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Mejora la salud materna y prenatal en Sololá, Guatemala

Marzo 23, 2017


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Comadronas participando en un ejercicio en Santiago, Guatemala. Foto: Samantha Fien-Helfman, Banco Mundial

En siete pueblos de los alrededores del Lago Atitlán, Guatemala, se desarrolló un programa piloto de capacitación para comadronas (parteras) indígenas. La meta: fortalecer el proceso de identificar a mujeres con embarazos de alto riesgo y derivarlas a hospitales. La capacitación fue realizada en el idioma materno de las mujeres, el zutujil. Ahora el material visual de enseñanza sobre indicadores de embarazo de alto riesgo está siendo utilizado y distribuido en programas de formación ofrecidos por el Departamento de Salud Reproductiva en el Hospital de Sololá.

Desafío

Guatemala tiene la mayor tasa de mortalidad materna en América Latina, con 115 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos. El promedio regional es de 87. Estas cifras alarmantes pueden atribuirse a niveles extremadamente bajos de atención prenatal y parto formales, en especial en áreas rurales.

Alrededor de tres cuartas partes de la mortalidad materna se da entre mujeres jóvenes de ascendencia indígena; en más de la mitad de los embarazos en estas áreas rurales los nacimientos quedan a cargo de una comadrona en lugar de una profesional de la salud.

Esto ocurre principalmente porque muchas familias indígenas carecen de recursos para costearse la atención en el sector formal de la salud y porque, debido a la discriminación, cultura, barreras idiomáticas y aislamiento geográfico, tienden a preferir servicios de salud tradicionales, como las comadronas.

Sin embargo, este modelo tradicional carece de normas formales, resultando en una variación significativa en la calidad de los servicios prestados. Apenas uno de cada cuatro nacimientos rurales tiene lugar en un hospital o clínica, comparado con bastante más que dos tercios en áreas urbanas. En el departamento de Sololá, 1.001 comadronas certificadas atendieron el 63 por ciento de los partos, usualmente lejos de un ambiente hospitalario formal. Muchas de estas comadronas carecen de la capacitación y conocimientos esenciales para reconocer o asistir apropiadamente a los embarazos de riesgo.

Enfoque

El proyecto Mejorar la Salud Materna y Neonatal en el Departamento de Sololá, Guatemala, fue diseñado para combatir la elevada tasa de mortalidad materna e infantil, específicamente en los pueblos de San Pedro, San Marcos, San Pablo, Santiago, Tzununa, Jabalito y Santa Cruz. La idea central es mejorar la capacidad de asistir partos de las 116 comadronas registradas que operan en esos pueblos y fortalecer su capacidad de identificar y responder adecuadamente a los embarazos riesgosos. La intervención consistió de tres componentes:

  • El desarrollo de una guía curricular visual que fue revisada para abordar las áreas de interés identificadas junto a las comadronas. Estas áreas incluyen: la incapacidad generalizada de reconocer señales de peligro durante el proceso de parto y la renuencia a derivar pacientes al Hospital Nacional al enfrentarse a un embarazo de riesgo.
  • Unos talleres de capacitación que tuvieron lugar a lo largo de dos semanas mediante dos sesiones de un día en una oficina de salud local en cada una de las localidades. 
  • La prestación de un equipo de parto seguro para cada comadrona, con artículos como guantes de látex, gasas, toallas sanitarias y demás herramientas necesarias para un proceso de parto higiénico.

" Esta es la primera vez que vengo a una capacitación del Ministerio de Salud realizada en nuestra propia lengua. Normalmente solo se brindan en español, y muchas de las mujeres no entienden. Nos sentimos más respetadas, y nos estimula a participar. Me voy sabiendo que ahora puedo salvar más vidas en mi comunidad "

Rosa

Comadrona del pueblo de Santiago

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Comadronas en un entrenamiento en Tzuzuna. Foto: Samantha Fien-Helfman, Banco Mundial

Resultados

A pesar del poco tiempo transcurrido desde la finalización del proyecto, el Centro Princeton para la Salud Internacional (PCIH, en inglés) confirma que 79 comadronas (de las 116 certificadas en los pueblos) concluyeron la capacitación y que todas ellas recibieron un equipo de parto seguro con guantes, antiséptico, láminas de plástico para una superficie de parto seguro, y otros materiales destinados a asistir un parto higiénico y saludable. A futuro, el PCIH planea supervisar y evaluar el éxito de esta actividad a largo y mediano plazo, de las siguientes formas:

  • Un sistema de seguimiento a los participantes y sus derivaciones al Hospital Nacional para determinar si la capacitación eleva la tasa de derivaciones desde Sololá. Esto se realizará efectuando referencias cruzadas entre aquellas comadronas que asistieron a la capacitación con aquellas que deriven pacientes al hospital.
  • Supervisión estadística de la tasa de mortalidad materna en las áreas de capacitación, tanto durante el embarazo (a los tres meses y nuevamente a los seis meses) como el postparto (al año). Se prestará especial atención a los fallecimientos entre pacientes de las participantes del programa comparado con los fallecimientos de pacientes de comadronas no registradas que trabajen fuera del sistema nacional de salud.

Se han identificado señales de avance incluso antes de tener datos estadísticos empíricos. A las dos semanas de finalizar su capacitación, dos comadronas ya habían derivado pacientes al Hospital Nacional. Ambas se identificaron como participantes del programa, y declararon que no se hubiesen dado cuenta de que sus pacientes estaban en peligro de no ser por su reciente capacitación. Estos incidentes resaltan la necesidad de un seguimiento sistemático de las derivaciones realizadas por las participantes del programa.

Contribución del Grupo del Banco Mundial

Este proyecto fue seleccionado como destinatario de una competición del Fondo para la Innovación Juvenil (FIJ) del Banco Mundial, recibiendo US$15.000 en financiamiento. El FIJ es uno de los programas insignia desarrollados por la comunidad Youth to Youth (Y2Y) del Banco, una red de jóvenes empleados de la institución creada en 2004 para canalizar nuevas ideas y perspectivas a las operaciones del Banco, además de interactuar y empoderar a los jóvenes en el desarrollo.

Presentado en 2005 como un proyecto piloto de la región de América Latina y el Caribe, el programa FIJ le brinda al personal joven del Banco la oportunidad de diseñar y llevar a cabo proyectos de desarrollo juvenil en los países. Estas iniciativas proveen financiamiento, asistencia técnica e intercambio de conocimientos a través de alianzas con jóvenes y organizaciones locales. Todo el personal menor de 33 años en la sede central del Banco Mundial y en las oficinas de los países miembros puede enviar propuestas. Las propuestas seleccionadas reciben una subvención de entre US$10.000 y US$18.000, teniendo alrededor de nueve meses para su implementación.


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Comadronas en un entrenamiento en Tzuzuna. Foto: Samantha Fien-Helfman, Banco Mundial

Socios

Se estableció una sólida alianza con Panajachel, una ONG que trabaja en las áreas de salud materna y diabetes localizada en Panajachel, Guatemala, así como el Hospital Nacional del Departamento de Sololá, una entidad pública administrada por el Ministerio de Salud (MdS). Esta alianza, junto a la capacidad del ministerio de llevar a cabo esta capacitación como un elemento obligatorio de la certificación de comadronas, contribuyó de manera significativa al elevado nivel de asistencia y participación. 

Hacia adelante

Actualmente, el PCIH busca financiamiento de otros donantes para ampliar este programa a otros pueblos en el departamento de Sololá, mientras planea presentar una solicitud oficial ante el MdS para el uso continuo y adopción oficial de este plan de capacitación en Sololá. Asimismo, esta iniciativa piloto demuestra la importancia de adaptar las intervenciones al contexto local, aportando lecciones importantes para las operaciones futuras del Banco Mundial.

Beneficiarios

"Esta es la primera vez que vengo a una capacitación del Ministerio de Salud realizada en nuestra propia lengua. Normalmente solo se brindan en español, y muchas de las mujeres no entienden. Nos sentimos más respetadas, y nos estimula a participar. Me voy sabiendo que ahora puedo salvar más vidas en mi comunidad."  Rosa, comadrona en el pueblo de Santiago.

Los comentarios de los demás participantes luego de los talleres fueron esclarecedores, así como alentadores. Algunos de los puntos señalados fueron:

  • Las comadronas comentaron que si bien habían recibido capacitación anteriormente, este taller había sido más interactivo, brindándoles información que desconocían.
  • Las comadronas agradecieron que las sesiones se hayan realizado en su idioma natal, zutujil, indicando que las capacitaciones anteriores habían tenido lugar en español, desconociendo y no apreciando la lengua y cultura locales.
  • Las comadronas solicitaron capacitación sobre la realización de visitas prenatales a sus pacientes, suplementos nutricionales apropiados (p. ej. ácido fólico) y sobre señales de advertencia en torno a riesgos y peligros durante el período prenatal, de parto y postparto. Las comadronas de todas las localidades mostraron un alto nivel de interés en futuras sesiones de capacitación.
  • Las preocupaciones expresadas por las comadronas incluyeron desafíos para acceder al Sistema Nacional de Atención a la Salud debido a obstáculos logísticos, geográficos y de idioma.