Uzbekistán: Los beneficios económicos de la eficiencia

Uzbekistán impulsa la reducción del consumo de energía en la industria

Abril 30, 2013

La quema de gas es un problema generalizado en Uzbekistán, causando pérdidas de US$500 millones (3% del PIB) en 2011.

Uzbekistán amplía un proyecto existente de eficiencia energética mediante una inversión adicional de US$100 millones en el sector industrial del país. Se espera que este nuevo préstamo permita ahorrar más de 200.000 megavatios-hora y reducir las emisiones de CO2 en 400.000 toneladas. Se anticipa que las medidas que introdujo el Proyecto de Eficiencia Energética para Empresas Industriales posibiliten el ahorro de más de US$2.000 millones en los próximos años.
50.000 megavatios-hora

Ahorro previsto en Uzbekistán para fines de 2014, con una reducción de las emisiones de carbono de 150.000 toneladas métricas.

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MAPA DE PROYECTOS

Durante las dos últimas décadas, todos los países de la región de Europa y Asia central (ECA, por sus siglas en inglés) han logrado grandes avances en la disminución de su intensidad de uso de la energía, la mejora de la eficiencia y la reducción de los costos económicos, ambientales y sociales de este sector. Entre 1990 y 2007, la intensidad energética de la región se redujo en un 32% en general y las medidas en curso siguen contribuyendo a estos esfuerzos.

La eficiencia energética es el área clave que ha llevado a estas rebajas en los costos y el uso de energía en los países de ECA. Equipos anticuados, tecnología obsoleta, y problemas permanentes como la quema de gas, contribuyen a importantes ineficiencias en muchos países de la región, entre ellos, Uzbekistán (i).

 

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Uzbekistán puede ahorrar US$2 en inversiones por el lado de la oferta mediante la inversión de US$1 en eficiencia energética por el lado de la demanda. Close Quotes

Takuya Kamata
Gerente a cargo de las operaciones del Banco Mundial en Uzbekistán

 

Los equipos obsoletos conducen a ineficiencias; la falta de eficiencia energética le cuesta a Uzbekistán un 4,5% de su PIB cada año. Más fotos (i).

 

Los responsables de formular políticas en Uzbekistán han convertido la reducción del consumo energético y la conservación de la energía en prioridades económicas cruciales para el país. La energía es fundamental para el crecimiento económico –representa casi el 50% de las inversiones de capital de Uzbekistán, aporta el 7% del total del producto interno bruto (PIB)  y genera más ingresos por exportaciones que cualquier otro sector– y la eficiencia energética es un aspecto clave que se debe mejorar para estimular este crecimiento.

Uzbekistán está entre los países que usan la mayor cantidad de energía en el mundo, lo que significa que las mejoras en la eficiencia pueden producir grandes beneficios económicos. Debido a las tecnologías y equipos antiguos empleados en todo el país, más del 60% de la energía primaria utilizada para proporcionar servicios se pierde en los sistemas de procesamiento y suministro. La quema de gas es también un problema generalizado, causando pérdidas de US$500 millones (3% del PIB) en 2011.

Como parte de sus esfuerzos por abordar estos problemas, el Gobierno está colaborando con el Grupo del Banco Mundial para introducir una serie de medidas de eficiencia energética que permitirían al país ahorrar más de US$2.000 millones en los próximos años.  En la actualidad, se ejecuta el Proyecto de Eficiencia Energética para Empresas Industriales (i) y recientemente fue aprobado un crédito adicional para el mismo. Este proyecto, que se inició en 2010,  ya está teniendo un impacto tangible en el sector energético del país. Cuando la fase inicial termine a finales de 2014 –un año antes de lo previsto– el país habrá ahorrado 50.000 megavatios-hora y reducido sus emisiones de carbono en 150.000 toneladas métricas, gracias a la rehabilitación de las estaciones de distribución, la sustitución de calderas y otros equipos obsoletos, y la aplicación de medidas de eficiencia energética adicionales.

Uzbekistán es uno de los países con mayor intensidad de uso energético de Europa oriental y Asia central, y la reducción del consumo de energía es una prioridad para el Gobierno.

“Uzbekistán puede ahorrar US$2 en inversiones por el lado de la oferta mediante la inversión de US$1 en eficiencia energética por el lado de la demanda”, dice Takuya Kamata, gerente a cargo de las operaciones del Banco Mundial en Uzbekistán (i). “Este proyecto puede proporcionar beneficios a largo plazo para el país, aumentando significativamente la eficiencia energética y la competitividad de las empresas industriales y reduciendo simultáneamente las emisiones de carbono”, agrega.

Sobre la base de estos primeros resultados exitosos, el Gobierno de Uzbekistán ha ampliado recientemente el alcance de este proyecto  gracias a un financiamiento adicional de US$100 millones otorgado por el Grupo del Banco Mundial (i).  Este último compromiso en pro de la eficiencia energética está en línea con un decreto presidencial de 2012 en el cual se prioriza la necesidad de reducir la intensidad energética a través del aumento de la productividad, la reducción de los costos de producción, la incorporación de tecnologías energéticas avanzadas y la amplia renovación y sustitución de tecnologías y equipos antiguos.

Entre otras iniciativas, los proyectos financiados por el Banco Mundial incluirán la recuperación y uso de gases de combustión, y la modernización de las estaciones de bombeo en las empresas industriales. Más fotos (i).

Datos recientes muestran que las inversiones en eficiencia energética de US$170 millones durante los próximos 10 años pueden resultar en una reducción del 15% del consumo eléctrico industrial de Uzbekistán para 2022. Esta última serie de inversiones acerca considerablemente al país a su objetivo y se espera que tenga un impacto importante hasta 2018, incluyendo ahorros de energía de más de 200.000 megavatios-hora y disminuciones de las emisiones de CO2 de hasta 400.000 toneladas. Al hacer las inversiones necesarias en el presente, Uzbekistán se posiciona como líder regional en materia de energía en el futuro, mostrando el potencial económico, social y ambiental que tienen las iniciativas de eficiencia energética.