esfuerzos por poner fin a la pobreza. El calentamiento del planeta ya está generando impactos sobre los más pobres y los más vulnerables.

El nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) muestra que el margen que tenemos para limitar el calentamiento a 1,5 °C se está cerrando rápidamente. Esto afectará a todos y cada uno de los seres vivos del planeta, tanto hoy como en el futuro lejano.

Tenemos mucho menos tiempo de lo que creíamos, y mostramos mucha menos urgencia de la que necesitamos.

La segunda cuestión que requiere que los países adopten una visión de largo plazo es el capital humano, es decir, los conocimientos, las capacidades y la salud que las personas acumulan a lo largo de la vida.

Sabemos que tanto los políticos de países ricos como los de países pobres enfrentan grandes dificultades para financiar mejores sistemas de salud, destinar más dinero a las escuelas y realizar otras inversiones en las personas que solo generan dividendos mensurables en el largo plazo.

Necesitamos un argumento más contundente. Por eso hoy daremos a conocer una nueva herramienta que ayudará a los países a realizar esas inversiones en las personas: el primer Índice de Capital Humano.

Las políticas dirigidas a desarrollar el capital humano figuran entre las inversiones más inteligentes que pueden llevar adelante los países para promover el crecimiento inclusivo y de largo plazo.

Hoy en día, es probable que una cuarta parte de los jóvenes del mundo no alcance todo su potencial debido a la malnutrición crónica y las enfermedades que dan como resultado un retraso del crecimiento, que, a su vez, afecta de manera permanente el desarrollo cognitivo del niño, su desempeño escolar y sus ingresos futuros.

Si los niños de un país crecen sin las habilidades que se requerirán para satisfacer las necesidades de los empleos en el futuro, ese país será incapaz de brindar trabajo a su población y de incrementar su producción, y no estará en absoluto preparado para competir en el terreno económico.

El índice proporciona a los funcionarios responsables de formular políticas pruebas convincentes de que, si se logran mejores resultados en la salud y el aprendizaje de los niños, se pueden incrementar significativamente los ingresos de la población (y definir el rumbo del país) en el futuro.

Si actuamos con un férreo sentido de la urgencia, podremos crear un mundo en el que todos los niños lleguen a la escuela bien nutridos y listos para aprender, donde tengan la posibilidad de crecer y convertirse en adultos saludables y capacitados, y donde puedan ser productivos durante toda su carrera profesional a la vez que procuran hacer realidad sus aspiraciones.

Ese es el mundo que queremos. Este índice puede ayudarnos a alcanzar esa meta.

Ahora con gusto responderé sus preguntas.

Última actualización: 11 de octubre de 2018 a las 3:50 pm hora de Bali.

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